“La calidad es lo único que hará imprescindibles a los medios”

La reflexión de hoy complementa las anteriores, que dan respuesta a la queja de la lectora Ligia Omaira Betancur, quien expresó su confusión por las informaciones de redes sociales y medios de comunicación con motivo del sismo registrado el domingo 30 de octubre, en el centro del país.
La calidad periodística no está de moda, está en emergencia. En los análisis, foros y actos académicos se invoca como la única opción que tienen los medios de comunicación para recuperar y mantener la credibilidad y para enfrentar los contenidos aparentemente verdaderos y llenos de mentiras y de odio que abundan en las redes sociales.
En la entrevista que publicó EL COLOMBIANO, el viernes 18 de noviembre, el periodista Javier Uribe, subdirector de diseño de El Universal, de Ciudad de México, dice: “En el día a día la gente a veces da como si fuera una verdad toda la información que circula y muchos medios la asumen como cierta si ya está en internet o en redes sociales. Los periódicos tienen que tener un ejercicio de verificación, verdaderos filtros, antes de darla por cierta o válida”.
Milagros Pérez Oliva, exdefensora del lector del diario madrileño El País y ahora columnista, escribió el 13 de noviembre, lo siguiente: “Si los periodistas no somos capaces de autorregularnos y garantizar una información de calidad, rigurosa y fiable, nuestro prestigio seguirá cayendo y seremos presa fácil de campañas como las de Trump. Pronto surgirán propuestas para regularnos desde el poder político. Y eso ya sabemos qué tipo de peligro representa para la libertad de expresión y el derecho a la información”.
Añadió: “Una sociedad compleja como la nuestra, necesita mucha y muy buena información para poder tomar decisiones acertadas. Una mala información conduce a una democracia de peor calidad”.
Y para resumir las citas, el periodista Gerardo Albarrán de Alba, manifestó en la inauguración del Tercer Congreso de Defensores de las Audiencias, efectuado del 7 al 9 de noviembre en Ciudad de México, que “El ciudadano no debe eludir la responsabilidad social de pensar, y por lo tanto, de buscar información de calidad y de discernir entre la calidad de las fuentes de información…”.
La calidad periodística es asunto de todos. Los periodistas debemos observar los principios éticos profesionales, la veracidad, el primero.
Y a propósito, en estos días el diccionario Oxford proclamó el término posverdad como la palabra del año, al acoger un concepto que quieren posicionar los políticos para indicar que la verdad no importa ya, lo que vale es la posverdad, basada en lo que cree la gente, o sea en convicciones emocionales aunque estas riñan con la racionalidad y los hechos verdaderos.
Las posverdades inundan redes sociales e internet, en tanto que los medios hablan de hechos reales, verificados y contrastados. Ahí está una clave de la confusión a la que se refiere la lectora Ligia Omaira Betancur.
Los lectores críticos deben aprender a diferenciar estos conceptos porque de la calidad de la información va a depender también la calidad de la democracia y la calidad de nuestra experiencia vital.
Creo que las facultades de periodismo y comunicación tienen un filón para ahondar en estos asuntos de verdad vs. posverdad y medios vs. redes sociales.

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