Corresponsales: antecesores del periodismo ciudadano

La última columna motivó la reacción de varios lectores que llamaron y escribieron para expresar sus opiniones sobre cómo es el tratamiento que le da el periódico a las informaciones de los municipios.
Sin excepción, tuvieron una voz de reconocimiento a los encargados de la sección de noticias municipales, entre ellos Fabio Guarín Duque, Carlos Puerta Sepúlveda y Carlos E. Serna. Igual, sin excepción, reclamaron un mayor cubrimiento de los acontecimientos locales.
Uno de los interlocutores, Santiago Bustamante expresó que “solo vienen a nuestras poblaciones cuando el río se sale del cauce y provoca una tragedia con muertos…”.
Antonio M. Estrada Saldarriaga dice: “…Este ejercicio reclamado creo que no le cuesta nada a la empresa El Colombiano, como no le costó otrora, cuando lo hice desde la columna: Desde los Municipios, de Fabio Guarín Duque, el rionegrero. Nunca cobró mi profesor y corresponsal de Granada Alonso Giraldo Hoyos. Creo que los que cumplimos con esa tarea lo hicimos con orgullo por el periódico y con cariño por el desarrollo de las regiones y muy en especial de nuestras localidades”.
Fernando Ossa Arbeláez, abogado, exprofesor de la Universidad de Antioquia, describe y resalta la labor de los colaboradores. Aquí los principales apartes:
“Trata usted de los corresponsales y, de inmediato, vienen a mi memoria dos periodistas que nos sirvieron de guía y de orientadores cuando existían –infortunadamente desaparecidos- los llamados corresponsales en los pueblos. Cuánto le sirvieron al Departamento, con sentido descentralista, nuestros recordados Carlos Puerta Sepúlveda y Carlos E. Serna Serna, quienes, con su decidido amor por los ‘provincianos’ descubrieron muchos ‘corresponsales’ quienes, de qué manera tan admirable, suministraban información verídica y oportuna, y presentaban artículos de fondo que el periódico recogía y que, puedo afirmarlo con conocimiento de causa, hacían que El Colombiano fuese esperado con ansias en los distintos municipios porque estos se sentían, con sus publicaciones, comunidades importantes y, más aún, trascendentales sus trabajos, sus empujes, sus proyectos y sus realizaciones. La emulación entre los pueblos, al conocer, por el periódico, los alcances de sus vecinos, despertaba los deseos de progreso en conocimiento, en cultura, en civismo y en educación.
Y añade: “Muchas de las inquietudes y obras de beneficio comunitario, que son ejemplares para ciudades y pueblos, quedan en el olvido y apenas se conocen las de la capital. Solamente se recuerda la existencia de los “pueblos” de Antioquia cuando hay que resaltar un hecho doloroso, una circunstancia que desdice de sus administraciones o algo que pueda constituir, y lo afirmo porque así lo palpo, ‘mala prensa’, o ‘prensa roja’. Son innumerables los acontecimientos ejemplarizantes y aleccionadores que ocurren en nuestros pueblos y que no merecen siquiera una mención en el periódico que antes sí fue “de todos y para todos…”.

