Malala, iniciativa de periodismo ciudadano

La participación de los lectores tiene ahora un conjunto de herramientas agrupadas en la Zona C en la edición digital del periódico. Algunos lectores me han escrito para preguntar por los cambios registrados. Por ejemplo, la lectora Luz Myrian Arango manifiesta: “Los felicito por la nueva presentación del periódico, claro que como todo cambio es cuestión de adaptarse. Pero una de las secciones que mas extraño son los Tips ya que era una forma de comunicación que aprovechaba muchas veces para mostrar lo bonito y lo feo de mi ciudad y mi barrio…”. Catalina Montoya Piedrahita, Macroeditora Digital de EL COLOMBIANO le responde: “…los Tips se cambiaron de nombre, pero el espíritu de interacción con los lectores es cada vez más fuerte. Ahora nuestras actividades de relación con los usuarios reciben el nombre de Zona C…”. Una de las alternativas que tiene el lector para interactuar es Mala, que además dispone de un espacio propio en el diario impreso, sección Metro. ¿Quién es Malala? “Malala es un personaje con poder de representación. En su concepción queríamos que fuera una especie de nuevo héroe ciudadano, defensor de la gente y veedor de la ciudad. Tiene nombre de mujer y edad adolescente, porque encarna al nuevo lector que queremos conquistar. Es un personaje construido no solo gráfica sino también psicológicamente: Malala es frentera, se enoja con facilidad, no le importa señalar lo que está mal, no es diplomática”, precisa la periodista Catalina Montoya Piedrahita. Añade: “Malala, por decirlo así, es una periodista ciudadana que atiende llamados de la comunidad y busca las respuestas. En términos prácticos, ella tiene un correo, un blog y dentro del blog un módulo de votaciones donde se someten a sondeo los temas de los lectores. Tales votaciones determinan las prioridades de Malala en cuanto al tratamiento de los temas…”. Mala es una puerta abierta a la participación de los lectores. En los últimos días escuchó y habló de temas como el Parque Arví, los acopios de taxis en la ciudad, el consumo de drogas, el mal manejo de la basura y los huecos en las vías, entre otros asuntos. Va a los barrios y consulta la opinión de los lectores sobre temas concretos para luego referirse a ellos. En el blog recibe comentarios e invitaciones para ir a los barrios, conversa en Twitter y realiza sondeos sobre temas comunitarios. Malala es una joven activista del periodismo ciudadano, una transeúnte incansable que usa los cinco sentidos para percibir el palpitar de la comunidad.

Los cambios en la participación de los lectores

 El lector John Jairo Gómez dice en su comunicación: “…he visto que nosotros los lectores tenemos más posibilidades de participar pero me gustaría conocer las modificaciones del nuevo formato porque ya no publican los tips ni las cartas de los lectores…”. Otros reclamos se refieren a que los comentarios no son publicados o a la demora en hacerlo, o que los términos usados por algunos los consideran insultantes y no adecuados. Para responderle al lector, considero que uno de los cambios más significativos introducidos en EL COLOMBIANO, a partir del centenario de su fundación, es de la interacción de los lectores. Catalina Montoya Piedrahita, macroeditora digital dice: “Los lectores acompañaron todo el proceso de concepción del rediseño. Quisimos, en primer lugar, organizar las modalidades de interacción con lectores bajo un concepto de comunidad: Zona C. “C” de conversación, comunidad, compartir… Tal interacción se propicia en múltiples modalidades y se visualiza en múltiples plataformas”. Agrega: “Así, entendemos la interacción desde el periodismo ciudadano (los tips del periódico anterior), la participación desde las redes sociales, los comentarios a las notas de www.elcolombiano.com, las cartas de los lectores. En relación con las plataformas, Zona C es una página en el periódico impreso, una sección dentro del sitio web del periódico, una cuenta de Twitter. Pero, además, transita a lo largo y ancho del diario mediante microformatos: de redes sociales, de opinión de lectores, de fotografías de lectores”. EL COLOMBIANO ha fortalecido la participación de los lectores. Hay nuevos espacios y canales y más periodistas dedicados exclusivamente a la gestión de la interacción. En el diario impreso las secciones de Opinión y Metro cierran con páginas cuyos contenidos son construidos con el apoyo de los lectores que nos reportan información, sugerencias y comentarios sobre acontecimientos de interés comunitario. La Zona C, en la edición digital, ofrece ahora nuevas opciones de interacción de la audiencia. Vale la pena decir que esta es una tendencia mundial. Alan Rusbridger, director de The Guardian, quien ganó esta semana el Premio a la Trayectoria Goldsmith por la Excelencia en el Periodismo, otorgado por Harvard Kennedy School of Government, acaba de inaugurar un concepto revolucionario y pionero en este prestigioso diario. Se denomina Periodismo abierto. Según la estrategia, los lectores acceden a los temas sobre los cuales trabajan los periodistas para la edición del día siguiente. Así, tienen la posibilidad efectiva de hacer los aportes y expresar las sugerencias y observaciones en forma directa, en vivo, y para todas las ediciones. Invito a los lectores a que participen más activamente. Esta reflexión continuará en la próxima columna.

