Un jefe en pañales, de Tom McGrath

Cine infantil para adultos

Oswaldo Osorio

the boss baby

Ahora el cine infantil suele no ser solo infantil. Muchas películas tienen la capacidad de funcionar perfectamente para los niños de distintas edades, pero también resultar estimulantes y cargadas de connotaciones para el público adulto, aun para el más exigente. Eso es lo que sucede con películas como El gigante de hierro, Toy Story, Monsters Inc, Up, Los Croods, Ralph El demoledor, Intensamente o el cine de Miyazaki, por solo mencionar algunos ejemplos.

Igualmente ocurre con esta película (The Boss Baby, 2017), de Dreamworks Studios y basada en el libro ilustrado de Marla Frazee. Se trata de la historia del nuevo bebé que llega a un hogar donde ya hay un niño, quien se siente desplazado por su nuevo hermano. Pero además, (advertencia de spoilers) es una trama de espionaje, pues en realidad el bebé es una especie de ejecutivo que tiene una misión en la competencia que hay entre la Corporación de bebés y la de cachorros.

Así que, como las buenas películas, esta tiene un doble conflicto que le da mayor significación y complejidad: el interno, que es la contienda entre “hermanitos”, y el externo, que es la disputa entre las dos compañías. Aunque mencionado así, solo se trata de las líneas argumentales, pero en el fondo, cada conflicto está cargado de unas implicaciones más complejas que plantean cuestionamientos y reflexiones de tipo sicológico y social.

De un lado, está esa metáfora de la que parte el relato (que es la que propone el cuento original) y que habla de ese tirano en que se convierte un bebé cuando llega a demandar todo el tiempo de los padres, así como el consecuente desplazamiento al que se ven sometidos los demás hermanos, lo cual no puede menos que traer frustración y resentimiento en ellos. De otro lado, propone, si no una crítica, al menos un cuestionamiento por la forma en que muchas personas han cambiado su sentido y naturaleza “paternal”, de los niños hacia los animales, en este caso perros, pero también se aplica a los gatos.

Estos planteamientos, por supuesto, están de fondo, y cada espectador, dependiendo de su edad y su interés en la interpretación de las películas, podrá comprender y reflexionar en diferentes niveles. Sin embargo, ese elaborado y polisémico fondo no es obstáculo para desarrollar una historia tremendamente entretenida y divertida, sembrada de momentos ingeniosos y chistes inteligentes y llenos de referentes cinematográficos, musicales y de la cultura popular que cada quien capta a su medida de atención y conocimiento.

Las grandes productoras se han dado cuenta de que puede ser más rentable una película que funcione para los dos públicos, porque eso garantiza que toda la familia le pague boleta. Además, podrá ser bien tratada por la crítica, lo cual le puede dar una vida que vaya más allá de la coyuntura de su exhibición en cartelera.

Video clips recomendados de 2016

clips2016

 Oswaldo Osorio

 Coldplay – Up&Up
Distintos y contradictorios espacios, acciones y objetos, trasgresiones en la direccionalidad de las imágenes y manipulación de las proporciones, son los principales recursos de este video para crear sus ingeniosos y bellos juegos visuales, cargados de fuerza alegórica y poética.

 

Calvin Harris – My Way
Escenas cotidianas o grandilocuentes intervenidas por el glitch (error en la imagen digital), primero con minimalismo y sutileza, pero progresivamente, invadiendo las imágenes al punto de deconstruirlas, creando una nueva y sugerente estética.

 

Jamie xx – Gosh
En el insólito escenario de esa réplica de la torre Eiffel que hay en China, se desarrolla esta suerte de distopía, poblada por improbables personajes y una impactante coreografía que bien podría hablar de alienación y totalitarismo.

 

Metronomy – Hang Me Out To Dry
Ante el convencionalismo y obviedad de casi todos los videos narrativos, resulta estimulante encontrar una historia contada de forma tan original y con tal economía de recursos.

 

Massive Attack, Ghostpoet – Come Near Me
La simpleza de la idea narrativa que plantea y como se desarrolla este video contrasta con la potencia y posibles significados de su propuesta conceptual. Una simple acción de principio a fin y de ella se podría sacar todo un alegato acerca de la condición de la mujer en la sociedad patriarcal.

