Un lector pide variar las fuentes de información

El lector Alfonso María Gómez dice: “Usted puede explicarme porque los medios de comunicación citan las mismas fuentes de información y no presentan las ideas de otras personas que pueden tener conceptos diferentes sobre los hechos nacionales…”.
El asunto de las fuentes de información es un tema recurrente. En otras oportunidades me he referido a distintos aspectos.
El lector tiene razón: es de la esencia del periodismo buscar fuentes variadas para obtener mejor información y más amplia gama de opiniones.
Las audiencias tienen derecho a conocer la identidad de las fuentes y sus relaciones con el hecho objeto de la información. El periodista lo garantizará, a menos que se convenga un pacto para no revelar su identidad. En estos casos también surge el compromiso de comunicar que se acordó el sigilo profesional entre el periodista y la fuente, conforme a las normas legales y la ética.
En las labores de investigación, considero que el periodista consultará las fuentes directas y pertinentes, pero debe tratar de buscar nuevas voces que le ayuden a descubrir la realidad de los hechos.
En cuanto a las opiniones, es deseable tener visiones disímiles para que, en medio de la controversia, contribuyan a echarle luz a las ideas y a los acontecimientos.
Por esta razón, el editorial de El Colombiano tiene una opinión que se aparta de la postura del periódico para que el lector tenga más elementos y se forme su propio juicio.
El periodista tiene responsabilidad social sobre las fuentes de información y sobre las relaciones que se crean.
El Manual de estilo y redacción de El Colombiano establece al respecto:
“2.1.11. Debe informarse al lector sobre el origen de la información: si es el propio periodista, como testigo directo de los hechos, o si es versión de una sola o de varias personas, o de una o varias agencias de noticias”.
2.1.12. El pacto con la fuente, que prohíbe su identificación, no elimina el derecho del lector a saber de dónde proceden la autoridad e idoneidad de la fuente para informar. Por tanto, debe consignarse los datos sobre la relación de la fuente con el tema, aunque sin violar el sigilo…”.
El Manual también establece que las opiniones siempre deben tener fuente: “…para el lector, no tiene valor alguno una opinión sin el nombre de quien la emite…”.
Este tema es más amplio y requiere de nuevas reflexiones en espacios futuros.

Periodismo y cambio climático

El viernes último la NASA divulgó la noticia: 2014 fue el año más cálido desde que comenzaron los registros del clima en 1880. Según la información, la temperatura media de la superficie terrestre se ha calentado cerca de 0,8 grados Celsius.
“Este es el último de una serie de años calurosos, de una serie de décadas calurosas. Mientras que un año por separado puede verse afectado por patrones meteorológicos caóticos, las tendencias a largo plazo se pueden atribuir a causantes del cambio climático, dominados, ahora mismo, por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero”, según explica Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA.
En Colombia las noticias tuvieron su desarrollo: los ríos se secan por cuenta de la temporada seca y del fenómeno del Niño…
La reflexión de hoy tiene como objetivo motivar y alentar la conciencia de periodistas y audiencias sobre estos asuntos que comprometen el futuro de la humanidad y de la Tierra.
Quizá la primera idea es la de capacitarnos sobre temas como el desarrollo sostenible y la Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad, con el fin de llevar a los lectores, oyentes y televidentes informaciones que muestren el compromiso con el medio ambiente.
De igual manera, hace falta mejorar las competencias de los periodistas sobre los conceptos fundamentales del cambio climático y en general sobre el medio ambiente para poder llegar a las audiencias con un lenguaje claro, fluido y pertinente, sin crear alarmas. La consulta a fuentes serias, científicas, es vital para no caer en la desinformación ni en la distorsión de la verdad. Nuestra misión de periodistas es ayudar a la gente a comprender mejor estos fenómenos.
En Colombia, el Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible, Cecodes, que es el capítulo colombiano del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, WBCSD, trabaja por estas causas. Cecodes impulsa la Red de Periodistas por el desarrollo sostenible. (http://comunicacionsostenible.co/).
En el segundo encuentro realizado en Medellín hace poco, en Isagen, participaron el periodista Javier Darío Restrepo; Piedad Monsalve, gerente de Sostenibilidad y Comunicaciones del Grupo Argos; Gabriel Gallón, director de Comunicaciones de Intercolombia, y la directora de Sostenibilidad Corporativa de ISA, Martha Ruby Falla. El panel estuvo coordinado por Jaime Moncada, de Cecodes.

