Sacan del Vostok agua de hace 20 millones de años

Luego de millones de años de permanecer alejada de cualquier tipo de contaminación bajo la Antártida, agua del mítico lago Vostok fue retirada la semana pasada para análisis, reveló un artículo en Scientific American.

Hace casi un año, en febrero pasado, científicos rusos terminaron de perforar la capa de hielo hasta alcanzar el lago a más de 4.000 metros de profundidad, cerca de 1.300 millas cúbicas de agua líquida que se cree se formó hace cerca de 20 millones de años y permaneció aislada del resto del ambiente terrestre.

Fue la culminación de un esfuerzo de 23 años para llegar hasta el lago, una acción defendida por unos, criticada por otros.

El lago, de acuerdo con Caleb Scharf, de Columbia University, en Scientific American, es un ejemplo intrigante para estudiar organismos extremófilos y la evolución bajo aislamiento, así como para establecer un paralelo con ambientes del Sistema Solar en los que se cree que puede haber vida, como el subsuelo marciano y las lunas Encelado y Europa.

Tras haber perforado, los científicos debieron permitir que el agua del lago se expandiera por el agujero hasta la parte superior, donde se congeló, una estrategia diseñada para reducir el riesgo de contaminación con el medio exterior.

Como regresaba el brutal invierno antártico, los científicos abandonaron la región y regresaron a fines de año. El jueves pasado extrajeron la primera muestra que se sabe con certeza que provino del lago.

La confirmación la hizo la agencia de noticias Ria Novosti, que citando al Arctic and Antarctic Research Institute, indicó que “el primer núcleo de hielo transparente del lago, de 2 metros de longitud, fue obtenido el 10 de enero a una profundidad de 3.406 metros. En su interior estaba un canal vertical lleno con el hielo rico en burbujas”.

¿Qué sigue? El estudio de la muestra para analizar sus cualidades físicas y químicas y determinar si hay señales de mida microbiana.

El pulpo está entre animales con conciencia

Se sabe que los elefantes cooperan para resolver problemas; los chimpancés enseñan a sus jóvenes a elaborar herramientas. ¿Y los pulpos? Pues parece que son capaces de planear.

Estos animales marinos fueron incluidos en la lista de animales con conciencia según un grupo de neurocientíficos cognitivos y computacionales, que suscribieron la Declaración de Conciencia de Cambrigde reportó Katherine Harmon en Scientific American.

La Declaración sostiene que el privilegiado estado de autoconciencia no es exclusivo del Homo sapiens.

“El peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la conciencia”, escribieron los científicos. “Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen esos sustratos neurológicos”.

El pulpo es el único invertebrado en la lista gracias a una copiosa serie de investigaciones que respaldan la aseveración. En 2009 un estudio mostró que algunos recogen conchas del coco y las usan como habitación portátil, un ejemplo de uso de herramientas. Otro estudio documentó su sofisticada navegación espacial y su memoria. Reportes anecdóticos de científicos, como Jennifer Mather, describen pulpos que vagan por el piso marino para recoger el número exacto de rocas que permiten hacer más pequeña la entrada a su cueva. Y experimentos en laboratorio muestran que pulpos mantenidos en tanques cambian su comportamiento por la ausencia de un ambiente rico que los mantenga estimulados.

Los científicos aceptan la existencia de conciencia en otros especies por una razón básica: la anatomía cerebral: muchas redes nerviosas involucradas en la atención, el sueño y la toma de decisiones parece haber surgido en el proceso evolutivo tan temprano como la gran radiación de invertebrados, siendo evidente en insectos y moluscos cefalópodos como el pulpo.

Incluso las emociones, dice la declaración, no dependen de que el animal tenga una estructura cerebral particular, como nuestra corteza. De hecho, muchas otras regiones neuronales se activan cuando nos emocionamos y son muy importantes en la generación de conductas emocionales en los animales, dice la declaración.

Especial fin de semana: un anticonceptivo masculino

El largo camino para detener tanto espermatozoide

Tanto tiempo llevan en uso los métodos anticonceptivos femeninos, que parece algo ligado a la mujer. Parece, no es que tenga que serlo.

Bromean los investigadores sobre contracepción masculina que un método aparte del condón y la vasectomía ha estado a entre 5 y 10 años de ser alcanzado… durante las últimas cuatro décadas.

La píldora masculina. ¿Existirá? ¿Cómo evitar que millones de espermatozoides no cumplan su cometido?

Es el tema que Nia Bai analizó en extenso en Scientific American.

Es que no es fácil. Aparte de ese gran obstáculo, persisten otros dos: la seguridad que toda nueva droga debe cumplir y si, después de todo, los hombres usarán el método, punto este que no parecería del todo imposible considerando que sobre la píldora femenina hubo también resistencia, toda suerte de conjeturas y mucho rechazo desde los campos político y, en especial, religioso.

Que los hombres son machistas y consideran que la mujer es la que debe tomar cartas en el asunto, es tan cierto que mucho porcentaje de los embarazos no son planeados.

Los condones han estado en la escena durante los últimos 300 años. Hoy siguen siendo relativamente baratos y ampliamente disponibles, siendo un 98 por ciento efectivos contra el embarazo fuera de ofrecer buen grado de protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Pero vamos al grano: ¿qué tan lejos está la píldora masculina u otro método seguro y reversible? La vasectomía, por ejemplo, puede ser reversible pero tras una complicada y costosa microcirugía que no siempre es exitosa. Pero no es método de prevención: es la esterilización en carne y hueso.

Durante años las mejores promesas residían en un acercamiento hormonal –análogo al anticonceptivo femenino en pastillas- para controlar la producción de hormonas, pero los resultados inconsistentes y los efectos asociados al prolongado uso de testosterona, han hecho voltear las miradas hacia otros sitios.