 

Clipping – wriggle
Un derroche de found footage y loops que, por su exceso, también puede verse como un tributo a estos dos eternos e indispensables recursos del discurso conceptual en el audiovisual. Con un hipnótico sentido del ritmo repite y mezcla imágenes sin complejos: desde los grandes clásicos del cine hasta la peor basura televisiva.

 

PJ Harvey – The Community Of Hope
Una canción y un video con claras intenciones de hacer una crítica a las políticas estatales y comerciales en los barrios pobres de la ciudad de Washington. Está compuesto por imágenes de la ciudad con un gran sentido plástico, especialmente en su composición.

 

DJ Shadow feat. Run The Jewels – Nobody Speak
Una metáfora explícita al orden mundial y a las relaciones internacionales. Un video con fuerza dramática y con un mensaje directo y contundente.

 

Moby & The Void Pacific Choir – Are You Lost In The World Like Me
Recreado con la estética de los animados de la década de los treinta, este video plantea una clara y enfática crítica a la sociedad moderna y su alienación, enajenamiento y pérdida de humanidad, especialmente por la influencia de los dispositivos electrónicos.

 

Major Lazer – Light it Up (feat. Nyla & Fuse ODG)
Una fiesta y despligue de plasticidad, color, ritmo, humor y sentido lúdico, todo por vía del baile y las posibilidades de la imagen digital en recrear distintas formas, movimientos y texturas.

Películas recomendadas de 2016

peliculas2016

Oswaldo Osorio

Una guía para tener en cuenta posibles buenos títulos que se dejaron de ver, porque si bien esta lista es solo de los estrenos en Colombia durante el año, muchos de ellos pasaron desapercibidos para el gran público.

  1. La habitación (Lenny Abrahamson)

Una impactante y conmovedora historia contada en dos actos. Un relato que, con habilidad e inteligencia, logra descubrir y ver el mundo desde una perspectiva lúcida y pura.

  1. El hijo Saúl (László Nemes)

Una propuesta narrativa extrema que se convierte en el mejor vehículo para decir algo diferente sobre lo ya mil veces contado. El proceso de exterminio contra los judíos nunca fue mostrado de forma tan cruel y reveladora.

  1. Anomalisa (Charlie Kaufman y Duke Johnson)

Los recursos dramatúrgicos del siempre ingenioso Charlie Kaufman apelan aquí a la animación y a la relación entre imagen y sonido para contar una desesperanzadora historia sobre la soledad y el malestar existencial en la sociedad actual.

  1. El nuevo Nuevo Testamento (Jaco Van Dormael)

Divertida y original fábula llena de inventiva visual y argumental. Lo divino y lo humano trastocado por gracia de un guion inteligente y un universo visual hermoso, juguetón y dislocado.

  1. Carol (Todd Haynes)

Con sutileza y suprema estilización, este relato propone un alegato contra la intolerancia y los prejuicios ante las preferencias sexuales. Una historia, bella, delicada y desalentadora sobre un amor prohibido entre dos mujeres y su resistencia contra las convenciones sociales.

  1. Incomprendida (Asia Argento)

La difícil infancia de una niña que creció en el seno de una familia del espectáculo es contada aquí en clave de fábula punk. Un relato conmovedor, irreverente y divertido, donde para entender una dura realidad a muy temprana edad es necesario recurrir a la inocencia y la imaginación.

  1. Últimos días en el desierto (Rodrigo García)

Una nueva versión de Jesucristo, esta vez durante ese periodo en que es puesto a prueba en el desierto antes de emprender su misión redentora. El punto de partida es el mismo de los relatos bíblicos, pero la mirada aquí propuesta es sugerente, reflexiva y compleja.

  1. Brooklyn (John Crowley)

Una joven, que tiene su vida entre dos mundos y dos amores, afronta las duras decisiones de la existencia en esta historia narrada con sutileza y buen gusto, donde las ideas son planteadas de forma sensible e inteligente a través de la bella puesta en escena propia de un relato de época.

  1. Las inocentes (Anne Fontaine)

Varias monjas quedan embarazadas luego de ser abusadas durante la guerra. Una historia que no solo tiene fuerza en la trama aquí enunciada sino también  en las consecuencias físicas, sicológicas y espirituales que deben padecer sus protagonistas.

