Alejandro Duque, el baterista colombiano

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“El Duque toca como si el mundo se fuera a acabar”: escuché a lo lejos, mientras muchos lo veíamos tocar la batería y cerrar los ojos cuando el redoblante nos ponía a vivir una ilusión que terminó cuando la canción llegó a su fin.

Mientras eso pasaba y veía a Alejandro Duque tocar la batería, sudar, gritar, elevar su espíritu con el sonido, imaginé mil cosas sobre su vida; y así lo conozca un poco, lo que más sé de su vida es su batería. Nada más. Continuar leyendo

Entrevista a Vetusta Morla (España)

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Es un buen momento para el rock de España, y desde hace muchos años nos visitan en Colombia agrupaciones como Ilegales, Radio Futura, El último de la fila, Héroes del Silencio, Nacha Pop, Extremoduro, Los Rodríguez, Alaska y Dinarama, entre muchas otras.

Pero este momento es quizá de los más interesantes para esa nueva ola del sonido español que llega con la necesidad imperiosa de contar esta nueva realidad de Iberoamérica.

Desde hace unos años nos visita con agrado el sonido de una agrupación literaria por excelencia. Una que canta sus historias porque no le queda de otra, porque tiene la necesidad y responsabilidad de la creación de ambientes sonoros para las historias que viven.

Vetusta Morla es una banda que se reencuentra, que se aleja de sus influencias, que experimenta con el cadáver exquisito, con las luces que iluminan sus escenarios, con las texturas, con el terciopelo sonoro que le han dado los años de trabajo, de textos y de canciones compartidas.

Ya se publicó el nuevo disco de Vetusta Morla “Mismo Sitio, Distinto Lugar”, un disco que emociona, que es un mapa de encuentros y desencuentros, de melancolías y de finales abiertos que no quieren concluir. Como sus otras placas discográficas es un disco exigente literariamente, que nos deja interpretaciones abiertas para la escucha, nos encripta el mensaje en guitarras que se redescubren en cada canción y que nos pisa los talones con la melancolía de ese rock poético que se niega a morir.

A raíz de su lanzamiento, hablé con Guillermo Galván, guitarrista y compositor de la banda.

 

 

 

 

Mario Duarte, la mano derecha del rock nacional

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Esa banda no tenía nombre, o si lo tenía no importaba. Solo importaba el ruido, pasarlo bien, y ese día, hace muchos años, importaba el concierto en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. Pero luego de ese concierto, de algunas rocas y abucheos lanzados desde abajo del escenario y de entender que todos los encuentros no son limirentes, como una irónica respuesta ante algunos estudiantes “izquierdosos”, y aún sin simpatizar con la postura política a la que aludirían, la banda empezó a llamarse La Derecha, y desde ahí, se empezó a construir una historia sonora bellísima que le ha dado vida y sonido rocanrolero a la existencia de Mario Duarte De la Torre, un barranquillero de padres santandereanos, que tendría a Medellín entre sus afectos de niñez y a Bogotá, como el corazón que le dio fuerza para la música y la actuación.

Mario nació en 1965, el año de Like a Rolling Stone, de Bob Dylan; de Satisfaction, de los Rolling Stones; de My generation, de The Who; de Yesterday, de los Beatles; de Mr tambourine man, de los Byrds, un año importante para la historia del rock, y quizá, también la vida se puso de acuerdo para su nacimiento. La música llegó desde niño por su familia, en su casa siempre hubo una guitarra o un piano, y sus padres querían que sus seis hijos tuvieran algún acercamiento con la música. Y Mario, que tenía en sus poros una incomodidad con la academia, con la familia y hasta con la música, se dejó contagiar por los sonidos, y en poco tiempo, esa musa inspiradora, ese vinilo rodando en la pupila, ese casete sonando en el corazón, se convirtieron en su vida. Ya inmerso en ese universo, Mario quería ser diferente, y se volvió rockero por no ser un músico clásico o andino, curiosamente ahora, esa música es la que disfruta en su madurez aún rocanrolera.