Algunos reclamos por el cambio de formato (3)

Un mes después del cambio de formato de EL COLOMBIANO los lectores continúan enviando observaciones. Más de beneplácito que de incomodidad. Por Víctor León Zuluaga Salazar En esta nueva reflexión sobre los cambios del periódico voy a detenerme en los objetivos generales que orientaron los cambios. Martha Ortiz, la directora del Ecolab, el laboratorio periodístico de EL COLOMBIANO, explica que el cambio está sustentado en la “tendencia mundial de la prensa diaria a optar por el formato europeo o berlinés, porque genera una relación más íntima con el lector, es más portátil que el tamaño sábana, la publicidad presenta un lucimiento y no se desordena”. En el periódico de hoy concentran cambios de forma y de fondo. Ecolab realizó el diagnóstica, planeó las propuestas, las puso a la consideración de decenas de lectores y no lectores y luego, con esta retroalimentación, las plasmó en el nuevo producto que conocimos el pasado 6 de febrero, en el primer centenario del diario. Los lectores de diarios se han informado ya de casi todo lo que acontece cuando lo hojean. Datt Patterson, gerente de Medios Digitales de ABC Radio News, afirma que los periodistas tienen una gran presión porque solo veinte minutos para informar sobre un hecho importante. Los periódicos, en consecuencia, tienen muy poco que hacer para responder a las necesidades informativas de los ciudadanos. Deben armar su estrategia en el periodismo de calidad, responsable y ético, que avanza sobre los hechos para ponerlos en contexto, profundarlos, analizarlos y opinar sobre los impactos que desencadenan en la sociedad. Los cambios de EL COLOMBIANO van más allá del formato, tal como lo aprecian los lectores. Muchos mensajes recibidos dan cuenta de esta nueva realidad. Los medios de comunicación apuran el paso para atender las necesidades de las audiencias, sumergidas en el vértigo de los cambios tecnológicos y en el laberinto de la sobreinformación. Doy fe de la preocupación que han despertado las molestias de algunos lectores por el crucigrama del domingo y de la voluntad de encontrar respuestas para atender estas demandas, tal como se han acogido otras observaciones recibidas. Bien vale la pena concluir con esta frase del periodista, autor e investigador español Juan Antonio Giner: “La verdadera revolución está por hacerse porque lo que de verdad quieren y necesitan los lectores no son diarios más pequeños sino diarios mejores; más manejables, sí; pero, sobre todo, capaces de ofrecer más en menos tiempo: diarios que inquieten, emocionen y hagan pensar y digan más en menos palabras, con otro lenguaje y otros géneros periodísticos”.

