Elecciones: saber más del candidato

En la última columna, en la que respondí algunas de las inquietudes planteadas por el lector José Abelardo Ruiz, quedó pendiente referirme a la necesidad de hacer un cubrimiento con énfasis en la investigación periodística para profundizar la función de vigilancia y fiscalización.
Además de la información veraz, plural, transparente, actualizada y útil los ciudadanos anhelan que los periodistas efectúen una investigación profunda de los candidatos y de sus programas de gobierno.
Al fin y al cabo, como lo describen algunos autores, se trata, en el caso del alcalde y del gobernador, del primer empleo local y regional. Es decir que los ciudadanos tienen derecho a conocer las hojas de vida y la trayectoria de los aspirantes como si se tratara de una selección laboral.
Con frecuencia en las hojas de vida aparecen méritos académicos que no han logrado, es decir, certificaciones falsas o ambiguas que es preciso aclarar. ¿Y cómo hacerlo? La respuesta es, investigando…
No solo se trata de averiguar si el currículo vitae es veraz y claro. Indagar por los antecedentes en los organismos de investigación para comprobar la idoneidad de los aspirantes es apenas lógico.
Una manera de conocerlos mejor es echar un vistazo a los personajes que los rodean, examinar las cuentas y las listas de aportantes; averiguar con qué personajes se reúnen, dónde, en qué circunstancias y con qué propósitos.
Los periodistas no podemos tragar entero. Desmenuzar cada una de las promesas para verificar la pertinencia y viabilidad económica, jurídica y social de cada una de los temas de la agenda programática es vital en estos casos.
Es clave construir el perfil del candidato para detallar y reseñar los rasgos más sobresalientes de su personalidad. Este conocimiento es útil, porque de allí pueden surgir elementos de interés general a la hora de elegir a los gobernantes. No se trata de inmiscuirse en la vida privada ni de fisgonear con morbo y sensacionalismo.
El periodismo investigativo ha dejado hitos relevantes. Basta mencionar el caso del Watergate cuando los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein, en The Washington Post, descubrieron un episodio de espionaje de los republicanos en las toldas demócratas.
En definitiva, los periodistas debemos hacer las preguntas que se hacen los ciudadanos durante la campaña. Y después de las elecciones, seguir investigando asuntos como la financiación electoral.

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