Todos los comentarios no se publican

Varios lectores me han escrito en las últimas semanas para reclamar por la tardanza en la publicación de los comentarios del foro. Una de las observaciones recibidas pregunta si la demora se debe a la implantación de la plataforma Disqus, que es la que recibe los comentarios del foro de lectores y solicita una explicación al respecto.
Margarita María Barrero Fandiño, macroeditora Digital, aclara lo siguiente:
“Disqus es una plataforma externa que recibe comentarios y permite presentarlos en la web del periódico. Cada vez que se carga el módulo de Disqus en un artículo de la página de El Colombiano, la plataforma valida que los comentarios que se muestren pertenezcan a la página que se está abriendo”.
Añade: “Este procedimiento es automático y, hasta ese momento del proceso, no tiene ninguna intervención por parte de un miembro de nuestro equipo. Luego, periodistas encargados del equipo de redes sociales filtran esos comentarios y los aprueban para que puedan publicarse. De esta manera, la gente los puede ver en la página web.
Y explica también que el “proceso se hace durante toda la jornada laboral en cada nota del portal, con tandas de moderación de cometarios cada media hora. Se optimiza el trabajo de esta manera porque en El Colombiano no tenemos en este momento la capacidad humana para aprobar comentarios minuto a minuto”.
Otro lector me pregunta por un comentario a la información “Dos jóvenes bellanitas llevan 18 días desaparecidos”, que en su opinión no debió ser publicado por sus palabras ofensivas y discriminatorias.
Melissa Gutiérrez Morales, editora de Interacción y Comunidades responde al respecto:
“Revisé y no aparece el comentario al que se refiere el lector. Lo que sucede es que en Disqus en la que se moderan los comentarios, plataforma externa a El Colombiano, se pueden ver todos inmediatamente. Nosotros hacemos el filtro para aprobar cuáles de ellos queremos que se publiquen en el portal web”.
Estoy de acuerdo con el sistema de moderación de los comentarios para evitar expresiones malintencionadas, injuriosas, calumniosas y discriminatorias. La filtración que hacen los periodistas del área de Interacción y Comunidades bloquea estos abusos y además eleva la calidad del foro.
Ojalá en el futuro se pueda agilizar este proceso previo a la publicación de los comentarios como lo piden quienes me escribieron recientemente.

La participación mejora la calidad del periodismo

El lector José Manuel Gómez dice: “…leí los últimos artículos y me asalta una duda que quiero que me la aclare, si así lo considera: entendí como estimulantes los comentarios de los lectores en su último artículo y noté cierta desesperanza en los anteriores escritos… ¿Qué opina usted de las respuestas y sugerencias de los lectores a las informaciones que trae el periódico y la página de internet?”.
Lo primero, decir que la participación de los lectores mejora la calidad del periodismo. Ya pasaron esas épocas en las que el periodista publicaba algo y los lectores, pocos por cierto, solo podían enviarle una carta al autor de la información a la dirección del periódico para manifestar una observación o dejar una constancia. De simples receptoras hoy las audiencias son coautoras de la información.
Hoy se presentan fenómenos nuevos que facilitan y enriquecen la participación y que elevan los estándares de calidad del periodismo. No solo corrigen los errores, también agregan información y estimulan la crítica y la misma autocrítica.
Basta con analizar dos informaciones: la primera, a la que me referí en la última columna, “Lo bueno y lo malo que dejó la Feria de las Flores” (http://www.elcolombiano.com/entretenimiento/lo-bueno-y-lo-malo-que-dejo-la-feria-de-las-flores-BE2521461).
El segundo ejemplo es “¿Dónde mercar más barato en Medellín?” (http://www.elcolombiano.com/antioquia/donde-mercar-mas-barato-en-medellin-HC2567696).
En ambos casos los lectores cuestionan y señalan y deficiencias; comentan, analizan y debaten; aportan elementos informativos; sugieren enfoques nuevos. Y también encontramos en ambos foros comentarios inútiles, por decir lo menos.
Considero que esos comentarios abusivos, por soeces, ridículos, ofensivos o irracionales, desbordan la libertad de expresión y contrarían los objetivos de estos espacios públicos destinados a la información, el análisis y la opinión.
El foro de lectores es vital para el periodismo: alienta la participación, eleva los estándares de calidad de la información, favorece la crítica y la autocrítica, contribuye a la transparencia informativa, coopera con nuevos datos y enfoques y señala errores e imprecisiones. Es el espacio público en el que el lector ejerce su libertad de expresión. Muchos de ellos son reporteros, así sea circunstanciales testigos de hechos, que enriquecen la información del periodista. Son coautores.