Algunos reclamos por el cambio de formato (2)

Esta semana recibí nuevos mensajes de aplauso e inconformidad por los cambios de EL COLOMBIANO.

El lector Omar Antonio Tobón dice: “El periódico ahora más atractivo e invita a leerlo, pero tiene ganchos y no es posible leerlo por partes. A mi me gustaba leer primero la sección de noticias y la editorial y a mi hija le interesaban los deportes…”.
Encuentro razonable la preocupación del lector, porque cambiaron estas condiciones. Ahora, el periódico tiene un atributo muy valorado por los lectores. Se trata de la portabilidad.
La portabilidad permite mayor comodidad para la lectura. El formato europeo aumenta la usabilidad del periódico en diversas circunstancias. Por ejemplo, es más fácil su manipulación en el metro, en la oficina. El anterior formato requería de mayor espacio para leerlo por sus páginas de mayor tamaño, en formato sábana o universal.
Otro de los nuevos atributos es el ordenamiento. Como la publicación está grapada no se desordena ni se desprenden las páginas y secciones. Siempre va a permanecer en orden, a medida que pasa de mano en mano.
El lector Rubén Darío Salazar dice: “Aunque me gustó mucho el cambio de EL COLOMNBIANO tengo dificultades para encontrar la información que quiero leer porque son muchas páginas y el orden es diferente…”.
Y el lector Gabriel Antonio Restrepo escribe: “Como todo lo nuevo, es necesario esperar a acostumbrarnos al cambio. Extraño mucho es el ubicarme con los columnistas… Igualmente, el engrapado deteriora las páginas cuando se le da vuelta a las mismas, deteriorándose en sus partes cercanas a los ganchos. De  resto, esperemos con paciencia el proceso de adaptación”. 
También tienen razón los lectores por la nueva secuencia de los contenidos. Sin embargo, en la portada aparece un resumen del índice: tema del día, actualidad, metro, economía, opinión, deportes, juegos y retos y tendencias. Esta información facilita la navegación y posibilita ir a la sección deseada gracias a la estricta sucesión ordenada de los diferentes contenidos.
Considero que estos anuncios son mínimos y precarios. Debería complementarse el índice a partir del lector que busca la cartelera de cines, el editorial o el crucigrama, al menos en esta etapa inicial, mientras los lectores nos acostumbramos.

Algunos reclamos por el cambio de formato

Todo cambio implica renuncias y nuevas condiciones. Una invitación a los lectores a apreciar los nuevos atributos de EL COLOMBIANO.

Víctor León Zuluaga Salazar
En los últimos días recibí nuevos mensajes de aplauso y acogida a los cambios efectuados por EL COLOMBIANO a partir del pasado 6 de febrero, tal como lo expresé en la columna anterior. En la reflexión de hoy me voy a referir a voces inconformes por estos cambios.

La lectora Marta Lucía Gómez de Arango manifiesta: “Un saludo cariñoso de felicitación por los 100 del periódico y por los cambios, que en general son buenos, pero…Creo que perderán lectores. La razón: el cuadernillo pegado. Ya me tengo que ir para la oficina sin leerlo y así me quedo”. 

Y agrega: “Por qué? Porque antes se compartían las secciones. Las secciones se repartían y luego se intercambiaban. Todos leíamos al mismo tiempo. Otra ventaja: Leer al mismo tiempo favorece el comentario, el diálogo, orienta a otros a leer lo que a uno le llamó la atención. Ojalá encuentren la solución para separar las secciones y que los lectores podamos compartirlas, por lo menos en la casa.

Otra observación. El lector Mario Valencia A. escribe: “Felicitaciones por  el aniversario 100 que acaba de cumplir nuestro periódico. Los cambios del periódico en su formato son excelentes, pues se acomodan a los formatos actuales de la prensa internacional.

