El gusano que vence al pájaro

mosquita

Esta es la polilla en la que se convierte el gusano. Cortesía Andy Reago & Chrissy McClarren

La naturaleza te da sorpresas, algunas de ellas de pequeños gigantes, como el gusano de la polilla Amorpha juglandis.

Parece presa fácil para un pájaro pero guarda un as bajo la manga: emite un sonido que suena como la voz de alarma de un ave, lo que asusta a su cazador.

Al comienzo, los científicos sospechaban que los pájaros solo se sorprendían por el ruido, pero un nuevo estudio presentado en el Simposio de Comunicación Acústica de Animales en Omaha sugiere un mecanismo más sofisticado: el silbido de los gusanos parece en verdad el de un ave, lo que hace que los depredadores se alejen.

Es el primer caso de un sonido engañoso entre un insecto y un ave, una nueva forma de defensa de un insecto”, de acuerdo con Jessica Lindsay, autora principal del estudio, del laboratorio de Kristin Laidre en la Universidad de Washington.

Cuando son picoteados por un pájaro, los gusanos silban comprimiendo sus cuerpos como un acordeón, forzando el aire a través de unos agujeros especializados en sus lados. Los silbidos suenan muy alto considerando que son insectos de 4 centímetros. Se han medido de 5 decibelios a 5 centímetros de distancia, similar a la disposición de basura.

En un experimento de laboratorio hace unos años, los pájaros respondían al silbido saltando y alejándose, evitando la cacería. Para los autores, se debía a su sorpresa.

Pero Lindsay, esos sonidos eran acústicamente similares a los llamados característicos de alarma que hacen algunas aves. Muchas especies de pájaros producen y reconocen ese sonido, que se da cuando hay un depredador volando, y vuelan a esconderse o se quedan quietos.

La investigadora puso grabaciones de los llamados del gusano, de un pajarito, el carbonero cabecinegro (Poecile atricapillus), y cantos del camachero mexicano (Haemorhous mexicanus) como control.

Los pájaros ignoraron el canto, pero respondieron a los silbidos del gusano en la misma forma: volando a ocultarse, petrificándose o haciendo sus propios llamados. La conducta era igual independiente de la especie.

Las llamadas de alarma engañosas no son comunes, pero es una estrategia que evolucionó en algunas especies”, dijo Tom Flower, ecólogo del comportamiento en Simon Fraser University, citado en The Scientist. Un caso es el de la acantiza parda (Acanthiza pusilla), un pequeño pájaro que imita llamados de otras aves para alejar depredadores que atacan el nido.

La diferencia, dijo, es que los gusanos imitan el sonido de alarma del mismo depredador.

¿Hay que temerle a la nueva influenza aviar H7N9?

A 128 infectados y 26 muertos subió el número de casos reportados en China por infección con la cepa H7N9 del virus de la influenza aviar, reportó la Organización Mundial de la Salud.

El organismo internacional, sin embargo, recomendó no impedir el acceso de las personas a ninguna región donde se han presentado los casos ni cerrar el comercio.

Hasta ahora las autoridades chinas no han informado abiertamente la transmisión de casos humano-humano, lo que agravaría la crisis.

Para Jason Koebbler, de US News and Report, la situación merece ser analizada con detenimiento por tres razones: el primer caso reportado por fuera de China, la demora de al menos 6 semanas más en la elaboración de una posible vacuna y la sospecha de que 3 casos sí se presentaron por transmisión directa entre personas.

Del primer caso del brote se registró tan solo en febrero. El lunes hubo 17 nuevos según la OMS. ¿Hay motivo real para que el mundo se preocupe luego del estruendoso caso de la influenza por la cepa H5N1 de hace unos años?

“La situación permanece compleja y evoluciona. Cuando hablamos de virus de la influenza, hablamos de virus peligrosos para los humanos”, según dijo la semana pasada Keiji Fukuda, asistente del director de la OMS.

La esperanza es que el virus pueda ser contenido dentro de las fronteras chinas, aunque el primer caso en Taiwán, de alguien que estuvo en la provincia china Jiangsu, lo pone en duda.

Un artículo en The Scientist indica que de todas maneras en esta ocasión el gobierno chino ha actuado con rapidez e incluso una secuencia del virus fue puesta en una base de acceso libre para científicos de todo el mundo.

Pero ha sido un problema identificar las aves de donde provienen la cepa, al no mostrar síntomas, si bien autoridades chinas encontraron el virus en palomas y pollos en un mercado y han enviado muestras a laboratorios de distintos países.

Aunque el análisis sugiere que la tasa letal no ha sido tan alta como parece, parece que el virus es más virulento que otros virus H7 del pasado.

Víctor Vera, médico veterinario especialista en genética animal en la Universidad Nacional no cree que el virus llegue con facilidad al país, no al menos mientras se mantenga la transmisión pollo-hombres, pues el comercio con ese país no es tan activo en este campo.

Cómo ratas paralizadas volvieron a caminar

Mantener el cerebro y activo y la estimulación nerviosa parecen funcionar juntas para ayudar a ratas paralizadas a caminar de nuevo. Sí, comprometerlas en tareas específicas, como obtener una recompensa mientras se estimula la médula espinal y forzando los animales a imitar movimientos como los que se hacen al caminar, fue como científicos suizos y colegas de otros países lograron restaurar el movimiento voluntario, según un estudio publicado en Science.