El cuidado de las notas breves

La sección Un día como hoy, hace 25 años, se publica en la página de Juegos y retos y contiene además historietas, horóscopo, sudoku y sus resoluciones y la del crucigrama. Su autora, María Teresa Valenzuela, también la divulga en el blog Casillero de Letras.
Sobre la nota del aniversario del fallecimiento del expresidente Alberto Lleras Camargo, página 38 de la edición del 5 de enero, el lector Bernardo González White comenta:
“En su espacio Un día como hoy, -hace 25 años – El Colombiano, lunes 5 de enero, escribió sobre el Luto por la muerte de Lleras Camargo. Solo menciona que fue presidente entre 1945 a 1946 (Interino) y olvida que el doctor Alberto Lleras Camargo fue el primer presidente del Frente Nacional, elegido por el voto popular para el período de 1958 a 1962…”.
María Teresa responde: “…A veces sucede eso por problemas de espacio en la edición impresa y llega a suceder que información muy importante no se publica. Si usted lee en el Blog Casillero de Letras aparece la columna mucho más completa pues allí no existen límites de espacio. Lástima que hubiera sido precisamente la parte correspondiente al segundo gobierno de este importante personaje en un periodo trascendental para el país. Le agradezco mucho su comentario…”.
El lector González, en nueva comunicación, manifiesta: “…Aprecio y agradezco su veloz respuesta. La omisión -importante- quedó impresa en el diario y no todos sus lectores tienen facilidad de ingresar a la internet para ampliar la lectura del periódico o de algunas de sus secciones…”.
El lector tiene razón en su reclamo. Se trata de una información sobre un hecho periodístico relevante: el vigésimo quinto aniversario de la muerte del expresidente Lleras Camargo.
Creo, como el lector, que faltó uno de los datos más importantes: fue elegido mandatario de los colombianos en el primer período del Frente Nacional, entre 1958 y 1962.
Considero que advertido el olvido, debió ser aclarado en la sección fe de errores que diariamente publica el periódico.
El espacio es un recurso limitado. Siempre se nos quedan unas palabras o unas frases por fuera, lo que obliga a tener sumo cuidado en la redacción y revisión con el fin de incluir los datos más sobresalientes.
Aunque para algunos esta omisión puede ser insignificante, pienso que la nota, así de breve, es pertinente y corresponde a una dosis de historia que cuenta con numerosos lectores en la edición impresa y en el blog.

Corregir: cuestión de calidad, transparencia y ética

“Debo confesar que contar los errores, hacer fe de ellos, mostrarlos en público, me ha ayudado a cicatrizar las heridas que siempre dejan en un profesional el cumplimiento fatal de los gajes del oficio”.
La reflexión es del periodista y escritor Juan Cruz, en el libro ¡En qué estaría yo pensando!, de Alex Grijelmo, quien logró que treinta periodistas de El País escribieran sobre sus errores.
Sylvia Stead, defensora del lector The Globe and Mail, diario de Toronto, Canadá, dice: “El periodista tiene ahora una relación más transparente y abierta con los lectores, que saben lo que estás haciendo, saben lo que quieren y te dan información. Es más divertido, más relajado, pero tienes que verificar lo que utilizas. Es tu reputación”, dice.
Además aconseja: “Sé transparente, no escondas tus errores, no te limites a eliminar el artículo. Los tabloides británicos publicaron la historia falsa y después la borraron sin dar explicaciones…”.
Si caemos en el infortunio de publicar un error, debemos corregirlo cuanto antes. Es humano errar pero también es humano subsanar las equivocaciones.
Los manuales de redacción y las cartas filosóficas y éticas de los periódicos establecen la urgencia de corregir los errores. Además, el ordenamiento jurídico lo dispone cuando se trata de rectificaciones solicitadas al medio de comunicación.
El Manual de estilo y redacción reza: “EL COLOMBIANO no debe publicar informaciones erróneas. Si, a pesar de todo, llegasen a publicarse, se corregirán con franqueza y claridad para reparar, en cuanto sea posible, la desinformación o el daño que el error pudiera haber causado…”.
Corregir los errores es un acto de honradez profesional porque en algún grado se afecta la veracidad u otro principio del periodismo. Si estamos prestos para criticar, debemos estarlo para reconocer nuestras equivocaciones. Esta acción devuelve la credibilidad perdida.
Las secciones de corrección y fe de errores no bastan. Se requiere establecer un programa de gestión que los controle y evite. Los periodistas debemos mejorar las competencias del uso del lenguaje, que es nuestro principal instrumento, similar al bisturí del cirujano.
Corregir es cuestión de calidad, de transparencia y de ética.
El libro de Grijelmo, que acaba de ser publicado, es un conjunto de lecciones correctas que devuelven la credibilidad y ponen a salvo la responsabilidad social del periodismo.

