La encuesta: el termómetro del debate electoral (2)

Más que el tamaño de la muestra lo que importa es el rigor estadístico de su confección.Las encuestas de opinión electoral hacen parte de la agenda informativa de los medios de comunicación. Las publicaciones de los resultados provocan inquietudes, desconfianza, preguntas y críticas en las audiencias, los ciudadanos y las campañas políticas.

El profesor León Darío Bello Parias, director de Ciem, Investigación-Estadística-Mercadeo, www.ciemonline.info, señala uno de los riesgos que puede originar tal confusión.

Dice el investigador que “la validez de las encuestas electorales, y en general todo tipo de estudios de opinión, va a depender sustancialmente del método que se emplee para confeccionar la muestra y no tanto del número de personas a las que se les aplica el cuestionario”.

Una muestra aleatoria dará mayor confianza porque el error será menor. Pero hay razones prácticas y económicas que dificultan su ejecución. Por esta razón, se apela a variantes metodológicas válidas que pueden aproximarse al muestreo ideal.

La historia narra el fracaso de la revista Literaty Digest que envió un cuestionario a 10 millones de suscriptores, de los cuales contestaron 2,4 millones, al dar como triunfador al republicano Alf Landon sobre el demócrata Franklin D. Roosvelt, 57 por ciento sobre 43 por ciento.

En tanto, George Gallup realizó una encuesta con muestra representativa, vale decir, con rigor estadístico, entre 5.000 personas, anticipando la victoria de Roosvelt sobre Landon, 56 por ciento sobre 44 por ciento, lo que acreditó, y de qué manera, a la firma encuestadora. Las elecciones confirmaron la tendencia: el candidato demócrata obtuvo 61 por ciento sobre el 37 por ciento de su contendor.

Los sondeos realizados en los sitios web o por llamadas a los medios carecen de credibilidad, porque no hay posibilidades de diseñar una muestra aleatoria, representativa y fiable.

Una clave para conocer el grado de confiabilidad de las encuestas lo determina el conocimiento de los lugares en donde se realizó, pero esta información no se conoce con claridad. Y es más grave el caso de algunas encuestas pagadas por movimientos y partidos políticos, elaboradas con criterio de conveniencia, que no revelan quienes la ejecutan ni explican los periodistas al divulgar los resultados.

Transparencia, además, es conocer quién paga la encuesta. Esta reflexión continuará…

La encuesta: el termómetro del debate electoral

Las encuestas electorales son objeto de controversia e inquietud entre los lectores y los candidatos.Esta reflexión está motivada en las preguntas de los lectores Iván Escobar, Orlando González, entre otros, sobre cubrimiento periodístico del debate previo a las elecciones de congresistas y presidente.

Para iniciar, es forzoso referirme nuevamente a las políticas de El Colombiano, establecidas en el Manual de estilo y redacción:

“Las encuestas para EL COLOMBIANO son “un instrumento de mejora de su proceso de acopio de información”. Por eso busca el control del proceso completo, desde la concepción hasta la interpretación y el análisis, pasando por el diseño de la investigación empírica (Cf. Philip Meyer, Periodismo de precisión). Sólo así el periódico puede ofrecer datos no manipulados por intereses partidistas o comerciales. En las encuestas que El Colombiano publique, se le entregarán al lector todos los datos técnicos: quién la contrató, fecha de realización, técnica de la entrevista (¿personal?, ¿telefónica?), población encuestada, criterios de selección, margen de error”.

El Consejo Nacional Electoral, CNE, define que las encuestas y sondeos sobre opinión electoral son “las que están dirigidas, en época preelectoral o electoral a auscultar las tendencias del electorado sobre los candidatos para las elecciones de cuerpos colegiados, presidente y vicepresidente, gobernadores y alcaldes… al mostrar el grado de apoyo ciudadano a los candidatos o prever el resultado de la elección…”.

Para desarrollar esta clase de investigaciones de opinión política las firmas encuestadoras deben inscribirse ante esta organización electoral.