El desarrollo permite una mirada sobre cómo el sistema nervioso se reorganiza para compensar las lesiones serias de la médica y señala futuras estrategias para tratar pacientes con extremidades paralizadas.

“El punto central del estudio es que si usted rehabilita correctamente, puede restaurar el control voluntario mediante nuevos circuitos nerviosos”, explicó Michael Beattie, neurocientífico del Brain and Spinal Injury Center en Universidad de California, San Francisco, citado por The Scientist, quien no participó en la investigación.

La combinación de entrenamiento y estimulación nerviosa ha sido demostrada útil apra restaurar funciones luego de una parálisis, según Reggie Edgerton, fisiólogo de la Universidad de California en Los Ángeles. Sus estudios en humanos demostraron que tal compromiso cerebral y la estimulación nerviosa actuaban sinérgicamente para permitirle al paciente obtener de nuevo cierto control en el movimiento de la pierna luego de una lesión paralizante.

Los resultados muestran que una sección afectada de la médula puede volver a actuar cuando su propia inteligencia innata y la capacidad regenerativa, que el investigador líder del estudio Grégoire Courtine del EPFL llama ‘el cerebro espinal’, son despertadas.

El estudio comenzó hace cinco años en la Universidad de Zurich y significa un cambio profundo en nuestro entendimiento del sistema nervioso central.

No se sabe sin embargo si técnicas similares funcionarían en humanos, pero el crecimiento de nervios observado sugiere nuevos métodos para tratar la parálisis.

“Tras un par de semanas de neurorrehabilitación con una combinación de un arnés robótico y estimulación electro-química, nuestras ratas no solo comenzaron voluntariamente a tratar de caminar, sino que pronto estaban corriendo, trepando escalas y evitando obstáculos”, dijo Courtine, quien dirige el International Paraplegic Foundation (IRP) Chair in Spinal Cord Repair en el EPFL.

Foto cortesía

Mamuts volverían a nacer: clonarán uno

Les tocó a otros humanos cuando los mamuts vagaban por diferentes regiones del planeta. Su extinción se debió dar entre hace 10.000 a 3.700 años apenas y ahora podrían renacer.

En los últimos años debido al calentamiento global los hielos perennes de Siberia han cedido dejando al descubierto varios de estos gigantescos animales bien preservados.

Dos grupos de científicos del museo del mamut de la República de Sajá (Rusia) y la Universidad Kinki de Japón planean extraer ADN de la médula de un mamut descubierto hace poco y utilizarlo para clonarlo según informes de prensa citados por The Scientist..

El mamut elegido fue desenterrado en agosto pasado en Liberia. Los científicos informaron que el hueso de la cadera está en muy buenas condiciones y debería contener ADN, que podría ser colocado en el huevo de una elefante para que el mamut crezca en el vientre de esta, pariente cercano del mamut.

Para tener éxito deben encontrar un pedazo de ADN que no haya sido dañado por los cientos de años que pasó bajo el hielo.

Lo curioso del asunto no es un tema científico: tras el anuncio de la posible clonación, la empresa de apuestas irlandesa Paddy Power comenzó a tomar apuestas sobre si estos gigantes del hielo pueden ser clonados dentro de 5 años. Las apuestas iniciales son 8 a 1 contra un mamut clonado hacia 2014 y de 5 a 2 para una fecha de 2017 a 2020.

Los mamuts eran mamíferos proboscídeos de la familia Elephantidae y vivieron desde hace unos 4,8 millones de años hasta 3.700 años más o menos.

Fósiles se han hallado en Norteamérica, Eurasia y África.

Algunos llegaron a tener 5,3 metros de altura y 9,1 metros de largo, con peso entre 6 y 12 toneladas,, según la especie, de las que se han establecido 11.

La mayoría se extinguió a finales de la última glaciación, sin conocerse una explicación científica válida hasta la fecha.

¿Estará de vuelta?

Células madre pluripotentes: no, no, detente ahí

Hace dos o tres lustros, llegó un boom. Fue el de las células madre. Que podrían curar de todo. Y se comenzaron a usar febrilmente, en muchos casos sin estudios previos y, al final, con pocos resultados.

La semana pasada llegó una mala noticia. Dos estudios publicados en Nature reportaron que células adultas reprogramadas para comportarse como células madre, las llamadas células madre pluripotentes inducidas, contienen más mutaciones que las células normales, haciendo que su uso terapéutico sea más preocupante y menos probable.

Un estudio encontró un promedio de seis mutaciones en una sola base en cada una de las 22 líneas de esas células inducidas que fueron transformadas mediante distintos métodos. En el otro paper científico, se demostró que esas líneas tenían más variaciones en el número de copias (pequeños borrados o duplicaciones) que las células de la piel o las células madre que se derivan de estas.

Hace un mes, The Scientist publicó otro reporte que halló ‘puntos calientes’ en los genomas de células inducidas que no estaban reprogramados por completo, mostrando una diferencia fundamental entre las células inducidas y las células madre embriónicas naturales.

¿El acabose? Si bien los estudios deben ser replicados, los hallazgos significan, por ahora, que la carrera hacia remedios genéticos eficientes mediante el uso de aquellas células parar reparar funciones defectuosas o aliviar enfermedades se torna más lenta.

En la imagen, células madre. Cortesía U. de Michigan.