¿Se pueden controlar los insultos?

“¿Qué porvenir tiene una sociedad que ha asumido que el insulto, el chantaje, es una forma normal de convivencia?”. Esta es la cuestión que se plantea Juan Cruz, periodista y escritor español en su libro Contra el insulto, obra en la que entrevista a varias personas maltratadas por esta clase de ofensas.

La reflexión, iniciada en la última columna sobre esta epidemia social que afecta a periodistas, columnistas y foristas, en los medios de comunicación y redes sociales, y que en general padece la sociedad, pretende ilustrar cómo enfrentar estas virulencias.

El Colombiano, y muchos otros medios de comunicación, establece el sistema de moderación de los comentarios en el foro de lectores.

“En nuestra página proponemos una interacción moderada: todos los comentarios, antes de ser publicados, son leídos por nuestros periodistas, quienes autorizan o denegan su ingreso, de acuerdo con lo establecido en el aviso legal y de uso general del sitio…”, reza las Normas de uso de los comentarios en elcolombiano.com.

BBC advierte en su reglamento: “Es importante que todas las participaciones sean relevantes al tema que se debate, pero también que sean respetuosas y correctas. No entre en provocaciones. No aceptaremos material que sea difamatorio -es decir, que acuse a alguien de una ofensa criminal sin que a la persona se le haya acusado legalmente-, ilegal, insultante, obsceno, amenazante o que atente contra las creencias, la raza o la preferencia sexual de un grupo de personas…”.

Sin embargo, pienso que la epidemia de insultos, difamaciones, injurias, maltratos y necesades exige un cambio de actitud de las audiencias a la hora de emitir los juicios y observaciones. Urgen actitudes y acciones que eviten las expresiones viscerales.
Respetar a las personas. No caer en la seducción que favorece el anonimato. En una palabra: respetar los derechos humanos.

Leer, escuchar y ver antes de emitir un comentario. Peor que la ignorancia es el prejuicio porque en el foro participan personas de distintas edades, creencias y condiciones.

Publicar opiniones relevantes y que tengan relación con el tema. Lo demás es ruido, desinformación o deseo de provocar.
Eliminar las calumnias y las injurias. Son tipos penales que comprometen al autor de los cometarios y al medio de comunicación que los publica.

Creo que la educación cívica forma ciudadanos responsables y abiertos al debate, alejados de los insultos y la violencia.

Responsabilidad social de los medios de comunicación

El lector Óscar de Jesús Ramírez dice: “…en su columna usted habla de la responsabilidad que tienen los periodistas y quiero preguntarle cuál es la que corresponde a un medio de comunicación…”.

Es pertinente la pregunta del lector sobre la responsabilidad social del periódico y en general de los medios de comunicación, porque los ciudadanos esperan que les garanticen información y opinión para tomar decisiones vitales.

El artículo 20 de la Constitución Política de Colombia reza en uno de sus apartes, al referirse a los medios: “…Estos son libres y tienen responsabilidad social…”. El constituyente tuvo en cuenta el papel preponderante que poseen en la sociedad y la influencia directa que ejercen sobre la democracia.

Ellos son fundamentales a la hora de informar veraz e imparcialmente; contribuyen a la formación de la opinión pública mediante el debate y la discusión de los principales asuntos de interés general en sus páginas editoriales y de opinión, y alientan el diálogo de sus audiencias al abrir los canales de interacción.

Aún más, por el carácter de entidades organizadas tienen una responsabilidad social empresarial.

El concepto de responsabilidad puede tener múltiples interpretaciones y efectos. Pero en los medios de comunicación es evidente el grado de credibilidad que merecen, el periodista y el medio. Es crucial este calificativo que le dan las audiencias porque es el mejor y mayor patrimonio de uno y otro.

Estas son funciones que caracterizan a los medios. La sociedad los comprende y los requiere, hasta el punto que considera la información como un bien social de primera necesidad: para eso los construyó.

Considero que la responsabilidad social de los medios debe ser algo tangible, concreto y fundamental del periodismo de calidad. De ella dependen los valores de la transparencia y la credibilidad del periodismo, y también, sus efectos en todos los asuntos de interés público, y por ende la vigencia de la democracia.

Observar en los medios factores como la búsqueda de la verdad; el proceso de verificación y contraste de fuentes informativas; la construcción de la agenda con asuntos de interés público; la participación de las audiencias; la separación de información y opinión; el manejo de la publicidad, entre otros, le dan sentido a la responsabilidad social de los medos de comunicación.