  1. La luz entre los océanos (Derek Cianfrance)

Una romántica historia de amor que deviene en un sorpresivo thriller. Una pareja decide quedarse con una niña que encuentra, pero este acto traerá graves consecuencias para ellos, aunque también una conmovedora visión de lo que puede ser el amor.

 

Cine colombiano

Con una treintena de películas estrenadas durante el año, el cine nacional sigue demostrando su buena salud, aunque también se ratifica su invisibilidad frente a su propio público. Aquí cinco títulos imperdibles:

  1. Los nadie, de Juan Sebastián Mesa

Una impetuosa y a la vez sensible película que hace un retrato generacional y de la ciudad de Medellín, un retrato cruzado por el punk y por el espíritu libertario propio e la juventud. Una pieza inteligente, entrañable y llena de fuerza expresiva, tanto en sus personajes como en sus imágenes.

  1. Pariente, de Iván D. Gaona

Esta historia es un lamento al desamor y un potente fresco sobre una región (Santander), pero también es un agudo relato que revela la siniestra influencia del paramilitarismo en los campos colombianos.

  1. Oscuro animal, de Felipe Guerrero

Tres mujeres deciden sobrevivir y tratar de recuperar su autonomía ,y tal vez de nuevo la dignidad, en medio del conflicto nacional. Tres historias contadas con gran sensibilidad visual y expresividad sonora en contrapunto al silencio ambiguo de las víctimas.

  1. Todo comenzó por el fin, de Luis Ospina

Un documental monumental y de gran significado para la historia del cine colombiano. Su director, como uno de los protagonistas de Caliwood, le da una mirada emotiva y reflexiva a este importante movimiento cinematográfico y cultural.

  1. Magallanes, de Salvador del Solar

La producción nacional ya no puede prescindir de las coproducciones. Esta película da cuenta, con gran sentido narrativo y dramático, de las secuelas luego del conflicto interno en el Perú: el resentimiento, la culpa, el olvido y el perdón.

La saga Jason Bourne

El nuevo espía que se hace viejo

Oswaldo Osorio

bourne

El cine de espionaje fue definido por la saga de James Bond durante la segunda mitad del siglo XX, redefinido por la de Jason Bourne a principios del siglo XXI y ajustado nuevamente por la combinación de ambas concepciones en las películas donde Daniel Craig interpreta al 007. Pero lo cierto es que la saga Bourne le dio otro aire, no solo al cine de espías sino el mismo cine de acción, y lo hizo por la vía menos esperada.

Esta vía fue apelar a unos recursos que estaban más cerca del cine independiente que del cine industrial y de género al que pertenece. Cuando se estrena Identidad Desconocida (Doug Liman, 2002), basada en las novelas de espionaje de Robert Ludlum, lo primero que sorprende es la naturaleza del protagonista: un hombre tremendamente habilidoso y letal como cualquier otro espía del cine, pero confundido sicológicamente y con una ambigüedad moral que lo atormenta contantemente. Tampoco cuenta con los sofisticados artilugios con los que Q suele apertrechar a Bond y su relación con las mujeres también es la opuesta a la del casanova británico. Esto se complementa con la presencia del actor Matt Damon, quien no figuraba entonces como el arquetipo que se tenía del espía internacional.

Pero el verdadero giro llega cuando toma la saga el director británico Paul Greengrass, primero en La supremacía Bourne (2004) y luego en Bourne Ultimatum (2007). En ellas aplica los recursos visuales y narrativos que tan notablemente usó en Boody Sunday (2002) y Vuelo 93 (2006): una cámara nerviosa y atenta a la acción, un registro y acabado visual más cercano al documental que al cine de consumo y un montaje trepidante y áspero que enfatizan la acción.

En su concepción como thriller de espionaje también hay una variación importante en relación con los referentes establecidos, y es que el conflicto ya no es un asunto de patriotismo o de servir al país eliminando a “los malos”, sino que Bourne mantiene una constante dinámica de huida y ataque en procura de que lo dejen tranquilo o de conocer su identidad (usar lo uno o lo otro es un comodín del que se valen sus argumentos). Así mimo, es una saga en la que el enemigo está adentro, pues siempre sus antagonistas son los funcionarios gubernamentales que están dispuestos a sacrificar las libertades y sobrepasar los límites éticos en nombre de la seguridad nacional.

