La interpretación de las encuestas electorales

Los lectores que han motivado esta serie de columnas sobre las encuestas electorales se preguntan por las diferencias y las inconsistencias que encuentran en los distintos medios de comunicación. Voy a referirme en esta ocasión al tema de su lectura por parte de las audiencias y su interpretación por cuenta de los periodistas.
La encuesta electoral es la investigación social que busca conocer la opinión de los ciudadanos. Es un insumo informativo de los medios y una herramienta para definir las estrategias de los candidatos.
Estoy de acuerdo con la decisión del periódico de contratar las consultas para informar cómo perciben los electores a los candidatos y sus programas. Además, valoro que sea una misma empresa reconocida y responsable que periódicamente mida el termómetro de la opinión pública.
La historia cuenta que en Estados Unidos, en 1824, el periódico Harrisburg Pennsylvanian publicó la primera encuesta. Y en 1880 un grupo de medios, entre ellos The Boston Globe y Los Ángeles Times, efectuaron una indagación política entre los electores.
De esta manera se consigue la coherencia necesaria para interpretar los datos y observar con mejores criterios la evolución del debate. Porque “…si mezcláramos los resultados de tantas encuestas que pululan en tiempo de campaña (y valga decir que en esta época siempre aparecen nuevas firmas encuestadoras), consideramos que podríamos enviar un mensaje confuso a nuestros lectores…”, explica Isolda María Vélez, macroeditora de Información.
En general, los medios de comunicación se dejan seducir por el porcentaje de eventuales votantes de un candidato, dándoles despliegue superficial a los guarismos y desaprovechando información mucho más rica, como la evolución de la imagen y de las propuestas, el tiempo durante el cual se efectuó y los movimientos de los aspirantes de una a otra medición.
También es frecuente que los números se proyecten al día de elecciones para adivinar el resultado de las urnas. Las encuestan no adivinan el futuro, muestran la tendencia. Es una fotografía fija de los ciudadanos que se mueven, como escribí en la última columna.
Y para interpretar los resultados de una encuesta, los periodistas deben conocer las bases de la estadística y consultar, antes de publicar, con expertos que dominen los conceptos estadísticos y matemáticos. A veces las conclusiones se hacen sin tener en cuenta el margen de error, por ejemplo.

 

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