Redes sociales: los más y los menos

Las redes sociales motivan juiciosos estudios y encendidos debates en el periodismo y la vida cotidiana porque han introducido cambios en la manera de relacionarnos y de estar informados y también desinformados.
Alejandra Siegert Arango, estudiante de la Facultad de Comunicación y Periodismo de la Universidad Lasallista, pregunta: “¿Considera que la dependencia a las redes sociales afecta de alguna forma el desempeño profesional y ético de los periodistas?”.
Internet y las redes sociales han impactado, y de qué manera, a los medios de comunicación impresos, radiales y audiovisuales. Casi todos pusieron sus ediciones y emisiones en la red y es aquí en este nuevo escenario donde reina una atmósfera de incertidumbre.
“No hay certezas acerca de cómo enfrentar el futuro del sector de los medios, pero los directivos reconocen la necesidad de seguir probando, de experimentar y de arriesgar, sin poner en peligro el negocio, pero reaccionando ante un entorno que se transforma cada vez con mayor velocidad”, anota el autor y docente español José Luis Orihuela en su libro Los medios después de internet.
El impacto de las redes sociales es evidente. Una investigación de The Reuters Institute for the Study of Journalism, basado en una encuesta de YouGov realizada a 50.000 personas de varios países, revela que el 28 % de los participantes de entre 18 y 24 años se informa a través de las redes sociales y el 24 % por televisión, según publicó hace unos días la agencia EFE.
Facebook es la plataforma que más usan los jóvenes para acceder a la información (44 %), seguida de YouTube (19 %), Twitter (10 %) y WhatsApp (8 %), añade el informe.
Otra demostración, quizá patética, es que los políticos apelan cada vez más a las redes para contactarse con las audiencias. No lo hacen por los medios de comunicación para evitar el proceso de verificación y confrontación claves del periodismo responsable y de calidad.
Las redes sociales están ahí, para bien y para mal. Los medios las usan cada vez más. Al inicio se percibió mayor timidez pero la novedad quedó atrás y ahora se diseñan estrategias para servir a las audiencias conectadas en forma permanente.
“En El Colombiano las utilizamos como una herramienta para conseguir nueva información, para saber que quieren los lectores y de qué hablan. Sabemos que las redes sociales tienen la capacidad de agrupar un gran número de personas con el fin de lograr acciones increíbles, por eso es que aprovechamos ese potencial para escuchar y darle voz a quienes no tienen voz”, dice Juan Esteban Vásquez Fernández, macroeditor Digital,
Añade que “las redes son un canal de noticias en tiempo real, donde los usuarios leen, comparten y opinan, nunca antes en la historia del periodismo la información viajaba en ambas direcciones como ahora y es gracias a plataformas sociales”.
Sobre los riesgos de las redes, tanto dentro como fuera del ámbito periodístico, hace dos días el periodista y profesor español Miguel Ángel Bastenier Martínez escribió: “Twitter, que es tecnología de punta, debería tener un mecanismo que automáticamente expulsara a los tuiteros que se dediquen a insultar”.
El mismo dispositivo sería ideal para filtrar los datos erróneos y los chismes que se visten de información para distraer la atención y sorprender a las audiencias.
Estos son algunos inconvenientes que experimentan estas modernas herramientas de comunicación. Sobre estos puntos riesgosos continuará la reflexión.

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