“Antes de publicar un tuit hay que pensarlo tres veces…”

A la pregunta sobre qué hacer antes de publicar un tuit, el periodista español Antonio Rubio, director del Máster de Periodismo de El Mundo y Universidad CEU San Pablo, y del de Periodismo, Investigación, Datos y Visualización en la Universidad Rey Juan Carlos, respondió: “Pensarlo tres veces, verificarlo y documentarlo”.
La afirmación la hizo al portal Trecebits, especializado en redes sociales y periodismo, en una entrevista publicada por Manuel Moreno el 2 de noviembre de este año.
El mismo periodista insistió en el Tercer Congreso Latinoamericano de Defensores de las Audiencias, reunido en Ciudad de México los días 7,8 y 9 de noviembre, que los lectores deben exigir transparencia a los periodistas en las fuentes a las que apelan para obtener las informaciones.
Es la metodología que siguen los medios de comunicación. “Lo primero que hacemos es comprobar que la cuenta de la que proviene la información sea real y pertenezca a una persona o institución. Después, intentamos contactar a esa persona para tener más detalles de la información que está difundiendo. El siguiente paso es contrastar la información con otras fuentes, preferiblemente oficiales, como funcionarios de la administración municipal o voceros de la fuerza pública (si es el caso). Si no podemos confirmar que la información es cierta, el rumor no se publica”, es la regla, según lo expresa Estefanía Carvajal, periodista de elcolombiano.com
No obstante, el asunto es complejo porque muchas personas se informan a través de las redes sociales y piensan que se trata de contenidos periodísticos debidamente verificados y contrastados.
La confusión de la lectora Ligia Omaira Betancur de no saber a quién creerle, a la que me referí en la columna de la semana pasada, es evidente.
Varios lectores expresaron sus opiniones. Una de ellas, manifiesta que “…debió verificar al menos si las tales predicciones de terremotos tienen algún fundamento científico. Vale recordar que los juicios a priori y los comentarios que se emiten sin ningún fundamento nos llevan a la crisis de información y de malas decisiones en los que estamos inmersos, y si no miremos cómo están las campañas electorales hoy día…”,
Precisamente, al referirse a la campaña sucia sostenida en el reciente debate de Estados Unidos, el periodista Farhad Manjoo escribió en The New York Times, el pasado 10 de noviembre, una columna titulada En internet, la verdad no es como la pintan, lo siguiente: “…Decenas de canales de noticias verificaron los hechos que mencionaban los candidatos todos los días, la mayoría de las veces en línea; no obstante, sus esfuerzos han probado ser bastante ineficaces para contrarrestar la marea de falsedades”.
Y añadió: “Es por ello que mentir también se ha institucionalizado. Ahora hay sitios web cuya única misión es publicar noticias en línea totalmente falsas e indignantes (al igual que las noticias reales, las noticias falsas se han convertido en un negocio)….”.
Además, algunos autores afirman que los contenidos de las redes sociales son puestos en circulación cuando coinciden con el pensamiento de quienes los replican, formándose una cadena homogénea de opinión, no obstante la abundancia de fuentes informativas.
En consecuencia, a los periodistas corresponde buscar la veracidad, observar el rigor y la transparencia. Y a los lectores, aprender a diferenciar entre los contenidos de los medios de comunicación y los de las redes sociales.

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