Después de todo, morir no es una tragedia

Foto Pixabay

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No es fácil morir, de hecho mucho se le tema a la sola palabra. Dolor, sufrimiento, miedo de estar solos en ese momento final. Pero un estudio en Psychological Science sugiere que en realidad las experiencias de quienes están muriendo son más positivas y menos negativas de lo que la gente piensa.

Cuando imaginamos nuestras emociones al acercarnos a la muerte, pensamos más que todo en la tristeza y el terror”, explicó Kurt Gray de la University of North Carolina en Chapel Hill. “Pero resulta que morir es menos triste y terrorífico -y más feliz- de lo que usted cree”.

En la investigación se examinaron escritos de pacientes terminales y presos en la fila de la muerte, sugiriendo que nos enfocamos desproporcionadamente en las emociones negativas causadas por morir, sin considerar el contexto más amplio de la vida diaria.

Los humanos son increíblemente adaptables, tanto física como emocionalmente y vivimos cada día estemos muriendo o no”, explicó Gray. “En nuestra imaginación, morir es soledad y carece de significado, pero los escritos de pacientes terminales y las últimas palabras de los presos en el pasillo de la muerte están llenas de amor, conexión social y significado”.

Mientras ser positivo parece extraño en alguien cercano a la muerte, nuestro trabajo muestra que es lo típico”, dijo, al referirse a un escrito de una mujer en estado terminal que se publicó en The New York Times solo 10 días después de morir, en la cual expresaba gran amor y humor.

En un estudio, Gray y colegas analizaron el contenido emocional de blogs de pacientes terminales. Consideraron aquellos con al menos 10 posts en al menos 3 meses y el autor tenía que haber muerto en el curso de escritura del blog. Para comparar, pidieron a un grupo de participantes online imaginar que habían sido diagnosticados con cáncer y que escribieran un blog recordando que solo les quedan unos meses de vida.

Mediante un algoritmo y otros asistentes, los investigadores analizaron los escritos reales e imaginados para palabras que describían emociones negativas y positivas, como temor, terror, ansiedad, felicidad y amor.

Se encontró que los textos de aquellas personas en fase terminal incluían más palabras emocionales positivas y menos negativas que aquellos a los que se les pidió imaginar la situación.

Mirando en el tiempo los textos de los pacientes terminales, se encontró también que usaban más palabras positivas a medida que se acercaban a la muerte, lo que no ocurría con los vocablos negativos.

Y en un segundo estudio hicieron un análisis similar con las últimas palabras de los presos en el pabellón de la muerte y las palabras imaginadas por otro grupo de participantes online.

De nuevo hallaron que las palabras de quienes en verdad estaban más cerca a la muerte eran menos negativas y más positivas en el tono emocional que las de aquellos que no estaban cerca a morir.

Tanto los pacientes terminales como los presos enfrentando la ejecución parecían enfocarse en cosas que nos ayudan a darle significado a la vida, incluyendo religión y familia, sugiriendo que estas pueden ayudar a sobreponerse a la ansiedad acerca de la muerte mientras esta se aproxima.

Gray y sus coautores reconocen que puede que los hallazgos no apliquen para todas las personas moribundas, pues no es claro si esos individuos enfrentando una gran incertidumbre o aquellos muriendo a edad avanzada expresen emociones positivas cuando están muriendo.

Al final, los hallazgos sugieren que nuestras expectativas pueden no equipararse con la realidad de morir, lo que tiene implicaciones importantes para la forma como tratamos a las personas que están muriendo.

Actualmente, el sistema médico está enfocado a evitar la muerte, a menudo bajo la motivación de que la muerte es terrible y trágica”, escribieron los científicos. “Esto es entendible dadas las narrativas culturales de la negatividad de la muerte, pero nuestros resultados sugieren que la muerte es más positiva de lo que la gente espera”.