¿El 46 % de qué…?

El rigor y la precisión son atributos del periodismo que con frecuencia escasean en los porcentajes, medidas, dimensiones, magnitudes y cifras de algunas informaciones. En las últimas semanas las audiencias han señalado varios errores:
El primer caso. El lector Rodrigo Cadavid Mejía, encontró imprecisiones en el reportaje, El inodoro es un lujo para el 46% del planeta, publicado el 5 de mayo.
Señala: “1) En la primera página dice muy claro, en el titular, que “…para el 46% del planeta” y luego en el texto habla de 2 mil millones sin inodoros. De dónde saca el periodista que ese 46%, de la población del planeta, equivale a dos mil millones. Haga la operación con la población aproximada de hoy que es de un poco más de 7.400.000.000 (siete mil cuatrocientos millones) y le da mucho más de 3 mil millones”.
Y continúa: “2) En la página 5, en el titular, vuelve y pone 2.000 millones, ratificando el error o la falta de información clara, ya que en el gráfico dice que “…46% de las…en países en desarrollo…”. Aquí aclara el error de la primera página y de ésta…”.
Segundo caso. Detectado por Marco Aurelio Arango Yepes, profesor de estadística de la Universidad de San Buenaventura. Hace referencia al reportaje, En 3 años vivirán en Sabaneta 100.000 personas, publicado el pasado 13 de marzo. Dice: “Con su nota periodística sobre Sabaneta , efectuó una relación entre el tamaño de ese municipio (15 kilómetros cuadrados) manifestando que tenía un área 554 veces más pequeña que el barrio Belén de Medellín…según el periodista, el Barrio Belén tendría 554 X 15 = 8.310 kilómetros cuadrados, con esta extensión este barrio de Medellín sería más grande que varios departamentos de Colombia como Caldas, Risaralda, Atlántico y Quindío, inclusive muy lejos del tamaño de la ciudad de Bogotá que no supera los 1.600 kilómetros cuadrados…”.
El anumerismo ha sido definido por John Allen Paulos como “incapacidad de manejar cómodamente los conceptos básicos de las matemáticas, como por ejemplo, los conceptos fundamentales de número y azar”, que afecta a los periodistas y a otras personas.
Esta suerte de temor o reverencia por los números lleva a la incorrección cuando los periodistas manejamos porcentajes, operaciones matemáticas, interpretaciones estadísticas y aun cifras simples, como los casos señalados anteriormente.
La consecuencia de estas equivocaciones es la pérdida de confianza y credibilidad. Si un dato está equivocado, el lector dudará, con razón, de la certeza de la información.
Considero que el rigor es condición de la calidad periodística y valor fundamental del principio de veracidad.
Ante un número, un porcentaje, una cifra, lo mejor es reducir la velocidad de la escritura y aumentar el nivel de concentración y análisis para no caer en equivocaciones.
Pienso también que es muy útil revisar cada número escrito, consultar a los expertos y mejorar las competencias matemáticas. Y, por supuesto, rectificar las equivocaciones.
Un buen ejemplo de corrección es el sistema de The New York Times. En la sección respectiva, Corrections, equivalente a la sección Fe de errores de El Colombiano, publica la respectiva enmienda. Y luego, al final del artículo, también añaden la respectiva nota. Es recomendable que los medios de comunicación lo hagan así, para que no se perpetúe y se multiplique el error. Y además, para honrar los principios de veracidad y responsabilidad social del periodismo.

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