Andar descalzos, ¿mejor para el cuerpo?

pies descalzos

Daniel Howell, profesor de Biología en Liberty University, en Virginia, Estados Unidos, ha estado casi permanentemente descalzo desde hace 10 años. Pocas veces usa calzado e incluso ha viajado a lejanos lugares así… sin zapatos.

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Virus producen energía para uso personal

Es un sueño viejo que no tardará mucho en lograrse. Imagínese cargando su celular mientras camina gracias a un generador tan grueso como una hoja de papel, colocado en la suela de su zapato.

Este escenario está un poco más cerca gracias a científicos del Lawrence Berkeley Nacional Laboratory del Departamento de Energía de Estados Unidos: desarrollaron una manera de generar electricidad utilizando virus inocuos que transforman la energía mecánica en electricidad.

Con esto produjeron un generador que produce la corriente suficiente para accionar una pequeña pantalla de cristal líquido. Funciona presionando un dedo en un electrodo del tamaño de una estampilla cubierto con virus modificados. Los virus convierten la fuerza de la presión en una carga eléctrica.

Es el primer generador que produce electricidad canalizando las propiedades piezoeléctricas de un material biológico. La piezoelectricidad es la acumulación de una carga en un sólido en respuesta al estrés mecánico. Este avance podría conducir a pequeños dispositivos para canalizar la energía eléctrica de las vibraciones producidas continuamente al cerrar una puerta o subir por las escaleras.

También hace más fácil la fabricación de dispositivos microelectrónicos. Esto se logra porque los virus se acomodan a sí mismos en una película que permite que el generador funcione. El autoensamblaje ha sido largamente buscado por el mundo de la nanotecnología.

El desarrollo fue presentado en la edición del domingo 13 en el journal Nature Nanotechnology.

“Se requeire más investigación, pero nuestro trabajo es un primer y primer paso promisorio hacia el desarrollo de generadores personales y otros dispositivos basados en electrónica viral”, dijo Seung-Wuk Lee, miembro del Berkeley Lab’s Physical Biosciences Division y profesor de bioingeniería.

El efecto piezoeléctrico fue descubierto en 1880 y desde entonces se ha hallado en cristales, cerámicas, huesos, proteínas y ADN. Los encendedores eléctricos y los microscopios de escaneo no podrían funcionar sin él, para citar dos ejemplos.

Los materiales para fabricar dispositivos piezoeléctricos son tóxicos y no es fácil trabajar con ellos, lo que limita la diseminación de la tecnología.

Lee y colegas si los virus eran un mejor camino. Para ello emplearon M13, un bacteriófago que solo ataca bacterias y es benigno para las personas. Al ser un virus, se replica a sí mismo por millones en unas horas, por lo que siempre hay un suministro constante. Además, es fácil de manipular genéticamente.

En grandes cantidades, se orientan por sí mismos de manera ordenada en películas.

Un buen paso.

El zapato que genera energía

Suena como a invento raro. Ville Kaajakari, profesor de Ingeniería Eléctrica en el Louisiana Tech University, desarrolló una tecnología para producir energía de un pequeño generador adentro de… ¡la suela del zapato!
Se trata de lo que llaman Mems (en inglés) dispositivos inteligentes que combinan chips con microcomponentes tales como sensores, palancas, canales de flujo, espejos y otros.
El invento está basado en nuevos circuitos de regulación de voltaje que convierten con eficiencia una carga en voltaje utilizable para cargar baterías o activar aparatos.
Para un caminante, le serviría para dispositivos de localización en casos de emergencia o para operar pequeños aparatos como GPS, sin tener que usar las baterías desechables, dijo Kaajakari.
El dispositivo en la suela emplea un polímero transductor de bajo costo que ha metalizado superficies para el contacto eléctrico. En el tenis, remplaza la zona de absorción del talón, sin provocar molestias al usuario.
El transductor es un dispositivo capaz de transformar o convertir un determinado tipo de energía de entrada en otra diferente a la salida. Imagen cortesía LTU

Bájeles carga a las rodillas

Si tiene problemas de artritis en las rodillas, debería pensar bien qué tipo de calzado usar.
Y al parecer, las sandalias tres puntadas (ojotas), los zapatos bajos con suelas más flexibles o andar descalzo, son las mejores alternativas.
Lesiones previas, el uso excesivo, el sobrepeso y el envejecimiento favorecen la aparición de la osteoartritis, o rotura del cartílago articular. La osteoartritis de rodilla es frecuente y puede causar discapacidad.
Los zuecos y las zapatillas no son ideales. “No serían calzados estables ni absorbentes del impacto que deberían usar”, dijo Najia Shakoor, de Rush Medical College, en Chicago.
La carga del peso corporal en la articulación de la rodilla es un factor clave en el desarrollo de la artritis, explicó el equipo de Shakoor. La distribución anormal de esa carga puede agravar el desgaste y producir un desgarro con dolor. Reducir la carga alivia ese dolor.
Hoy el tratamiento estandarizado de la osteoartritis de rodilla incluye el uso de analgésicos, lo que en realidad puede agravar el problema porque, cuando una persona siente menos dolor, tiende a caminar cargando más las rodillas.
“El dolor puede ser protector”, dijo.
En un estudio previo, el mismo equipo había hallado que las personas que caminan descalzas recargaban menos las rodillas que las que usaban zapatos.
Para investigar mejor, el equipo analizó el andar de 31 personas con osteoartritis de rodilla mientras iban descalzas y mientras usaban cuatro tipos distintos de calzado.
Específicamente midió las fuerzas que actuaban en la zona interna, o media, de la articulación de la rodilla y que suele soportar tres veces más carga que la zona externa, o lateral, de la rodilla.
“Es por eso que más personas tienen osteoartritis media”, explicó Shakoor.
El equipo probó los zapatos tipo zueco que suelen usar los médicos, las enfermeras y otros profesionales que pasan muchas horas de pie; zapatos diseñados para maximizar la estabilidad; zapatos bajos con suelas flexibles y tres puntadas.
Los zuecos y los zapatos para mejorar la estabilidad impusieron la carga más alta sobre la rodilla, mientras que andar descalzo, con tres puntadas y zapatos con suela flexible impusieron la carga más liviana.