Insomnio, infarto y derrame una mala relación

No todos logran dormir a pierna suelta. Foto Maxpixel

No todos logran dormir a pierna suelta. Foto Maxpixel


Dormir mal o o hacerlo, el insomnio trae consecuencias. Entre ellas un riesgo mucho mayor de ataque cardiaco u derrame.
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El amor reduce el dolor físico

Si se curar heridas se trata… el amor. Una nueva investigación revela que mirar la foto de la persona amada activa la actividad neural en la zona del cerebro relacionada con los sentimientos de seguridad, lo que ayuda a llevar el dolor físico.

Una investigación previa había demostrado que la presencia de esa persona amada aliviaba el dolor, pero en el estudio publicado esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences se logró precisar el área cerebral involucrada en el fenómeno.

Los investigadores tomaron imágenes de resonancia magnética de los cerebros de 17 mujeres que miraban fotos de su pareja sentimental o bien objetos inanimados. Al tiempo, les aplicaban cortos shocks y les pedían calificar la intensidad del dolor. Aunque los shocks siempre eran idénticos, las mujeres reportaron menos dolor cuando miraban la foto de la persona amada. Esas diferencias en la sensación de dolor se relacionaba con actividad en la corteza prefrontal ventromedial, que actúa en los sentimientos de riesgo y temor, sugiriendo que las imágenes agradables suprimían en parte esas emociones.

Los científicos han advertido el efecto opuesto cuando las personas miran imágenes de arañas o serpientes, en cuyo caso el dolor se siente más fuerte.

“En la literatura la gente habla acerca del estímulo preparado de miedo, arañas y serpientes son cosas que estamos preparados innatamente para temer”, según dijo a Wired la psicóloga Naomi Eisenberger, de UCLA.

“Las imágenes del ser amado puede actuar como señales preparadas de seguridad, dado que los individuos, en nuestra historia evolutiva han favorecido nuestra supervivencia”.

Un trago al día también puede afectar

En asuntos de alcohol, el corazón tiene la razón. Claro que nos confunde un poco.

Un metaanálisis del Centre for Adiction and Mental Health sobre la relación entre el consumo de alcohol y la enfermedad de corazón profundizó en el viejo dicho de que una copa de vino tinto al día podría proteger contra las afecciones cardiacas.

“Es complicado”, dijo Juergen Rehm, de ese centro y coautor del estudio aparecido en Adiction.

“Si bien existe una asociación cardioprotectora entre alcohol y enfermedad isquémica del corazón, no se puede asumir para todos los bebedores, incluso en niveles bajos de ingestión”.

Esa condición es una causa común de enfermedad y muerte en el mundo Occidental. Los síntomas son angina, dolor de pecho e insuficiencia cardiaca.

Basados en 44 estudios analizaron 38.627 eventos isquémicos del corazón entre 957.684 personas y “vemos una variación sustancial en los estudios. La asociación protectora puede variar por género, patrones de consumo y los efectos de interés en la salud. Se observaron curvas de riesgo diferenciales pro sexo, con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad en las mujeres.

Es más: para un individuo en particular, la relación alcohol-enfermedad isquémica no debería aislarse de otras enfermedades provocadas. Incluso en niveles bajos de consumo, el alcohol puede tener efecto nocivo sobre otras enfermedades, como cáncer.

“Incluso un trago al día aumenta el riesgo de cáncer de seno, por ejemplo”, dijo. “Sin embargo, con esa cantidad el efecto neto sobre la mortalidad es aún benéfico. Luego de eso, el riesgo aumenta con cada trago”.

“Si alguien abusa de las bebidas una vez al mes, los beneficios en la salud de la ingestión suave a moderada desaparecen”.

El consumo alto de alcohol es definido como más de 4 bebidas en una ocasión para mujeres y más de 5 en hombres.

Los médicos deberían tener en cuenta al aconsejar a sus pacientes, la constelación de riesgos individuales, como la predisposición familiar a ciertas enfermedades.

El cáncer gusta de las personas altas

Ser corto de estatura tiene sus ventajas. Ser alto, también. Y además hay desventajas. Agreguemos una más:

Las personas altas tienen mayor riesgo de contraer una variedad de cánceres, de acuerdo con un estudio publicado en The Lancet Oncology.

En las mujeres el riesgo crece un 16 por ciento por cada 10 centímetros de estatura.

Estudios previos habían mostrado una relación entre estatura y cáncer, pero el nuevo estudio extiende los hallazgos a más tipos de cáncer y a mujeres con distintos estilos de vida y situación económica.

Los resultados explicarían en parte una mayor incidencia del cáncer en el siglo 20: las personas comenzaron a ganar estatura también.

