Resumen científico de la semana

Proceso de extracción del gas y su solidificación. Foto Science

Proceso de extracción del gas y su solidificación. Foto Science

1. Tomando gas de la atmósfera

Científicos e ingenieros en una planta de energía en Islandia han demostrado que las emisiones de dióxido de carbono pueden ser bombeadas a la tierra y modificadas químicamente para formar un sólido en cuestión de meses, un hallazgo que puede convertirse en una manera más de capturar el CO2 que calienta el planeta según el artículo en Science.

2. Ojo con la manipulación

Las Academias de ciencias de Estados Unidos recomendaron controlar la manipulación genética de animales que conduce a la modificación de ciertas características, una técnica vista como esperanza para combatir infecciones transmitidas por vectores, como la malaria. Indicaron que aún no se conocen bien todas las reacciones que podrían desencadenar en la naturaleza.

3. Muy acompañada

Lucy, como fue bautizada en 1974, fue un fósil que dio origen a una nueva especie, Australopitecus afarensis, que vivió entre hace 2,9 a 3,3 millones de años, no vivió sola. Entre hace 3,3 y 3,8 millones de años, plioceno medio, coexistieron varias especies como Australopithecus bahrelghazali y Australopithecus deyiremeda. Esto resta fuerza a la hipótesis que dice que solo existió al tiempo una especie que fue antecesora directa de los humanos. El artículo apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences.

4. Mejor terapia

Científicos desarrollaron una técnica que puede ayudar a superar una serie dificultad de las terapias genéticas, la capacidad de generar una gran base de células con genes corregidos para aliviar heridas o enfermedades, pues esa incapacidad ha dificultado el desarrollo de muchas de esas terapias, que serían esperanza para miles de personas. El avance apareció en Science Translational Medicine.

5. Memoria ocular

Un estudio en ratones demostró que cuando se pierde la visión por un ojo, las células se adaptan a la nueva condición y forman nuevas conexiones. Si se vuelve a ver, las células recuperan su función, dando muestras de tener una memoria. Pese al hallazgo demostrado en Science, no se sabe cuál es el mecanismo detrás de esta plasticidad.

6. Sí son homos

El pequeño Hobbit sí era una especie de homo, sugiere un nuevo estudio que parece desvirtuar la hipótesis de quienes piensan que se trataba solo de seres con alguna clase de enanismo. Uno de los fósiles analizados tenía además, dijeron, síndrome de Down. Fósiles de estos seres se recuperaron en la isla de Flores en Indonesia, denominándose Homo floresiensis, pero el debate ha sido continuo. Esos habitantes de la isla, extinguidos ya, vivieron hasta hace cerca de 80.000 años. El estudio apareció en Plos One.

7. Bautizo periódico

La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada nombró provisionalmente los nuevos elementos de la tabla periódica, así: el elemento 113 es el nihonio (Nh), el 115 recibió el nombre de moscovio (Mc), el 117 es tenesina (Ts) y el 118 es el organesón (Og). Son elementos superpesados. En 5 meses se tomará una decisión definitiva sobre si quedan bautizados así o se les cambia nombre.

8. Peces avanzados

Un estudio en Scientific Reports sugiere que hay peces que pueden reconocer rostros humanos. En el estudio con el pez arquero, tropical, se encontró que tienen esa capacidad pese a no representarles ninguna ventaja evolutiva. Los peces mostraron que reconocían un rostro entre una serie que se les mostraba, incluso son rasgos modificados.

9. Parásito poderoso

El Toxoplasma gondii, ese parásito que solo cumple su ciclo sexual en los gatos, que solo mide 5 micras, y que se considera ha infectado al menos a 2.000 millones de personas, interrumpe los neurotransmisores del cerebro y desencadena enfermedades neurológicas en aquellas personas predispuestas a tales enfermedades, según un estudio aparecido en Plos Pathogens. El T. gondii lleva a una mayor producción de glutamato, el principal neurotransmisor, afectando las neuronas.

10. Gigantes amenazados

Los grandes animales terrestres y marinos que son cazados por algunas de sus partes, como los elefantes por sus colmillos y los tiburones por las aletas, tienen doble peligro de extinción, por su tamaño y por su alto valor, según un estudio publicado en Current Biology. Pero mientras las especies terrestres pueden estar protegidas en algunos territorios, en el mar no existen esos territorios pues el rango de distribución de las especies es más amplio.

Supernovas bombardearon la Tierra

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

 

De las explosiones más poderosas, las supernovas, ese grito de muerte de las estrellas grandes que eyectan sus componentes al espacio, creyéndose que objketos cercanos podrían sufrir las consecuencias.

Pero la Tierra podría haberse beneficiado. Científicos describieron en Science un sorprendente hallazgo: señas de que el planeta fue bombardeado por supernovas cercanas, al encontrar rastros de hierro 60 radiactivo en la corteza terrestres en muestras tomadas en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Ese isótopo se halla concentrado en un periodo entre hace 3.200 y 1.700 millones de años, muy reciente en términos astronómicos, recordó Anton Wallner de The Australian National University (ANU), cabeza de la investigación.

Eso solo sugiere que hubo una serie de supernovas, no se trató de un solo evento. Los restos están bien diseminados en un periodo de 1.500 millones de años.

Wallner resaltó una coincidencia: corresponde con la edad en la que la Tierra se enfrió y pasó del Plioceno al Pleistoceno.

El grupo de científicos, de varios países e instituciones, también encontraron evidencias de hierro 60 de otra supernova hace cerca de 8 millones de años, coincidiendo con cambios en la fauna en el Mioceno tardío.

Algunas teorías sugieren que los rayos cósmicos de las supernovas podrían haber aumentado la cobertura de nubes.

Para los investigadores, la supernova en este caso se dio hace menos de 300 años luz, suficiente para ser visible durante el día y comparable con el brillo de la Luna. Obvio, no había mucha vida en la Tierra entonces.

Pero aunque el planeta hubiera estado expuesto a un bombardeo alto de rayos, la radiación habría sido débil para causar un daño biológico directo o generar extinciones masivas.

En estas explosiones se crean elementos pesados e isótopos pesados, enviados al vecindario. Uno es el hierro 60, que decae en una vida media de 2.600 millones de años, a diferencia de su primo el hierro 56.

Para su detección se requieren técnicas muy sensible que identifiquen los átomos de hierro interestelares.

El hierro 60 del espacio es cientos de millones de veces menos abundante que el que existe naturalmente en la Tierra.

Un posible origen de las supernovas es un cúmulo estelar que se ha ido alejando de la Tierra según un otro estudio. No le quedan grandes estrellas sugiriendo que explotaron como supernovas enviando ondas de componentes.