Lógico que sí nos hablamos

Lo que n o logran los humanos, que no conocen quién es su vecino, lo hacen las células del cerebro. Investigadores de la Universidad de Pittsburgh encontraron nueva evidencia de que los ganglios basales y el cerebelo, dos áreas importantes del sistema nervioso, están ligados y forman una red integrada funcional. Cada una de las dos regiones conversa con la otra, por decirlo de otra manera. El hallazgo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
“Los ganglios basales y el cerebelo son dos grandes estructuras subcorticales que reciben información de y envían respuesta a la corteza cerebral para influir el movimiento y el conocimiento”, explicó Peter L. Strick, autor senior del estudio y profesor de Neurobiología.
Cada una de esas estructuras contiene un mecanismo único de aprendizaje. Los ganglios basales están relacionados con el aprendizaje por recompensas y la formación gradual de hábitos. En contraste, se cree que los circuitos del cerebelo contribuyen a un aprendizaje más rápido y maleable en respuesta a los errores en el desempeño.
“En el pasado, estos dos mecanismos de aprendizaje eran vistos como separados por completo, y nos preguntábamos cómo se integraban las señales de los dos”, dijo Strick.
Mediante un método para revelar las cadenas de neuronas ligadas por sinapsis (la unión intercelular especializada entre neuronas), demostraron que esas dos regiones están interconectadas y se comunican entre sí.
El hallazgo tiene implicaciones para el control normal del movimiento y el conocimiento, pero también ayuda a explicar algunos hallazgos en pacientes con desórdenes de los ganglios basales.
Por ejemplo, se sabe que la enfermedad de Parkinson es causada por la degeneración de un conjunto específico de neuronas y su sinapsis en los ganglios basales. Sin embargo, uno de los tratamientos para el temblor característico es interrumpir las señales del cerebelo a la corteza cerebral Y estudios con imágenes de pacientes con Parkinson y distonía, otro desorden que se cree que tiene un origen en los ganglios basales, muestran un crecimiento anormal en la actividad del cerebelo.
La alteración de la función del cerebelo posiblemente contribuye a los síntomas incapacitantes de los desórdenes de los ganglios basales.

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