De la próstata y los bloqueadores solares

La caída del bloqueador solar, un problema de salud. Foto Maxpixel

La caída del bloqueador solar, un problema de salud. Foto Maxpixel

Ciencia para mejorar la calidad de vida de las personas, tiene un valor especial. Y dos ejemplos claros se presentaron en el encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS). Continuar leyendo

Nuevos hallazgos sobre pesticidas

Foto Wikipedia

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No solo sería quienes los usan, también podría ser quienes consumen los productos con residuos, si es que los hubiere: científicos encontraron una clase de fungicidas de uso común que provocan cambios en la expresión de genes similar a los que tienen personas con autismo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y Huntington.

El estudio en Nature Communications describe una nueva manera como actúan químicos que tienen el potencial de afectar algunas funciones del cerebro.

Mark Zylka, profesor de UNC y su grupo expusieron neuronas de ratón a 300 químicos distintos. Luego secuenciaron ARN de esas neuronas para hallar los genes afectados al comparar con neuronas no tratadas. El estudio generó cientos de datos de expresión de genes y los investigadores usaron programas de computador para deducir cuáles químicos causaron los cambios en la expresión de genes.

Con base en eso describieron 6 grupos de químicos, dijo Zylka. Uno de ellos alteró los niveles de varios de los mismos genes que aparecen alterados en el cerebro de personas con autismo y Alzheimer, por ejemplo.

Entre los químicos del grupo se encuentran los pesticidas rotenona, piridaben y fenpyroximate y una nueva clase de fungicidas que incluyen pyraclostrobin, trifloxystrobin, fenamidone, y famoxadona. Azoxystrobin, fluoxastrobin y kresoxim-methyl están también en esta clase.

No podemos afirmar que estos químicos causan esas condiciones en la gente. Necesitamos más estudios para determinar si alguno de ellos representan un riesgo real para el cerebro humano”, dijo Zylka.

El grupo halló que esos químicos reducían la expresión de genes involucrados en la transmisión sináptica, las conexiones importantes para la comunicación entre neuronas. Si esos genes no se expresan bien nuestros cerebros no pueden funcionar bien.

Los químicos también provocaron una expresión alta de genes asociada con la inflamación del sistema nervioso, una neuroinflamación común en problemas como el autismo y las neurodegenerativas.

Hubo además un aumento en la producción de radicales libres, que pueden afectar las células y han sido asociados a varias enfermedades del cerebro.

Un tema preocupante para profundizar.

Las hormigas se automedican

Formica fusca. Foto Mathias-Krumbholz/Wikipedia

Hay veces en que vamos al médico. También es común autorrecetarnos. O repetir el medicamento que nos sirvió en el pasado.

Bueno, eso hacen las hormigas.

Científicos de la Universidad de Helsinki en Finlandia revelaron que la hormiga negra Formica fusca cambia sus gusto alimentarios cuando ha sido expuesta a hongos patógenos. Entonces acuden al peróxido de hidrógeno que encuentran en plantas malas, en otros insectos y en cadáveres.

“Cuando las hormigas se alimentan con una dieta extra en radicales libres sobreviven mejor a las infecciones. Es más, eligen una dieta con radicales libres luego de que son expuestas a hongos, pero no la eligen sino están expuestas”, según el investigador Dalial Freitak de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Ambiente.

“Es sorprendente descubrir que las hormigas tienen una idea de su estado de salud y parecen ajustar la dosis de medicina a esa situación”, dijo Nick Bos, otro de los investigadores.

Para los individuos sanos que no están bajo condiciones de infección, alimentarse con una dieta de radicales libres tiene los mismos efectos colaterales como con cualquier medicina. Pero una vez infectados, las hormigas que se alimentan con esos radicales tienen cerca de 20% más chances de sobrevivir a una enfermedad fúngica que de otra forma sería letal.

El estudio apareció en Evolution.

El café, poderoso antioxidante

Tome café que no se arrepentirá. Bueno, eso es lo que puede desprenderse de un nuevo estudio.

Científicos reportaron en el Journal of Physical Chemistry B cómo la cafeína en el café, el té y otros alimentos parece proteger contra condiciones como la enfermedad de Alzheimer y los problemas del corazón en los aspectos más básicos.

En ese artículo, Annia Galano y Jorge Rafael León-Carmona describen las evidencias que sugieren que el café es una de las fuentes más ricas en antioxidantes en la dieta promedio de una persona. Nuevas investigaciones señalan la cafeína (también presente en el té, la cocoa y otros alimentos) como la fuente del poderoso efecto antioxidante que puede ayudar a proteger contra el alzheimer y otros males.

Los científicos, sin embargo, poco conocen sobre cómo la cafeína combate los radicales libres que tienen efectos nocivos sobre el cuerpo.

En su estudio, presentaron cálculos teóricos sobre la interacción de la cafeína con esos radicales, cálculos que concuerdan con estudios hechos en animales.

Contra la Epoc: ¿un retoño de brócoli?

En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el daño de las células inmunes limita la capacidad pulmonar de combatir infecciones bacterianas. Según un reciente estudio, aumentando la actividad de una molécula específica en esas células se puede restaurar su poder defensivo.