La agenda de los medios y el interés de las audiencias

La reflexión de hoy complementa la última, titulada Criterios periodísticos y relevancia informativa, para responder las observaciones de la lectora Sol Beatriz Echeverry.
A pesar de cierta pasividad de las audiencias, algunos lectores escriben para expresar felicitaciones o críticas a los temas seleccionados para incluir en la primera plana o en las páginas interiores.
No siempre coincide la agenda de los medios con la agenda o las expectativas de las audiencias. Sobre cómo es la selección temática, José Guillermo Palacio, macroeditor de Actualidad, explica:
“La agenda se define, de manera concertada, luego de múltiples propuestas desde la redacción y discusiones, el grupo de macroeditores del periódico, que orientan, el día a día. Noticias o investigaciones de alta sensibilidad e impacto ciudadano, político o social su publicación, por lo general, debe contar con la aprobación de la Dirección”.
Y añade: “Se hace con base a iniciativas innovadoras y noticiosas sobre los hechos más destacados en la ciudad, la región, la nación y el mundo. De acuerdo con su importancia se define el género periodístico en el cual debe presentarse como la noticia, análisis, reportaje, crónica, reportaje gráfico, etc.”.
Y sobre la manera de construcción de la primera plana, dice: “Con parámetros similares se decide qué tipo de información debe ir en la primera página. Tras ser evaluadas y jerarquizadas se les otorga la ubicación debida”.
Este proceso lleva implícito valores y criterios periodísticos como el tamaño de la información, la frecuencia con la que opta por el tema y el grado de importancia o su jerarquía con la que se destaca tanto en la primera página como como en las interiores.
Los directivos y editores ponderan y gradúan los asuntos más importantes, de acuerdo con la filosofía y el modelo informativo. Estas acciones no deben poner en riesgo la realidad de los hechos, porque estaríamos a las puertas de un escenario de autocensura.
Estoy muy de acuerdo con quienes consideran la información un bien social. Los intereses y la agenda de las audiencias podrán coincidir con la agenda informativa que construyen los medios de comunicación en la medida que se observen los principios fundamentales del periodismo, sin caer en otro error: confundir el interés público con el interés del público.

Criterios periodísticos y relevancia informativa

Con alguna frecuencia recibo preguntas y observaciones de los lectores sobre los criterios del periódico para publicar una información en la primera página o en cualquier sección.
La lectora Sol Beatriz Echevverry escribe: “…quiero que me explique cómo eligen las noticias de la primera página de El Colombiano y ¿por qué razón son diferentes a los otros periódicos del país?
Creo que lo primero es decir que cada periódico tiene unos principios que constituyen su filosofía editorial y la publicación obedece a un modelo periodístico previamente construido por sus directivos.
En otras ocasiones me he referido a los valores de El Colombiano, fundados en los principios de veracidad, pluralidad y responsabilidad social, consagrados en el Manual de estilo y redacción.
Los criterios periodísticos para confeccionar la agenda informativa y luego definir los temas de la primera página y de las demás secciones se ponen a prueba cada día en la primera reunión de la mesa central. En esta sesión, que se efectúa a las 8:00 a m., participan los macroeditores y editores de cada área periodística.
Además de hacer la evaluación de la edición en circulación proyectan la del día siguiente con los asuntos más relevantes de la actualidad y con los temas de investigación, propios del periódico, decididos en las reuniones semanales de planeación.
Los temas relevantes son los que afectan o interesan a un mayor número de ciudadanos; aquellos que acaban de ocurrir; los que tienen algún grado de prominencia por el protagonista y su función o prestancia pública o por el lugar de los hechos; los que generan mayores consecuencias e impactos; los que crean suspenso o corresponden a un seguimiento de trascendencia.
La proximidad y la rareza son factores noticiables que también son puestos sobre la mesa para el análisis de la pertinencia informativa.
A los macroeditores y editores corresponde la función de seleccionar los temas, hacer las asignaciones y asesorar la redacción y la producción fotográfica y de ilustración que se convenga.
También son los encargados de la decisión final sobre cómo es la disposición jerárquica en el momento de la edición y publicación.
El lector encuentra cada mañana una vitrina con la oferta informativa de primera página. Seguramente es la respuesta a sus intereses…
De todas maneras las audiencias podrán ayudar con sus aportes, preguntas y sugerencias a construir la agenda informativa del periódico.