Él nunca pensó que su sueño musical se convertiría en algo tan importante para los amantes del rock. Los años noventa están marcados por las canciones que él escribió. La Derecha surgió, se convirtió en himno, en un tatuaje sonoro que todos debían portar, y en banda sonora colombiana al lado de Aterciopelados, Ekhymosis, Poligamia, Bajo Tierra, Kraken, 1280 Almas, Hora Local, y muchas otras. Con el surgimiento de La Derecha y la exploración de ese rock colombiano, también llegó la necesidad de los conciertos. A Mario, por ejemplo, le molestaba que la gente dijera que los grupos de acá eran muy malos, cuando eso sucedía por aspectos técnicos, en Colombia no había un festival dedicado al rock. Mario quiso aprender a hacer conciertos y sin quererlo, al lado de otros amigos -Bertha Quintero y Julio Correal-, crearon Rock Al Parque, uno de los festivales, que después de más de 20 años, es uno de los espacios de rock más importantes de entrada libre en Latinoamérica.

Luego de los años es un hombre mesurado al hablar y un gran conversador que achica los ojos cada que la comisura de sus labios se extiende, es decir, casi siempre, porque se le ve sonriendo sin miseria. Ama el arroz en todas sus presentaciones. Su músico podría ser Prince, así entre los discos de su vida tenga el Kraken I y el Avalancha de éxitos de Café Tacvba. Su vida ha estado marcada por las cosas que ama. En sus ojos aún se ve la bohemia noventera, y en las canas que ahora salen en una cabellera sin orden, se ven los años de un rockero que se rehusa a dejar de serlo.

¡Pura vida! Un colombiano en el Festival Internacional de las Artes de Costa Rica

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¡Pura Vida! Eso fue lo primero que me dijeron en cuanto llegué a Costa Rica para vivir el Festival Internacional de las Artes (FIA). Allí tuve la oportunidad de llenar mi cabeza, oídos y corazón, de teatro, cine, danza, cuentería, artes circenses y, lo que más me interesa, música. Esa expresión pintoresca, en comienzo un poco extraña y llena de vitalidad, “Pura Vida”, ahora se sustenta en un territorio que encuentra en el arte la capacidad de identificar sus raíces.

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Colombia y Argentina en el Festival Internacional de las Artes – Costa Rica 2017

 

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Recibí la especial invitación de parte del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica, para vivir el Festival Internacional de las Artes, un certamen del que había escuchado unos años atrás y que ahora se posiciona como uno de los referentes de la cultura en Iberoamérica, por su capacidad y por la inclusión de diferentes manifestaciones del arte en once días de programación artística en toda la ciudad, desde música, danza, cuentería, hasta teatro, cine y artes circenses.

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¿No le gusta el reggaetón? Entonces respete

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Ilustración por: Fulaleo

Hace pocos días leía un artículo donde una emisora prohibía la rotación del reggaetón dentro de su parrilla de programación. Esta situación es muy respetable, pues cada medio de comunicación tiene su filtro, su curaduría y estética sonora. Además de esto, es un proceso sano, pues son muchas las radio frecuencias que tienen como banda sonora este género.

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Edson Velandia: crónicas amargas para endulzar los oídos

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De niño era cabezón, “un enano mal hecho” decían por ahí. Nació el 19 de noviembre de 1975 en Bucaramanga. Inquieto, gritón y gran dibujante. La música para ese tiempo de travesuras y suciedad en las manos no era ni un camino, ni un placer.

Solo hasta sus 15 años apareció la música, en forma de vals, como un castigo por ser indisciplinado en su colegio. Lo escogieron a dedo como venganza por sus múltiples travesuras para representar a su grupo en un concurso musical. En los parlantes sonaba Tiempo de vals de Chayanne, la canción infaltable para toda quinceañera, esta vez en la voz de Edson. Ese castigo fue divino, en ese momento inició su romance con la música. “Debo agradecerle mucho a Chayanne, me permitió conocer la magia que hay entre la melodía y la armonía, el misterio que se siente cuando uno canta. Esa sensación me puso los pelos de punta. Pocas veces en la vida voy a volver a sentir lo mismo”.

