Campeche… en pocas palabras

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El Consejo de Promoción Turística de México me invitó a conocer Campeche. Allá estuve y me sorprendí. Es un estado del que muy poco se habla en Colombia, entre mis amigos muchos ni lo habían oído nombrar.
Está ubicado en la Península de Yucatán, en el Océano Atlántico más debajo de Cancún, y combina deliciosamente la historia de los mayas, los conquistadores españoles y los piratas ingleses. La capital es una ciudad amurallada de casas coloridas muy al estilo de Cartagena. Y tiene unos atractivos impresionantes.
Destino recomendadísimo. Para entender a Campeche, les propongo algo fácil, un recorrido a partir de 4 palabras:

1. Campeche: Al parecer el nombre del estado y de la ciudad capital viene de la lengua maya en la que “can” significa serpiente y “pech” significa garrapata. Solo a un conquistador español se le ocurre denominar una región como “la ciudad serpiente-garrapata”, pero al parecer eso fue lo que pasó. A los españoles les parecieron muy sonoras esas palabras que escucharon de los indígenas y por eso le pusieron por nombre Campeche.

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Los primeros registros de pobladores humanos en la zona datan del año 500 antes de Cristo. Los españoles llegaron en los primeros años del siglo 16, Francisco Montejo (padre) fundó en 1531 la ciudad de Salamanca de Campeche y en 1540 Francisco Montejo (el hijo) fundó a San Francisco de Campeche, nombre que la ciudad conserva hoy en día. Los Montejo (padre, hijo y un tío que también llegó por esas tierras; no son muy amablemente recordados, pero dieron origen a uno de los imperdibles para los turistas: la Cerveza Montejo).
Luego vino la época de los piratas, así que fue necesario construir murallas para proteger la ciudad.

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2. Cenote: Existen muchos en toda la Rivera Maya. Nosotros fuimos a los cenotes de Miguel Colorado, nombre que viene de un ingeniero que se accidentó en la zona cuando sobrevolaba en una avioneta para diseñar el trazado del ferrocarril. Cenote significa “cavidad natural por la que se llega a aguas subterráneas”. Es como una laguna que en el fondo se surte de ríos que corren bajo la tierra. Los mayas los consideraban lugares sagrados porque veían en los cenotes una conexión con el inframundo.

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Los cenotes de Miguel Colorado están ubicados a 130 kilómetros de la ciudad de Campeche, allí se puede nadar, montar en kayak o lanzarse en “tirolesa”, lo que nosotros llamamos cablevuelo o canopy. El ingreso para extranjeros tiene un costo de 100 pesos mexicanos (unos 17 mil pesos colombianos) y 200 pesos el paquete que incluye lanzamiento en la tirolesa.

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3. Friso: Fuimos al sitio arqueológico de Balamkú, que significa “templo del jaguar”. El mayor atractivo allí es el friso. Éste es un término del castellano, que hace referencia a grabados o diseños que se hacían en algunas construcciones y se ubicaban entre el marco de la parte alta de las puertas y el techo.

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En Balamkú se descubrió uno de 12 metros en 1997 cuando algunos guaqueros intentaban robarlo. El tallado representa la imagen que tenían los mayas del mundo y el inframundo. El ingreso al sitio tiene un costo de 40 pesos mexicanos (unos 7.000 pesos nuestros). Balamkú queda a 240 kilómetros de la ciudad de Campeche.

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Calakmul Tomada del sitio4. Calakmul: Es un complejo de construcciones mayas impresionante. El nombre es la mezcla de tres términos mayas: “Ca” significa dos, “Lak” quiere decir adyacente, y “Mul” es montículo o pirámide artificial. Así que podríamos traducirlo como “dos pirámides adyacentes” o “dos pirámides juntas”.

En realidad hay dos edificaciones muy altas (49 y 47 metros) que dominan el paisaje, pero hay muchas otras construcciones bajas, se calcula que por lo menos 6 mil estructuras en un área de 70 kilómetros cuadrados. Esta ciudad fue la capital del reino de Kaan, o de la Serpiente, que estuvo históricamente enfrentado a Tikal, la ciudad más poderosa del territorio que hoy es Guatemala. Este conjunto de construcciones fue descubierto en 1931 a 310 kilómetros de ciudad de Campeche. El ingreso cuesta 70 pesos mexicanos y 45 adicionales si se quiere ingresar cámara de fotos o video. En total unos 20 mil pesos colombianos.

