Las anécdotas de Héctor Mora

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Con motivo del repentino adiós de Héctor Mora se me vinieron muchas cosas para decir de él. Y me decidí por la más sencilla pero que sé que es la que él hubiera elegido: recordar algunas de las anécdotas de sus viajes.

Un paisa en el Sahara

Mi primer programa lo hice en Marruecos. Allí encontré a un paisa que vendía y alquilaba camellos en el Desierto del Sahara. Se llamaba Abraham Orozco y allá se hacía llamar Ibrahim. Su abuelo había sido arriero en Sonsón. El viajaba en un barco de la Flota Mercante Grancolombiana. Se bajó en Marruecos, se emborrachó, y al otro día cuando se despertó el barco ya se había ido. Así que le tocó quedarse a vivir allá y recordó el oficio de su abuelo con las mulas. Lo encontré por casualidad en la ciudad de Goulimine, entre Marruecos y Mauritania. Todavía muchos lo recuerdan.

Entrevista muda

Una vez fui a entrevistar a la Madre Teresa de Calcuta. No tenía cita así que tuve que insistir una semana par que me recibiera. Logramos hacer la entrevista y luego nos dimos cuenta de que no había grabado audio. Tuvimos que acudir a alguien que le leyera los labios en inglés para sobreponer la traducción con una voz en español. Nadie se dio cuenta y con esa entrevista me gané uno de los 5 Premios Simón Bolívar que obtuve en mi carrera.

El barrio chino

Una vez llegamos con una excursión de turistas a Beijing. Dos señoras se me acercaron y me pidieron que les dijera cómo ir de compras “al barrio chino”. Qué más les iba yo a decir: Señoras, ¡estamos en China!

El Papa chiquito

En un viaje a Polonia, en la ciudad de Vadovice, entrevisté a la Helena Czepanska, quien había sido la niñera de Juan Pablo II. Le pregunté cómo recordaba al Papa cuando era niño y me respondió que “era un gordito que vivía con un dedo metido en la nariz”.

Los guerrilleros de España

Solo me censuraron una vez. Hice una entrevista a los guerrilleros de ETA en el País Vasco y promocionamos el programa diciendo que “En España hay más guerrilleros que en Colombia”. El programa empezó y a los pocos minutos lo cortaron y pusieron un concierto de tiple en Tunja. Llamé a Inravisión a preguntar qué pasaba y me dijeron que era una orden de la Ministra de Comunicaciones ante una solicitud del Embajador de España.

La esposa de Pancho Villa

Una vez entrevisté a la esposa de Pancho Villa en el estado de Chihuahua. Se llamaba Luz Corral de Villa y me aseguró que vivía de las regalías que le pagaba Hollywood por las películas. Al terminar la entrevista me sacó aparte y con mucho misterio me ofreció venderme una pistola original de Pancho Villa. Con discreción le pregunté al delegado de la Secretaría de Cultura si podía tener problemas para sacar el arma del país. Y me respondió: “Yo se la puedo ayudar a sacar legalmente, pero le advierto que doña Luz con ese cuento vende 4 ó 5 pistolas cada semana”.

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¡Todos a Guatapé!

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Después de la tragedia del pasado domingo 25 de junio solo hay una cosa que nos queda por hacer: ir a pasear Guatapé. Es la mejor manera de aportar a la recuperación del municipio.

Por supuesto, al principio la atención se tenía que concentrar en las víctimas y sus familias. Y luego, en la revisión de protocolos de seguridad y en la investigación para establecer qué pasó. Pero pasados unos días, la pregunta tiene que ser “¿Y ahora qué hacemos?”.

Guatapé es un municipio de unos 6 mil habitantes, de los cuales 5 mil viven en el centro urbano. Y cada fin de semana llegan entre 10 y 20 mil turistas. En un puente festivo la cifra sube a más de 30 mil. Y de eso vive el 80% de la población, del dinero que gastan los turistas y que dinamiza la economía local.