El cubrimiento de las noticias locales

El lector Juan González llamó para quejarse por la falta de información de los municipios del departamento. “Anteriormente publicaban noticias de los pueblos de Antioquia pero hoy veo más de otras partes del país y del exterior que de nuestros municipios…”.
Sobre este cubrimiento periodístico José Guillermo Palacio, macroeditor de Información Regional responde: “Las regiones, sus grandes desarrollos, proyectos de impacto social, procesos educativos, planes de infraestructura y defensa del mismo; salud, programas intersectoriales son de la mayor importancia en nuestro ejercicio periodístico”.
“Así mismo, estamos atentos con la promoción de los grandes líderes regionales, la defensa de los derechos humanos, las fuentes hídricas, bosques, manejo de sus basuras…. En el cuatrienio 2016 – 2020 mantendremos en alto nuestra mirada por el impacto que tendrán en algunas de las zonas clave del departamento las megaobras de Autopistas de la Prosperidad. Hacemos un monitoreo permanente a las acciones de la Gobernación y demás organismos gubernamentales y no gubernamentales en los 125 municipios de Antioquia…”, añade.
La cobertura de las noticias locales es crucial para EL COLOMBIANO, porque esa es su vocación. Los contenidos próximos son privilegiados en la mayor parte de los diarios del mundo entero. El medio de comunicación local debe informar mejor que cualquiera otro sobre su entorno. Si no lo hace, compromete su futuro.
Ahora es posible que un lector no encuentre el relato de todos los hechos que suceden en un municipio porque la confección de la agenda informativa se realiza con otros criterios periodísticos y de noticiabilidad.
Además, el espacio es limitado y es difícil contar con recursos como una red de corresponsales en las regiones y municipios.
El área de información metropolitana y regional del periódico es una de las que cuenta con más periodistas. La selección temática corresponde a objetivos y estrategias establecidos previamente, según lo explica José Guillermo Palacio, y los asuntos de coyuntura se definen según criterios de interés público, impacto y actualidad, porque EL COLOMBIANO se debe a sus lectores y su responsabilidad es mantenerlos bien informados.
Los acontecimientos locales y regionales publicados en el diario representan un alto volumen de su contenido. Además, se completan con los divulgados en el sitio web y a través de las principales redes sociales.
No obstante estos esfuerzos de los macroeditores, es normal que las audiencias sientan que faltan noticias en las páginas destinadas a la información local y regional y en otras secciones del periódico.
Hoy, los periodistas no son las únicas personas que establecen la agenda informativa. Ellos decidían qué publicar, cómo y cuándo. Jerarquizaban y difundían las noticias autónomamente porque las audiencias aparecían distantes.
Ya no es así, el periodismo cambió: su ejercicio es más horizontal que vertical. Internet y las redes sociales modificaron la estructura y la metodología. Las audiencias tienen un papel vital, pueden cuestionar y criticar; sugerir y proponer; comentar y opinar. El escenario cambió: los lectores se convierten en coautores de la información y pueden enriquecerla a partir de la investigación de los periodistas.
Invito a las audiencias a que interactúen y participen activamente. A que expresen sus comentarios con libertad, responsabilidad y respeto. Que envíen sus observaciones, hagan aportes al tema y denuncien asuntos que merecen ser investigados porque también son de interés público pero que el periodista no lo tiene en la agenda. Muchas historias parten de esta participación.

Corregir es un acto de transparencia informativa

El lector Juan de Dios Gutiérrez pregunta: “Por qué el periódico no corrige todos los errores que a diario comenten los periodistas…”. A este reclamo se suman los de otros lectores, en especial los de un grupo destacado que con frecuencia nos envía los errores, erratas y equivocaciones de todo tipo, con el ánimo de que se enmienden y de contribuir a la calidad periodística.
Estoy de acuerdo con ellos y expreso mi gratitud a los asiduos colaboradores: Michel Taverniers, Hernán Orozco, Gabriel Escobar Gaviria, Federico Díaz González, Jorge Iván Osorio R., Jorge Franco, Gabriel Escobar Gaviria, Federico Díaz González, Luis Alfredo Molina Lopera, Luis Germán Londoño V., Hernán Naranjo, José Reinaldo Longas A., Carlos Antonio Gaviria Zuluaga, Gonzalo Montoya Montoya, María Marleny López Ríos, Jorge Alberto Cardona V., Lisandro Mesa Osorio y María del Pilar Velásquez.
Los fallos de ortografía, gramática y demás inexactitudes, son advertidos por los lectores y también por los periodistas. Diariamente, desde hace varios meses, se corrigen en la sección Fe de errores, que se publica en Radar, última página de la sección Metro, y en la web.
Pero no todos los errores detectados se enmiendan. Considero que corregir es un acto de transparencia informativa porque se restablece la credibilidad en el medio de comunicación y en el periodista. Se recupera el principio de veracidad y se observan atributos del lenguaje como claridad, rigor, precisión y corrección.
Da más confianza el autor que acepta que se equivocó y corrige sin más explicaciones que quien nunca lo hace. Todos podemos errar y todos podemos corregir. En otras oportunidades expresé que no hay razón para eludir las correcciones. Si los periodistas estamos prestos para criticar, también lo debemos estar para recibir las críticas de las audiencias. Quizás al periódico le falta una mejor gestión de calidad para corregir y evitar que los gazapos se repitan como ocurre con frecuencia con algunos de ellos.
La primera acción de este programa de calidad y transparencia informativa es lograr que las correcciones se hagan oportunamente. Además debe dirigir y administrar el proceso pedagógico y los recursos requeridos para mejorar las competencias de los periodistas en los asuntos relativos a la escritura y manejo del idioma.
El lenguaje periodístico es el principal instrumento del periodismo. Escribir bien es requisito de todo periodista. La prisa no es una excusa admisible para explicar los errores. Tampoco lo es el diablillo, sencillamente porque no existe…
En este objetivo cumplen un papel vital los correctores Uriel Hidalgo Giraldo y León Jairo Saldarriaga López, quienes merecen el reconocimiento de las audiencias este 27 de octubre cuando se celebra el Día del corrector.
A los editores y macroeditores les corresponde un alto grado de responsabilidad. En sus funciones está la corrección final y el visto bueno a los textos y el acompañamiento a los periodistas.
Recomiendan que las informaciones sean revisadas por otras personas. Puede ser otro periodista, editor o corrector, porque los autores son pésimos descubridores de las equivocaciones de sus propios textos.
Apoyarse en los diccionarios y en los manuales de estilo y redacción, así como en otros recursos que nos ayudan a despejar las dudas idiomáticas y a subsanar los errores antes de su publicación.
Correctores y editores hacen mejores periodistas. Se espera de ellos el conocimiento de las normas del lenguaje y del estilo. Pueden lanzarnos el salvavidas al encontrar los errores y descuidos. Si esto ocurre, con seguridad van a mejorar la calidad informativa. El producto final tendrá mejores estándares y la redacción será más clara, limpia y fluida.