Cuando Matt Damon supo que la siguiente entrega no la dirigiría Greengrass, se negó a participar en el proyecto. Por eso El legado Bourne (Tony Gilroy, 2012) más que un nuevo capítulo fue un spin off (relato derivado), lo cual hizo posible refrescar la propuesta con un nuevo protagonista y situación, aunque no con una dinámica diferente (buscar su identidad y huir de los malos del gobierno), una dinámica que se repite al regreso de Damon y Greengrass en Jason Bourne (2016), por lo que terminan ofreciendo más de lo mismo.

Consecuentemente, a pesar de haber sido una saga que llegó a renovar el cine de espías y que realmente supo combinar los elementos comerciales del cine de género con propuestas novedosas e inteligentes (llegando incluso a influir en los nuevos rumbos que han tomado las sagas de James Bond y de Misión Imposible), parece que ya está agotada la idea y el personaje, que no su estilo narrativo y visual, el cual se ha establecido ya como una tendencia en el cine de acción. Es decir, la saga de Jason Bourne ya dejó un legado, ahora hay que decidir si es hora de reinventarse o morir.

Películas recomendadas de los estrenos de 2015

Oswaldo Osorio

1. El club, de Pablo Larraín

La corta pero impecable obra de este director chileno es tan contundente como incómoda, tratando temas fuertes de su país, cuestionando siempre la historia y el poder y sus injusticias. Así lo hace aquí con la iglesia católica.

2. Dos días y una noche, de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne

Vuelve este par de hermanos belgas con su realismo social, llevando siempre las problemáticas contemporáneas al terreno de la ética individual y sacando lo mejor de sus actores.

3. Tanta agua, de Ana Guevara y Leticia Jorge

La sencillez y naturalidad de este filme uruguayo sobre la paternidad y la adolescencia se conjuga con la mirada desenfadada y entrañable sobre la cotidianidad de sus personajes.

4. Alías María, de José Luis Rugeles

Un relato que, con solidez y contundencia, aborda el conflicto colombiano desde el interior de la guerrilla y revela la problemática del reclutamiento infantil por parte de la insurgencia y su cuestionable política en los casos de embarazo.

5. Intensamente, de Pete Docter, Ronnie Del Carmen

Una nueva genialidad de Pixar en la que supieron crear una historia de gran complejidad e inteligencia que puede ser disfrutada tanto por adultos como por el público infantil.

6. Gente de bien, de Franco Lolli

Uno de los directores colombianos más prometedores se estrena en el largometraje con una pieza reflexiva y llena de sensibilidad, tanto en la construcción de un universo y sus personajes como en su eficaz puesta en escena.

7. Foxcatcher, de Bennet Miller

Un relato intenso y turbador que reconstruye la relación entre un luchador olímpico y su caprichoso y patético mecenas.

8. Vicio propio, de Paul Thomas Anderson

Este director que siempre está moviendo los límites del cine, propone aquí una vuelta de tuerca al cine negro con este relato tan intrincado como estilizado.

9. El juicio de Viviane Amsalem, de Ronit y Shlomi Elkabetz

La marginalidad y limitaciones civiles de las mujeres en la sociedad israelí son aquí retratadas con extrema simpleza visual y narrativa, pero con enormes connotaciones críticas y reflexivas.

10. El francotirador, de Clint Eastwood

El pulso firme de este gran director estadounidense se pone esta vez al servicio de un duro cuestionamiento de la guerra y de la política exterior de su país, a través de la historia de uno de sus héroes militares.

11. Mommy, de Xavier Dolan

La intensidad y emotividad del cine de este joven director canadiense vuelve a tocar las complejas y conflictivas relaciones entre un adolescente y su madre, consiguiendo un relato cargado de emociones y momentos de gran impacto dramático.

Publicado el29 de diciembre  de 2015 en el periódico El Colombiano de Medellín.