Yo fui Director de Turismo de la Alcaldía de Guatapé hace unos años. Y me impresionaba ver el efecto que tenía el turismo en el día a día de la gente. Cuando llovía mucho el fin de semana, el ambiente era triste toda la semana siguiente. Se percibía en el ambiente sin tener que preguntar porque la lluvia siempre provocaba una disminución de visitantes. En cambio, cuando el fin de semana había buen clima o una celebración especial como el Día de la Madre, la energía de la gente parecía desbordada al lunes. Todos saludaban con simpatía, sonreían alegremente. Y claro, ese lunes todos pagaban deudas, había filas en el supermercado, en la cooperativa de ahorro… se notaba la pequeña abundancia.

Mis amigos que tienen hoteles y restaurantes en Guatapé están preocupados. El próximo fin de semana es puente y estamos en plenas vacaciones de colegios, época que es recibida en Guatapé con la esperanza de que lleguen viajeros de todos lados y activen la economía. Pero ante lo sucedido, temen que muchos prefieran no ir. Y eso podría ser muy negativo para los guatapenses.

Del turismo viven los dueños de los hoteles, de los restaurantes, de las lanchas, de las moto-chivas que hacen las veces de taxis, de los toldos del malecón… etc. Y no solo los dueños, también los empleados, muchos de los cuales trabajan por días y dependen de que haya buena ocupación para que los llamen. Y también viven los de las tiendas, almacenes, bares, panaderías, ferreterías y todo tipo de negocios que no le venden a los turistas sino a los guatapenses, pero que saben que sus ventas dependen de que la gente tenga plata y eso solo ocurre cuando han llegado muchos visitantes. En las épocas de baja cantidad de turistas la economía se resiente. Toda.

Así que lo mejor, para que ayudemos a la gente de Guatapé, es organizar viaje para este puente, o para los próximos días. Si le tiene miedo al agua o el dolor todavía le impacta, no se meta al agua, pero disfrute de los demás atractivos, La Piedra, los zócalos, el Monasterio de los Benedictinos, etc.

Lo sucedido ha golpeado anímicamente a los guatapenses. Ahora les preocupa que también los golpee económicamente. Esta vez, para ayudar no hay que recoger mercados ni ropa. La manera de hacerlo, es simple: ir a Guatapé.

Allá nos vemos.

 

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Viajar ahora es una disculpa para no ir a una reunión

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Todos los días me llegan boletines de prensa, estudios técnicos y resultados de encuestas que tienen que ver con turismo. Pero esta semana recibí uno que de verdad sorprendió. Y fueron dos las sorpresas.
Y digo que me sorprendí porque, primero, no creí que a nadie se le ocurriera hacer una encuesta para preguntarle a la gente si ha viajado para evitar tener que  ir a una invitación que le da pereza. Y segundo, por enterarme de que de cada 100 españoles que viajan, 18 lo hacen solo para tener una disculpa creíble y no tener que asistir a alguna reunión social.

Encuestaron a 3.000 personas de 6 países: España, Italia, Alemania, Portugal, Francia e Inglaterra. Se les preguntó cuáles eran sus razones para viajar al extranjero en sus vacaciones. Las respuestas más comunes fueron:
1. Tengo ganas de conocer ese país o ciudad (33%)
2. Necesito un descanso del trabajo y del estrés diario (24%)
3. Quiero pasar tiempo con mis seres queridos (19%).

Hasta ahí todo bien. Pero la cuarta motivación más fuerte fue definida como “evitar tener que ir a una reunión familiar, una boda o un acto social”.

Los encuestadores entregaron los resultados por nacionalidades. Los que parecen ser más antipáticos son los españoles. El 18% viaja para no tener que aceptar una invitación y poder decir que no va a ir porque justo en esa fecha estará fuera del país. Los porcentajes realmente son altos:
1. Españoles 18%
2. Italianos 15%
3. Portugueses 14%
4. Alemanes 12%
5. Franceses 10%
6. Británicos 9%

El equipo encuestador se sorprendió con los resultados. Yo, además, me hubiera sorprendido por la sinceridad de la gente. En Colombia seguramente muchos se han inventado viajes para no ir a una reunión familiar, pero nadie lo confesaría.

