Preguntas sobre el ejercicio periodístico

El interés público deberá primar siempre sobre el interés particular.El lector Sergio Saldarriaga propone una reflexión sobre una serie de asuntos claves del ejercicio periodístico responsable.

En la primera parte de su comunicación dice que “de tiempo atrás he alimentado la duda sobre el manejo que da el periodista a sus opiniones ante su público oyente o lector. Agradecería una pequeña luz sobre algunas de mis inquietudes: ¿El periodista solo enfrenta temas que le convengan, y dependiendo de cómo le convengan?…”.

“¿En qué consiste el derecho a no divulgar las fuentes?…”.

Es oportuno, inicialmente, decir que la veracidad es el principio fundamental de la profesión. El periodista debe informar sobre hechos verdaderos, verificados y contrastados en fuentes distantes y distintas. Debe privilegiar los temas de interés público, que a veces no coinciden con los personales ni son los preferidos de algunos lectores. El interés público deberá primar siempre sobre el interés particular.

“Si la verdad ha de acompañar siempre a los hombres de bien, tratándose del periodista hay que decir que es la sustancia de la profesión. O el periodista busca decir la verdad siempre y en todo, o no está llamado a esa profesión…”, sentencia Fernando Gómez Martínez, director emérito de El Colombiano. En cuanto al secreto profesional, la Constitución garantiza el derecho a la reserva de la fuente:

“Artículo 73. La actividad periodística gozará de protección para garantizar su libertad e independencia profesional”.

“Artículo 74. Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos salvo los casos que establezca la ley. El secreto profesional es inviolable.”.

Ahora, el periodista tampoco puede escudarse en fuentes ocultas. Considero que solo debe mantener la reserva cuando está en riesgo la vida o cuando media un pacto. En este último caso, el periodista debe tener razones poderosas para no revelar la fuente y es obligación advertirlas al editor y al director y, por supuesto, a los lectores.

El pacto con la fuente, que prohíbe su identificación, no elimina el derecho del lector a saber de dónde proceden la autoridad e idoneidad de la fuente para informar. Por tanto, debe consignarse los datos sobre la relación de la fuente con el tema, aunque sin violar el sigilo”, dice el Manual de Estilo y Redacción de El Colombiano.