Acceso a la información electoral y de partidos, ¿En qué estamos?

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En Colombia, los partidos políticos y las elecciones han sido una tradición que mal que bien han permitido el histórico funcionamiento de nuestra democracia. Sin embargo, para nadie es un secreto que muchos procesos electorales han estado empañados por el fraude y la abstención, y la relación entre los partidos y los ciudadanos se limita únicamente al día de las elecciones. En gran parte las irregularidades y la escasa participación de los ciudadanos en la vida política y electoral del país se da porque es muy poca la información que tienen sobre sus instituciones.

¿Es pública la información de los partidos?, ¿un periodista les puede presentar un derecho de petición?, ¿qué información le entrega la Registraduría a los ciudadanos?, ¿el Consejo Nacional Electoral da información veraz y oportuna? El presente informe busca mostrar el estado actual del acceso a la información pública en Colombia, directamente relacionada con el proceso electoral y los partidos políticos.

A lo largo de los cinco capítulos se mira cómo está la normatividad existente, qué prácticas tienen las instituciones electorales frente a la información, cómo encaran los partidos políticos el tema, qué tan activo es el periodismo en las investigaciones electorales y finalmente, qué alternativas han surgido para tener una ciudadanía activa e informada.

Esta publicación se logró gracias al apoyo de FOS-Colombia- Fondo para la Sociedad Civil Colombiana por la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia. Iniciado por Asdi, administrado por Forum Syd.

Adicionalmente, en los archivos adjuntos que están ubidados en la parte inferior de este texto podrá encontrar un documento con observaciones hechas por la Registraduría sobre el informe.

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Fuente: Fundación para la Libertad de Prensa.

¿De qué se quejaron los lectores en el 2013?

La Memoria de la gestión de la Defensoría del lector de El Colombiano es el informe anual preparado para la dirección de El Colombiano. Uno de los capítulos corresponde a la clasificación de los comentarios de los lectores. A este asunto me referiré hoy, en forma resumida.

El año pasado recibí 1.636 comentarios, un 34,31 por ciento más que en el 2012, cuando la cifra alcanzó a 1.218. En el 2011 el total fue de 1.036.

Los lectores me escriben al correo electrónico defensordellector@elcolombiano.com.co, preferiblemente, pero también comunican sus observaciones, opiniones y sugerencias al teléfono 335 9420 y algunos, muy pocos, por carta.

Del conjunto de mensajes de las audiencias el volumen mayor corresponde a críticas y errores en los contenidos periodísticos: 656, mientras que en el 2012 sumaron 347. La diferencia se explica por la inconformidad con uno de los crucigramas. También, a partir del mes de agosto se incrementó la participación de las audiencias para señalar errores y equivocaciones.

Este aumento coincide con la decisión, consecuente y coherente, que tomó el periódico de publicar la sección Fe de errores. Las críticas más significativas corresponden a errores de ortografía y sintaxis, de concordancia, imprecisiones y erratas.

Insisto en la necesidad de establecer un programa de gestión de los errores. Solo de esta manera se podrán evitar.

El segundo grupo mayor corresponde a los mensajes con denuncias y comentarios sobre informaciones publicadas: 342 frente a 254 de 2012.

La clasificación de las comunicaciones recibidas establece estos otros guarismos: sobre el sitio web, 160; critican editoriales y opiniones, 111; otros sobre el contenido, 135; sobre otras áreas del periódico, 75, y sobre el periódico, Q´Hubo, 24.

Es de anotar que la Defensoría del lector recibe solo una parte de los comentarios y observaciones de los lectores. Creo que la mayor proporción la reciben los periodistas autores de las informaciones y los editores y macroeditores. Otra parte son dirigidos a la dirección y demás áreas del periódico.

Participar es un derecho del lector. Invito a las audiencias a que me envíen sus críticas, opiniones, sugerencias, observaciones, informaciones y denuncias. Estoy atento para reenviar los comentarios a los macroeditores, periodistas, a la dirección u otra área del periódico. El Colombiano valora la colaboración de las audiencias porque nos ayudan a mejorar la calidad del periódico.