Velandia me contó esta hazaña curiosa y paradójica un martes en la mañana, luego de día festivo. No paramos de reír, mientras su vida se hacía verso entre dos micrófonos encendidos. Las risas e historias aparecieron en su boca. Sus manos no pararon de moverse, se quitó su boina roja 4 veces, la misma que hacía juego con sus pantalones de colores indescifrables. Y aunque no tenía guitarra, los versos y el humor inteligente le salían de la boca, como preparados con anterioridad.

En Bucaramanga, en los años ochenta, luego de un curso corto de guitarra, con los primeros tres acordes que le enseñaron: re, la y sol, Edson hizo su primera canción. No recuerda cómo era, pero en su memoria quedó un coro que gritaba “porquería”.

Luego de más de 20 años de esta historia, Edson vive en el campo al lado de su esposa y sus dos hijos, Naira y Luciano, a quienes educa bajo su mismo método, en casa y con amor. Allí, a 60 minutos caminando del centro de Piedecuesta en Santander, en su casa de campo, Edson demuestra que se le puede hacer canciones al acto más simple. Ha creado música maravillosa para el país; rebelde, grosera, cercana, real. Crónicas cantadas, con guitarra y con una voz a la que no le da miedo atreverse a ser diferente en un país godo y tradicional.

Este pirómano de bibliotecas, este karateca de la guitarra, este trovador de la calle y acróbata de la vida que tiene agrieras en el pensamiento y náuseas en la conciencia, es una genialidad musical de nuestro país. Si Argentina tiene a Les Luthiers, nosotros tenemos a este vagabundo cancionista. Se levanta temprano y en vez de trotar “como un bobo” se va caminando hasta el pueblo a mercar para el almuerzo. En este trayecto, mientras camina, mientras se alimenta de todo lo que ve, crea sus crónicas, sus fábulas musicales que han endulzado los oídos de todos los que buscan una forma atípica de oír la vida.

Le pregunto por su sonido preferido.

– El grito ¡Papá! de mi hija.

¿Y él que más le molesta? – Ese mismo. Ríe a carcajadas.

¿Un libro? – El libro gordo de petete.

¿Una canción? – Mula Hijueputa, de Octavio Mesa.

¿Película? -Por mis pistolas, Cantinflas.

¿Un viaje? -Volver al futuro.

¿Una guitarra? -La guitarra verde que mi papá le prestó a José Ordóñez padre y nunca la devolvió..

Esteman: entre el baile, el caos y lo bello

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Una rosa quedó en su saco de gala luego del concierto en el que cantó y bailó por más de una hora, se percató de ella al llegar al hotel. Un par de retoques frente al espejo y estuvo listo para celebrar la noche, la vida, las canciones, sus canciones. Al llegar al lugar, la tambora, el güiro, los pregones y las trompetas no paraban de sonar. La gente sudaba, y como trompos, giraba en las baldosas de color rojo. Sin pareja, y con las manos sueltas, Esteban empezó a bailar, como si no hubiese sido suficiente con lo que ya había bailado y cantado unas horas antes frente a un auditorio repleto de gente.

En el teatro, sonrió con cada nota, saltó de lado a lado de felicidad, bajó en dos oportunidades del escenario y cantó con la multitud. No cerró sus ojos para poder ver los ojos de los demás brillando con su voz, con sus historias, con su sonido y su propio sueño repleto de canciones que ha consolidado en dos hermosos discos: Primer Acto y Caótica Belleza. Su primer paso se llamó “No te metas a mi Facebook” y aunque no refleja fielmente su sentir estético y poético, se convirtió en un fenómeno viral en todo el mundo.