En estas condiciones, El Colombiano no puede realizarlas. Lo hace en alianza con otros medios al contratar con Invamer Gallup las encuestas que le toman la temperatura al debate electoral.

Creo que es función de los periodistas dar a concer los resultados y explicar los conceptos y la manera como se realizó. Estoy muy de acuerdo con el profesor e investigador León Dario Bello Parias: “…ser claros en la redacción, pensando en personas no estadísticas y mucho más importante ser claros conceptualmente..”.

Esta reflexión continuará sobre los riesgos que ofrecen las encuestas y también para echar un poco de luz sobre conceptos que por no comprenderlos, tanto quienes escriben como quienes leen, menguan la credibilidad de periodistas y medios de comunicación.

Verdad y transparencia en el debate electoral (4)

Los ciudadanos orientan sus decisiones políticas con base en la información periodística. En esta nueva reflexión, motivada por la comunicación del lector Iván Escobar, vale la pena enfatizar en lo que es información y opinión. La información es de autoría de los periodistas. La opinión la forman el editorial y los artículos de los columnistas.

Comprendo las inquietudes de los lectores al solicitar claridad y exigir el respeto por la ideas del contendor, máxime ahora que algunas campañas alimentan rumores, injurias y calumnias y que emplean un lenguaje violento y malintencionado.

En el editorial Elegimos verdad y transparencia, publicado el16 de octubre, la directora, Martha Ortiz Gómez, expresa: “Qué grato sería encaminarnos a una sociedad en la cual cada vez sean más los argumentos y las pruebas las que debatan, y no la pasión. Es por eso que, con el nuevo modelo, el periódico se ha impuesto la exigente disciplina de llevar contraposiciones y opiniones externas -incluso- frente al editorial…”.

Uno de los comentarios a este editorial dice: “Solo pedimos opiniones con claridad y respeto, fuera los comentarios politizados y sesgados, el país está polarizado y la guerra sucia mediática solo ayudará a incrementar la violencia, es pestilente el ambiente que ya se respira en esta etapa preelectoral…”.

Al respecto, la directora de Transparencia por Colombia, Elisabeth Úngar Bleir, explica: “El lector debe ser capaz de discernir qué es opinión editorial y qué es información periodística. Es importante que haya claridad y que los lectores así lo entiendan, que las opiniones editoriales, incluidas las de los columnistas, no comprometen el cubrimiento informativo”.

Creo que algunos columnistas abusan de la tribuna privilegiada de una página de opinión para dar golpes bajos, incluso calumniar a sus opositores o exagerar las tesis del candidato de sus simpatías. Esta conducta es contraria a la libertad de expresión porque los argumentos son cambiados por falsedades y agresiones.

Los periodistas del área política tienen graves retos. Verificar y contrastar los hechos, es apenas la cuota inicial del periodismo de calidad. Es preciso contextualizar, debatir las propuestas, preguntar y repreguntar, practicar el pluralismo, darle voz a todas las expresiones políticas, investigar a los candidatos, seguir sus pasos sin alianzas ni adscripciones, mirar alrededor, distinguir información de propaganda, ilustrar al ciudadano…

Verdad y transparencia en el debate electoral (3)

El cubrimiento periodístico pone en juego todos los días la credibilidad y la confianza de las audiencias.Para continuar la reflexión sobre el cubrimiento periodístico del debate electoral vale la pena mirar la inquietud planteada uno de los comentarios al editorial del 6 de octubre. Dice su autor: “Nosotros los lectores necesitamos una información verídica de lo que acontece, pero despojada de sectarismos y enmarcada en los más amplios principios etico-morales”.

Añade: “Igualmente que nuestras opiniones sobre los diferentes artículos que se publican en el periódico, guarden el respeto por las opiniones ya sean de ustedes o de otras personas que quieren cumplir con igual papel…”.