México tiene muchísimos atractivos para el turismo. No se conforme con la capital y Cancún. En su lista de pendientes ponga a Campeche, le aseguro que no se va a arrepentir.

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Cinco imperdibles en Colombia para este 2017

Apenas estamos empezando el año y ya varios amigos me han preguntado qué destinos les recomiendo para ir haciendo sus planes de viaje.

Pues bien, aceptando que dejo por fuera muchos sitios bellísimos que vale la pena conocer, voy a enumerar los que, a mi modo de ver, son “los 5 lugares del país que todo colombiano debe conocer antes de morir”. (Las comillas las uso porque evidentemente estoy parafraseando el título de un conocido best seller).

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Puerto Nariño, “el otro” municipio del Amazonas

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El departamento del Amazonas solo tiene dos municipios. Leticia es la capital… Puerto Nariño es “el otro”. Para dimensionar lo que es el Amazonas, basta decir que Antioquia tiene 125 municipios en 63 mil kilómetros cuadrados, mientras en Amazonas hay 2 municipios en 109 mil kilómetros. Y mientras la población antioqueña llega a 6 millones y medio de personas, en el Amazonas se calculan apenas 75 mil habitantes.

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San Basilio de Palenque, el último poblado que recuerda la llegada de los africanos a América

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Desde hace 10 años había querido ir a conocer a San Basilio de Palenque, población que el 25 de noviembre de 2005 fue declarada como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Lo primero que me preguntaba era si a un humilde mestizo como yo lo dejaban entrar. Hace unos días fui. Y entré sin problema, como lo hacen muchos turistas, casi todos extranjeros.

Así que les quiero compartir una guía simple sobre San Basilio de Palenque. Por qué es importante, cómo se llega, cuál es su historia, y cómo se recorre.

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Esto dice la página web de la Unesco 

“Palenque de San Basilio era una de aquellas comunidades fortificadas llamadas ‘palenques’, que fueron fundadas por los esclavos fugitivos como refugio en el siglo XVII. De los muchos palenques que existían en épocas anteriores, sólo el de San Basilio ha sobrevivido hasta hoy, convirtiéndose en un espacio cultural único. El espacio cultural de Palenque de San Basilio abarca prácticas sociales, médicas y religiosas, así como tradiciones musicales y orales, muchas de las cuales tienen raíces africanas”.

Nota: En este texto utilizo varias veces la expresión “negros” para referirme a las personas que llegaron de África y sus descendientes. No lo hago de manera peyorativa en ningún momento, al contrario lo hago porque así se llaman ellos a sí mismos con mucho orgullo en San Basilio de Palenque.

Cuál es la importancia de San Basilio de Palenque

Este sitio es importante porque parece un pueblo africano trasladado a territorio colombiano. Cuando los esclavos quedaron libres, salieron de Cartagena y otras poblaciones a buscar terrenos baldíos para vivir en libertad.

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Sus construcciones por supuesto fueron muy precarias, básicamente hacían un cerramiento de un espacio con palos y por eso se les conoció como “cercado empalizado” o “palenque”. Con el nombre de palenque se conocieron entonces esos guetos donde vivían solo negros. Hubo muchos, pero los procesos sociales y políticos poco a poco los acabaron, sus gentes se integraron a las ciudades republicanas y el mestizaje desdibujó su cultura. La importancia de San Basilio de Palenque radica en que es el único palenque que logró sobrevivir y sigue conservando la cultura africana.

Cómo se llega

Llegar es mucho más fácil de lo que uno piensa. Saliendo de Cartagena por la vía a Sincelejo son 56 kilómetros que se recorren en una hora, más o menos, en carro particular. Una hora y media en servicio público. También hay excursiones que salen desde Cartagena.

Cualquiera conoce la entrada. De la vía principal hacia el corregimiento hay 6 kilómetros con una parte en carretera destapada. Si se llega en bus por la vía principal que va a Sincelejo, el recorrido se puede terminar en una mototaxi.