La Epoc provoca respiración entrecortada y sibilante, y tos entre otros síntomas. En los pacientes con la enfermedad, los macrófagos, células inmunes, pierden la habilidad para engullir y remover las bacterias, haciendo los pulmones más vulnerables ante las infecciones y la infección deriva en inflamación, una gran causa de función pulmonar reducida y muerte en esos pacientes. Hasta ahora no se ha podido reversar ese daño en los macrófagos.

Científicos de John Hopkins University encabezados por Shyam Biswal y Robert Wise investigaron porqué los macrófagos no funcionan en los pacientes con Epoc. Estudios previos sugerían que debido al estrés oxidativo, que se presenta cuando el cuerpo no puede neutralizar efectivamente compuestos nocivos como los peróxidos y radicales libres.

Una molécula, Nrf2 puede hacer que la células hagan más antioxidantes, que neutralizan aquellos compuestos. Estudios han mostrado que en pacientes con Epoc, la actividad de Nrf2 es reducida.

Los científicos encontraron que el químico sulforafano puede restaurar la función perdida de Nrf2 para recuperar la capacidad de los macrófagos de remover las bacterias.

Y un precursor de ese químico se encuentra en el brócoli, se explicó en el artículo aparecido en Science Traslational Medicine.

Cuando a pacientes se les suministró extracto de retoños de brócoli enriquecido con sulforafano por dos semanas, mostraron niveles más altos del receptor Marco en los macrófagos y Nrf2 controlaba los antioxidantes en las células sanguíneas.

Hoy se realiza un ensayo clínico para determinar si ese químico puede brindar alivio a los enfermos con Epoc.

Eva: dame otra manzana

Eva le dio a morder la manzana a Adán. Lo que no se supo es cuán viejos vivieron.

Pues bien, la manzana está llena de antioxidantes, que podrían tener un buen efecto en las personas.

Científicos acaban de presentar evidencias de que el consumo de sustancias antioxidantes en las manzanas extienden el promedio de vida en animales y lo hacen en un 10 por ciento.

El estudio, con moscas de las frutas, aparece publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry.

Los resultados refuerzan hallazgos similares sobre los antioxidantes de las manzanas en otros estudios con animales.

Zhen-Yu Chen y colegas recordaron que sustancias nocivas generadas en el cuerpo, los radicales libres, provocan cambios indeseables que se cree están envueltos en el proceso de envejecimiento y en algunas enfermedades. Los antioxidantes combaten esos daños y frutas y vegetales de color como el brócoli, los arándanos, los tomates y las manzanas los contienen en buena cantidad.

Un estudio previo con otros animales sugirió que un antioxidante en la manzana podía extender el promedio de vida. En el actual reporte, los científicos estudiaron si diferentes antioxidantes en esta fruta, conocidos como polifenoles, podría hacer lo mismo en moscas de las frutas.

Los investigadores encontraron que no sólo prolongaban la vida sino que les ayudaban a preservar su capacidad de caminar, trepar y moverse. Es más, los polifenoles de la manzana reversaron los niveles de varias sustancias bioquímicas halladas en moscas mayores y los usaron como biomarcadores para el deterioro relacionado con el envejecimiento y el acercamiento a la muerte.

Eva: más manzanas por favor.

¿Será que nos ponemos a comer anaranjado?

Vivir más, ¿pero gracias a qué? Y vivir más a pesar de qué.

Pareciera existir una razón más para comer vegetales, incluidos los amarillos y anaran jados.

Un estudio con adultos halló que aquellos con altas concentraciones de suero alfa-caroteno en su sangre tenían más probabilidades de vivir más que aquellos que tenían niveles bajo.

Las investigaciones sobre los carotenoides, fitoquímicos que incluyen también el beta-caroteno, el licopeno y otros, han arrojado resultados mixtos. El entusiasmo por la capacidad de los beta-carotenos para combatir enfermedades se vino abajo luego de años de estudios que fallaron en demostrar que los suplementos reducían el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, enfermedades todas ligadas al daño de los radicales libres, que los antioxidantes como los carotenoides, se creía, ayudaban a neutralizar.

Pese a ello, el consumo elevado de frutas y vegetales (a menudo ricos en carotenoides) continúa siendo ligado a una vida más larga y saludable, incluso a pesar de factores asociados con el estilo de vida.

Durante 13,9 años en promedio se hizo seguimiento a 15.318 adultos en Estados Unidos, midiéndoles el suero alfa-caroteno en la sangre, para ver cuáles habían muerto a diciembre 31 de 2006.

Tras controlar factores asociados con el estilo de vida, la salud y la demografía, se encontró que la concentración de alfa-carotenos estaba inversamente asociada con el riesgo de muerte, según el estudio liderado por Chaoyang Li, de la Office of Surveillance, Epidemiology and Laboratory Services at the Centers for Disease Control and Prevention.

Las mujeres tendían a tener unas concentraciones del nutriente algo más elevadas que las de los hombres (5,31 miligramos frente a 4,22).

El grupo halló una fuerte correlación entre los niveles altos del alfa-caroteno y el menor riesgo de muerte por diabetes, cánceres del tracto respiratorio superior y el tracto digestivo superior, así como una más baja enfermedad respiratoria.

El estudio será publicado en la edición de marzo de Archives of Internal Medicne.

¿A comer zanahoria?