Los nuevos métodos no hormonales se enfocan en varios nodos en el desarrollo de los espermatozoides, su movilidad y las capacidades de penetración del óvulo. También se trabaja en una especie de vasectomía reversible que involucra bloquear los vasos deferentes con un polímero que se puede disolver luego.

La mayoría de alternativas se dirige a hombres en relaciones estables que buscan un método reversible y confiable de anticoncepción.

Ellos desean hoy tener un mayor control sobre su fertilidad.

En parejas en las que a las mujeres les queda muy difícil la anticoncepción por reacciones del cuerpo, mirar al hombre es la única opción segura: la mitad de los embarazos en E. U. no son planeados y de ellos la mitad termina en aborto.

Pese a la escasez de fondos, el trabajo continúa. Ninguno de los métodos no hormonales alcanza la etapa del ensayo clínico, pero siguen ganando espacio entre los investigadores.

John Amory, de U.W. se ha interesado por ejemplo en el ácido retinoico, un metabolito de la vitamina A esencial para la espermatogénesis, pero en modelos animales el compuesto usado inhibe también una enzima para el procesamiento del alcohol por el hígado. “Y si no existiera el alcohol, no se necesitaría un método anticonceptivo”, bromea el científico, que busca otro inhibidor más específico.

Un avance fue logrado por Debra Wolgemuth en Columbia University al alcanzar la reversión de la infertilidad en ratones con ese método.

Otros laboratorios buscan modos de impedir la habilidad del espermatozoide de localizar y nadar hacia el óvulo, para lo cual se acercan a un grupo de proteínas conocidas como CatSpers, reconocidas por controlar el movimiento de las colas tras la eyaculación. Como esas proteínas sólo aparecen en los espermatozoides, una droga específica tendría pocos efectos colaterales.

Se investigan además otros agentes, como gamendazole y adjunina, que se enfocan en las células de Sertoli dentro de los testículos que son cruciales en el alimento de los espermatozoides. Pero ninguna será probada antes de dos o tres años.

Uno de los métodos curiosos en marcha es impulsado por la activista Elaine Lissner: inhibición reversible de espermatozoides bajo guianza (Risug en inglés). Desarrollado en India, donde se efectúan ensayos clínicos experimentales, involucra una pequeña incisión en el escroto y la inyección de un polímero gelatinoso dentro de los vasos deferentes. El polímero poroso no bloquea el flujo del esperma, pero desactiva los espermatozoides al interrumpir la química de sus membranas.

El polímero se ha logrado disolver en primates mediante un solvente inyectado. Sobre su uso en humanos, no todos están seguros de la efectividad.

¿Y los métodos hormonales? De todas maneras hay que repasarlos. Porque no es que se haya dejado de trabajar.

Un anticonceptivo masculino incrementaría los niveles de testosterona para suprimir la producción de espermatozoides. Esa hormona inhibe la liberación de sos hormonas de la pituitaria (LH y FSH) que controlan la producción de testosterona en los testículos y la espermatogénesis respectivamente, funcionando en equilibrio. Un anticonceptivo que entregue testosterona adicional en la corriente sanguínea envía una señal a la pituitaria para suprimir las hormonas que promueven la producción de espermatozoides.

En las mujeres, la píldora replica el estado natural del cuerpo de infertilidad-preñez y engaña al cuerpo actuando como si estuviera preñado. Los hombres no tienen un tiempo análogo. Desde la pubertad producen espermatozoides hasta la muerte.

Mientras la mujer produce un óvulo por mes, cada latido del hombre entrega unos 1.000 espermatozoides, un serio problema. Pero como dijo Amory a Scientific American, la contracepción masculina no requiere eliminar la producción de espermatozoides. Solo 5 por ciento más o menos son funcionales y muy pocos además sobreviven el largo viaje hasta el óvulo. Al bajar el conteo de espermatozoides a menos de 1 millón por milímetro de eyaculado de los usuales 20 a 30 millones es de facto una condición de infertilidad.

Aunque se les llama la píldora masculina, los anticonceptivos hormonales en desarrollo para hombres son en su mayoría testosterona sintética vía inyecciones, implantes de liberación lenta o gelatinas para ser absorbidos por la piel. La ingestión oral de testosterona es menos efectiva porque la hormona es procesada por el hígado. Agregar progesterona (la hormona sexual femenina) que también suprime la espermatogénesis, a un régimen de testosterona mejora los resultados: una efectividad del 90 por ciento (el éxito de la píldora femenina es del 98%). Por razones no claras aún, existen hombres en los que la supresión de espermatozoides es insuficiente.

En abril pasado se suspendió un ensayo con progesterona sintética y testosterona debido a tasas muy altas de reacciones secundarias, como irritación y acné entre los 321 participantes.

La esperanza es que con el tercio de participantes que pudo completar los 12 meses de inyecciones se encuentran respuestas.

Este año o a comienzos de 2012 se iniciará un ensayo clínico con un implante anticonceptivo liderado por Population Council, de la Universidad de California en Los Ángeles y U. W. Se colocará bajo la piel del brazo y contiene un esteroide sintético modificado que semeja la testosterona pero que no debería tener el mismo efecto de crecimiento de la próstata asociado a veces con tratamientos de testosterona.

¿Usaría usted uno de estos métodos de convertirse en exitosos? Muchos dicen que sí. De hecho una gran encuesta en nueve países de cuatro continentes reveló en 2002 que 55 por ciento sí.

Mientras tanto, el condón y la vasectomía continuarán su camino. Y quizás, esta vez sí sean los últimos 5 o 10 años de esas cuatro o cinco décadas de espera.

Tomado con adaptaciones de Scientific American.