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Foto: el centro de visitantes está ahí, pero cerrado. Aún no presta servicio aunque se terminó de construir en junio de 2013

San Basilio de Palenque es un pueblo, a primera vista muy similar a otros de la costa. No está cercado ni son mal recibidos los visitantes, por el contrario, muchos han entendido que el turismo es una buena alternativa económica y además revaloriza su cultura. El Gobierno colombiano construyó un centro de visitantes y todos esperan que empiece a funcionar. Allí habrá guías, presentaciones culturales, artesanías y venta de dulces típicos.

Cuál es su historia

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El guía local me cuenta por qué entró la raza negra al proceso de la conquista y la colonia en América. Ningún profesor de historia me había expuesto mejor la razón por la cual llegaron los africanos al nuevo mundo: “Los españoles esclavizaron a los indígenas pero los indígenas eran muy flojos, se enfermaban y se morían muy fácil. Así que necesitaban hombres y mujeres fuertes y resistentes, por eso fueron a África a buscar gente”. Descubro mucho dolor en sus palabras, pero también una especie de orgullo, en el fondo él está convencido de que la suya, es la raza superior. Y creo que estoy de acuerdo.

Le pregunto por la lengua propia de San Basilio. Y me explica que los mercaderes de esclavos en los años 1500 y 1600 traían negros del África, pero los mezclaban en los barcos de tal manera que llegaran esclavos de diferentes regiones que hablaban lenguas distintas. El objetivo era que no pudieran comunicarse para que les fuera más difícil armar motines o planes de escape. Por eso los negros no trajeron una lengua a América, llegaron con decenas de idiomas y dialectos que no lograron sobrevivir. Pero la necesidad de entenderse los llevó a construir poco a poco una lengua que mezcla español (que era el idioma que le imponían los colonizadores); portugués, inglés y francés (pues muchos venían de colonias de esos países); y pingui o lenguas bantú, (o sea las propias de origen africano). Esa extraña mezcla fue usada por los negros durante los años de esclavitud por necesidad y luego se convirtió en el “idioma propio” que se tenía en los palenques. Por eso hoy se conoce simplemente como lengua palenquera. Y dicen los guías locales que esta es una de las dos únicas lenguas vivas de origen colombiano, junto con el creole de los sanandresanos.

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El símbolo de la libertad en este lugar es Benkos Biohó, el primer negro que escapó de sus “amos” o “dueños”. Benkos se fugó una vez y fue recapturado cerca de Cartagena. Luego huyó más lejos y se estableció en el sitio donde hoy todavía está San Basilio, en el año 1603. Y cada cierto tiempo regresaba a Cartagena, a escondidas, a rescatar a otros negros o enseñarles cómo fugarse. Con todos ellos creó una comunidad y en 1713 hizo un “proceso de paz” con los españoles que les reconocieron su libertad a cambio de no rescatar a otros ni volver a promover fugas masivas.

Entre las condiciones que pusieron los españoles hubo dos que marcaron la historia. La primera, que debían aceptar un santo patrono y se designó a San Basilio. Esa historia no coincide con la que cuentan nuestros libros, pero me suena creíble. Lo curioso es que los españoles llamaron el poblado Palenque de San Basilio, pues para ellos el pueblo estaba a cargo del santo. Pero los negros siempre dijeron que todo lo que hubiera dentro del palenque era de ellos, por lo tanto el santo lo era. La historia le dio la victoria a los negros y por eso el pueblo se llama San Basilio de Palenque y no al revés.

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La otra condición fue más llamativa. Los españoles exigieron que se aceptara la presencia de un cura, que tenía a cargo bautizar a todos los nacidos allí y ese bautizo tenía efectos legales, es decir, el cura hacía las veces de registrador. Como los negros no usaban apellido, durante muchos años a cada niño se le ponía el nombre elegido por sus padres y el apellido del cura que hubiera en ese momento. El primer religioso en llegar fue uno de ascendencia italiana, de apellido Cassiani. Así que durante años todos los niños nacidos fueron de apellido Cassiani. Y eso explica que ahora hay más Cassiani negros en Colombia que blancos en Italia. El segundo sacerdote era de apellido Salgado y el tercero de apellido Cáceres. Esos son los orígenes de todas las familias palenqueras.

Me llama la atención algo que dijo el guía. Me explicó que ahora los palenqueros pueden casarse con personas de cualquier raza, pero que al principio se castigaba con la muerte a quien se mezclara con “personas de color”. Por un segundo no entendí, pedí que me repitiera y solo unos momentos después me dí cuenta que para ellos las “personas de color” son aquellas de color blanco o indio. Yo me quedo pensando en eso mientras el guía termina la historia contando que Benkos Biohó tuvo tres hijos, Okeke, Sando y Orika, esta última era su hija mayor. Y el propio Benkos la mató por haber tenido relaciones con un español.