Cuando el título no concuerda con la información

La lectora Amalia Gallón llamó para cuestionar el balance de la Feria de las Flores: “Lo bueno y lo malo que dejó la Feria de las Flores”, publicado miércoles 12 de agosto, página 29.
Dijo que “…la noticia solo habla de lo bueno y no de lo malo… hubo desorden en las entradas a algunos espectáculos, mucha basura por todos lados… faltó solidaridad de la gente y control en la venta de licor y comestibles…”.
Numerosos lectores participaron en el foro para hacer observaciones a la información y de paso señalar algunos puntos negativos de la Feria. Uno de los comentarios dice: “…yo me quede esperando a leer lo malo, pues es precisamente lo importante para mejorar…”. Invito a leerlos (http://www.elcolombiano.com/entretenimiento/lo-bueno-y-lo-malo-que-dejo-la-feria-de-las-flores-BE2521461).
José Alejandro Pérez, autor del texto informativo, explica: “En el artículo especificamos que se trataba de lo que en opinión del Alcalde era lo bueno y los puntos por mejorar que se habían evaluado al final de la feria. Ese fue el sentido de la nota que escribí para la sección de Tendencias. Por supuesto habrá otras opiniones, pero en este caso enfocamos el artículo en su espacio breve con el balance de la Alcaldía, que entre los puntos por mejorar señaló que se debe seguir trabajando en más cultura ciudadana, que de alguna manera engloba algunos de los aspectos que señala la lectora”.
Sebastián Aguirre Eastman, macroeditor de Tendencias, añade que “el diseño estaba hecho para poner los puntos buenos y en una ayuda grande los aspectos por mejorar. En este caso no coincido con la lectora al decir que no pusimos lo malo, pero le valoro su interés en compartirnos sus observaciones, que por supuesto como ella, muchas otras personas pueden tener las suyas, y por espacio a veces es imposible tenerlas todas presentes en el artículo”.
Considero que el título no concuerda con la información. El periódico quedó en deuda con los lectores en cuanto a los aspectos negativos de la Feria de las Flores, entre otras cosas porque quizá el alcalde no es la mejor fuente para la evaluación autocrítica.
Una regla de oro del periodismo es consultar fuentes distintas y distantes y contrastar sus juicios y versiones para que el texto informativo refleje y revele los hechos. En este caso, la información es un resumen de la rueda de prensa de la Alcaldía que no ofrece otras visiones.