Esta es la esencia de un personaje que siempre viste bien, que mide 1.80, que monta bicicleta y juega tenis. Su nombre: Esteban Mateus Williamson, así lo conozcan como Esteman, un personaje que ríe con facilidad, que aprendió a bailar por su familia y que por fortuna, está haciendo el sueño de su vida con la música.

– A ver Esteban, siga el ritmo de esta canción -Decía su abuela, mientras lo tomaba por las manos y lo hacía mover, así el niño no diferenciara ni el tipo de música que escuchaba. Y luego, a través de los años vio bailar a su papá, su mamá y a sus abuelos que eran unos expertos y enamorados del tango.

La primera canción que le abrió el mundo y le voló la cabeza, fue Scarborough Fair de Simon And Garfunkel, una pieza que acompañaba a la familia en los largos viajes de carretera cuando aún era un niño. Esta canción aún está pegada al lado izquierdo de su pecho.

Todas estas historias de baile y música, configuran un sueño de vida llamado Esteman, quizá una de las propuestas sonoras con más proyección a nivel continental. La banda, la imagen, el concepto y el sonido en vivo son cuidados con el rigor de quien quiere ofrecerle a su público algo realmente bueno.

Siempre que lo veo en un escenario cantando sus canciones, pienso en la figura del gran Michael Jackson, y aunque las comparaciones son arriesgadas, atrevidas y para muchos odiosas, me es imposible no pensarlo. La música, las coreografías, los colores, el atuendo… ¿El Michael Jackson latino? Sonríe, me agradece y me responde que no. Aunque acepta que la comparación lo halaga.

Esteman es un músico al que no le da miedo atreverse a explorar, a ofrecer experiencias en sus conciertos y a reinterpretar los sonidos con los que creció. Ha compartido estudio de grabación y escenarios con grandes como Carla Morrison, Andrea Echeverri, Natalia Lafourcade, Monsieur Periné, Li Saumet, y a pesar de esto, su sueño con el arte, va más allá de vivir de la música, para él, consiste en lograr que la gente haga propias sus canciones.

Su camino apenas empieza, las grandes cosas apenas vienen, y él, con calma, sigue diciendo que lo único que quiere es bailar y cantar para toda la vida.

En respuesta al columnista de Soho, yo digo, ¡sí necesitamos más teloneros colombianos!

Por Diego Londoño
@Elfanfatal

Si no creemos en nuestra música, ¿entonces quién? Esa fue la pregunta que me quedó luego de leer el inconsciente y descontextualizado artículo que publicó hace unos días la Revista Soho. En este texto, no se podía hablar de una manera más despectiva e irrespetuosa sobre los músicos teloneros en Colombia, y más allá de ellos, sobre nuestra propia creación e industria musical colombiana. Lo primero es que no voy a criticar la posición del periodista que lo escribió, es algo muy personal y cada quien decide en qué se gasta su plata, y cuál es su apuesta por el arte. Pero sí quiero expresar con respeto, que la publicación por parte del medio de comunicación, en este caso la Revista Soho, fue irresponsable. Para muchos, incluyendo a Leonardo Castro, persona que escribió la columna, es un argumento válido no tener más teloneros, pero para otros, como en mi caso, tenerlos es la posibilidad de construir vida, de seguir haciendo historia y de potenciar el trabajo que cientos de músicos en el país han realizado durante años.

Eso de solo ir a ver el artista internacional, por el cual pagué, es un argumento que en definitiva no tiene ningún valor ni respeto por el arte colombiano.