Cómo se recorre

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Foto: Lo primero que uno encuentra son las palenqueras que venden dulces típicos, con las mismas recetas de hace más de 300 años. Enyucados, cocadas y la alegría con coco, son algunos de los dulces más comunes.

Al llegar a San Basilio de Palenque se me acercó un joven de piel muy oscura, cuerpo atlético y una impecable forma de hablar. Me ofreció guiarme por el pueblo por 25 mil pesos. Ese valor es por persona pero siempre hace descuento cuando se trata de un grupo familiar o de amigos.

El guía se llama Juan Manuel. Su familia es 100% palenquera y vive orgulloso de su origen negro. Estudia matemática pura y sus hermanos tienen títulos universitarios. Se expresa muy bien en español y también habla la lengua palenquera, como todos.

- “Asana ria”, le digo al llegar para sorprenderlo.

- “Asina ria”, me corrige. Esa expresión quiere decir “buenos días”.

Acepto mi error pero valora que yo me haya tomado el trabajo de consultar algunas palabras en su lengua antes de venir.

- Bienvenido a San Basilio de Palenque, aquí no hay mucho qué ver pero mucho qué contar. Así empieza su presentación.

El recorrido comienza en el parque principal, donde está la escultura en honor a Benkos Biohó. Al lado una pequeña capilla. Algunos viejos se reúnen a conversar alrededor del parque. La vida es lenta.

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Fotos: En la primera imagen una peinadora ofrece en un catálogo varios estilos llamativos . En la segunda, una niña muestra su peinado estilo muy africano, y paradójicamente, una camiseta del Barcelona. Cosas de la globalización.

Vamos a una de las peluquerías. Las palenqueras son famosas por sus trenzas y sus exóticos peinados. Cuentan que en los años de la esclavitud, las mujeres dibujaban las rutas de escape con trenzas en la cabeza. Y ocultaban semillas bajo el cabello para sacarlas de Cartagena y sembrar en sus palenques.

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Foto: El fútbol es uno de los fenómenos más globalizados. No podía faltar.

Me hablan de los personajes famosos de Palenque. Recuerdan mucho a Evaristo Márquez, a quien califican como el primer colombiano que fue actor del cine internacional. Efectivamente Márquez actuó en la película La Quemada (Queimada) con Marlon Brando, en 1968. Dicen que un actor negro que venía de Estados Unidos decidió no viajar a última hora y el director contrató para ese papel a Evaristo Márquez, que nunca había actuado en nada. El guía es familiar del improvisado actor. Me muestra la casa donde vivía Evaristo. Lo recuerdan como a una verdadera estrella de Hollywood.

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Luego vamos a la casa de otro personaje del pueblo. Se trata del maestro Rafael Cassiani Cassiani, director del Sexteto Tabalá. Tiene 81 años y una lucidez envidiable. El maestro vende sus cd a los turistas y toca en el solar de su casa un particular instrumento llamado “marímbula de cuerda”, que no tiene cuerdas pero sí suena por vibración con una caja de resonancia.

Después hablamos de boxeo. Tres campeones del mundo ha dado este pequeño pueblo. Los hermanos Ricardo y Prudencio Cardona; y por supuesto, el más famoso personaje palenquero: Antonio Cervantes, más conocido como Kid Pambelé.

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Foto: En esta casa creció Pambelé. Luego la donó para una obra social. Pambelé ahora vive en Turbaco y no ha vuelo por San Basilio, aunque siempre se ha declarado orgulloso de ser palenquero.

En 1972 San Basilio de Palenque no tenía luz eléctrica. Pambelé le regaló a un tío suyo una planta de energía y un televisor. El 28 de octubre de 1972 todos los habitantes del pueblo se agolparon alrededor del novedoso aparato. De esa manera los palenqueros pudieron ver la pelea en la que Pambelé logró el título como campeón mundial de boxeo. Y cuando llegó como héroe al país, el Presidente de la República le preguntó de qué forma podía hacerle un reconocimiento por la gloria que le había dado a Colombia. Y Pambelé respondió: “a mí no me de nada, pero dele a mi pueblo la luz eléctrica”. Y el Gobierno cumplió.

