“ACORRALADA MEDELLÍN POR EL SMOG”

El título corresponde a uno de los 36 informes de la serie periodística sobre la contaminación de la ciudad, publicada por El Colombiano, en febrero y marzo de 1976.
Este asunto, que preocupa hoy como hace cuarenta años, motiva esta columna, para ampliar la respuesta al lector León Darío Giraldo J. y atender la inquietud, de la lectora Eugenia Montoya A.: “…¿por qué los periodistas no investigan más sobre el problema ambiental? Miren los comentarios de los lectores a los artículos que ustedes mismos han publicado. Hay denuncias de fábricas que contaminan, opiniones serias, ideas para el alcalde Federico, etc. Ahí están, con nombres propios…”.
En 24 horas más de 200 lectores expresaron sus juicios sobre las decisiones tomadas por el alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga para contrarrestar la emergencia ambiental.
El foro es un ejemplo de diálogo útil. Los comentarios expresan, además de las opiniones sobre dichas medidas, decenas de sugerencias y aportes para autoridades y ciudadanos.
Tiene razón la lectora: estas inquietudes deben servir para que los periodistas profundicen sobre los agentes y fuentes de contaminación y contribuyan a tomar conciencia ambiental.
Dos ejemplos ilustran la participación activa de las audiencias: Jotavelez dice: “Federico muy bien. Aún quedan medidas por tomar, qué vamos a hacer con los buses y camiones. Considero que igual que a las volquetas se les debe restringir su funcionamiento en ciertos días y horarios. Y en cuanto a horarios flexibles, que todas las instituciones privadas empiecen a trabajar a las 7:00 a. m., las públicas a las 8:00 a. m. y los colegios a las 9:00 a. m. Lo del tele trabajo está bien ojalá lo acojan los empresarios…”.
Androides sostiene: “Yo tuve un bus hace tiempos pero tengo algo que aportar, en las mañanas de 4.30 a. m. a 9.00 a. m. se sube al barrio y se baja el bus lleno y después de las nueve solo se cargan dos o tres pasajeros y así todo el día hasta las 5.00 p. m. que vuelve uno a subir la gente para el barrio. La empresa de buses nos obligaba a continuar quemando la gasolina en el tiempo muerto…”.
El esmog, que es un mal que aqueja a Medellín desde hace varias décadas, se ha vuelto peligroso en los últimos años: ha cobrado vidas y es visible el deterioro de la salud y la calidad del aire en toda la ciudad.
El tratamiento periodístico a este fenómeno debe ser riguroso y permanente, tal como está planteado en la columna del domingo anterior. Así lo reitera el periodista y escritor Javier Darío Restrepo cuando afirma: “El tema ambiental supone un cubrimiento integral. Con esto quiero decir que no puede limitarse a la reproducción de boletines o de entrevistas, sino que debe abarcar todos los temas conexos, puesto que esa conexidad es cada vez más compleja porque lo ambiental afecta o puede ser afectado por asuntos como la economía, la política, la planeación, el uso del tiempo libre, la acción de la justicia, las políticas sociales, etcétera. En cuestión ambiental todo está relacionado con todo, es un principio impuesto por la experiencia”.
Añade más adelante: “Esa afectación de lo ambiental, en activa y en pasiva, vuelve tan exigente el cubrimiento periodístico que la solución ideal en las redacciones es el trabajo en equipo, que permita una información integral. No se puede ignorar, so pena de incurrir en graves errores, que lo ambiental atraviesa todos los temas”. (Entrevista publicada en el libro de María Clara Valencia, Guía periodística Agenda Verde, Fundación Konrad Adenauer Stiftung, 2015: http://www.kas.de/wf/doc/18683-1442-4-30.pdf).

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