Fernando Eimbcke

La cotidianidad de jóvenes sin padre

Oswaldo Osorio


El crítico y académico Jorge Ruffinelli, a partir de su intenso conocimiento sobre el cine latinoamericano, afirmó alguna vez que el gran tema de este cine es la búsqueda del padre. En la corta pero interesante obra de Fernando Eimbcke esto se ha comprobado en línea con sus tres primeros largometrajes. Aunque el director mexicano presenta una ligera variación, la búsqueda la cambia por la ausencia, que bien puede ser mucho más desesperanzadora y dramática.

No obstante, sus películas no están marcadas por un tono adverso del relato o de sus personajes, al contrario, hay una suerte de desenfado y colorido emocional que hace de sus filmes experiencias entrañables y encantadoras. Aunque bueno, en Lake Tahoe (2008) no son tan plenas estas características, pues la ausencia de ese padre es por su muy reciente muerte, pero Eimbcke, que también escribe sus guiones, se las ingenia para poblar el duelo de su adolescente protagonista con una serie de personajes secundarios y situaciones que alivianan ese dolor y desesperación.

En su ópera prima, Temporada de patos (2004), tres adolescentes y un repartidor de pizzas se la pasan tonteando y conversando todo un domingo en que no se encuentran los padres de Flama, quien es el que empieza a padecer esa ausencia, puesto que pronto se irá con su madre ante la inminente separación de sus progenitores. Mientras que en Club sándwich (2013), el padre ausente solo aparece en un par de líneas de ese largo diálogo de toda la película que sostienen madre e hijo en un balneario.

Continuar leyendo

Cinéfagos.net, 10 años de mucho cine

Celebramos con nuevo diseño y nuevas secciones


El cine es como la vida y comer cine es alimentarse de ella. Cinéfagos.net ha estado alimentando la cinefagia de sus lectores desde hace ya una década. Un sitio dedicado principalmente a la crítica de cine y especialmente interesado en el cine colombiano, pero también con un amplio contenido complementado con artículos y ensayos, entrevistas, cuentos de cine, cómics, documentos históricos y textos sobre artes electrónicas. El sitio fue creado por el crítico de cine e investigador Oswaldo Osorio, y en él están publicados todos sus textos y producción académica (alrededor de 700 textos).

La página cuenta también con un boletín de crítica de cine semanal que reciben casi 10 mil suscriptores y del que ya van más de 450 ediciones. Además, se encuentra en Facebook: /cinefagos.net y Twitter: @cinefagosne, redes desde donde desarrolla contenidos adicionales de mayor actualidad. Así mismo, la marca Cinéfagos.nettiene un blog en el portal del periódico El Colombiano (www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos), en el cual próximamente estarán publicados los textos producidos en laEscuela de crítica de cine, otra iniciativa de Cinéfagos.net.

Para estos diez años  el sitio trae grandes cambios, los cuales fueron posibles con el apoyo de la Beca de realización de publicaciones artísticas periódicas otorgada por el Municipio de Medellín. Entre los cambios está un nuevo, más rico y versátil diseño, así como la inclusión de tres nuevas secciones: una dedicada a la actualidad noticiosa del cine nacional e internacional; otra llamada Cuadro a cuadro, en la que, por medio de un cómic de una viñeta, el cinéfilo Íñigo Montoya hará comentarios sobre el arte y la industria cinematográfica; y un video blog, que inicia en el mes de septiembre, titulado Pregúntale a Íñigo, en el que este estudioso del cine responderá diversas inquietudes sobre toda clase de cinefagias.

Misión imposible y el cine de acción

Oswaldo Osorio

Buena parte de la industria del cine actual está soportada en el cine de acción. Sin embargo, era un género que hace treinta años no existía, pues la “acción” era solo una complementaria parte de otros géneros como el thriller, la ciencia ficción o las aventuras. Pero con Rambo, Terminator y Duro de matar se establecieron las bases del género que ahora es casi inseparable de otros tan actuales como las películas de súper héroes, que es el otro gran rubro de la industria de hoy.

La característica esencial de este cine es que la acción es un fin y no un medio, es decir, todo tiende a supeditarse a este componente (incluso los otros géneros), por eso la mayoría son películas de usar y tirar, sin ningún valor cinematográfico más allá del entretenimiento. De ahí que en estos productos (que resulta más preciso llamarlos así) desfilan impunemente personajes estereotipados, argumentos insustanciales y situaciones forzadas y hasta inverosímiles.