Así que por el respeto que le tengo al trabajo de músicos colegas en todos los rincones de Colombia, a los que quisiera ver en escenarios internacionales tocando sus canciones y más aún, en su territorio como teloneros de los más grandes artistas del mundo, debo escribir este texto, para decirle al periodista y al medio de comunicación que, contrario a lo que piensan, este es uno de los mejores momentos en la industria musical colombiana, es el momento donde figuramos en el mapa y hasta nos ganamos premios internacionales. Pero más allá de los premios, que poca relevancia tienen, es el momento donde agrupaciones como LosPetitFellas, Pedrina y Río, Tr3sDeCorazón, Doctor Krápula, Bomba Estéreo, Nepentes, Monsieur Periné, Tarmac, I.R.A, Chocquibtown, Carlos Elliot Jr, Mr. Bleat, Diamante Eléctrico, Puerto Candelaria, Providencia, y una larguísima lista que no alcanzaría en el espacio de esta columna, están triunfando en los escenarios del mundo como Coachella, SXSW, Womex, Vive Latino, Lollapalooza, entre otros. Lástima que por ustedes sí aplique eso de “nadie es profeta en su tierra”.

En la música y el arte hay muchos sueños, muchas familias implicadas, mucha vida y también mucho dinero (ensayos, cuerdas, transporte, discos, videos), como para que una columna irresponsable se tire en procesos que hasta ahora toman vuelo. La invitación siempre será a la crítica constructiva con la música, con la propuesta, de esto aún nos falta y debería no tomarse personal. Quizá esto ayude a que el nivel se ponga a tono con el de los músicos internacionales. Lo que no es aceptable, es respaldar un artículo sin contexto ni conocimiento, y lleno de actitud destructora hacia el arte del país. Lo de afuera no es lo único, ni lo mejor ¿Quieren que las personas conozcan las bandas teloneras y se sepan las canciones que interpretan?, entonces permitan que tengan su espacio y puedan sonar. En otros países, un telonero es una oportunidad única para conocer nuevas revelaciones y sonidos ¿Por qué acá no? Si el objetivo del texto era simplemente provocar y ganar seguidores para su querida revista, pues es un irrespeto con los lectores. Mejor sigan con sus temas y no se metan con la música, no es un campo que les compete.

The Rolling Stones, Coldplay, Foo Fighters, Metallica, Madonna, y los que quieran citar, si mucho vienen una o dos veces en la vida a Colombia; ¿luego qué?, ¿nos quedamos esperando sin aportar a nuestra misma música? Mi apuesta es ir a los conciertos de agrupaciones nacionales, comprar sus discos y seguir proponiendo teloneros, para que los que no conocen empiecen a creer y a seguir, y también, para demostrarle a gran cantidad de público y empresarios escépticos que sí se puede, pues Los Stones o Madonna también fueron artistas de bares.

¿Ustedes de qué lado están? Si no creemos en nuestra música, ¿entonces quién?.

Un nuevo sol para Estéreo Picnic 2015

La clase que se graduará tocando en el próximo Festival Estéreo Picnic ha resultado más que sobresaliente, buenas propuestas y ante todo muy buena música.

Durante la sexta edición de nuestro festival tendremos la oportunidad de escuchar los temas del vinilo (certificado como el) más vendido de las últimas dos décadas. Se trata del estadounidense Jack White interpretando lo mejor de su ya inmortal nuevo trabajo Lazaretto. El ex White Stripes también estuvo nominado a los VMA por los Mejores Efectos Especiales del video del sencillo que da nombre al disco. La música de este héroe del rock garajero, también está nominada a la edición No.57 de los Premios Grammy. En esta ocasión estará compitiendo en varias categorías, incluyendo Mejor Interpretación Rock por la canción ‘Lazaretto’, Mejor Canción Rock por ‘Jack White III’ y Mejor Álbum de Música Alternativa por Lazaretto.

Los ingleses Alt-J estarán batiéndose también en ese último grupo de los premios con su segundo larga duración This Is All Yours. Por su lado, la agrupación de Washington D.C., SOJA, competirá por Mejor Álbum Reggae con su Amid the Noise and Haste. La verdad podrá conocerse durante la noche del próximo 8 de febrero de 2015, en la ceremonia de premiación de los Grammy que se llevará a cabo en el Staples Center de Los Ángeles, California.

El sábado 14 de marzo el Parque 222 verá la ascención del DJ más grande del momento en Bogotá. Durante el año importantes medios como NME, Rolling Stone y Dj Mag nos dieron cuenta de que el éxito mundial de Calvin Harris no era algo pasajero.