El caso es que los encuestadores quisieron profundizar un poco más, así que preguntaron cuál era el motivo para no querer ir a esa reunión. Estas fueron las cinco respuestas más comunes:

1. No puedo o no quiero asumir los gastos que me supone asistir.
2. Ese tipo de eventos nunca acaban bien.
3. No soporto a la mayoría de la gente que va a asistir.
4. Quien lo celebra no me cae especialmente bien
5. No conozco a la mayoría de la gente que va.

Cuando finalmente se les preguntó por qué no decían simplemente que no querían, el 60% respondió que decir que ya tenían reservado un viaje al extranjero les parecía una mejor excusa para que no les insistieran mucho.

El estudio lo hizo Jetcost, una compañía que se define como “un buscador que compara los precios ofrecidos por más de 250 agencias de viajes y líneas aéreas para encontrar los mejores precios para cada viaje”. Las cifras y la foto fueron enviadas por la agencia de prensa de Jetcost.

Yo lo que creo es que hay mucho desocupado. El que hizo la encuesta, yo que decidí escribir un artículo sobre este tema y usted que lo está leyendo. Pero bueno, algo aprendimos, ya tenemos disculpa para cuando nos vuelvan a invitar a una reunión o a una fiesta a la que no queramos ir.

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Campeche… en pocas palabras

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El Consejo de Promoción Turística de México me invitó a conocer Campeche. Allá estuve y me sorprendí. Es un estado del que muy poco se habla en Colombia, entre mis amigos muchos ni lo habían oído nombrar.
Está ubicado en la Península de Yucatán, en el Océano Atlántico más debajo de Cancún, y combina deliciosamente la historia de los mayas, los conquistadores españoles y los piratas ingleses. La capital es una ciudad amurallada de casas coloridas muy al estilo de Cartagena. Y tiene unos atractivos impresionantes.
Destino recomendadísimo. Para entender a Campeche, les propongo algo fácil, un recorrido a partir de 4 palabras:

1. Campeche: Al parecer el nombre del estado y de la ciudad capital viene de la lengua maya en la que “can” significa serpiente y “pech” significa garrapata. Solo a un conquistador español se le ocurre denominar una región como “la ciudad serpiente-garrapata”, pero al parecer eso fue lo que pasó. A los españoles les parecieron muy sonoras esas palabras que escucharon de los indígenas y por eso le pusieron por nombre Campeche.

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Los primeros registros de pobladores humanos en la zona datan del año 500 antes de Cristo. Los españoles llegaron en los primeros años del siglo 16, Francisco Montejo (padre) fundó en 1531 la ciudad de Salamanca de Campeche y en 1540 Francisco Montejo (el hijo) fundó a San Francisco de Campeche, nombre que la ciudad conserva hoy en día. Los Montejo (padre, hijo y un tío que también llegó por esas tierras; no son muy amablemente recordados, pero dieron origen a uno de los imperdibles para los turistas: la Cerveza Montejo).
Luego vino la época de los piratas, así que fue necesario construir murallas para proteger la ciudad.

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2. Cenote: Existen muchos en toda la Rivera Maya. Nosotros fuimos a los cenotes de Miguel Colorado, nombre que viene de un ingeniero que se accidentó en la zona cuando sobrevolaba en una avioneta para diseñar el trazado del ferrocarril. Cenote significa “cavidad natural por la que se llega a aguas subterráneas”. Es como una laguna que en el fondo se surte de ríos que corren bajo la tierra. Los mayas los consideraban lugares sagrados porque veían en los cenotes una conexión con el inframundo.

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Los cenotes de Miguel Colorado están ubicados a 130 kilómetros de la ciudad de Campeche, allí se puede nadar, montar en kayak o lanzarse en “tirolesa”, lo que nosotros llamamos cablevuelo o canopy. El ingreso para extranjeros tiene un costo de 100 pesos mexicanos (unos 17 mil pesos colombianos) y 200 pesos el paquete que incluye lanzamiento en la tirolesa.

