Al César lo que es de Balvin

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Imagen: Fulaleo

Hablar bien del reguetón es motivo de discusión, todos lo sabemos. Se hable del personaje que sea. Pero es momento de romper con esa idea, pues el género tiene argumentos para defenderse y más si hablamos de José Álvaro Osorio Balvin, J Balvin. Todos ustedes saben del éxito y conocen el proceso de este personaje que poco a poco se fue ganando no solo los números de la industria musical, sino el respeto de fanáticos, de intérpretes en todos los géneros y de toda la escena artística mundial.

El proceso musical de José no empezó hace cuatro, cinco o siete años. Su historia profesional inició hace muchos más, en el rap, en las calles de Medellín, en los colegios guerreando nuevos públicos y haciéndose a una historia a pulso al lado de su familia. Él conoce su esencia callejera y musical, por eso su estética sonora actual es tan clara, por eso su proyecto no es solo el de un protagonista, el de un buen frontman que canta reguetón; su proyecto es moda, es baile, es artes plásticas, es tendencia, es cultura popular y, quiéranlo o no, comercialmente él es uno de los presentes más exitosos de la música latina.

La figura de J Balvin ha sido un sueño creado, trabajado, pensado, y a través de ese sueño que se hizo realidad, Balvin cambió las normas del juego en la música, en las ventas, no solo en Colombia, sino en muchos territorios del mundo. Nos puso a bailar a todos, hasta a sus contradictores, hasta a rockeros, raperos y metaleros. Él entendió que la música debía expandirse y por eso hasta sus más grandes referentes ahora están a su lado, y no solo artistas, también el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, que se declaró, no solo fanático del reggaetón, sino del mismo Balvin. Él ha hecho colaboraciones con personajes que nunca pensó, Daddy Yankee, Diplo, Nicky Jam, French Montana, Carla Morrison, Sean Paul, Major Lazer, Willy William, hasta el mismo Pharrel Williams.

La propuesta de José ya no es reggaetón, y es más que evidente, él dejó de encasillarse para hacer música para la gente. Su sonido se nutre de muchas manifestaciones, por eso podríamos decir que es world music, y con esa apuesta le ratifica al pop que debe dejar de ser aburrido, le dice en susurros entrecomillados al rock que debe saber venderse, y sin encerrarse en su circulo musical, recibe influencias de clásicos, contemporáneos, vanguardistas, underground o mainstream y demuestra en su propuesta que un concierto no es simplemente cantar. Hace realidad que un fanático viva una experiencia y que pueda modificar su vida en dos horas de canciones con sus shows mágicos, fiesteros y pirotécnicos, no solo con los adultos, también lo hizo con los niños: hace poco llenó la Plaza de Toros La Macarena en Medellín con un baile inocente y cariñoso.

El tema de la droga, la guerrilla, el nombre de Pablo Escobar como primera referencia ante cualquier colombiano en el extranjero ha cambiado un poco, ahora Colombia, Medellín, en el mundo, tienen otros referentes que nos llenan de orgullo, y uno muy importante es él, el reggaetonero que empezó siendo rapero y que ahora le enseña a hacer música hasta a los más experimentados académicos del sonido. Y es que no es tiempo de radicalismos, es el momento de encontrarnos y de aprender juntos, y muchos ya lo han sabido hacer, desde Fito Páez que interpretó Despacito en un piano jazz, Travis Barker de Blink182 tocando una canción de Balvin con una camiseta del grupo estadounidense de thrash metal Exodus, hasta el encuentro de J Balvin con Dilson Díaz de la banda de rock La Pestilencia donde los dos, ante cámaras, dijeron que por ser rockeros o reggaetoneros, no iban a dejar de ser amigos.

El mundo y la música están cambiando, y la verdad alegra. Y acá en estas líneas, le doy gracias también a J Balvin porque en gran parte es gracias a su trabajo. Por esto, y por muchas cosas más, al César lo que es de Balvin.

Rodolfo Aicardi, la historia de “El ídolo de siempre”

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Rodolfo Aicardi, la historia de “El ídolo de siempre”:

Un relato que merece viajar en el tiempo y en el espacio

 ¿Por qué se casó Adonay? ¿Dónde se celebraron los 100 años de Macondo? ¿Por qué se acabó el amor con Daniela? ¿De verdad hay besos que saben a caramelo? ¿Por qué el tabaco y ron, y no el aguardiente? ¿Cuál fue el cariñito que lo abandonó? ¿Por qué un perro ladraba en sus canciones? Estas y otras preguntas se resuelven en el libro: Rodolfo Aicardi. La historia de “El ídolo de siempre” (Aguilar), escrito por Diego Londoño, músico, periodista musical y escritor quien revela en esta biografía oficial y autorizada todos los detalles sobre las canciones, los escándalos, las bondades y excentricidades de uno de los artistas colombianos más admirados y queridos de Colombia. Continuar leyendo

Carta abierta a Carlos Vives

Carlos VIves

 

Apreciado Carlos. Primero que todo, debo confesar mi admiración. Esto no me pasaba con su música y su trabajo hasta hace algún tiempo. Evidentemente su voz siempre estuvo en el radar, por la familia, por los amigos, por los amores pasados, por la televisión, por cultura general, y por el simple hecho de ser colombiano. Y más que una carta abierta, es una carta de confesión y de agradecimiento. Gracias por la autenticidad, por la sinceridad artística, gracias por los mochos con flecos, por los dreadlocks, por el baile y por el fútbol. Continuar leyendo

Alejandro Duque, el baterista colombiano

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“El Duque toca como si el mundo se fuera a acabar”: escuché a lo lejos, mientras muchos lo veíamos tocar la batería y cerrar los ojos cuando el redoblante nos ponía a vivir una ilusión que terminó cuando la canción llegó a su fin.