El escocés logró romper todos los records en listas durante 2014 con sus sencillos multiplatino, además de haber sido catalogado como el pinchadiscos mejor pago del mundo por segundo año consecutivo. Su trabajo discográfico Motion sostiene el trono entre los mejores álbumes de Dance/Electronic de Billboard. Y Harris se convirtió en el primer artista en poner 3 sencillos dentro del top 10 del Hot Dance/Electronic Songs: ‘Summer’ (No 9), ‘Outside’ (No 7) y ‘Blame’ (No 2).

2014 fue también un año muy ocupado y lleno de grandesa de estadio para los reyes absolutos del nuevo rock. El tour Mechanical Bull de Kings of Leon recorrió el mundo dando cientos de shows antes de que su montaje inconmesurable embista la tarima del FEP. La gira del sexto trabajo discográfico de esta prodiga banda de Nashville vendió una cifra record de más de 300.000 entradas antes de terminar el primer semestre del año, lo que desde muy temprano los ubicó dentro de los mejores 25 tours del año.

Por su parte, otro gran logro para uno de los artista más esperados en 2015 fue el del álbum Torches de Foster The People, que alcanzó el puesto 12 en las listas de Official Album Charts este año.

Nuestro bohemio favorito, Andrés Calamaro, cerró este año con triple broche de oro. Esto incluyó el DVD Pura Sangre, el CD Jamón del Medio (con grabaciones en vivo de muchos de sus mejores conciertos en su gira latinoamericana) y un Latin Grammy por su sencillo ‘Cuando no estás’ en la categoría Mejor Canción Rock. A su lado, y recuperado del cancer que lo agobió en los últimos tiempos, el poeta vagabundo Draco Rosa reapareció en las listas con su trabajo Vida y el sencillo ‘Amantes hasta el fin’ obtuvo 3.2 millones en “impresión de audiencia”, sin haber tenido mayor inversión en promoción. De esta manera, el puertorriqueño escaló en la lista Latin Airplay de Billboard y se hizo de un preciado gramófono en la ceremonia más importante de la música.

El multiganador del Grammy y figura más importante de su género, Skrillex, también llega al FEP reventando conteos de todas las índoles. Más de 12 millones de singles vendidos, ganador del DJ Awards 2014 en la categoría Mejor DJ de DrumN’Bass/Dub Step, su disco Recess entre los 25 mejores álbumes del año de Rolling Stone, casi 4 millones de seguidores en Twitter y más de 19 millones en Facebook, lo posicionan como uno de los artistas obligatorios de esta sexta versión del Picnic.

La movida electrónica a cargo de comandantes de los decks tendrá en sus filas de infantería a un artista muy esperado que con innovadores videos y un sonido particular, ha llegado a ser uno de los DJs más bloggeados del año según Hype Machine. Hablamos de Chet Faker que junto a SBTRKT y el ya mencionado Alt-J, posicionaron en lo más alto de los charts álbumes como Built On Glass, Wonder Where We Land y This Is All Yours, respectivamente.

En un año impecable para Rudimental, su sencillo ‘Waiting All Night’ fue elegido el Mejor Sencillo Británico en la edición de este año de los Brit Awards.

Para la revista Semana, los discos del año pasado también sonarán en el Picnic. Amor y deudas de Puerto Candelaria This Is Gozar de Herencia de Timbiquí sonarán en el cielo bogotano cuando el folclor de este para de joyas locales prendan la fiesta de nuestro Festival.

Grupos como el rolo Milmarías, ganó el premio Virgin Hermoso Ruido y viajó a México para mostrar su “finura sabrosincera”. Ahora harán equipo con bandas como Planes, Pedrina y Río, Telebit, Elsa y Elmar, Federico Franco y muchos más para mostrar nuevos temas que tuvieron gran acogida en 2014 y para representar la emergente escena local que verá en el Picnic un gran paso a la ventana del mundo.

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