Para investigar el impacto de la estatura sobre el riesgo total de cáncer y sitios específicos, Jane Green, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido y colegas evaluaron la asociación entre estatura, otros factores relevantes para el cáncer y la incidencia de cáncer en el Million Women Study, que incluyó 1,3 millones de mujeres de edad media en el Reino Unido entre 1996 y 2001. Durante un seguimiento de 10 años, se identificaron 97.000 casos de cáncer.

El riesgo total de contraer cáncer aumentaba con la estatura, así como el riesgo de varios tipos de cáncer, incluidos los de seno, ovario, útero, intestinos, leucemia y melanoma maligno.

Green expresó que “demostramos que el vínculo entre una mayor estatura y un riesgo incrementado de cáncer es similar en diferentes poblaciones de Asia, Australasia, Europa y Norteamérica. El riesgo parece ser común para varios tipos de cáncer y en distintas personas, lo que sugiere que debe existir un mecanismo básico común, quizás actuando temprano en la vida de las personas, cuando están creciendo”.

Aunque no está claro cómo se da esta relación, la estatura es determinada por influencias ambientales incluyendo la dieta y las infecciones en la niñez, como también por los niveles de la hormona del crecimiento y factores genéticos.

Para las personas altas, existe al menos un consuelo, ya que la estatura no se puede modificar: su condición está relacionada con una menor incidencia de enfermedades del corazón.

Un modo sencillo para no morir

Simple: estaba haciendo ejercicio, jugaba un encuentro de fútbol y pum, cayó redondo al suelo y cuando fueron a reanimarlo ya no había anda que reanimar. Murió. ¡Pero si era tan joven!

El síndrome de la muerte súbita. Sí, síndrome que a veces se emplea cuando no hay a nada más que echarle la culpa.

Es un misterio para la ciencia porqué atletas jóvenes, en especial los hombres, comienzan a experimentar una arritmia inusual del corazón. Con el ejercicio fuerte, el corazón deja de palpitar y la persona muere.

Un examen para ver si alguien tiene ese riesgo es muy costoso. Pero a veces lo costoso y difícil se vuelve simple. Sami Viskin, de Tel Aviv University desarrolló un test nuevo que ya utilizan médicos y que ha salvado vidas.

La prueba Viskin se basa en el descubrimiento del investigador de que anormalidades casi imperceptibles entre los pacientes normales y aquellos con riesgo podrían hacerse más visibles mediante un examen simple al lado de la cama que requiere que la persona se levante de prisa. Cuando se para, aquellos con riesgo experimentarán una diferencia medible en una porción de los laditos de su corazón llamada intervalo QT. Esa diferencia puede ser detectada con un electrocardiograma.

El estudio apareció publicado en el reciente número del Journal of the American College of Cardiology.

“Los métodos actuales de exámenes no tienen valor terapéutico real, dado que muy pocas personas que experimentan arritmias, un 20 por ciento de la población, morirán de muerte súbita”, dijo Viskin.

“Es más: existe tal traslape entre lo que es normal y lo que es anormal en un electrocardiograma que necesitamos parámetros adicionales de evaluación. Esta prueba, cuando se practica en personas con síntomas fuertes, puede darnos una mejor medición para comparar aquellos en riesgo de muerte súbita de quienes de otro modo vivirían una vida saludable”.

Últimas recomendaciones para evitar el cáncer de seno

Antes de que sea tarde. A personas que tienen riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, les recetan estatinas. ¿En qué otra condición se puede anticipar el riesgo?

Así como no por tomarme un analgésico no me dará dolor de cabeza mañana, en algunos casos puede funcionar: tome esto para que evite lo otro.

Atención: un panel de expertos sugirió prescribir tamoxifeno y raloxifeno a las mujeres con un riesgo mayor del 4 por ciento de desarrollar cáncer de seno. La recomendación fue publicada en The Lancet Oncology.

“La evidencia para ello es contundente”, dijo Jack Cuzick, jefe del panel y epidemiólogo en Queen Mary. University of London.

No se trata de quimioprevención, dijo el panel, sino que debe entenderse la sugerencia como terapia preventiva.

El grupo consideró que esos dos moduladores del receptor de estrógeno son las únicas opciones aprobadas por la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos. De las dos, el tamoxifeno tiene mayor eficacia y puede ser empleada en mujeres premenopáusicas, pero el raloxifeno tiene menos efectos colaterales. Dos nuevas drogas de esa clase, lasoxifeno y arzoxifeno también muestran eficacia y posiblemente una mejor relación beneficio-riesgo, pero necesitan mayor evaluación.