Las nuevas posibilidades de interacción de la página web

Los lectores de la edición digital de El Colombiano pueden acceder a las nuevas oportunidades de interacción que permiten los cambios que presenta hoy la página web, los cuales se suman a la mejor usabilidad y los novedosos recursos que ofrece. A estos últimos asuntos me referí en las dos columnas anteriores.
Considero que es importante tener en cuenta que “Los portales podrán contener espacios para que los usuarios interactúen o participen en secciones de comentarios, foros de discusión, propuesta de contenidos noticiosos, preguntas o discusiones en línea en aquellos casos en donde se hagan entrevistas o reportajes streaming, blogs, redes sociales entre otros. En general espacios en donde se pueda compartir contenidos”, según explica el periódico.
Al final de cada contenido informativo o de opinión el lector encuentra tres opciones, Comentarios, que es el foro de lectores, para discutir y opinar sobre el contenido, y los nuevos espacios: reporte un error y agregar información.
El comentario puede ser compartido a través de las redes sociales, marcar como favorito y ordenar según varios criterios.
Reportar los errores, ortográficos, gramaticales o semánticos, así como las imprecisiones y equivocaciones de cualquier naturaleza, contribuye a mejorar la calidad de la información. Aquí el lector encuentra un formulario que le pregunta por el error y por cómo lo escribiría.
Agregar la información es otra de las novedades. El periódico invita a la colaboración de los lectores para que aporten la información que poseen o los indicios de ella con el fin de continuar la investigación periodística. Es fácil agregar archivos documentales y se garantiza la reserva de la identidad y de la fuente.
“Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema”, convoca el periódico.
El manual de términos y condiciones que se encuentra al final de los contenidos, en el área de interacción, es un documento detallado que invito a leer porque regla las relaciones de El Colombiano con sus audiencias, usuarios y clientes.
Allí se encuentran definiciones, procedimientos y aspectos éticos y legales que es conveniente conocer para que las audiencias tengan claridad sobre los derechos y deberes.

Cambios en la edición digital generan nuevas obsrvaciones

Los cambios que realizan los medios de comunicación motivan  todo tipo de reacciones. El lector Carlos Alberto Lizarazo Lozano encuentra diferencias en los contenidos de las ediciones digital e impresa y sostiene que “…no me ha gustado su nueva página, pienso que enreda al lector y no se muestra tan amigable como lo era antes…”.
En su comunicación el lector Ricardo Hernández Ríos dice: “En su nueva edición digital todo está espectacular, nos permite navegar a modo de explorador. Muy buenos los recursos utilizados para esta mejor presentación. Muy buenos los vínculos multimedia para ampliar la información. De verdad se nota demasiado que pensaron en nosotros, su audiencia. Les aseguro que pronto ganarán un premio Internacional…”.
Juan Bautista Arboleda expresa: “Me gustan los cambios en el portal de El Colombiano. Todos son positivos porque la anterior página era muy deficiente y en esta navego con facilidad y encuentro información que antes no la tenía. En una palabra ganamos los lectores…”.
Estos son algunas de las observaciones recibidas la última semana, que se suman a las reacciones de crítica, sugerencia y felicitación que han dirigido las audiencias desde el primer día de los cambios.
Al respecto, Diego Alexander Agudelo Gómez, macroeditor digital comenta: “Con la aspiración de tener un sitio divertido, que asombre al lector, se diseñaron módulos que hacen énfasis en el impacto visual sin olvidar crear un entorno que permita la jerarquización oportuna de las noticias. Pero también se buscaba construir toda una estrategia que permitiera destacar a El Colombiano en el universo digital a partir de contenidos multimedia de alta calidad que conquistaran a la audiencia y además la motivara a compartirlos en sus redes sociales.”.
En la última columna me referí a los atributos de dichos cambios. Sin embargo, vale la pena hacer énfasis en los contenidos visuales y multimedia, los cuales han evolucionado en El Colombiano y en general en los medios de comunicación.
Las posibilidades de interacción también han tenido un desarrollo interesante. A ellas me referiré en la próxima columna.
Nuevamente invito a los lectores a conocer en forma detallada la evolución que ha tenido la edición digital de El Colombiano y a que nos envíen sus comentarios y sugerencias sobre dichos cambios.