Lluvia de encuestas en época electoral

La lectora Rosario Jaramillo dice: “En otra ocasión le había escrito para expresar sospechas por las encuestas. En esta época todos recibimos una verdadera lluvia con resultados tan distintos que desconciertan… ¿Quiero preguntarle por qué a los periodistas les llama tanto la atención y las difunden espectacularmente….?”.
Las encuestas hacen parte de la agenda periodística electoral. Unas son contratadas por medios y otras ordenadas por los partidos y movimientos políticos. Cambian a medida que los ciudadanos conocen las propuestas y se forman un concepto, favorable o desfavorable, del candidato.
No son iguales porque varían las metodologías empleadas para capturar la información. Dependen de si son telefónicas o presenciales; del tamaño de la muestra y de otras circunstancias. Quizás la mejor explicación es que se trata de una fotografía instantánea, que se modifica cada vez.
Los medios de comunicación tienen algún grado de responsabilidad en la atmósfera de desconfianza que invade a los ciudadanos por estos días. En primer lugar porque le dan un despliegue exagerado a los datos, los magnifican muchas veces sin tener en cuenta el margen de error. Lo más relevante de las encuestas está en el análisis de las tendencias que perfilan a los candidatos de una a otra medición.
También, porque algunos publican mediciones ordenadas por la campaña de un candidato, con muestras construidas a conveniencia para usarlas como estrategia de propaganda electoral.
La legislación colombiana dispone que las encuestas sean realizadas por entidades inscritas y que la publicación incluya la ficha técnica. La cantidad y disparidad de los resultados las pone hoy en medio de la controversia nacional.
Buen momento para insistir en la transparencia: que siempre se sepa quién paga la encuesta, cuál es la metodología realizada y cuáles son los datos de la ficha técnica. Y, para defender la libertad de expresión y alertar sobre pretensiones de manipulación y de control informativo.
Creo que las encuestas aportan información pertinente y que el periódico las maneja con responsabilidad: “Las encuestas que contrata y publica EL COLOMBIANO son realizadas por Invamer Gallup Colombia, firma de gran trayectoria y credibilidad. La información que las acompaña se publica atendiendo todos los compromisos que este diario ha hecho con sus audiencias (verdad, rigor periodístico, transparencia, imparcialidad).”, anota el editorial del 11 de octubre.