El panel expresó que los inhibidores de la aromatasa pueden ser más eficaces y los resultados de ensayos de prevención son esperados con ansiedad.

Agentes nuevos como los bisfofonatos y la metformina han mostrado promesas en estudios observacionales pero tienen que ser evaluados en ensayos aleatorios de prevención.

Otros medicamentos como la aspirina, otras drogas antiinflamatorias no esteroides, inhibidores COX-2, retinoides, rexinoides y componentes de la dieta tienen efectos limitados o están en fases iniciales de investigación.

El egoísmo juvenil tiene raíces cerebrales

Más egoísta que un adolescente. Lo sufren padres, hermanos y compañeros. “Es joven, ¿qué más se podía esperar?, afirman sus padres.

Con el uso de tecnología de escaneo cerebral, científicos tratan de responderse porqué son así y… parece están logrando pistas interesantes.

Un estudio que incluyó un juego de confianza reveló que los muchachos de 12 a 14 años usan una parte del cerebro orientada al pensamiento egoísta cuando toman decisiones sobre si compartir con otros.

Los adolescentes de más edad y adultos jóvenes emplean esta parte “yo” del cerebro cuando actúan con egoísmo; en decisiones prosociales, sus cerebros cargan un área ligada a tomar las perspectivas de otros en consideraciones, encontró la investigación publicada en Psychological Science.

En el estudio participaron 62 voluntarios, que jugaban aquel juego con un aparato de imágenes por resonancia magnética funcional, que mide el flujo sanguíneo a diferentes áreas del cerebro como una manera de marcar la actividad cerebral.

En el juego, uno de los participantes puede compartir cierta cantidad de dinero por igual con otro jugador o darle toda la suma. Si divide por igual, el juego termina, pero si se lo da todo al otro, la cantidad de dinero aumenta y en ese punto el jugador 2 tiene la elección de compartir la soma con el jugador 1 o guardárselo casi todo.

Los investigadores, incluido Wouter van den Bos de Leiden University en Holanda, colocaron a los participantes del estudio en la posición del jugador 2, diciéndoles que el 1 había hecho ya su elección en una ronda previa del juego. Se les informó que serían recompensado financieramente por sus decisiones de confianza.

Algunas de las pruebas eran de bajo riesgo, en las que se les decía que el jugador 1 les había dado sólo una pequeña suma. Los de más riesgo eran aquellos en los que el 1 les daba una gran cantidad.

Los participantes fueron divididos en grupos por edades: 12-14, 15-17 y 18-22.

En promedio, los participantes eran recíprocos en la mitad de las pruebas, pero los resultados variaban de grupo en grupo de edad.

Los adolescentes pospúberes y los jóvenes adultos mostraron mayor reciprocidad durante los juegos de alto riesgo. Los más jóvenes no mostraron diferencias entre los juegos de bajo y alto riesgo. “Siempre estaban pensando más acerca de sus propios ingresos”, dijo Van den Bos a LiveScience.

Los resultados cerebrales fueron similares a los del comportamiento. Cuando se actúa con egoísmo, todos los grupos de edad mostraron una actividad cerebral similar en la corteza prefrontal media, una región involucrada en el pensamiento auto-orientado. Pero la actividad en la región egoísta no mostró nada durante la actitud de reciprocidad de los adolescentes medios y los jóvenes adultos, pero sí para los más jóvenes.

Es el cerebro. Ahora: ¿por qué se actúa así? Otro tema para investigadores, mientras los padres, amigos siguen soportando.

Medicina para el dolor lo puede despachar del todo

Tómese esa pastillita para el dolor de cabeza y… ¡desaparezca para siempre! Sí. Analgésicos de uso común para la inflamación pueden aumentar el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o muerte, sugiere una revisión de investigaciones existentes.

Investigadores suizos analizaron los resultados de 31 ensayos sobre medicamentos antiinflamatorios no esteroides (los llamados Aine) y concluyeron que se debe considerar el riesgo cardiovascular antes de recetar cualquiera de ellos.

“Se usan mucho en todo el mundo para tratar el dolor y la inflamación”, dijo Gregg Fonarow, de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles.

“Varios estudios han mostrado que muchos de estos agentes se asocian con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares, sobre todo cuando se usan en dosis más altas y por periodos más largos, pero sigue habiendo incertidumbre en cuanto a la magnitud del riesgo y cómo el riesgo cardiovascular podría variar con los distintos Aine”, dijo Fonarow, que no participó en el estudio.

Todos los medicamentos estudiados aumentaban el riesgo de eventos cardiovasculares, pero la magnitud del riesgo es pequeña en términos absolutos, de cerca de un evento cardiovascular por 100 pacientes-años de seguimiento, agregó Fonarow.