La participación del ciudadano en las elecciones, de manera libre y en conciencia, dependerá en alto grado la calidad de la información que recibe a través de los medios de comunicación. ¿Por qué? Porque estos cumplen una misión integral, amplificada: dan a conocer los hechos; los valoran y jerarquizan de acuerdo con la relevancia y el interés público; abren el debate de la ideas; facilitan la conciliación, la deliberación y el consenso social.

En cada una de las fases de este proceso se ponen a prueba los principios de veracidad, imparcialidad, transparencia y rigor del periódico y los periodistas, debido a la influencia que ejercen las campañas políticas y sus estrategias, los candidatos y sus voceros, la publicidad electoral y otros actores institucionales o no, allegados y contrarios.

Por esta época la sensibilidad modifica el umbral. Los candidatos y sus organizaciones ven fugazmente la realidad según el color de sus visores; piden más espacio y más tiempo para sí y menos para los contrincantes; acorazan sus propuestas y prejuician sus opiniones.

Sobre la imparcialidad y transparencia, dice el Manual de Estilo: “Las páginas de EL COLOMBIANO no deben utilizarse para que un periodista favorezca a un grupo político, económico ni a un credo religioso, ni para buscar beneficios personales”.

Un punto de análisis ético es el uso del lenguaje. Un solo término, por ejemplo “mermelada”, puede trivializar los hechos y situaciones que debieran desvelarse. Las palabras deben ser precisas, propias, claras y correctas.

Ni eufemismos ni de indulgencias. Ni omisiones ni saturación de información. El cubrimiento electoral pone en juego todos los días la credibilidad y la confianza de las audiencias.

Verdad y transparencia en el debate electoral (2)

 Es clave distinguir entre información y propaganda. El periodismo es vital para la construcción de la democracia. Los ciudadanos esperan que los periodistas y medios de comunicación les garanticen un cubrimiento periodístico veraz, imparcial, riguroso y transparente de los hechos políticos más relevantes.

Esta preocupación válida, expresada por el lector Iván Escobar, cuya reflexión inicié en la última columna, sugiere profundizar un poco sobre el principio de veracidad, prometido por el periódico y esperado por los lectores. Es clave distinguir entre información y propaganda. El mismo editorial del 6 de octubre, que fijó la filosofía del cubrimiento informativo de las elecciones para Congreso y Presidencia, señala: “Esta casa asistirá, entonces, a eventos oficiales y no a invitaciones personales o correrías…”.

Valiosa posición editorial porque es frecuente que los aspirantes hagan invitaciones personales como estrategia para obtener ventajas sobre los contendores y dividendos en las urnas.

Igual, considero oportuno que la redacción política siga una agenda que consulte los asuntos de interés de los ciudadanos y no se ocupe solo de los temas elegidos por la campaña o el candidato o de la transcripción de los discursos. La comunicación del candidato con los electores y en general con la ciudadanía, es crucial. Los comunicados, las ruedas de prensa, las piezas publicitarias y los mensajes emitidos a través de las redes sociales, se multiplican con la misma intensidad que las presiones para que se divulguen los contenidos.

El conocimiento del candidato es imprescindible: hoja de vida, desempeño en cargos públicos, enfoque de los temas de campaña, examen de las cuentas de aportes y relaciones con personas y entidades, que subyacen o apoyan su nombre, son algunos puntos de averiguación.

El ciudadano debe conocer quién lo va a representar. El voto consciente se ejerce si hay información, si periodistas y medios cumplimos celosamente los principios en este debate electoral que arranca con síntomas de hostilidad.

Debemos estar atentos al desarrollo de la campaña para denunciar oportunamente las trabas y las trampas que se registren a lo largo y ancho del territorio nacional. Para ello es indispensable el estudio de leyes y normas del sistema electoral colombiano y la pedagogía que podamos hacer, con la consideración adicional de que a muchos lectores no les llama la atención estos asuntos de interés público.

