“Aunque usted no lo crea…” y otros títulos

La lectora Ester Sofía Marín pregunta “Por qué los medios de comunicación emplean títulos como la ´increíble y sorprendente historia…´, ´la primera vez, aunque usted no lo crea…´, y otra serie de palabras sensacionalistas que desinforman y exageran solo por llamar la atención…”.
La lectora pone sobre la mesa un tema de sumo interés por cierta moda de titular para ganar lectores, sin caer en la cuenta que muchas veces se manipula y desinforma debido a que el título de la información no corresponde al contenido del artículo periodístico.
Esta definición del título periodístico es del autor José Manuel Zorrilla: “Los titulares son, en resumen, textos autónomos que encabezan las noticias que publica la prensa, identifican el relato informativo, designan los hechos, destacan gráficamente, poseen un lenguaje propio y tienen la misión de llamar la atención de los lectores para que lean los textos informativos que le siguen e incluso para que compren el periódico…”.
Si bien, uno de los objetivos es captar el interés de la audiencia, los medios a veces abusan y se exceden en presentar las informaciones con titulares con enfoques transgresores de los principios éticos y periodísticos.
Algunas ejemplos: darle más trascendencia a un hecho que no la tiene; también, lo contrario: usar eufemismos para ocultar la realidad; manipular la información para provocar una sensación determinada; usar frases hechas que desvirtúan y desvían la esencia de la información.
Es frecuente encontrar títulos que usan expresiones impactantes como “por primera vez”, “aunque usted no lo crea”, “espectacular”, “increíble” y otras similares que más bien pueden producir un efecto contrario al de llamar la atención porque crean un ambiente de duda.
El uso de los números da credibilidad. Pero el abuso no. Se volvió moda titular “4 razones para mejorar…”, “7 ejercicios que reducen…”.
Tampoco es recomendable forzar las figuras literarias como la metáfora, la onomatopeya, la metonimia y la hipérbole.
El periodismo debe ser esquivo al usar frases célebres, refranes o derivaciones. Esta no es la mejor práctica. La originalidad es una cualidad del lenguaje.
La amenidad es deseable, sin caer en el humor fácil. El periodismo informa y no tiene entre sus funciones entretener y hacer reír.
En los medios sensacionalistas estos titulares son comunes, y aún otros que riñen con la veracidad o que exacerban los sentidos apelando a la discriminación, al sexo, a la sangre, al dolor y en general al morbo.
El titular es el resumen de la noticia o el reportaje. Sintetizar, identificar y seducir al lector para que lea lo que sigue son los atributos de un buen título que garantice la veracidad, imparcialidad y transparencia de los hechos.
El afán de conquistar lectores pone en riesgo la veracidad y la responsabilidad del periodismo. Algunos medios de comunicación cambian la acción del clic por la obligación de dar el contenido que prometen en el título y que el lector espera y se merece.
El lector se cansa de las ofertas engañosas o exageradas al no encontrar lo anunciado y sentirse defraudado por estos modelos periodísticos que riñen con la veracidad: exponen la calidad y la credibilidad porque prefieren el escándalo y el grito a la información veraz y responsable.
Los principios éticos y periodísticos deben estar presentes a la hora de poner el título, entre otras cosas porque el lector identifica cuál es el medio de comunicación que le informa sin distorsiones.

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