Lo único que no estamos de acuerdo (tanto en la oficina como en la familia), es que ya no podemos compartir EL COLOMBIANO, en su momento de lectura, pues como ya no viene por secciones y separado, pues viene junto y grapado, no se puede compartir. Lástima pues en familia se podía compartir, mientras el papá leía la sección primera, el hijo leía la página deportiva , la esposa otra y la hija pequeña otra. Será que se podrá hacer algo”.

El cambio de formato universal o sábana por berlinés o europeo es desde el punto de vista la presentación el más drástico. Algunos lectores me han escrito en el mismo sentido de las dos comunicaciones que publico en esta columna. Sin embargo las manifestaciones de acogida han sido muy promisorias:,

 “Es moderno, pero no pierde peso”. “El nuevo formato con las grapas permite enfrentarse al periódico de una manera más intima”. “Desbaratado y arrugado no motiva a leer”. Estas voces fueron escuchadas en los grupos de lectores reunidos para investigar las reacciones del público lector.

EL COLOMBIANO fue sometido a un laboratorio, Ecolab, para construirlo de acuerdo con el talento de periodistas y diseñadotes, y con el apoyo de ciencias como sociología, antropología y mercadeo. Y por supuesto, con el control de los lectores, a través de diversas técnicas.

No todos los lectores apoyan el cambio, pero si miramos los atributos del nuevo formato, seguramente terminarán aceptándolo. Esas cualidades se resumen en un periódico ágil, ordenado, cosido, que permite una lectora más íntima y personalizada.

Pero no paran. Ahora hay más opinión, más análisis y contextualización, más ilustración y mejor tratamiento de la infografía y de la fotografía.

Pienso, en resumen, que las sumas de los atributos son mayores.

Sobre este tema queda pendiente una reflexión más.

Los lectores aplaudieron el nuevo modelo

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Los lectores recibieron en general con beneplácito el cambio del diario al cumplir el primer centenario de su publicación. Me detendré en las sugerencias y críticas.

Víctor León Zuluaga Salazar
Los lectores aplaudieron, casi por unanimidad, el nuevo periódico. “EL COLOMBIANO ha cambiado, descúbrelo este 6 de febrero”, fue al anuncio que abrió la expectativa del centenario, aunque desde meses atrás se  informó sobre el avance de este proceso en el blog Cientetuhuella.

Voces de alegría, entusiasmo y felicitación llegaron con profusión al diario, en la primera semana del cambio. El cambio de formato, al pasar del tamaño universal al tabloide europeo, causó alentadora sorpresa entre los lectores que encontraron un diario compacto y completo, visual y fácil de leer por las ilustraciones, gráficos y despiece de la información, aunque varios lectores extrañaron que el periódico ya no se publicara en varios cuadernos.

Los días lunes y martes recibí el mayor volumen de felicitaciones, observaciones y críticas referidas a diversos aspectos. El crucigrama, por ejemplo, concentró la reacciones de muchos lectores que expresaron su inconformidad por algunos errores en las primeras publicaciones. También por su despliegue en dos páginas.

Los reclamos fueron atendidos, y desde el pasado viernes, el crucigrama se publica en una sola página, para mayor comodidad de los lectores que concentran su interés en resolverlo como el pasatiempo favorito.

La lectora María Cecilia de Villa me escribió el viernes: “Me alegra mucho que mis sugerencias hayan sido tan bien acogidas. El crucigrama quedó espectacular así en forma vertical. Seguro que todos los aficionados a hacerlo van a quedar inmensamente agradecidos con el cambio…”.

El crucigrama también esta en la edición digital. Se accede pulsando el botón Tendencias, en la barra superior.

Algunos, además, manifestaron dificultad para encontrarlo en las ediciones iniciales, pero desde el día miércoles no volví a recibir mensajes de esta naturaleza. Igual circunstancia se percibió con respecto a otras áreas informativas, de opinión y de entretenimiento.