Verdad y transparencia en el debate electoral

El cubrimiento periodístico de las elecciones siempre es un gran desafío. Los lectores esperan información veraz, plural, rigurosa y oportuna. El lector Iván Escobar me escribió hace algunos días y preguntó: “¿Qué podemos esperar los lectores del diario El Colombiano, sobre la información que recibiremos, la línea  editorial  y columnas de opinión, en una época tan trascendental para el futuro de la patria, cuando tendremos un posible acuerdo de paz y unas elecciones parlamentarias y presidenciales tan supremamente polarizadas…?”.
Este asunto sobre periodismo y elecciones prevalecerá en los comentarios y los análisis de  lectores, candidatos y periodistas, y en general de la opinión pública, en los próximos seis meses.
El Colombiano se adelantó a definirr las pautas en el editorial del pasado 16 de octubre, titulado Elegimos verdad y transparencia.  Señala: “Uno de los compromisos de esta casa periodística es la transparencia. De cara a las próximas elecciones fija desde ya las directrices para proteger con rigor este objetivo frente a su audiencia”.
Y añade: “De requerirse, hubiéramos escrito este editorial en enero, pero el ambiente político está ya enmarcado por una polarización egoísta y un aire enrarecido. En consecuencia, les compartimos cómo planea esta casa cubrir el período electoral que se avecina, con un esfuerzo por la transparencia, el equilibrio informativo, la invitación a la argumentación y el ejercicio de la democracia”.
Con respecto a la opinión, manifiesta  que “continuaremos con la tradición de este diario de pedirles a los columnistas que sean candidatos, entregar sus columnas. En ese orden de ideas, en pro de la transparencia con la audiencia, invitamos a quienes escriben a que lo hagan con honestidad frente al lector”.
Y sobre los contenidos informativos en todas sus plataformas el editorial “asume la política con un interés noticioso, analítico y didáctico”, buscando “verdad y transparencia”.
Las políticas editoriales trazadas por la dirección buscan afrontar la lidia en este debate electoral caracterizado desde ya por voces altas, a veces alteradas, que ocultan o distraen los argumentos que precisan los lectores para elegir libre y conscientemente.
En las próximas columnas haré un análisis detenido sobre el papel que periodistas y medios de comunicación deben cumplir en este proceso electoral, para garantizar el derecho a la información que demanda la ciudadanía.

 

Para que el periodismo no colapse (3)

 La participación de los lectores está cambiando la profesión y los medios de comunicación. En esta nueva reflexión sobre el derrumbamiento de la torre 6 del conjunto residencial Space y de los sucesos registrados a partir de este siniestro que mantiene la atención de la ciudad, es oportuno darle un vistazo a los comentarios de los lectores.

En primer término quiero destacar el interés de las audiencias por expresar sus opiniones, observaciones, críticas, sugerencias, y enviar sus mensajes de ayuda o indignación. Aunque no faltaron los comentarios precoces, humorísticos e impertinentes. Los contenidos noticiosos y de opinión, incluido el editorial, despertaron en los lectores los más variados sentimientos. Me refiero fundamentalmente de los lectores escépticos o sea de aquellos que no tragan entero y saben que los periodistas no tenemos la última palabra sobre la interpretación de la realidad. Se trata de lectores críticos, no de lectores que le restan credibilidad o hayan perdido la confianza en los medios de comunicación.

Uno de ellos escribió: “Nadie habla de la responsabilidad de la Alcaldía de Medellín, a través de su oficina Asesora de Planeación Municipal, quién es la responsable de acuerdo a la Ley, del control urbano al desarrollo territorial…”. Muchos otros lectores coincidieron con esta petición, porque los medios se han concentrado más en los constructores y la curaduría.

Otro forista manifestó que “…claro que no conozco al ingeniero, ni a su familia cercana o lejana pero creo que ya lo crucificaron sin darle una oportunidad a la investigación de concluir si la causa fue el cálculo y diseño estructural de este ingeniero o si fue por ejemplo la compra de un acero de diferentes especificaciones técnicas y de resistencia especificadas en el diseño…”. Al respecto, los medios audiovisuales repiten hasta el cansancio las declaraciones equivocadas y desafortunadas del ingeniero asesor, más como recurso sensacionalista que informativo.