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3. Friso: Fuimos al sitio arqueológico de Balamkú, que significa “templo del jaguar”. El mayor atractivo allí es el friso. Éste es un término del castellano, que hace referencia a grabados o diseños que se hacían en algunas construcciones y se ubicaban entre el marco de la parte alta de las puertas y el techo.

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En Balamkú se descubrió uno de 12 metros en 1997 cuando algunos guaqueros intentaban robarlo. El tallado representa la imagen que tenían los mayas del mundo y el inframundo. El ingreso al sitio tiene un costo de 40 pesos mexicanos (unos 7.000 pesos nuestros). Balamkú queda a 240 kilómetros de la ciudad de Campeche.

Balamku exterior (800x494) Balamku aviso (800x547)
Calakmul Tomada del sitio4. Calakmul: Es un complejo de construcciones mayas impresionante. El nombre es la mezcla de tres términos mayas: “Ca” significa dos, “Lak” quiere decir adyacente, y “Mul” es montículo o pirámide artificial. Así que podríamos traducirlo como “dos pirámides adyacentes” o “dos pirámides juntas”.

En realidad hay dos edificaciones muy altas (49 y 47 metros) que dominan el paisaje, pero hay muchas otras construcciones bajas, se calcula que por lo menos 6 mil estructuras en un área de 70 kilómetros cuadrados. Esta ciudad fue la capital del reino de Kaan, o de la Serpiente, que estuvo históricamente enfrentado a Tikal, la ciudad más poderosa del territorio que hoy es Guatemala. Este conjunto de construcciones fue descubierto en 1931 a 310 kilómetros de ciudad de Campeche. El ingreso cuesta 70 pesos mexicanos y 45 adicionales si se quiere ingresar cámara de fotos o video. En total unos 20 mil pesos colombianos.

México tiene muchísimos atractivos para el turismo. No se conforme con la capital y Cancún. En su lista de pendientes ponga a Campeche, le aseguro que no se va a arrepentir.

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Que el sueño de viajar no se le vuelva una pesadilla

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(Ecos del post de la semana anterior…)

Esta semana muchos lectores comentaron mi publicación anterior, generaron preguntas en redes sociales y algunos incluso me escribieron al correo electrónico. (http://www.elcolombiano.com/blogs/eshoradeviajar/viajeros-frustrados-por-promociones-compradas-por-internet/321).

No solo por la historia de la señora con respecto a su frustración por un viaje a Orlando que compró por internet, sino por dos noticias que causaron alerta en los viajeros.

Por una parte, el Juzgado Segundo Penal Municipal de Medellín, impuso medida de aseguramiento en contra de una persona a quien se le acusa de haber estafado a decenas de personas y haberse apropiado de 580 millones de pesos a través de falsos planes turísticos.

Y por otro lado, el Ministerio de Comercio sancionó a Booking.com por operar sin Registro Nacional de Turismo, y se advirtieron nuevas investigaciones por parte de la Dian, la Superintendencia de Sociedades, la Superintendencia de Industria y el Fontur. En este caso no se trata de estafas a viajeros sino de incumplimiento con la normatividad del país. (http://www.elcolombiano.com/negocios/ministerio-de-comercio-sanciono-a-booking-colombia-YY6436302)

Ante las inquietudes de los lectores hoy quiero aportar algunas recomendaciones para quienes estar más tranquilos a la hora de comprar planes de viaje:

  1. Comprar por la web en el exterior tiene riesgos. El caso que expuse la semana pasada encierra un gran problema. La persona compró por internet a una compañía de Estados Unidos. Por eso, cuando se sintió engañada, no tenía a quién reclamarle en el país y hacerlo en Estados Unidos resulta más difícil y muy costoso.
  2. Colombia ha avanzado mucho en la prevención y la sanción en casos como los de la publicidad engañosa. Ahora por ejemplo, es obligatorio publicar el precio final, pero en otros países siguen utilizando el truco de publicar un precio muy económico seguido de la expresión “más impuestos” y a veces un asterisco que va a “la letra menuda”. Y el viaje termina costando el doble de lo que dice el precio publicado. Comprar en una agencia de viajes en Colombia le permite al viajero tener un interlocutor en el país y además, en caso de algún problema, poder reclamar según las normas colombianas. No importa si la compra se hace en la web o de manera personal.
  3. No podemos satanizar al internet. La red es un medio, en el que hay muchas ofertas reales aunque también, muchas posibilidades de fraude. En internet hay empresas confiables, que trabajan con las mismas exigencias que cualquier agencia de viajes tradicional. Lo que cambia es la plataforma en la cual se hace el negocio. Se les conoce como OTA por su sigla en inglés (Online Travel Agencies). Hay que decir que a muchos los han estafado con compras por internet y a muchos también les ha ido bien. Como también a muchos los han estafado cuando han ido a comprar en oficinas de agencias de viajes que luego no responden o desaparecen. Ese tipo de acusaciones son frecuentes, como en el caso del hombre capturado esta semana.
  4. Los foros de viajeros sirven para conocer las experiencias de otros viajeros. Cuando se tienen dudas sobre un operador, o la calidad de un hotel, por ejemplo, resulta útil buscar su reputación en portales como TripAdvisor. Allí muchos usuarios dejan mensajes sobre sus viajes. Y denuncias como la que publicamos la semana pasada, hay por montones.

Finalmente, cómprele a las agencias de viajes que le generen confianza. Dude de las promociones demasiado atractivas. No compre por impulso en el primer sitio que vea. Consulte con amigos y busque referencias del producto que va a comprar. Los viajes le deben dejar buenos recuerdos y no experiencias traumáticas ni sueños destrozados.

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Viajeros frustrados por “promociones” compradas por internet

Viajeros frustrados

La semana pasada me escribió una lectora de este blog, que trabaja con un fondo de empleados. Me contó que con su esposo y su hijo de 6 años decidieron pasar vacaciones en Orlando, Florida, y buscaron opciones en internet.

Y se encontraron con una súper promoción que se veía muy atractiva. Es un modelo que se ha vuelto muy común pero que no se ofrece en ninguna agencia tradicional. Ese debió haber sido el primer mensaje de alerta.

Para hacer corta la historia el plan ofrecía, según el relato de la lectora, “4 noches en Orlando y 2 noches en el sur de la Florida, el alquiler de un vehículo por 8 días y un crucero adicional de 3 días por las Bahamas”, todo por 500 dólares. Ese precio resulta tan atractivo que sin duda debió haber sido una segunda alerta.

El único costo adicional que fue advertido desde el principio fue el de “impuestos de ingreso al crucero de 290 dólares por persona”. Es decir, los impuestos para 3 días de 9 que duraba el plan, eran equivalentes al 58% del costo del plan. Eso no puede ser normal. Un tercer campanazo.

Luego, días después de haber pagado, se les dijo telefónicamente que “los impuesto de hotel podían oscilar entre 12 y 15 dólares por noche de alojamiento por familia y que los datos del vehículo los debían confirmar con la rentadora”.

Vinieron dilaciones, cambio de prestadores de servicios con respecto a los ofrecidos inicialmente y otra serie de inconvenientes hasta que se llegó el día del viaje y con mucha ilusión viajaron a Orlando. Para tomar el auto se encontraron “con la terrible sorpresa de que el valor a pagar era por 660 dólares, los cuales no eran negociables”. Es decir, los impuestos por el alquiler del carro equivalían al 132% del valor del plan completo. Y los impuestos del hotel fueron de 160 dólares más.