No obstante, hay algunas películas que se esfuerzan por salirse de este esquema y, sin dejar de lado la acción como un componente esencial, elaboran con inteligencia y solidez los demás elementos del relato cinematográfico. Este es el caso, que no tanto de la franquicia, pero sí de esta última entrega de Misión imposible: Nación secreta (2015), la quinta luego de casi veinte años de haberse estrenado la primera, y aún así supo, no solo mantener el interés, sino hasta renovarse sobre su propio esquema.

Esta renovación corre por cuenta, incluso, de sacrificar un poco la acción misma. Si bien hay algunas buenas secuencias de acción, el énfasis está puesto en la trama de espionaje y en la construcción y confrontación entre los personajes. Esta vez Ethan Hunt no es tanto el héroe que todo lo sabe y todo lo puede, sino que está lleno de limitaciones y hasta debilidades. Mientras el villano fue concebido con gran sutileza y verosimilitud, además como la contra perfecta: otro espía, pero más inteligente y sin escrúpulos. Y esta confrontación fue finamente aderezada con la inclusión de un personaje femenino que funge como heroína y villana alternadamente.

De hecho, el núcleo de la franquicia, esa gran secuencia milimétricamente planificada y soportada en el uso de la tecnología en la que ejecutan  una “misión imposible”, fue un poco desestimada, tanto en su elaboración como en su resultado. Es decir, sus realizadores tuvieron la audacia de contrariar ese elemento que ha definido su propio esquema desde la misma serie televisiva, que estuvo al aire entre 1966 y 1973.

Además, hablando desde el componente industrial del cine, no cabe duda de que una de las personas más importantes de las últimas dos décadas es Tom Cruise, la última gran estrella de Hollywood a la manera clásica. Como productor y héroe incombustible del cine de acción ha sabido sacar adelante lo impensable: que luego de una quinta entrega de una saga de acción uno quiera ver más.

La saga Terminator

Vieja pero no obsoleta

Oswaldo Osorio


Terminator es una de las mejores y más completas sagas de la historia del cine: Definió (junto con Rambo y Duro de matar) los parámetros del cine de acción hace treinta años, también es un relato de ciencia ficción, desarrolla una historia de viajes en el tiempo, explota el complejo tema del hombre contra la máquina y adicionalmente reflexiona sobre él, estuvo a la vanguardia de los efectos especiales, ya tiene cinco entregas y una serie televisiva (The Sarah Connor Chronicles, 2008), es una saga de culto y un ícono de la cultura popular.

Terminator (1984) y Terminator 2: El juicio final (1991), ambas escritas y dirigidas por James Cameron, siguen siendo las mejor valoradas y  fueron muy influyentes para el cine de su tiempo. Incluso Terminator 2 es una de esas raras ocasiones en que una segunda parte supera a la primera. Y esto no solo es porque con ella Cameron empezó a demostrar lo importante que sería su aporte para la industria del cine, sobre todo en el área de los efectos especiales, sino por las antológicas secuencias de acción que consiguió, las cuales tienen un peso equivalente a la construcción de una historia y unos personajes sólidos y complejos.

La presencia de Arnold Schwarzenegger es un componente importante de su éxito y del carisma del personaje del exterminador, a tal punto que ha funcionado tanto como héroe y como villano. Solo en Terminator: La salvation (McGg, 2009) aparece apenas en una escena (debido a que por esta época eras el gobernador de California), pero en las demás es el centro del relato, en especial cuando se le quiere conferir alguna esencia humana, lo cual sucede en Terminator 2, en la que un John Connor adolescente trata de hacerle entender ciertos atributos del espíritu humano; o en Terminator: Genesis (Alan Taylor, 2015), cuando literalmente asume el papel de un padre, un padre viejo (pero no obsoleto), con canas y protector, por supuesto.

Esta última entrega es al mismo tiempo una precuela, porque ubica su trama antes de lo sucedido en la primera película; una secuela, pues le da continuidad a la línea argumental que ha construido la saga; pero también un reboot, en la medida en que propone un reinicio de la historia. Para hacer esto plantea un argumento que, sin forzar la lógica definida por el universo de la saga, reúne a los cuatro principales personajes de la franquicia. Además, aprovecha de manera ingeniosa los juegos y paradojas de los viajes temporales, y también actualiza el sentido de la confrontación entre hombre y máquina, en cuanto ya el riesgo tiene que ver con la dependencia a la conectividad a través de la tecnología que adquieren las personas del mundo contemporáneo.