La caminada es muy agradable. Las historias se van hilando una con otra y la visita se transforma en un viaje al pasado. En una clase viva sobre nuestras raíces como país. Los relatos sobre la esclavitud, la lucha racial y el mestizaje, aquí toman forma de seres humanos. Me produce una sensación extraña. Creo que muchas cosas ya las sabía, pero no las sentía. La experiencia resulta transformadora.

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Juanchaco y Ladrilleros, en el Valle del Cauca, otra manera de disfrutar del mar

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El disfrute de la playa y el mar en el Pacífico es muy distinto al imaginario que todos tenemos de la arena blanca, los parasoles y las palmeras que hacen parte del paisaje natural del Caribe. Además, por el Pacífico pasan las ballenas yubartas. Es otra experiencia, muy distinta, que resulta muy enriquecedora.

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El paso de las ballenas yubartas es el mayor atractivo del litoral Pacífico para los viajeros. Casi todos viajan a verlas a Nuquí o a Bahía Solano. Pero yo quise hacerlo al estilo vallecaucano, es decir, a la altura de Juanchaco y Ladrilleros, poblaciones que siempre había querido conocer. Estas son las claves del viaje:

Cómo llegar:

El viaje comienza en Cali. De allí a Buenaventura hay 122 kilómetros que se recorren en dos horas y media, aproximadamente. Es fácil viajar en carro particular, o se puede tomar un bus de servicio público. Los buses salen cada 10 minutos de la terminal de transportes y el costo varía según el tipo de vehículo entre 20.000 y 25.000 pesos, es decir, el equivalente a unos 7 a 9 dólares.

Al llegar a la terminal de transportes de Buenaventura los viajeros deben tomar un taxi hasta el muelle turístico, que puede cobrar unos 5 mil pesos, o sea dos dólares más o menos.

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De allí se aborda una lancha hasta Juanchaco. Los hoteles normalmente incluyen el costo del transporte marítimo dentro del paquete turístico, pero es posible comprar el tiquete solo, por un precio de 28.000 pesos, unos 10 dólares. El recorrido es de una hora aproximadamente, bordeando el litoral. La lancha lo lleva hasta Juanchaco. Si quiere ir a Ladrilleros debe tomar una mototaxi que por 3.000 pesos hace el recorrido, que no toma más de 5 minutos.

Qué llama la atención al llegar:

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Son varias las cosas que sorprenden al viajero promedio. Para empezar la arena de la playa es negra. Delicada, pero negra, muy distinta a la arena blanca que se encuentra en San Andrés o en Cartagena.

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Los turistas que visitan la región por primera vez siempre preguntan en el muelle por dónde se van a Juanchaco. Y la gente les responde “es aquí, ya llegó”. Esa es la segunda sorpresa. Juanchaco no es más que un corredor de casas de madera, muy precarias, bordeando la playa. No esperen pues encontrar grandes hoteles, ni centros comerciales, ni cajeros electrónicos. Y Ladrilleros es igual. Quienes no lo sabían, en ese momento entienden que el viaje será muy distinto a lo que se puede encontrar en los destinos tradicionales de playa en el Caribe.

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Finalmente, la variación en el nivel de la marea fue lo que más me llamó la atención a mí. Esa es la tercera sorpresa. Tienen playas para visitar en la mañana y otras en la tarde, según la marea. El agua alcanza su punto más alto y llega después al punto más bajo en ciclos de 6 horas. Así que un lugar en el que el mar alcanza el borde de las piedras, a las 6 horas puede tener una amplia playa de hasta 50 metros. Eso es bien raro. Los esteros, que son como ríos de agua de mar que se adentra en la selva, a ciertas horas son navegables y a las 6 horas están secos.

Dónde alojarse:

Hay alojamientos que van desde los 20.000 pesos por noche, por persona, hasta los 250.000 en hoteles que incluyen las 3 comidas y algunas comodidades extras.

Mis recomendados son Bahía del Sol y Reserva Aguamarina. Tienen piscina, aire acondicionado y unas buenas instalaciones, aunque el viajero debe saber que no son hoteles de 5 estrellas ni mucho menos.