Foro de lectores: los medios y sus responsabilidades

En esta nueva reflexión pretendo responder a los lectores Alirio Giraldo Aristizábal y María del Pilar Velásquez, cuánta responsabilidad le corresponde a los medios de comunicación que publican comentarios abusivos en el foro de las audiencias.
Considero que los contenidos de los medios de comunicación tienen la misión de informar y de poner en discusión los hechos de mayor relevancia, de interés general, dentro de los principios de veracidad, imparcialidad, trasparencia y responsabilidad.
Los comentarios de los lectores deberían seguir esta ruta, máxime ahora que con su participación se convierten en coautores de la información al dar a conocer nuevos detalles, enfoques y juicios.
Estos principios son requisitos de la calidad periodística, empeño de los periodistas y medios y aspiración de las audiencias. Es una exigencia que tenemos que buscar también en el foro de lectores.
Los periódicos establecen normas de participación y sistemas de moderación que al parecer son insuficientes y que es preciso avanzar para dirimir el pulso entre la libertad de expresión y otros derechos fundamentales.
Creo que la libre expresión va hasta los límites que establecen las garantías de honra y buen nombre de las personas. No hay derechos ilimitados.
La ponderación y la tolerancia ayudan a ejercer racionalmente la expresión libre de los juicios en los comentarios. La veracidad y la responsabilidad evitan la calumnia y la injuria.
Quizá también ayude a mejorar el fenómeno de los comentarios abusivos un acto reflexivo que nos ponga en el lugar del otro: cambiaría el lenguaje de odio y estigmatización que a veces vemos en estos espacios abiertos a la interacción.
Considero que medios de comunicación y audiencias tienen la posibilidad de mejorar la participación. También creo que la responsabilidad es de los medios y de los autores.
El maestro Javier Darío Restrepo sostiene en su Consultorio ético: “Los contenidos que tienen que ver con las personas o las instituciones, y que afectan su buen nombre, generan una responsabilidad conjunta del autor y del medio al ser publicados…”.
Ahora, hay un debate jurídico en muchos países son la responsabilidad de los medios de comunicación que publican estos comentarios abusivos. Este sitio web especializado ilustra algunos casos: http://blog.garrigues.com/se-confirma-la-responsabilidad-de-los-portales-de-noticias-por-los-comentarios-difamatorios-de-los-lectores/

El foro de lectores: entre el diálogo y la charlatanería

La lectora María del Pilar Velásquez Penagos coincide con el lector Alirio Giraldo Aristizábal, cuyas observaciones publiqué en la columna anterior: “El solo hecho de incluir un comentario en una publicación compromete en la misma medida tanto a quien lo hace como a quien lo difunde…”.
Añade más adelante: “Nada justifica el uso de términos agresivos, de mal gusto, vulgares porque si bien siempre existirán puntos divergentes en cualquier asunto el respeto debe primar por encima del apasionamiento y la intolerancia”.
También comenta: “Con el auge de las redes sociales ha llegado una ola de desbordamiento que asume posible toda clase de libertades y de igual forma en los medios de comunicación, oral o escrito, se percibe la misma tendencia. Todo ahora es tan normal que el lenguaje adquirió, en aras del proclamado derecho a la libre expresión, una significación ajena al objetivo de expresar, disentir, opinar y se ha convertido paulatinamente en una poderosa arma que algunos esgrimen con violencia para dañar a otros…”.
Considero que estos comentarios y observaciones se explican en el contexto de lo que acontece hoy en el foro de lectores de los medios de comunicación y que expresan su desacuerdo como los dos lectores que me han escrito últimamente sobre este asunto.
Esta atmósfera, ideal para fortalecer el debate racional y estimular el diálogo pertinente y maduro, se ha convertido en el campo de batalla preferido de quienes abusan de un cierto concepto de libertad de expresión mal entendida y en su nombre calumnian, injurian y atacan sin ton ni son.
Estos foristas, alentados por sus visiones ideológicas radicales, o simplemente por las posturas charlatanas, pervierten este escenario ideal de intercambio de ideas.
O dicho de otra manera, se asemejan a hordas que invaden las nuevas avenidas para asaltar e insultar, muchas veces escondidos en el anonimato, con máscaras que garantizan impunidad, para restringir o impedir el flujo de las ideas.
Con sus acciones perturbadoras desaniman y asuelan el propósito de quienes actúan dentro del marco de los cánones del respeto a la ética, los derechos humanos y la ley. Es decir de quienes entienden y honran la libertad de expresión y reconocen que no es ilimitada.
En la próxima columna continuaré esta reflexión sobre esta clase de comentarios y las responsabilidades de los autores y de los medios.