El lado oscuro de la interacción

La reflexión de hoy es continuación de la anterior, titulada ¿Cómo mejorar el debate electoral?, para atender las observaciones del lector Álvaro de Jesús Muñoz, con respecto a los comentarios hirientes que abundan en estos días previos a las elecciones del 25 de octubre en el foro de lectores.
El lector tiene razón al quejarse de las ofensas, burlas, injurias y hasta calumnias y amenazas que circulan en redes sociales y en estos espacios de participación que abren los medios de comunicación.
Los comentarios van desde la palabra inútil y hueca hasta frases que bien podrían ser cabeza de un proceso penal. Los juicios ramplones, las expresiones viscerales y las palabras descalificadoras reinan en estos espacios.
Por desgracia algunas campañas aprueban la propaganda sucia como arma de su estrategia electoral y este fenómeno ha contaminado las manifestaciones de las audiencias.
Creo en el foro de los lectores como escenario de confrontación civilizada de las ideas, la nueva plaza pública, ideal para la conversación y la argumentación.
Pero estamos lejos de este objetivo y bien vale la pena emprender acciones que levanten la pobre participación, por decir lo menos, con la que algunos lectores atacan las propuestas de los candidatos.
Las audiencias pueden contribuir decisivamente a mejorar la calidad del debate. Un agravio menos es ganancia en medio de las cadenas de altercados que a veces se forman.
Quizás algún sistema de moderación más eficiente podría servir de filtro de quienes usan este escenario para lucir sus necedades y truncar el diálogo inteligente y racional.
Los periodistas y los medios también podrían estimular la participación. Muchas preguntas y sugerencias se quedan huérfanas. La participación de los lectores no puede quedarse a mitad de camino. El periodismo de buen oído podrá captar elementos valiosos que profundizan la información o la opinión comentada.
El autor que no echa una mirada a las reacciones que ha despertado su historia puede estar renunciando a escribir otra más interesante.
No sobra recordar que los comentarios deben ser respetuosos y carentes de expresiones estigmatizadoras. Se trata del ejercicio de la libertad de expresión, que por supuesto tiene sus límites en los derechos del otro.
El lado oscuro de la interacción, protegido por el anonimato que permite la red, es un asunto sobre el cual habrá que volver más adelante.

¿Cómo mejorar la calidad del debate electoral?

La lectora María Rosaura Restrepo dice: “…felicito a El Colombiano porque la información de las elecciones va acompañada de comentarios y análisis de profesores universitarios…”.
Y el lector Álvaro de Jesús Muñoz cuestiona: “…me refiero a las noticias de la política, me parece una lástima que los comentarios de internet sean tan descarados y ofensivos cuando se refieren a un candidato. ¿Cómo se puede mejorar el debate electoral?”.
Isolda María Vélez, macroeditora de Actualidad, explica: “Una de las prioridades para El Colombiano en el cubrimiento de las campañas es presentarles a los electores las propuestas programáticas que tienen los candidatos. Por eso, gran parte de nuestro esfuerzo periodístico se concentra allí y, con el apoyo de la academia, evaluamos los contenidos generales de sus planteamientos, con el fin no solo de informar, sino de aportar elementos de análisis y de enfoques sobre el alcance de las promesas que tienen para Medellín y Antioquia, aquellos que serán elegidos el próximo 25 de octubre. En este ejercicio nos han acompañado profesores y decanos de las Universidades Pontificia Bolivariana, Antioquia, Eafit y Nacional”.
Y añade lo siguiente: “Adicionalmente, en las entrevistas sobre los planes de gobierno que venimos realizando con los diez candidatos a la Alcaldía y la Gobernación entregamos un elemento de análisis sobre las iniciativas que resultan polémicas, en especial aquellas que suenan más a promesas de campaña que a proyectos realizables, como un ejercicio de responsabilidad con nuestros lectores”.
Pienso que los medios de comunicación tienen un papel crucial en el ejercicio democrático. Ir más allá de la información, contextualizarla, chequear la validez de las propuestas y abrir el debate sobre los temas más relevantes, son acciones ineludibles del periodismo responsable, comprometido con el servicio público.
El proyecto Candidatos transparentes es un aporte de gran valor para que los ciudadanos opten por los mejores candidatos a la hora de sufragar. Es una apuesta por el voto consciente e informado.
Aún hay desafíos: universidad y medios pueden aunar esfuerzos para evaluar las propuestas, calificar la viabilidad, certeza y racionalidad y ponerle la justa dimensión a los anuncios del marketing político, traducidos muchas veces como información periodística.
En la próxima columna me referiré a observación del lector Álvaro de Jesús Muñoz.