Hasta un usuario chistoso, ocurrente o exagerado expresó: “…..a este señor se le cae hasta el muro del Facebook…”, noveló un usuario chistoso, ocurrente o exagerado.

Los comentarios puestos en el foro de la web dan pie para nuevas investigaciones periodísticas. La información publicada ya no es un privilegio de la autoría de los periodistas. Los lectores no solo la aplauden o critican, ellos también aportan nuevas y novedosas versiones de los hechos y además ejercen control de los medios.

Para que el periodismo no colapse (2)

Hoy continúo la reflexión sobre las lecciones que nos deja el desplome de parte del edificio Space. A la pregunta de la lectora Margarita María Botero sobre cómo deben informar los periodistas en casos de emergencia como esta que vive la ciudad, se suma la inquietud de Jesús María Henao quien dice “…veo en periódicos y noticieros que repiten  información y generalizan los problemas del edificio caído a  otras edificaciones y barrios de la ciudad causando alarma y desconcierto. ¿Usted qué opina de esto?”.
El colapso de la sexta torre del conjunto residencial Space, insisto, es una excelente oportunidad para analizar la actitud de los periodistas y del trabajo de los medios de comunicación. Para iniciar esta reflexión en las salas de redacción y en las aulas universitarias bien vale la pena estudiar los comentarios del foro digital y las observaciones de los lectores.
En la última columna sostuve que es vital informar conforme a los principios de veracidad, imparcialidad, transparencia y rigor. Mencioné también el riesgo que provoca escuchar las fuentes oficiales y desestimar las voces ciudadanas y las de expertos, así como los de fabricar conceptos generalizados y priorizar la noticia escueta.
Generalizar es un mal frecuente en estos casos de desastres que puede causar injustificadas alarmas y ambientes de zozobra.
Entre las reflexiones, sugiero presentar la información con sus contextos, incluir el tema del riesgo urbano en la agenda periodística de investigación y hacerle seguimiento periodístico a las causas que lo provocaron y a las consecuencias que se derivan.
No es fácil lograr el equilibrio informativo entre la actitud prudente y el espíritu de investigación y de impertinencia del reportero. Siempre existe el desafío por superar el sensacionalismo, la generalización y aún la repetición, en la que a veces caen la radio y la televisión. El periodista debe poner interrogantes válidos antes de  la publicación de un reportaje, una noticia o unas pocas palabras en cualquier red social.
Los principios éticos de El Colombiano recogen el pensamiento de Fernando Gómez Martínez, su director emérito: “Virtud difícil en el periodista es la discreción, aspecto de la prudencia. Cómo no, si tenemos precisamente por virtud la indiscreción que nos lleva a poner oído a cuanto se conversa, a mirar lo que no se nos muestra y a lo que se nos esconde, a meternos en donde no hemos sido invitados…”.

Para que el periodismo no colapse

El colapso de la torre 6 de la unidad residencial Space motivó la participación de centenares de lectores que pusieron sus opiniones en el foro o enviaron mensajes.

La lectora Margarita María Botero felicitó a los periodistas de El Colombiano “…porque nos tienen informados en forma permanente de todo lo que ocurre por este triste desastre que se presentó en la parte alta de El Poblado. Leo el periódico y también sigo las noticias en internet…”, dice en su comunicación, y pregunta: “¿Cómo cree que deben informar los periodistas en casos de emergencia como esta que vive la ciudad ahora?”.

Leer los comentarios de centenares de lectores es un ejercicio que debieran hacer los periodistas y los estudiantes de comunicación y periodismo. Son abundantes las observaciones, sugerencias y críticas. También hay felicitaciones, como la de la lectora a la que me refiero.