El lector Adolfo León Gaviria, “me  gustan las páginas de opinión porque aumentó el número de columnistas y porque se aprecia el afán por la transparencia y la pluralidad, al darle espacio a escritores y articulistas de otros países y tendencias. Felicitaciones por los cambios, el diseño y las investigaciones que publicaron esta semana”.

Retomo unas frases del editorial del domingo 5 de febrero pasado: “Construido con base en el legado que se ha acumulado en todo este tiempo, EL COLOMBIANO, sale mañana a las calles en el formato llamado tabloide berlinas o europeo, que reemplazará al periódico sábana. Pero no se queda en el simple cambio de formato. Habrá una nueva manera de trabajarles a los temas. Las personas que hacemos parte de este grupo estamos reaprendiendo el oficio más noble, como lo denominó Albert Camus…”.

En la próxima columna continuaré la reflexión sobre el cambio.

Bienvenidos al blog del Defensor

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EL COLOMBIANO es hoy el único periódico del país con Defensoría del Lector. Otros 400 periódicos de distintos países creen en el ombudsman, defensor u oidor, figura que se abre paso en el mundo del periodismo.

Esta figura busca defender la ética y el derecho a la información y mejorar la calidad del periodismo. Hace parte del sistema de autorregulación de los medios, conformado además por consejos y paneles de lectores, manuales de estilo, auditorías y secciones de control de calidad periodística.

La decisión de establecerla se funda en los principios éticos y periodísticos de EL COLOMBIANO, heredados de su director emérito, Fernando Gómez Martínez, y por quienes asumieron más tarde la responsabilidad de orientar el diario: Juan Zuleta Ferrer, Juan Gómez Martínez y Ana Mercedes Gómez Martínez.

Pero no basta la carta de navegación. Se requiere de la voluntad transparente para ponerla en común y de la decisión de designar quién atienda las reclamaciones de las audiencias.

La Defensoría del Lector es consecuencia directa de la responsabilidad social de los medios de comunicación. A través de este instrumento se apoya la construcción del sistema de autocontrol, conforme a la Constitución, las leyes y la ética.

En otros términos, contribuye a conservar la credibilidad, que es el patrimonio más valioso del medio y del periodista. La otorga la opinión pública y se construye o se destruye todos días.

A mi tarea como defensor del lector le he dado un enfoque pedagógico. Las columnas buscan estimular la participación, responder a las inquietudes de los lectores y explicar qué pasa en la Sala de Redacción. Son frases dirigidas a la conciencia de periodistas y lectores.

Dentro del periódico, construyo el espacio académico, Pensando en el Lector, con el ánimo de alentar la autocrítica y las competencias profesionales. Una biblioteca digital con más de quinientos libros de periodismo, enlaces a decenas de diccionarios y sitios de interés integran el conjunto de recursos de consulta y formación que los periodistas tienen a un clic.

En cuanto a la autocrítica, pienso que es factor crucial en el periodismo. Muchos autores ven como un mito esta paradoja: estamos listos para criticar y ausentes para recibir críticas de los lectores y la ciudadanía.

Y sobre la participación de los lectores es evidente que hoy se percibe una mayor interactividad. Sin embargo, creo que es deseable la presencia en las reuniones de planeación temática.

Precisamente en la columna anterior me referí a los comentarios que recibí durante el año 2011. En total sumaron 1.036, de los cuales el mayor porcentaje está representado por el 23,35 por ciento. Es decir, 242 lectores se quejaron por erratas y errores que van desde simples equivocaciones de digitación hasta faltas de ortografía, uso de barbarismos e imprecisiones.

Y también señalé que buena parte de las observaciones de los lectores correspondían a sugerencias y temas de investigación que fueron atendidos y desarrollados por la redacción del periódico.

El Blog del Defensor será un nuevo canal de relación con las audiencias, en la Zona C de nuestro portal.
Aquí estarán las columnas del defensor del lector y otros contenidos y recursos de interés.

¡Bienvenidos!