Es cierto que la saga ha tenido sus bemoles, como Terminator 3: La rebelión de las máquinas (Jonathan Mostow, 2003), por unanimidad la menos apreciada de todas; así como la cuarta entrega, que tiene tantos defensores como detractores, pero el caso es que se trata de uno de los grandes relatos del cine de todos los tiempos y de la cultura popular actual, iniciada además por un visionario de la industria y, por eso, seguramente con más vidas que un T-1000.

Insurgente y el cine para jóvenes adultos

Entre el romanticismo y la violencia

Oswaldo Osorio


Teniendo en cuenta que el público que más va a cine es el comprendido entre los 14 y los 26 años, es apenas natural que la industria concentre buena parte de sus esfuerzos en capitalizar este grueso de espectadores. De manera que el cine juvenil ha sido una constante tendencia en el cine comercial y cada generación ha tenido su propio tipo de cine, definido por esa interdependencia entre lo que quiere el público y lo que la industria le ofrece, así como por otros factores de tipo socio-cultural y de mentalidades del momento.

Si a mediados de los ochenta este cine tenía la forma de los filmes de John Hughes (Sixteen Candles, The Brakfast Club, Ferris Bueller’s Day Off), con sus cándidas historias de amor e inofensiva rebeldía; en la transición del milenio fue la menos romántica y más picante (con alguna dosis de mal gusto y humor pueril) saga de American Pie la que marcó la pauta del cine juvenil. Ahora estamos en una generación definida por la literatura para jóvenes adultos (que coincide con las edades referidas a ese grueso de público del cine), en la que hay un importante viraje donde, sin dejar de lado el componente romántico, entra a jugar un papel importante la violencia, esto por vía de la necesidad de supervivencia en una sociedad hostil en la que viven.

Si bien Los juegos del hambre (2012 – 2015) es la saga (porque tanto libros como películas vienen en varias entregas) más exitosa, también hay otras como Crepúsculo (2009 – 2012), El juego de Ender (2013), La huésped (2013), El corredor del laberinto (2014) y Divergente (2014 – 2016). A esta última pertenece Insurgente, que es la segunda entrega de la trilogía escrita por Veronica Roth y de la que aún falta por llegar Leal. Aquí una sociedad es creada desde cero y ha sido agrupada en facciones para preservar la paz.

Todas estas cintas tienen los mismos componentes: su protagonista es un “elegido” con unas habilidades o privilegios particulares, hay una historia de amor (generalmente complejizada con un triángulo amoroso), acción y aventura, está ubicada en un futuro definido por la ciencia ficción y/o la distopía (o la fantasía en el caso de Crepúsculo), y todo determinado por un contexto hostil que pone a prueba varios asuntos: la permanencia de un régimen, la valentía, los valores y la autodeterminación de los protagonistas.

Como se puede apreciar, todo este es un material muy llamativo para la generación actual de jóvenes. Pero lo que habría que preguntarse es si esta tendencia de violentas distopías, en las que jóvenes luchan por su supervivencia, están en boga porque permite esta variopinta conjunción de atractivos aspectos para ser explotados por la industria del cine, o porque vivimos en tiempos más desesperanzadores y pesimistas que crean un ambiente propicio para la aceptación de estas historias. O simplemente, en la lógica cíclica en que se mueven las tendencias de consumo de la cultura popular y las mentalidades, nos encontramos en un punto alto definido por la violencia y la adversidad, pero en algún momento este cine volverá a las historias románticas y cándidas.

Sea cual sea la razón, lo cierto es que, como en todo el cine y el arte en general, siempre hay productos de buena y mala calidad, donde se encuentra tanto la aplicación de fórmulas que se repiten hasta el cansancio y levitan en lo superfluo, como relatos con fondo en su construcción y peso en sus ideas que se destacan entre las demás. En cuanto a Insurgente, se puede ubicar sin problemas en un insípido punto medio.