“En muchos pacientes, los beneficios podrían superar el riesgo y se pueden tomar otras medidas para reducir el riesgo cardiovascular”, aseguró.

El informe aparece en la edición en línea de la revista BMJ.

En 2004, el Vioxx (rofecoxib), una clase de AINE llamada inhibidores de la COX-2, se retiró del mercado debido a su vínculo con un mayor riesgo de ataque cardiaco.

Ahora, un equipo liderado por Peter Juni, del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, revisó 31 ensayos que incluyeron a 116,429 pacientes.

Entre los analgésicos que tomaban los pacientes se encontraban naproxeno, ibuprofeno, diclofenaco, celecoxib, etoricoxib, rofecoxib, lumiracoxib o un placebo.

En general, el número de eventos cardiacos entre pacientes que tomaban AINE fue bajo. En 29 ensayos hubo 554 ataques cardiacos. En 26 ensayos, se informó sobre 377 accidentes cerebrovasculares y en 28 ensayos murieron 676 personas.

En comparación con los pacientes que tomaban un placebo, los que tomaban rofecoxib y lumiracoxib tenían el doble de riesgo de ataque cardiaco, mientras que los que tomaban ibuprofeno tenían más de tres veces el riesgo de accidente cerebrovascular. Los mayores riesgos de muerte cardiaca se asociaron con el etoricoxib y el diclofenaco, donde el riesgo fue unas cuatro veces mayor que para el placebo, encontraron los investigadores.

El naproxeno, señalaron, pareció ser el medicamento menos dañino.

“Aunque sigue habiendo incertidumbre, existe poca evidencia que sugiera que alguno de los fármacos investigados sea seguro en términos cardiovasculares. Se debe tomar en cuenta el riesgo cardiovascular al recetar cualquier medicamento antiinflamatorio no esteroide”, concluyeron.

La cintura es la que mata

Si cree que unos kilos de más no hacen nada, está bien. Pero ojo con la cintura: su circunferencia representa un riesgo mayor de muerte que otra causa, según un reporte en Archives of Internal Medicine.
Tener una gran cintura ha sido asociado a inflamación, resistencia a la insulina, diabetes 2, niveles anormales de colesterol y enfermedad del corazón.
Esto puede deberse a que la circunferencia de la cintura está estrechamente relacionada con el tejido adiposo en la región que rodea los órganos en el abdomen, que es más peligrosa que la grasa bajo la piel.
En el estudio de Eric Jacobs una gran cintura de 120 centímetros o más en hombres y 110 en mujeres, fueron asociados a un riesgo dos veces mayor de muerte durante el tiempo que duró el estudio, 9 años.
Una cintura mayor estuvo vinculada con un mayor riesgo de muerte en todas las categorías del índice de Masa Corporal, incluyendo el peso normal, sobrepeso y obesidad.
No está clara la relación entre la mortalidad de mujeres con bajo índice.
Cuide la barriga, que se lo puede llevar.

Si no se mata, aún puede vivir bien

Ojalá que sí. Aunque muchos estudios van y vienen sobre los beneficios de la actividad física y la intensidad requerida, algunos contradictorios, uno más trata de aportar luces sobre el tema.
Podría ser que lo poco, haga mucho. Si no se mata haciendo ejercicio, también tiene posibilidad de estar bien. Investigadores de la London School of Higiene and Tropical Medicine de Cambridge University y el Karolinska Institute de Suecia, hallaron que aún una intensidad física moderada, como caminar o montar en bicicleta puede reducir sustancialmente el riesgo de muerte temprana.
El estudio, publicado en el Internacional Journal of Epidemiology, combinó los resultados de los más grandes estudios en el mundo sobre el impacto de la actividad física ligera o moderada en quienes no hacían nada de ejercicio.
Aunque una actividad física más intensa es mejor, los beneficios de incluso una pequeña cantidad de actividad son importantes en los menos activos.
Las buenas noticias del estudio es que usted no tiene que ser un fenómeno del ejercicio para beneficiarse de él. Con sólo lograr los niveles recomendados de actividad física, 30 minutos diarios de actividad moderada cinco días a la semana, reduce el riesgo de muerte un 19 por ciento, mientras que siete horas a la semana de actividad moderada comparada con ninguna actividad, reduce el riesgo en un 24 por ciento.
James Woodcock, líder del estudio, opinó que “esta investigación confirma que no sólo ejercitarse duro es bueno para su salud, sino también las actividades moderadas de cada día, como caminar o montar en bicicleta, tienen grandes beneficios. Caminar a las tienda o al llevar los hijos a la escuela, pueden alargar su vida y traer otros beneficios para el bienestar general”.

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