Además, les habían advertido que en Orlando serían invitados a una corta charla para presentarles una posibilidad para comprar un derecho de alojamiento en modelo de tiempo compartido. Pero la pequeña charla se convirtió en una serie de largas reuniones que sumaron 7 horas en total, y el plan de 500 dólares terminó costando 4 veces más. Unas vacaciones que los dejaron llenos de situaciones incómodas que no permitieron disfrutar del viaje como lo habían soñado y la sensación de haber sido engañados.

“Como ves todo fue un espejismo. En estas mismas circunstancias nos encontramos con otros colombianos en las reuniones, con descontento por lo comprado frente a lo recibido. Solicito sea considerada mi queja para hacerla pública y evitar que otras personas sean engañados”.

Cuando recibí la comunicación, digité en Google el nombre de la empresa que les vendió el plan y me encontré un gigantesco listado de quejas de otros usuarios en el mismo sentido. Solo en TripAdvisor había varios foros con diferentes títulos y con decenas de comentarios de distintos viajeros. Todos contando historias similares y compartiendo el sentimiento de frustración. Esa búsqueda hay que hacerla antes de seleccionar los prestadores de servicios. Sin duda hubiera sido una alerta difícil de ignorar.

Algunos viajeros en esos foros preguntan por qué esa empresa sigue ofreciendo esos planes a pesar de las quejas y qué se puede hacer para denunciarla. Ahí está uno de los mayores problemas. La empresa no existe en Colombia. Contra empresas colombianas hay varias formas de actuar y la Superintendencia de Industria y Comercio ha hecho un extraordinario trabajo para sancionar las estafas que se hacen a través de publicidad engañosa. Pero esta empresa está ubicada en Estados Unidos. Así que las víctimas tendrían que instaurar una acción jurídica en ese país. Por eso al ver los costos que tendría contratar abogados allá y eventualmente viajar a las audiencias, todos desisten, y ven la opción de contar la experiencia en redes sociales como única forma de desahogo.

La culpa no es de “internet”. La web es solo un medio. Casos como estos se presentan en el mundo virtual y también en el modelo tradicional. De hecho las estafas de mayor cuantía se han presentado generalmente en locales ubicados en calles céntricas o incluso en centros comerciales. Primero venden costosas excursiones y de un momento a otro cierran el local y nunca vuelven a aparecer.

Para cerrar la historia, les recuerdo el cuento que me contaba mi abuelo sobre el bobo de su pueblo que no resultó tan bobo. Un día una familia rica preparó un delicioso postre de fresas en un molde grandísimo para atender una reunión de 15 personas, pero en un descuido varias cucarachas se metieron al postre. Iban a botar el postre preparado cuando pasó el bobo y se lo ofrecieron. Él llegó emocionado a recibir el regalo pero se sorprendió al ver la cantidad de postre de fresas que le estaban dando sin ninguna razón. Así que les dijo que mejor no iba recibía nada.
-¿Por qué? Le preguntó la señora.
– “Es que de eso tan bueno no dan tanto”.

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Los objetos que no nos faltaban a los viajeros del siglo pasado

Juan Gonzalo Benitez viajero

Yo crecí en el siglo pasado. Y fui asumiendo con normalidad los cambios en la forma de viajar, pero solo dimensioné la rapidez con la que evolucionan las costumbres a través de las preguntas de mi hijo.

Y créanme, me ha costado trabajo explicarle cómo eran algunas cosas, que a su edad a mí me resultaban absolutamente naturales.
He hecho una lista de 8 objetos. Seguro se me olvidan algunos.
Si usted conoció estas 8 cosas, no se esfuerce por disimular su edad… ¡sabemos que usted es del siglo pasado!

Tiquetes aereos (800x498)Tiquetes aéreos de papel

Para poder viajar era necesario llevar el tiquete que se entendía como el “contrato de transporte”. Esos tiquetes eran preimpresos y las agencias de viajes llenaban a mano los datos del viajero. Y como eran 3 copias había que escribir duro porque funcionaba con “papel carbón” de tinta roja. Ahhh… mi hijo no sabe ni qué es el “papel carbón”.
En 2002 aparecieron en el mundo los tiquetes con una banda magnética que guardaba los datos de la reserva. Y el 1 de junio del 2008 finalmente llegamos a lo que tenemos hoy, los tiquetes electrónicos. Es decir, el tiquete existe aunque no haya un papel que lo demuestre, ahora solo se necesita un pasabordo que puede imprimirse en cualquier parte o incluso, ser presentado desde el teléfono celular como código QR.

