Cuando la ortografía es un desastre…

Una observación recurrente es la que plantea el lector Jesús Antonio Tamayo: “Vivo sorprendido por la mala ortografía de muchas personas que escriben comentarios en los periódicos y mucho más, perplejo, debido a los errores que se cometen en las redes sociales. ¿No considera usted que la ortografía es un desastre en estos medios? Quiero que escriba en su columna sobre el tema…”.
Es evidente que el lector está preocupado y molesto porque a diario lee lo que escriben otras personas, quizá con descuido o algo de ignorancia.
Sin embargo, la respuesta no es sencilla porque aquí confluyen varios factores que es oportuno tener en cuenta.
En primer lugar, nunca como hoy habíamos estado ante una explosión de opiniones y expresiones en el foro de los lectores y en las redes sociales.
Los teléfonos inteligentes, computadores y tabletas están a la mano de millones de personas que pueden teclear un mensaje en forma sencilla e instantánea.
Ahora, todos estamos más expuestos a que conozcan qué pensamos y en este caso, cómo nos expresamos, cómo escribimos. Además, usamos expresiones más cercanas a la oralidad,
En estas circunstancias no podemos manifestar que la ortografía es un desastre por el auge de las redes sociales y el uso compulsivo que de ellas hacemos.
En segundo lugar aparece el problema del uso del lenguaje. En los comentarios de las audiencias en los medios de comunicación y particularmente en la comunicación a través de las redes sociales observamos que muchas palabras son abreviadas, algo así como si se tratara de una oleada de expresiones reducidas e influenciadas por la economía de tiempo y espacio.
Algunos lingüistas no le ven problema a este fenómeno porque dicen que en la edad media se permitían emplear palabras abreviadas. Más bien, observan cierta dosis de creatividad en las nuevas formas de escritura.
No obstante, si comunicar es poner algo en común, es vital que el receptor comprenda el mensaje tal cual lo difunde el emisor.
Así lo expone Creóbulo Sabogal, de la Academia Colombiana de la Lengua: “Puede que el mensaje se entienda, pero no significa que sea legible. Hay que aprender a interpretar los símbolos, imágenes y abreviaciones para entender un mensaje”.
En lo que si hay consenso es en el reclamo por la mala ortografía y otros errores comunes. La corrección idiomática es un requisito del lenguaje, igual que la sencillez, la claridad y la propiedad.
Escribir correctamente es un valor de la escritura en el trabajo o en el medio educativo. No es mérito exclusivo de los escritores.
Parece que los errores no solo se cometen en las redes sociales. El escritor Juan David Villa sostiene: “La escritura en redes sociales y en chats, en general, es tan descuidada como la del cuaderno del colegio o del diario personal, solo que es pública, la ven muchos”. Esta afirmación fue publicada hace poco en este mismo diario.
La falta de lectura de autores recomendados por su estilo y calidad de sus libros y otros problemas del sistema educativo explican muchos de estos gazapos.
Por fortuna surgen acciones que buscan estimular el uso correcto del idioma como la que impulsa la Fundación Español Urgente, Fundéu. Y también, por suerte, muchas de estas iniciativas son emprendidas en las mismas redes sociales y en blogs que están al alcance de audiencias y usuarios.
Esta cruzada por el buen uso del lenguaje cuenta con miles de seguidores, quienes saben que la mala ortografía atenta contra el buen nombre del autor y la credibilidad de sus opiniones.

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