Esta reflexión es válida para ponerla sobre las anteriores. No es la caída de una de las torre de Space el primer desastre que cubre el periodismo colombiano. En la ciudad se han presentado situaciones mucho más graves como la de Villatina, Santo Domingo Savio o la de Media Luna, sobre la cual escribió el Nobel Gabriel García Márquez. Y qué decir de la catástrofe causada por el deshielo del volcán nevado del Ruiz.

Los autores de los manuales de periodismo recomiendan en primera instancia informar con precisión, rigor, transparencia y prudencia, para salvar el periodismo de otro colapso.

Es fácil decirlo, pero hay dificultades. ¿Por qué? Porque es vital informar después de verificar y contrastar. A veces los medios le prestan toda la atención a las fuentes oficiales y desoyen otras voces. O los medios de comunicación se quedan en la noticia, que generalmente tiene características sensacionalistas por el impacto, la conmoción y el afán de informar solo sobre el número de víctimas y la cuantía de los daños.

También es frecuente la generalización y cierto perfil de árbitros que exhiben algunos periodistas para juzgar y dictar cátedras ajenas. Pero quizá la mayor falla es no contextualizar los hechos y pensar que se trata de accidentes o incidentes aislados. Es necesario ir a las causas, descubrir los estudios y repasar los procesos.

Aquí no terminan las lecciones que nos deja este lamentable suceso del desplome de la torre 6 de Space.

Nota: las postulaciones al premio El Colombiano Ejemplar también las pueden hacer a través de la página web www.elcolombianoejemplar.org

Periodismo y colombianos ejemplares

El Colombiano busca personas y acciones valiosas para sus reportajes periodísticos y para premiarlas.
La lectora María Rocío Jiménez elogió el premio El Colombiano Ejemplar: “Leí la información sobre los Colombianos Ejemplares con agrado porque son muchas las personas que se entregan al servicio de los demás y que poco aparecen en los medios de comunicación. ¿Por qué será que los medios se ocupan más de lo malo…?”.
A la lectora le sobran razones. Generalmente los medios de comunicación resaltan más los hechos violentos, que provocan sobresaltos y mayor impacto. Lo hacen en parte porque el periodismo debe ejercer una labor de fiscalización y denuncia. El interés público, está por encima de cualquier otra consideración.
Sin embargo, a veces los medios de comunicación se exceden y publican estos hechos en dosis exageradas que no corresponden al interés público. Es frecuente el afán sensacionalista.  Y quizá, lo peor, muchos desprecian historias de vida llenas de enseñanzas útiles, promisorias y de gran interés para las audiencias.
Cuando la guerrilla destruye la biblioteca de una población y causa destrozos, miedo, caos, dolor y muerte, van todos los medios de comunicación a cubrir los sucesos. Así debe ser. Pero, cuando la comunidad se une para reconstruir el centro cultural y poner de nuevo los libros en los estantes, pocos regresan…
El Colombiano ha recibido elogios de los lectores porque es política editorial publicar reportajes que resalten los valores que afloran por  todas partes.
Además, cada año entrega el premio El Colombiano Ejemplar en distintas categorías: Solidaridad, Colombianos en el exterior, Cultura, Medio ambiente, Infantil, Deporte, Ciencia y tecnología, Empresa y Turismo.
El Colombiano busca personas y entidades que hayan logrado transformaciones significativas a lo largo y ancho de la geografía nacional y fuera de ella,  para ponerlas de ejemplo a la sociedad y expresarles la gratitud por ser colombianos sobresalientes.
Las postulaciones se reciben hasta el 15 de noviembre, usando diferentes canales: correo electrónico: elcolombianoejemplar@elcolombiano.com.co. Por correo postal puede remitirlas a: Comunicaciones de El Colombiano, carrera 48 No. 30 sur 119, Envigado, Antioquia. También se pueden enviar la postulación vía fax al (574) 335 93 35 o llamar a la línea de Servicio al cliente: (574) 339 33 33.
Invito a los lectores para que envíen sus candidatos al premio El Colombiano Ejemplar.