El periodismo no puede ser el altavoz de las campañas

El lector Carlos Enrique Hernández dice: ¿Por qué El Colombiano no publica la información de las manifestaciones que se realizaron aquí en Urabá en días pasados…?”.
Con cierta frecuencia surgen tensiones entre los medios de comunicación y las campañas políticas que impulsan una candidatura. También se presentan entre los periodistas y algunos lectores que reclaman el cubrimiento de alguna actividad proselitista.
Según lo manifestó Isolda María Vélez, macroeditora de Actualidad, hace unos días en esta misma columna, el periódico está comprometido en el proyecto Candidatos transparentes, que tiene como objetivo ir más allá de las agendas de las campañas políticas para dar más elementos de juicio a los lectores y a los ciudadanos a la hora de decidir por quién votar.
Los foros con los candiditos a las alcaldías del Valle de Aburrá y a la gobernación de Antioquia, la exposición de las hojas de vida y la averiguación de las actuaciones en cargos anteriores, son algunas de las actividades periodísticas en estas semanas previas a las elecciones del 25 de octubre.
Los periodistas se apoyan en la academia para analizar las propuestas, diseñar la estrategia y descubrir, entre la maraña de promesas, las que corresponden a la realidad y concuerden con el interés general.
El periodismo no se puede convertir en el altavoz de las campañas. Los boletines informativos, ruedas de prensas, correrías y reuniones se publican en la medida que son de interés general para los lectores y ciudadanos.
Los criterios de las campañas y de los candidatos difieren de la misión del periodismo. Muchos de los contenidos que envían a los medios de comunicación son piezas publicitarias, instrumentos de propaganda que no corresponden a la esencia informativa.
El periodismo busca respuestas, indaga, pregunta y analiza según los principios de veracidad, imparcialidad, pluralismo, transparencia y responsabilidad social.
Bueno es recordar que “…las páginas de El Colombiano no deben utilizarse para que un periodista favorezca a un grupo político, económico ni a un credo religioso, ni para buscar beneficios personales…”.
Y que: El Colombiano mantiene una radical independencia respecto de los partidos políticos. Las relaciones del periódico con estas instituciones están supeditadas a los superiores intereses de la sociedad…..”, señala el Manual de estilo y redacción.

¿Por qué no se publican todas las encuestas electorales en El Colombiano?

El lector Andrés Francisco Jaramillo pregunta: “Por qué El Colombiano no publica todas las encuestas de los candidatos para saber las ventajas de unos y otros a medida que pasan los días y se acerca la fecha de las votaciones? Le pregunto porque se realizan muchas encuestas y no veo los resultados en el periódico y en cambio en radio sí…”.
Esta observación del lector es frecuente. Algunos lectores y también algunos candidatos reclaman la publicación de estos estudios de opinión, particularmente cuando van adelante.
El Manual de estilo y redacción de El Colombiano dice: “Las encuestas para El Colombiano son ´un instrumento de mejora de su proceso de acopio de información´. Por eso busca el control del proceso completo, desde la concepción hasta la interpretación y el análisis, pasando por el diseño de la investigación empírica (Cf. Philip Meyer, Periodismo de precisión)”.
Y añade el mismo documento: “Sólo así el periódico puede ofrecer datos no manipulados por intereses partidistas o comerciales. En las encuestas que El Colombiano publique, se le entregarán al lector todos los datos técnicos: quién la contrató, fecha de realización, técnica de la entrevista (¿personal?, ¿telefónica?), población encuestada, criterios de selección, margen de error”.
Isolda María Vélez, macroeditora de Actualidad manifiesta al respecto: “En cuanto a las encuestas, como lo hemos hecho siempre, contratamos el estudio de intención de voto con la reconocida firma Gallup para garantizar independencia de las campañas y a través de sus resultados analizamos la evolución de los candidatos. Evitamos publicar otras encuestas para no crear confusión entre nuestras audiencias y porque técnicamente solo es posible comparar encuestas cuando tienen la misma metodología”.
En resumen, El Colombiano solo divulga las encuestas contratadas y realizadas por Invamer-Gallup, una empresa reconocida y solvente con veinte años de experiencia y debidamente registrada en el Consejo Nacional Electoral.
Estoy de acuerdo con esta decisión. Algunas encuestas no son confiables debido a las ordenan directamente las campañas de los candidatos y los resultados pueden estar viciados porla muestras confeccionadas a conveniencia, sin rigor estadístico ni ética.
Y las encuestas de otros medios de comunicación son de ellos: ni son de El Colombiano ni hay interés en difundirlas por razones de política editorial, según lo establece el Manual.