Walkman (480x427)Walkman

Un símbolo de la generación que fue joven en los 80. El Walkman fue creado por Sony en 1979 y era un reproductor de sonido estéreo con audífonos en forma de diadema. La música o la grabación que fuera, se portaba en un cassette… otro “objeto obsoleto”. Cómo olvidar los cassetes marca Sony y TDK, que había que escuchar por el lado A y cambiarlo de posición para escuchar el lado B.
El caso es que el Walkman acompañó durante muchos años a los viajeros, que anteriormente tenían que cargar una grabadora grande para “poner música” para todos en la playa o en otros lugares que visitaban.
Sony dejó de fabricar el Walkman en octubre de 2004, dando paso a los muchos otros formatos digitales que bien conocen los jóvenes de hoy.

 

Rollos (800x450)Los rollos para la cámara

Es difícil explicarle a un joven de hoy que para almacenar fotos necesitábamos comprar rollos. Los rollos traían una película con una sustancia sensible a la luz. Así que la cámara lo que hacía era dejar pasar la luz en el momento de la obturación para impactar la película y luego revelar la imagen a partir de químicos en un proceso que se hacía en un cuarto oscuro. Por supuesto había empresas que se encargaban de esa tarea.
Hoy, quienes toman mil fotos en cada viaje con el celular, no logran entender que a nosotros nos vendían rollos de 12, 24 y máximo 36 fotos… y que había que pagar por revelarlas.
Por eso tenemos tan pocas fotos nuestras. En esa época salía muy costoso.

Flash de cubo

EFlash (800x533)ste objeto sí que nos delata como verdaderos habitantes del milenio pasado. Resulta que las cámaras de fotografía no traían flash incorporado.
En septiembre de 1930 fue inventado el flash de lámpara, por un investigador llamado Johann Ostermeyer, de quien poco se sabe.
A finales de la década de 1960 aparecieron los flash de cubo. Eran 4 pequeñas bombillas integradas en un pequeño cubo que se instalaba en la cámara.
Con respecto a los flash de ahora, que vienen incorporados con las cámara del celular incluso, hay dos diferencias muy grandes. La primera, que los de cubo había que comprarlos y cargarlos para cuando llegara el momento de una foto que necesitara luz adicional. Y segundo, que cada bombilla solo servía para una foto. Es decir, se “quemaba” una bombilla en cada poncherazo. Como venían de a cuatro, la cámara las iba girando hasta que se gastaban sus 4 caras y había que cambiarlo por uno nuevo.

Álbumes de fotos

Album (800x480)Nadie puede establecer su origen. Es como si hubiera existido siempre: El álbum de fotografías, un documento familiar de altísimo valor. Hoy su uso se limita casi exclusivamente para conservar imágenes de los matrimonios.
Cada familia tiene álbumes. Para los jóvenes de hoy no es tan extraño haberlos visto porque alguien con seguridad les enseñó uno para ver las fotos de los abuelos o los papás.
Los que sí desaparecieron del todo fueron los álbumes pequeños, que regalaban en las empresas de fotografía cuando uno revelaba un rollo. Uno las ponía ahí y podía llevar el pequeño álbum a cualquier sitio para mostrar las fotos del paseo. Era como postear una colección de fotos en Facebook… pero sin Facebook.