Cuando los comentarios son abusivos

El lector Alirio Giraldo Aristizábal se queja del contenido de los comentarios del foro de lectores: “Creo que en oportunidades anteriores te comenté que detesto la mayoría de los comentarios de los lectores a las noticias que se publican en el portal de internet. Pareciera que es un espacio abierto para que toda clase de resentido social haga aportes destructivos y sin ninguna comprobación acerca de los sucesos o personajes que la noticia contiene.”.
Agrega: “Por tal motivo siempre he sido crítico de ese espacio y en ocasiones hasta prefiero que sea suprimido. No obstante los periódicos que tienen ese espacio se ´lavan las manos´ con el argumento de que esa opinión no los compromete como institución y refleja una opinión personal de quien la escribe…”.
Al respecto, Margarita María Barrero Fandiño, macroeditora Digital, explica: “En este momento, los foros de las notas de www.elcolombiano.com pueden ser usados por cualquier usuario registrado que quiera participar (pero esto no significa que tengamos manera de corroborar sus datos de usuario y saber si son fieles a la realidad ni tampoco tenemos su cédula, de hecho, muchas personas crean correos falsos).”.
Añade: “Sin embargo, estamos en la obligación de controlarlos de alguna manera. Por eso, el equipo de redes sociales revisa los comentarios durante el día y borra aquellos que pueden ser ofensivos o incorrectos. Es importante tener en cuenta que son muchas notas y que hay un tema de libertad de expresión en los foros que es importante mantener….”.
Este asunto tiene múltiples aristas. Considero que los comentarios abusivos transgreden las leyes y las normas de uso contempladas por el periódico en el manual de uso Términos y condiciones. (http://www.elcolombiano.com/terminos-y-condiciones).

El lenguaje vulgar, calumnioso, tramposo, intimidatorio, discriminatorio, manipulador y dañino lesiona la dignidad humana.
El mundo digital es un terreno apropiado para difundir esta clase de ofensas y considero que los lectores, periodistas y medios de comunicación, y la sociedad y el Estado tienen la responsabilidad de proteger los derechos a la intimidad, a la vida y honra de las personas.
La reflexión sobre este asunto, que oscila entre liberad de expresión y derechos humanos, continuará en la próxima columna.
Corrección. La multa impuesta a la petrolera BP es de 18.600 millones de dólares. No de 18.600 dólares como escribí en la última columna. Mis disculpas a los lectores.

Las confusiones y errores en cifras, escalas y medidas

Son frecuentes las inexactitudes y equivocaciones en el manejo de los números, indicadores, símbolos y unidades de medidas, de acuerdo con las observaciones que recibo de los lectores.
Primer caso. Sobre el terremoto que recientemente afectó a Nepal, la profesora María Sofía Gómez pregunta qué es lo correcto: “hablar de un sismo de 7.8 grados en la escala de Richter o de magnitud 7.8”.
Segundo caso. El pasado 4 de julio, página 5, El Colombiano publicó en una nota breve lo siguiente: “16,8 millones pagará la petrolera británica BP por el vertido al Golfo de México. La compañía los abonará en 18 años.”. El lector Michel Taverniers preguntó por la corrección de la cifra. Además señaló que la palabra golfo es con minúscula.
Tercer caso. Esta semana un compañero de la redacción preguntó cómo se escribe el plural del símbolo km.
Sobre el caso de los sismos, lo correcto es hablar en magnitud y no de grados, si usamos la escala sismológica de Richter, que es la más común en las informaciones científicas y periodísticas.
Aunque hay otras metodologías para calcular el impacto de los terremotos, como la de escala de Mercalli o la japonesa que mide la intensidad del sismo en grados.
En la nota sobre la compañía petrolera BP, hay dos errores: la cifra correcta es 16.800 millones de dólares, unidad de valor que también falta en el texto de El Colombiano.
En general estos guarismos, en nuestro medio, están expresados en pesos o en dólares, pero es indispensable indicarlos cada vez. Es recomendable hacer las conversiones cuando los guarismos están expresados en otras monedas, para mayor claridad y comprensión de las audiencias.
Esta misma recomendación es válida para otras medidas. En Colombia se usa el sistema métrico decimal y es necesario hacer las conversiones respectivas.
Con respecto a los símbolos, la Real Academia Española y los expertos lingüistas coinciden en señalar que se escriben igual en singular que en plural, y en minúsculas.
Fundéu, Fundación del Español Urgente, dice que no se trata de abreviaturas sino símbolos, que se escriben sin punto y permanecen invariables en plural: hectárea: ha; kilómetro: km; metro: m; litro: l; centímetro: cm; kilogramo: kg; gramo: g.
Estos errores afectan la credibilidad y la confianza.

