Los periodistas ni juzgan ni condenan, informan

Varios lectores me llamaron y escribieron para comentar la última columna, titulada Periodismo y violencia contra la mujer, en la que inicié la reflexión a las inquietudes de Gladis Cecilia Sánchez sobre este asunto actual y preocupante.
El lector Rubén Quintero llamó para preguntar “Por qué los medios condenaron desde el mismo lunes al presunto autor del crimen de la niña Yuliana, cuando aún estaba en la clínica… ¿usted qué opina?”.
Tiene razón el lector. En algunos medios de comunicación se han excedido los límites de la información para darle paso al sensacionalismo y a la morbosidad, que confunde el interés público con el interés de las audiencias. O al menos de un sector que busca hurgar y fisgar en datos escandalosos que trasgreden derechos humanos fundamentales como la intimidad, la honra y el buen nombre. Y más grave aún normas que protegen la identidad de los menores, según lo establece la Ley 1098 de 2006, denominada Ley de Infancia y Adolescencia.
La falta de rigor es otro de los problemas evidentes. Hay desconocimiento de las normas legales y de los términos judiciales. Esta circunstancia explica en gran medida las desviaciones del periodismo señaladas por el lector Rubén Quintero. Aunque no la justifica, porque en el caso del periódico el Manual de estilo y redacción advierte que: “El periodista de EL COLOMBIANO debe conocer en detalle y profundamente toda la legislación colombiana relacionada con el periodismo. Es su responsabilidad acatar y cumplir tales normas legales”.
En otras oportunidades también me he referido a los casos antiéticos e ilegales en los que algunos medios juzgan y condenan, olvidándose de la misión del periodismo, que es la de informar.
Son también frecuentes, sobre todo en los medios audiovisuales, las violaciones a los abusos, presiones y atropellos se comenten tanto con los supuestos responsables de los delitos como con las víctimas y testigos.
Uno de esas violaciones es el de la presunción de inocencia. Al respecto, Felipe Alberto Velásquez Fernández, asesor jurídico de la Dirección de EL COLOMBIANO, señala:
“La presunción de inocencia es un derecho humano fundamental, esencial como manifestación de la dignidad humana, consagrado en los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a la legislación colombiana, y obviamente incluido en la Constitución Política, Art. 29: “(…) Toda persona se presume inocente mientras no se le haya declarado judicialmente culpable”. Es un derecho fundamental conectado también con otros derechos fundamentales como el derecho a la honra (Art. 21 C.P.), a no ser objeto de tratos inhumanos o degradantes (Art. 12 C.P.), a la igualdad ante la ley (Art. 13 C.P.), y obviamente al de la dignidad humana”.
Y añade: “Este derecho fundamental de la presunción de inocencia, obliga tanto al Estado como a los particulares, y de estos últimos, de forma especial, a los medios de comunicación. Todo ciudadano tiene derecho a que se le presuma inocente mientras no sea declarado culpable por un juez, mediante sentencia de última instancia. La culpabilidad penal de una persona no la determina la Policía ni las autoridades administrativas (gobernador, alcalde, concejal), solo un juez. Juez que tramitó y adelantó el juicio y dictó sentencia en ese caso específico”.
El ejercicio del periodismo tiene valores éticos, principios profesionales y normas legales que se deben respetar por sobre todo afán de informar primero, de lograr más sintonía o generar mayor impacto.

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