Telegrama (800x646) (2)Los telegramas

Era la comunicación escrita a larga distancia. En vez de escribir una carta y enviarla físicamente por correo, se le dictaba el texto al telegrafista, éste lo enviaba a través de señales eléctricas con un aparato llamado telégrafo, y alguien en la otra ciudad recibía el mensaje y lo digitaba. Así que quedaba como una pequeña carta que parecía escrita “a máquina”. Aquí algunos tendrán que pedir que les cuenten cómo era eso de “escribir a máquina”. Quienes se dedicaban a la tarea de transmitir y recibir los mensajes se conocían como telegrafistas, oficio ya desaparecido. El más famoso telegrafista del país fue el de Aracataca, pues resultó papá de un Premio Nobel de Literatura.

Como se cobraba por palabra, la escritura de los mensajes resultaba bastante impersonal, pues con la idea de ahorrar dinero las personas evitaban usar artículos y conjunciones.

Las postales

Postales (800x480)Todavía se ven exhibidas en muchos sitios de souvenirs, pero casi nadie las compra. Solo algunas personas lo hacen para tenerlas como colección, pero su funcionalidad, desapareció hace mucho rato. Es común que ahora los jóvenes llegan a un destino y lo primero que hacen es postear una foto en Facebook o en Instagram para contar que han llegado a ese lugar y están bien. Más o menos esa era la idea de las postales.
La primera postal de que se tiene referencia es de 1873. A principios del siglo XX se hicieron populares porque el costo de envío era la mitad de lo que valía mandar una carta. Por lo general las postales traían por un lado una foto de un sitio emblemático del destino y por el otro, el espacio para escribir un pequeño saludo y poner un sello postal.
A veces el correo era tan lento que el viajero mandaba la postal el primer día del paseo y regresaba a casa antes de que la postal hubiera sido entregada al destinatario.

La oficina de Telecom

Telecom (800x518)El sitio de encuentro siempre era la oficina de Telecom. Como no existían los celulares y “llamar de larga distancia” desde el hotel era exageradamente caro, todos íbamos a llamar a Telecom. Esa era la empresa que prestaba el servicio de telefonía entre ciudades y con otros países. Solo había una, que era estatal. Los viajeros tenían que hacer fila y solicitar la llamada con una operadora. Luego eso cambió y se le asignaba a la persona una cabina telefónica y cada uno se encargaba de marcar el número.
A finales de la década de 1990 aparecieron las tarjetas de llamada de larga distancia y la gente ya podía llamar desde teléfonos públicos. Eso acabó con la angustia de no alcanzar a llamar desde Telecom antes de que cerraran la oficina.
Vinieron luego pequeñas centrales de llamadas que prestaban el servicio de llamadas, que en Perú y Ecuador se conocían como locutorios. Todavía algunos prestan este servicio pero ya tiene pocos clientes pues la mayoría para sus llamadas a otros lugares utilizan el celular que resulta mucho más sencillo y económico, o incluso, las conexiones gratuitas vía Skype o Whats app.

¡Ay! cómo nos cambia la vida… ya algunos han proyectado los cambios que se avecinan y que van a modificar las costumbres de los viajeros en el futuro, pero eso será tema de otro post. ¿De esta lista, cuántos objetos conoció?

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Cinco imperdibles en Colombia para este 2017

Apenas estamos empezando el año y ya varios amigos me han preguntado qué destinos les recomiendo para ir haciendo sus planes de viaje.

Pues bien, aceptando que dejo por fuera muchos sitios bellísimos que vale la pena conocer, voy a enumerar los que, a mi modo de ver, son “los 5 lugares del país que todo colombiano debe conocer antes de morir”. (Las comillas las uso porque evidentemente estoy parafraseando el título de un conocido best seller).

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Puerto Nariño, “el otro” municipio del Amazonas

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El departamento del Amazonas solo tiene dos municipios. Leticia es la capital… Puerto Nariño es “el otro”. Para dimensionar lo que es el Amazonas, basta decir que Antioquia tiene 125 municipios en 63 mil kilómetros cuadrados, mientras en Amazonas hay 2 municipios en 109 mil kilómetros. Y mientras la población antioqueña llega a 6 millones y medio de personas, en el Amazonas se calculan apenas 75 mil habitantes.

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