Inexactitudes y errores numéricos

El lector Michel Taverniers escribió el pasado 27 de junio: “En El Colombiano de hoy, página 5, tercera columna, ´1.8 millones de jóvenes hay en el mundo de entre 10 y 24 años´. Hay que leer el texto para saber que son 1.800 millones…”.
Días antes también escribió: “En El Colombiano de hoy, página 12, en el título dice: ´Obras del túnel avanzan 16 metros por día´ y en el subtítulo: ´El ritmo de penetración es de 4,5 metros cada 16 horas´. Si avanzan 4,5 metros cada 16 horas, el ritmo de penetración es de 6,75 metros por día y no de 16.”.
El lector Juan Alvarado Nuñez Duque señaló una imprecisión en la edición digital: “hay un error en el indicador del dólar del día de hoy, colocan $2.5550,74, sobra un dígito antes de la coma, un 5 o un 0…”. Efectivamente, el valor correcto del 24 de junio era de $2.550,74.
Estos son tres ejemplos de errores, algunas veces por descuido, en el manejo de las cifras de los textos periodísticos.
En otras oportunidades me he referido al asunto que debe preocupar tanto a las audiencias como a nosotros los periodistas. Es vital y urgente mejorar las competencias matemáticas para evitar inexactitudes y errores numéricos.
El Centro Knight para el Periodismo en las Américas realizó hace poco el curso regular de Matemáticas para periodistas: cómo entender y usar números y estadísticas.
Al respecto, el profesor Rosental Alves, fundador y director de esta institución de la Universidad de Texas con sede en Austin, explicó: “Es cierto que muchos de nosotros nos convertimos en periodistas porque en algún momento de nuestra vida quisimos escapar de las matemáticas, pero también es cierto que nunca antes había sido tan importante para los periodistas superar cualquier miedo o intimidación para aprender sobre números y estadísticas”.
Y agregó el docente: “No hay manera de seguir escapando de las matemáticas debido a que estamos rodeados de datos, por eso debemos tener por lo menos el conocimiento y las herramientas básicas para entender los números”.
Corregir las equivocaciones es el primer paso. Sin embargo, no todas las correcciones aparecen en la sección Fe de errores, lo que implica otra falla porque la información errada se mantiene en los archivos.
El segundo paso es emprender acciones colectivas y personales para evitar que se repitan, igual que mejorar las destrezas y competencias de los periodistas, tal como lo facilita e impulsa el centro universitario citado.

