Debemos proteger el lenguaje

La última columna sobre la urgencia de escribir correctamente motivó diversas reacciones.
Varios lectores se quejaron por el error en la portada del 27 de abril. La comunicación de Inés Jaramillo Jaramillo señala: “En la edición de el periódico El Colombiano del día domingo 27 de abril, en primera página, el apellido de la candidata a la presidencia por el Polo Democrático, aparece equivocado, que error más grande”.
La Fe de errores publicada el lunes 28 de abril, página 14 reza:
“En la edición de ayer, la portada contenía un error que lamentamos. En la nota Subsidiar o no el campo, prioridad en la agenda, que registra y analiza las propuestas económicas de los candidatos a la presidencia de la República, publicamos el nombre equivocado de la canidata Clara López. El Colombiano ofrece excusas a la candidata del Polo Democrático-UP y a la audiencia y renueva su compromiso por la novedad, la calidad y la precisión en los contenidos”.
José Guillermo Palacio, macroeditor de Información agrega:
“…Derrama uno lágrimas al día siguiente cuando recoge el impreso y casi que sin mirarlo descubre el error. Quisiera que esto jamás nos volviera a ocurrir a nosotros ni a nadie. Muchísimas gracias por su comentario. Con lectores como usted nuestro desafío con la perfección se multiplica…”.
José Eugenio López dice: “Estoy de acuerdo con el deber ético de los periodistas de escribir bien porque muchas personas tenemos en el periódico la primera fuente de lectura, nos informamos y aprendemos también. Pero si encontramos errores se frustra estos objetivos….”.
Y el lector Gino de Togni expresa lo siguiente:
“Soy italiano, desde mucho tiempo vivo entre Colombia e Italia. Me encanto tu artículo sobre errores. Yo brego hablar bien mi idioma y por ende aprender muy bien hablar castellano…”.
Añade: “que pena decir esto pero es claro que si una clase política dirigente etc. escriben y hablan tal mal no hay que sorprenderse si en los exámenes Pisa quedamos de últimos. Adoro este país y me duele cuando queda mal como si fuera mi linda Italia (hice un trabajo de traducción en el Sena hace 3 años y todavía me siento feliz de haber ayudado a unos muchachos aprendices). Un muy cordial saludo: debes insistir en esta labor de proteger el español…”.
Escribir bien es cuestión de ética, de calidad, de transparencia. Es garantía de la credibilidad que le otorgan las audiencias al periodista y al medio de comunicación.

 

Leer más y corregir para escribir mejor

La celebración del Día del Idioma, el 23 de abril, es ocasión afortunada para razonar sobre el deber de escribir bien para proteger la veracidad de la información; asegurar la claridad y sencillez del lenguaje; garantizar la calidad periodística; para no aburrir al lector…

La información es conocimiento, las audiencias aprenden en los medios de comunicación.
Se ha dicho que a escribir se aprende leyendo. El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski nos critica: “…sin embargo la mayoría se preocupa más en cómo escribir y muy poco en qué leer”.
Esta es una de las claves para escribir bien. Y también es vital corregir. La presión por la hora de cierre o el vértigo que provoca la actualidad no son disculpas para redactar con errores.
Es humano errar como también lo es corregir. El Colombiano estableció desde hace varios meses una sección de fe de errores con el fin de subsanar las equivocaciones ortográficas, gramaticales, de digitación y de otra índole.
A pesar de haber dado el paso de crear la sección, no se publican todas las correcciones y con frecuencia se cae nuevamente en los errores por falta, quizá, de un sistema de gestión que los enmiende y de un instrumento pedagógico que los advierta y evite.
Algunos periódicos dan ejemplo: The New York Times corrige sus errores, entre cinco y nueve diarios, en su sección Corrections (http://www.nytimes.com/pages/corrections/).
Corrige todo error detectado: “En un artículo del domingo pasado sobre las exposiciones de automóviles en la Feria de 1964 en Nueva York del mundo hay un error en la letra inicial del segundo nombre de Richard Nixon. Aparece M., no F.”. Una de las 13 correcciones de la edición del 20 de abril.
“En el artículo del sábado sobre la participación del FBI en los ensayos relacionados con el terrorismo está mal escrito el apellido de un profesor de derecho de la Universidad Metodista del Sur, y el ex fiscal militar. Él es Christopher Jenks, no Jencks”. Una de las ocho correcciones de la edición del 22 de abril.
Corregir los errores por mal uso del lenguaje o por equivocaciones es deber ético, no hacerlo va en contravía de la calidad. Y es un negocio: le otorga credibilidad al periodista y al medio de comunicación.
Bienvenidos los comentarios y sugerencias de los lectores. Gracias a los que asiduamente nos corrigen. Ellos saben que se merecen un periódico bien escrito, de buena calidad.

¿De qué se quejaron los lectores en el 2013?

La Memoria de la gestión de la Defensoría del lector de El Colombiano es el informe anual preparado para la dirección de El Colombiano. Uno de los capítulos corresponde a la clasificación de los comentarios de los lectores. A este asunto me referiré hoy, en forma resumida.

El año pasado recibí 1.636 comentarios, un 34,31 por ciento más que en el 2012, cuando la cifra alcanzó a 1.218. En el 2011 el total fue de 1.036.

Los lectores me escriben al correo electrónico defensordellector@elcolombiano.com.co, preferiblemente, pero también comunican sus observaciones, opiniones y sugerencias al teléfono 335 9420 y algunos, muy pocos, por carta.

Del conjunto de mensajes de las audiencias el volumen mayor corresponde a críticas y errores en los contenidos periodísticos: 656, mientras que en el 2012 sumaron 347. La diferencia se explica por la inconformidad con uno de los crucigramas. También, a partir del mes de agosto se incrementó la participación de las audiencias para señalar errores y equivocaciones.

Este aumento coincide con la decisión, consecuente y coherente, que tomó el periódico de publicar la sección Fe de errores. Las críticas más significativas corresponden a errores de ortografía y sintaxis, de concordancia, imprecisiones y erratas.

Insisto en la necesidad de establecer un programa de gestión de los errores. Solo de esta manera se podrán evitar.

El segundo grupo mayor corresponde a los mensajes con denuncias y comentarios sobre informaciones publicadas: 342 frente a 254 de 2012.

La clasificación de las comunicaciones recibidas establece estos otros guarismos: sobre el sitio web, 160; critican editoriales y opiniones, 111; otros sobre el contenido, 135; sobre otras áreas del periódico, 75, y sobre el periódico, Q´Hubo, 24.

Es de anotar que la Defensoría del lector recibe solo una parte de los comentarios y observaciones de los lectores. Creo que la mayor proporción la reciben los periodistas autores de las informaciones y los editores y macroeditores. Otra parte son dirigidos a la dirección y demás áreas del periódico.

Participar es un derecho del lector. Invito a las audiencias a que me envíen sus críticas, opiniones, sugerencias, observaciones, informaciones y denuncias. Estoy atento para reenviar los comentarios a los macroeditores, periodistas, a la dirección u otra área del periódico. El Colombiano valora la colaboración de las audiencias porque nos ayudan a mejorar la calidad del periódico.