Qué buena semana tuvo la ciencia (25-31)

Cortesía Nature

1. Primer cráneo fuera de África

Que el hombre emigró de África al Medio Oriente hace 100.000 años, luego de surgir como tal hace 200.000. O que pobló primero Eurasia hace 70.000 años. Un pedazo de cráneo hallado en una caverna en Israel parece ayudar a la solución: perteneció a alguien que vivió hace 55.000 años, era un humano africano que sugiere que la migración ocurrió hace 70.000 años, se asentaron en el Levante y de ahí poblaron Europa. El estudio apareció en Nature.

2. Anillos perdidos

La estrella anillada: astrónomos descubrieron un sistema de anillos en un objeto que gira en la joven estrella J1407 que es mucho más grande y pesado que el sistema de Saturno, según artículo avalado por el Astrophysical Journal. Parece que en él se han formado lunas. Son unos 30 anillos, cada uno de decenas de millones de kilómetros de diámetro: 120 millones de kilómetros, el doble de los de Saturno. El posible planeta sería gigante, pero no se ha visto aún.

3. Tengo sed

Científicos del HHMI encontraron, en trabajo con ratones, la zona del cerebro que regula la sed. Al activar ciertos genes en el órgano subfornical se genera sed aún si el animal está bien hidratado. Otros apagan ese deseo pese a requerir agua. Es un sistema que se mantiene en perfecto balance y que está relacionado también con la ingestión de sal, que activa la necesidad de beber. El estudio apareció en Nature.

4. Los pollitos dicen 1, 2, 3…

Los pollitos asocian valores numéricos bajos con el espacio a la izquierda y altos valores a la derecha, lo que sugiere que utilizan la misma línea mental de números que nosotros, o sea la representación espacial de estos de izquierda a derecha, según un estudio publicado en Science. Y al parecer no se trata de algo adquirido culturalmente sino de un rasgo que evolucionó hace millones de años.

5. Sorprendente hallazgo planetario

Con datos del observatorio espacial Kepler, astrónomos reportaron el hallazgo de la estrella más vieja con planetas: a 11.200 años luz, en la primera edad del universo. Se trata de la estrella Kepller-444, que alberga 5 planetas menores que la Tierra, con tamaños entre los de Mercurio y Venus. Sugiere esto que la formación de planetas se ha dado desde muy temprano y no es algo exclusivo de la última fase del universo. Recuérdese que el Sistema Solar tiene unos 4.600 millones de años. Y tiene implicaciones sobre la posibilidad de que se haya desarrollado vida mucho antes. El artículo apareció en el Astrophysical Journal.

6. Las serpientes más antiguas

Serpenteaban mucho antes de lo que se creía. Científicos reportaron en Nature Communications el hallazgo de fósiles de serpientes en Inglaterra, Portugal y Estados Unidos que datan de hace 143 a 167 millones de años, más de 70 millones de años antes de lo que se tenía registrado. Lo hallado aporta luces sobre la evolución de estos animales, sobre su cráneo y el momento en que perdieron sus patas.

7. Shssst… cerebro de bebé durmiendo

No hay descanso para los bebés mientras duermen. Un estudio revelado en Nature Communications, realizado en bebés de 9 a 16 meses, sugiere que su cerebro se mantiene activo al dormir. Comprobaron los investigadores que cuando toman una siesta, recuerdan mejor los nombres y solo tras dormir logran transferir los nombres aprendidos a los objetos nuevos similares.

8. Que se caiga el cabello

¿Se le cae el cabello? ¿Se quedó calvo? ¿Le molesta eso? Un nuevo paso hacia una posible solución dieron científicos del Sanford-Burnham Medical Research Institute al usar células madre inducidas pluripotentes para generar nuevo cabello. El artículo fue publicado en Plos One. El método provee una fuente inagotable de células del paciente para el trasplante y no está limitado por los folículos pilosos existentes.

9. Menopausia plástica

Preocupante: Mujeres en cuyos cuerpos se encuentran altos niveles de químicos hallados en plásticos, productos de cuidado personal, artículos para el hogar y el medio ambiente, experimentan la menopausia 2 a 4 años antes que las mujeres con menos cantidad de esos ingredientes, reveló un estudio en Plos One. Esos químicos están ligados a un declive en la función de los ovarios, que a su vez tiene relación con el desarrollo de enfermedad cardíaca, osteoporosis y otras condiciones.

10. Cómo revertir un huevo duro

Científicos averiguaron cómo hacer posible algo que pareciera que no lo es: cómo revertir un huevo hervido, duro, a su estado original. Y aunque no lo crea, no es un desafío a las leyes de la ciencia. Cuando se hierve un huevo, las proteínas en él se desdoblan y redoblan de una manera más intrincada. En el estudio ,os investigadores hallaron una forma de poner aparte esas proteínas en la clara del huevo y permitirles volver a su forma original. El estudio apareció en ChemBioChem y tiene aplicación para reducir costos de ciertas drogas para el cáncer y la producción de alimentos.

En el cerebro está la respuesta a la hipertensión

Que hipertensión y cerebro estén ligados no es caso nuevo y es más que lógico. Pero que en el cerebro esté la fuente de la hipertensión, sí que es novedad.

Un estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation rastrea la hipertensión hasta una nueva fuente celular en el cerebro y muestra que los tratamientos dirigidos a esa área pueden reversar la enfermedad.

En lo que los pares que revisaron el estudio denominan ‘un nuevo paradigma’, para enfrentar la creciente epidemia mundial de hipertensión, esta mirada a las raíces podría ser una esperanza para los 1.000 millones de personas que padecen el complicado mal.

La hipertensión se presenta cuando la fuerza de la sangre contra los vasos sanguíneos crece lo suficiente como para crear problemas como un ataque cardíaco, derrame o afectar corazón y riñones. El corazón bombea más duro y a menudo la hormona angiotensina Iihace que se active la hipertensión activando las células nerviosas que contraen los vasos sanguíneos.

“Sabíamos que el sistema nervioso central orquesta este proceso y ahora hallamos el conductor”, dijo Robin Davisson, profesor de Fisiología Molecular en Cornell.

El laboratorio de Davisson rastreó las señales neuroquímicas hasta el retículo endoplasmático, esa fábrica de proteínas y centro de control del manejo del estrés en cada célula. Si algo no funciona en la célula, el retículum activa procesos para adaptarse al estrés. El estrés prolongado en el retículo deriva en en enfermedades y varios agentes estresantes a los que el retículo responde han sido conectados con la hipertensión.

El laboratorio encontró que altos niveles de angiotensina II agregan estrés al retículo, que responde activando una cascada de señales neuronales y hormonales que desencadenan la hipertensión.

No todas las células en el retículo conducen la orquesta. Aquellos que desencadenan la señal en cascada se encuentran cerca al fondo de una estructura cerebral con forma de puerta, el órgano subfornical. A diferencia de la mayor parte del cerebro, estese halla fuera de una barrera protectora que impide que la mayoría de partículas entren al cerebro. Este órgano puede interactuar con partículas como la angiotensina II que es muy grande para pasar la barrera y también se puede comunicar con la cámaras internas del cerebro.

Esta es una buena noticia para desarrollar terapias al situarse el órgano fuera de aquella barrera, por lo cual puede ser alcanzado mediante tratamientos comunes como pastillas o inyecciones.

El laboratorio demostró que los tratamientos que inhiben el estrés en el retículo en el órgano subfornical pueden detener la hipertensión debida a la angiotensina y llevar la presión a niveles normales.