La transparencia, un derecho

El lector Jesús Aníbal González pregunta: “¿Cómo va a informar El Colombiano con verdad sobre las elecciones tan reñidas de octubre? En Medellín estamos desorientados y necesitamos estar bien informados para no equivocarnos al escoger un alcalde que sí conozca los problemas de la ciudad…”.
La interrogación y los comentarios del lector no son casuales. Están revestidos de pertinencia y oportunidad. Son el desafío de periodistas y medios de comunicación en tiempos de elecciones.
El cubrimiento periodístico comprende desde foros, debates y encuestas hasta el estudio detallado de sus hojas de vida, sus logros y propuestas, financiación de la campaña y si tiene investigaciones, entre otros asuntos, tal como me referí en la columna anterior, titulada Candidatos transparentes: pensando en los ciudadanos.
Lectores, y ciudadanos, tienen derecho a conocer por quién van a votar: hoy más que nunca la transparencia es un derecho. Y para los periodistas, la transparencia informativa, un desafío ético.
“El Colombiano está comprometido en un cubrimiento de análisis de las propuestas de los candidatos, bajo la mirada de expertos y de la academia. De ahí que hicimos una alianza con el Instituto de Estudios Metropolitanos y Regionales de la UPB para aportar en la construcción de la agenda pública de los próximos gobiernos”, explica Isolda María Vélez, macroeditora de Actualidad.
Y añade: “Para tal fin, en el primer semestre realizamos ocho foros sobre seguridad, movilidad, infraestructura, inclusión social, equipamiento urbano, ética y cultura ciudadana, salud y educación, con las voces de expertos. Y en el segundo semestre estamos escuchando, todos los martes, a los candidatos a las alcaldías del Valle de Aburrá, en unos foros que tienen transmisión a través de las páginas web de El Colombiano y la UPB”.
“Los videos de estos foros están disponibles en la sección Elecciones Regionales, sitio que contiene toda la información relacionada con la campaña en elcolombiano.com”.
A los periodistas les corresponde seguir las campañas con los ojos abiertos: indagar quiénes apoyan o están detrás del candidato; de dónde proceden los dineros y demás fuentes de financiación; cotejar las cifras y estadísticas de las promesas y programas de gobierno; advertir sobre desplazamientos de votantes. En una palabra, ir más allá de las ruedas de prensa y los boletines.Esta reflexión continuará.

Candidatos transparentes: pensando en los ciudadanos

El lector José Roberto González dice que “veo con buenos ojos que El Colombiano publique las hojas de vida de los candidatos a las alcaldías, concejos y juntas administradoras locales y a gobernación y asamblea de Antioquia. Le pregunto, ¿qué objetivos se propone El Colombiano y por qué razón no se encuentran todos los candidatos para uno conocerlos mejor…”.
Isolda María Vélez, macroeditora de Actualidad dice: “Candidatos Transparentes es una plataforma digital que les facilita a los ciudadanos consultar las hojas de vida de sus candidatos, a fin de que puedan comparar la experiencia que han tenido, la forma en la que financian sus campañas, sus logros y sus propuestas. El periódico le apuesta a la transparencia y la igualdad de oportunidades para que los candidatos expongan sus ideas. Por eso el formulario es idéntico para todos. Además, consultamos si los aspirantes tienen procesos disciplinarios o de responsabilidad fiscal en los organismos de control.”
Añade: “Este ejercicio periodístico nos permite hoy tener al aire 135 hojas de vida de quienes aspiran a los cargos de elección popular en alcaldías, concejos, Asamblea y Gobernación de Antioquia. Es también una apuesta de transparencia de los candidatos para acercarse a sus electores y exponer públicamente su perfil como debería ser la obligación de quien aspira a gobernar los destinos de una sociedad.”.
Esta iniciativa del periódico es altamente provechosa para la democracia. Busca trascender el cubrimiento periodístico, propio de la agenda informativa, para ofrecer a la ciudadanía un instrumento adicional que le sirva a la hora de tomar la decisión de las urnas el próximo 25 de octubre.
Las elecciones son un desafío para el periodismo. Los ciudadanos esperan que los medios les ofrezcan información veraz, imparcial, transparente.
Todos los aspirantes están invitados para que pongan en la web la información. Ojalá todos lo hagan. El editorial del pasado 26 de julio plantea: “Nuestra plataforma digital está lista ya para que los candidatos se inscriban y le hablen a Antioquia y para que los electores puedan tomar su decisión con responsabilidad, ya veremos quién le teme y quién no a las matrices comparativas. La sociedad es cada vez más exigente y sofisticada intelectualmente, pues desea lo mejor para su comunidad, no es época de palabras bonitas sin fondo”.