Reacciones de los lectores a las novedades de la edición digital

En las dos últimas semanas he recibido numerosos comentarios de los lectores por los cambios en la página web. Algunos cuestionan, preguntan o señalan dudas y otros expresan felicitaciones por las novedades de la edición digital.
Martha Ortiz Gómez, directora de El Colombiano, dice en el editorial del 14 de noviembre: “A partir de mañana, como resultado de dos años de trabajo, nuestra audiencia podrá disfrutar de una nueva página web que conserva la esencia, credibilidad y periodismo de El Colombiano pero que se materializa en una experiencia multimedia impecable y deliciosa para la audiencia”.
Añade: “De esta evolución pueden esperar más oferta periodística gracias a textos enriquecidos con elementos y vínculos multimedia, una jerarquización de la información más clara, mejor navegación temática, impacto visual, un interesante acordeón por asuntos, amplio diálogo con las redes sociales, un motor de búsqueda inteligente, canales especializados y velocidad optimizada, entre otros”.
“Es una propuesta viva que hoy queremos presentar con humildad e ilusión, pues sabemos que siempre podrá mejorar y estamos dispuestos a vivir con ella ese viaje que significa para El Colombiano nunca dejar de soñar con ir más allá”, concluye.
Y Diego Alexander Agudelo Gómez, macroeditor digital sostiene: “El nuevo diseño de El Colombiano es el resultado de un riguroso trabajo de investigación y desarrollo que se llevó a cabo en el Ecolab, el laboratorio de innovación de El Colombiano. Basados en las nuevas tendencias de los medios en el entorno digital en cuanto a diseño, funcionalidades y estrategia de contenidos, se planteó una web versátil, que nos permite tener una redacción convergente en la que todos los periodistas pueden enriquecer sus contenidos y contribuir para ampliar su efectividad en la red”.
Pienso que la nueva página web es un salto en la búsqueda de una mejor presentación y sobre todo de una mejor información para todas las audiencias.
La edición digital tiene una apariencia renovada: ofrece información actual, con más contexto, concisa, con énfasis gráfico, seria y responsable. Más posibilidades de navegación porque su estructura sugiere ampliar y profundizar las informaciones y las opiniones, gracias a los nuevos recursos incorporados, a la estructura limpia y lógica.
A medida que naveguemos podremos descubrir los atributos de la nueva web.
Estamos prestos a recibir los comentarios y observaciones.

El control de calidad de la información

El uso adecuado y correcto del lenguaje es vital para el periodista por su alta exposición ante las más variadas audiencias. “Los periodistas no hablan peor ni mucho menos que el resto de la población, pero tienen mucha responsabilidad y se les debe exigir, dado que son una parte importante en el desarrollo de la lengua”, afirma Joaquín Müller-Thyssen, director de la Fundación Español Urgente, Fundéu.
El control de la calidad de la redacción debe ser ejercido por todos: periodistas, editores y medios de comunicación. La publicación debiera hacerse cuando se obtenga el respectivo certificado. Los vistos buenos de los editores y macroeditores, aun en medio del fragor que produce la palpitante actualidad, deben ser señal de certeza y responsabilidad.
Además de las correcciones de ortografía, concordancia, semánticas y simples erratas los editores deben leer los textos de los periodistas para mirar si cumplen los requisitos de veracidad, pluralidad y demás principios del periodismo.
Algunos medios de comunicación han establecido el lector invisible que detecta errores e incoherencias para lograr la calidad que se merecen las audiencias. Revisar, analizar, proponer y acompañar al autor son funciones permanentes de los editores. Deben ser agentes de cambio del control de los errores y líderes de la difusión pedagógica para evitar la repetición de las equivocaciones.
Quizá por no revisar el original en el proceso de edición se publicó incompleta la columna del pasado 17 de noviembre. Esta es la corrección pertinente.
El comentario íntegro del lector Eduardo Aristizábal Peláez es el siguiente: “El periodista debe tener mucho cuidado con el significado de las palabras, pero especialmente cuando los términos son jurídicos. Hemos leído o escuchado frases como: le aprobaron la demanda a Juan Sin Miedo. El receptor, también, equivocadamente, interpreta además que Juan Sin Miedo ganó la demanda que había instaurado. Y lo que en realidad sucedió fue, que la demanda presentada cumplió con todos los requisitos legales y constitucionales que todo proceso tiene que cumplir. Si utiliza el término exacto, sería: le admitieron la demanda o en caso contrario, la inadmitieron, pero no hay ningún pronunciamiento del juez, que a esas alturas, ni siquiera ha recibido el documento”.
Nuestras excusas a Aristizábal Peláez y a los lectores.