Rigor y transparencia contra el periodismo fácil

El lector Jesús Emilio Marín se queja de la información contradictoria que recibe a través de las redes sociales. Dice, en uno de los apartes de su comunicación: “Leí lo que escribió usted y por eso le pregunto ¿cómo puedo creer en las noticias que recibo a cada momento…qué pueden hacer los medios con tanta información inútil y mentirosa que circula en redes sociales…?”.
Esta reflexión es seguramente la de miles de personas que se sienten abrumadas, sobreinformadas, con incertidumbre y desconfianza por el volumen de mensajes de Twitter, Facebook y de otras redes sociales. Algunos de esos contenidos son publicados por los periódicos y demás medios de comunicación. A este conjunto es al que me voy a referir en esta oportunidad.
La actitud de los periodistas frente a las redes sociales debe ser de rigor y transparencia. Tal como lo anoté en las columnas anteriores primero hay que confirmar y contrastar los datos obtenidos. Retuitear sin tener en cuenta estos pasos es riesgoso, es periodismo fácil. Aunque en realidad considero que no es periodismo porque sería actuar igual a cualquier persona que irreflexivamente comparte todo lo que le llega.
Estos mensajes breves son la cuota inicial, el punto de partida de la información. Se requiere allegar nuevos datos y consultar fuentes de información plurales.
La agencia española de noticias EFE solicita a sus periodistas que “deberán ser muy cuidadosos en la difusión de las informaciones obtenidas a través de redes sociales, especialmente en el seguimiento de cuentas no verificables o enlaces dudosos. Se aconseja que en la obtención de información se realicen capturas de pantalla para documentar comentarios que puedan ser borrados con posterioridad”.
Es claro que los mismos principios que rigen para el medio de comunicación deben ser los que sigan los periodistas en las redes sociales, bien en los perfiles del medio o en las cuentas personales.
Los lectores esperan transparencia y coherencia para merecer la confianza y la credibilidad del medio de comunicación. Es vital que estas políticas estén debidamente expuestas para que todos las conozcan y se aclaren las inquietudes.
Por esta razón, en caso de una rectificación o aclaración, es necesario hacerlo lo antes posible, borrando el contenido erróneo y advirtiéndolo en la información corregida para que las audiencias sientan la transparencia y la honradez profesional.

Twitter: actualidad e interacción

En la columna anterior respondí en forma general los interrogantes de la lectora Paulina Lopera. En esta reflexión me referiré a su concreta de “¿Cómo es el uso que ustedes le dan en El Colombiano a esta red social?”.
Margarita María Barrero Fandiño, macroeditora Digital, explica: “En El Colombiano lo usamos para mantener actualizada a la audiencia con las noticias más recientes minuto a minuto, también nos ayuda a generar conversación y cercanía. Para tal fin, se propaga información a través de lo que se conoce como trinos (frases de 140 caracteres con hashtag y link); el tiempo de vida de estos es corto (entre 20 minutos y una hora), por lo tanto, la actualización en esta red se hace de manera permanente durante las 24 horas del día”.
Y añade: “En cuanto a experimentación en este ámbito hay dos ejemplos en esta casa editorial: desde el 2012 existe un formato creado por El Colombiano que se conoce como la Twittercrónica (un relato en tiempo real que se construye desde el lugar de la noticia y se apoya de las voces de la audiencia digital) y además está el Perfil Tuitero (una entrevista que se hace a través de Twitter a un influenciador de redes sociales o personalidad de la vida pública). Las dos se publican en el periódico impreso”.
También comenta que “…en algunos casos, la información de las cuentas oficiales de mandatarios o entidades del Estado llega a nosotros a través de Twitter y , por tal razón, los trinos de estas son usados para complementar noticias, reportajes o historias. Es importante entender que Twitter no es una fuente determinante de tráfico para las webs en el mundo. Sin embargo, es fundamental para apropiación de marca”.
Vale la pena enfatizar que las redes sociales son instrumentos potentes que los medios de comunicación deben usar con inteligencia y ciudadado para no poner en riesgo la credibilidad, que es, al fin y al cabo, el mejor patrimonio del periodismo.
Porque “… pueden convertirse en armas de destrucción masiva para las reputaciones de las personas”, según lo escribió esta semana John Carlin, en su columna La turba tiutera, en el diario espapol El País. Esta situación se presenta cuando se retuitea sin verificar ni contrastar la información, tal como lo expresé en la columna anterior.
El debate sobre redes sociales en los medios comunicación y en la vida de los ciudadanos queda abierto porque estas plaformas se inmiscuyen cada vez en nuestra cultura.