¿Cubrir o descubrir?

El lector Juan Leonado Ortiz considera que “… en general a los periodistas les falta investigar más lo que ocurre en el gobierno, ya sea nacional, departamental o municipal. No pueden tragar entero y reproducir la información que sale de la boca de los funcionarios o que les llega en los boletines de prensa y deben seguirles las pistas a los anuncios oficiales…”.
El lector cuestiona el periodismo y sugiere varios interrogantes sobre los cuales es oportuno reflexionar: ¿Cuál es la función del periodismo y cuál el papel de los periodistas frente a la información de las entidades públicas? Y aún otro: ¿Qué distancia deben guardar los periodistas de las fuentes oficiales para merecer la credibilidad de las audiencias?
El periodista debe descubrir en vez de cubrir, aunque el Diccionario de la Real Academia Española, RAE acepta este último término: “Dicho de un informador: Seguir de cerca las incidencias de un acontecimiento para dar noticia pública de ellas. Cubrir la información del viaje real. Cubrir el viaje real”.
Considero, así, que el periodista tiene la misión de cubrir los hechos y descubrir en las declaraciones de funcionarios públicos y en las líneas de un comunicado de prensa las novedades y los acontecimientos que afectan e impactan a los ciudadanos para confeccionar la información que les suministra.
Un comunicado es la cuota inicial de una noticia o reportaje. Transcribirlo tal cual sería solo la acción de ponerle un altavoz a la información oficial.
Preguntar y repreguntar; escuchar otras voces; consultar la contraparte; mirar los hechos desde múltiples perspectivas; revisar los antecedentes y explorar los contextos, son actividades propias y lógicas del trabajo periodístico que busca llevar información veraz, imparcial, rigurosa y de calidad a las audiencias.
Cuando el periodista pregunta lo hace en nombre de los ciudadanos. Los periodistas somos garantes del derecho de información. Tenemos la responsabilidad de entregarla para que el ciudadano se informe, se forme una opinión personal, tome las decisiones del caso y tenga elementos de juicio para participar, si así lo desea, en el debate público.
La cercanía a las fuentes oficiales puede comprometer la autonomía de los periodistas, especialmente cuando las relaciones arriesgan la independencia, que es uno de los principios fundamentales del ejercicio profesional.
“Para EL COLOMBIANO es un deber mantener a salvo de cualquier clase de presiones la veracidad e imparcialidad de sus informaciones. Se lo exigen la buena fe de sus lectores y la necesidad de preservar su activo más valioso: su credibilidad”, declara el Manual de estilo y redacción.
La credibilidad se mantiene si el medio y el periodista hacen el seguimiento informativo. Descuidar y abandonar los asuntos de interés general menoscaban la confianza en ambos, causando el malestar que manifiesta el lector por la falta de memoria. Indagar por los plazos, buscar lo que alguien quiere mantener oculto y rastrear los datos más relevantes son tareas clave.
Aquí es cuando el periodismo de investigación cobra vigencia, para ejercer la tarea de fiscalización de los poderes públicos y contribuir a la salud de las instituciones democráticas. Quienes toman decisiones que afectan el interés público, por mandato popular o por nombramiento, están sometidos al escrutinio de los medios de comunicación y de la ciudadanía.
Veracidad, independencia, imparcialidad y transparencia son requisitos de una información de calidad que garantizan el derecho a la información y en consecuencia alientan la participación de los ciudadanos, el disenso y la construcción de mejores instituciones.
En otra oportunidad habrá que volver a reflexionar sobre la responsabilidad social de medios y periodistas.

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