Qué hay por conocer:

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Hay varias playas, un recorrido por los esteros y con tiempo se puede coordinar una visita a las cascadas de Bahía Málaga. Pero sin duda el mayor atractivo es ver las ballenas yubarta.

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Las yubarta o ballenas jorobadas recorren 8.500 kilómetros desde la Antártida para buscar las aguas tibias del trópico para reproducirse. Se calcula que cada temporada, o sea entre julio y noviembre, pasan por esta zona entre 2 mil y 3 mil ballenas. Una ballena de este tipo mide alrededor de 15 metros y pesa 36 toneladas.

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El plan de avistamiento de ballenas está incluido por lo general en el paquete que vende el hotel, pero puede conseguirse por aparte en el muelle. Cada salida, de 45 minutos aproximadamente, tiene un costo de $ 30.000 por persona. Muchos viajeros hacen varias veces el recorrido.

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Ver muchas ballenas o ver muy pocas, es cuestión de suerte. No hay horas mejores para avistamientos más seguros. Los lancheros conocen las zonas que más frecuentan y se mueven por ellas hasta que los mamíferos gigantes del mar salen y se dejan ver. Ese momento es emocionante. Una de esas experiencias únicas que ofrece Colombia y que vale la pena vivir.

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¡ Vamos pa’la Guajira, primo !

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Les quiero compartir hoy un destino recomendadísimo. La Guajira. Si a un extranjero lo dejan allí sin contarle dónde está, es casi imposible que acierte a decir que eso es Colombia. Es un mundo aparte. Un lugar al que hay que ir por lo menos una vez en la vida.

Aeropuerto

Cómo llegar

Por vía aérea solo llega Avianca al Aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha. Tiene 2 vuelos diarios desde Bogotá.

La otra opción es llegar a Valledupar o a Santa Marta y desde cualquiera de estas ciudades recorrer casi 3 horas por una buena carretera.

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Dónde alojarse

Aunque en Riohacha hay varios hoteles, mi recomendación es alojarse en el Hotel Waya Guajira, ubicado en el municipio de Albania, justo al lado de la mina del Cerrejón.

El hotel tiene 140 habitaciones muy cómodas y una piscina que provoca a toda hora, además de 3 jacuzzis al aire libre y otras comodidades. (http://www.hotelwayaguajira.com)

 

Qué hay por conocer

Creo que lo mejor es organizar las visitas a los diferentes atractivos con una operadora. Yo recomiendo a Turismerk por la calidad de sus servicios (http://turismerk.com)

Es posible hacer ciertos recorridos en un carro particular o alquilar uno en el destino. Pero no debe hacerse la visita al Cabo de la Vela por cuenta propia. Muchos viajeros se han perdido pues no hay una carretera trazada, son caminos en medio de la arena y sin señalización. Es fundamental un guía local.

Son muchos los atractivos. Estos son mis recomendados:

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Tarde de ranchería

Conocer la vida de los wayuu es posible. La visita incluye una explicación de la cultura y las creencias indígenas, bailes típicos, artesanía y algo de su gastronomía.

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Mina del Cerrejón

Es la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo. Y ofrece la posibilidad de hacer visitas guiadas. Se hacen 3 salidas diarias, de lunes a viernes. El programa comienza con una charla en el Centro de Visitantes para conocer el proceso de la mina. Luego se hace un recorrido que dura más o menos 2 horas en un bus de la compañía. Hay dos paradas para observar los procesos desde miradores ubicados en sitios donde se puede contemplar una vista general.

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Cabo de la Vela

Es un sitio mágico. Los mayores atractivos son el Pilón de Azúcar, que es una colina a la que se asciende caminando; el faro, que durante años fue la única guía de los navegantes, y la playa de Ojo de Agua.

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Manaure, Uribia y Maicao

La visita a Manaure es muy llamativa por los inmensos pilones de sal. Uribia es considerada la capital indígena de Colombia, y tiene un pintoresco centro artesanal. Y Maicao conserva una vieja tradición de comerciantes y una gran influencia islámica.

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Finalmente, hay dos cosas que son imposibles de describir en un texto y que hacen parte del encanto de la Guajira: el clima caliente y seco que no se encuentra en ningún otro lugar de Colombia; y el “sonsonete” del hablado característico del Guajiro, que se le queda pegado a uno por más de una semana, y que exige que a cualquier persona se le tenga que saludar con un característico “ajááááááá, primo”.

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