Mientras eso pasaba y veía a Alejandro Duque tocar la batería, sudar, gritar, elevar su espíritu con el sonido, imaginé mil cosas sobre su vida; y así lo conozca un poco, lo que más sé de su vida es su batería. Nada más. Continuar leyendo

Jorge Montoya, un valiente rock

Jorge Montoya

Uno no piensa en despedir a los amigos, y cuando hablo de amigos, casi todos los míos hacen parte de la música. Hablé en pocas oportunidades con Jorge Montoya, quizá el ni se acordaba de ese par de conversaciones, pero lo considero un amigo, porque muchas de sus canciones, de la historia en la que participó, me pertenece a mí. Quienes amamos el rock hecho acá, gracias a parte de su trabajo, hoy podemos hablar de rock colombiano. Por eso el corazón musical de este país está de luto, porque se va uno de sus creadores, un latir rockero se apagó. Continuar leyendo

Una obstinada voz que no se cansa de cantar

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De pequeño, ya cantaba canciones de José Luis Perales y Michael Jackson, se debatió entre científico, futbolista y artista. Por su papá, escuchó salsa, jazz, música clásica, hardrock y rock de los años setenta; por su mamá, toda la ola de música social de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Pablus Gallinazus, Ana y Jaime, Joaquín Sabina; y por ese entonces, sus adolescentes tías, le presentaron a The Cure, Joy Division, The Clash, New Order, Tears for fears y Guns N Roses que era una de sus preferidas. Y no solo las canciones le cambiaron la vida, también un cabezazo que le rompió la boca en un pogo adolescente.  Continuar leyendo

Escuchar más música en este 2018

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Al finalizar el ciclo del año, cada uno de esos doce campanazos trae consigo tantos sueños, que se quedan cortas las uvas, las maletas, las lentejas y demás agüeros divertidos. La música siempre está ahí, presente, de fondo, y empezar este nuevo ciclo, merece la banda sonora habitual que acompaña nuestros días.

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¡El momento de la música colombiana!

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El año que pasó sin duda fue un despertar maravilloso para darnos cuenta de que la música colombiana en la actualidad está para grandes cosas. Producción discográfica constante, videoclips de gran factura, circulación nacional e internacional, consolidación de festivales, ruedas de negocio y mercados musicales, arribo de artistas internacionales al país, medios de comunicación alternativos y privados con la mirada en nuestro sonido, entre muchas, pero muchas o tras cosas. Gracias a la música, cada vez nos ubican más fácil en el mapa.

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Estamos buscando #ElDiscoColombiano 2017 ¿Cuál es el tuyo?

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Se acerca el fin de año, y ya se hace costumbre en El Colombiano, el ejercicio editorial de @Elfanfatal por encontrar las historias musicales que han contado los músicos del país. La búsqueda discográfica tiene como propósito mostrar y resaltar las producciones sonoras de diversos artistas de todo el territorio, y lo queremos hacer con las propuestas que no están en el boca a boca de la industria mundial y que merecen estarlo. Más que una apuesta por lo independiente o alternativo, es una ventana que queremos se expanda a los nuevos universos sonoros, y una invitación para conocer discos completos, además, para deleitarnos con obras creadas acá en Colombia.

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Entrevista a Vetusta Morla (España)

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Es un buen momento para el rock de España, y desde hace muchos años nos visitan en Colombia agrupaciones como Ilegales, Radio Futura, El último de la fila, Héroes del Silencio, Nacha Pop, Extremoduro, Los Rodríguez, Alaska y Dinarama, entre muchas otras.

Pero este momento es quizá de los más interesantes para esa nueva ola del sonido español que llega con la necesidad imperiosa de contar esta nueva realidad de Iberoamérica.

Desde hace unos años nos visita con agrado el sonido de una agrupación literaria por excelencia. Una que canta sus historias porque no le queda de otra, porque tiene la necesidad y responsabilidad de la creación de ambientes sonoros para las historias que viven.

Vetusta Morla es una banda que se reencuentra, que se aleja de sus influencias, que experimenta con el cadáver exquisito, con las luces que iluminan sus escenarios, con las texturas, con el terciopelo sonoro que le han dado los años de trabajo, de textos y de canciones compartidas.

Ya se publicó el nuevo disco de Vetusta Morla “Mismo Sitio, Distinto Lugar”, un disco que emociona, que es un mapa de encuentros y desencuentros, de melancolías y de finales abiertos que no quieren concluir. Como sus otras placas discográficas es un disco exigente literariamente, que nos deja interpretaciones abiertas para la escucha, nos encripta el mensaje en guitarras que se redescubren en cada canción y que nos pisa los talones con la melancolía de ese rock poético que se niega a morir.

A raíz de su lanzamiento, hablé con Guillermo Galván, guitarrista y compositor de la banda.