No diga “deportes extremos”, diga “actividades de aventura”

Kayack en Yopal

Muchos turistas se sienten intimidados por lo que llaman “deportes extremos”. Creen que no tienen la preparación física necesaria. Y no permiten que los practiquen los niños o adultos de cierta edad. Sin embargo, estas actividades no están diseñadas para deportistas de alto rendimiento, sino para personas del común que quieren un poco de emoción.

 

Un día, hace como 4 años, recibí una llamada. La persona que me llamó quería rectificar el término “Deportes Extremos”, que supuestamente yo había utilizado en un texto.

 

Lo primero que le dije fue que yo no había escrito ese artículo. Pero me interesó el tema. Al otro lado de la línea estaba Javier Gómez, Presidente de la Fedec, que es la Federación Colombiana de Eco parques, Ecoturismo y Turismo de Aventura.

 

Javier me explicó que los deportes están definidos por los reglamentos de competencia, y aunque se practiquen con fines recreativos tienen lineamientos encaminados a alcanzar unos logros. Lo que en Colombia empezó a hacerse de manera técnica y organizada desde 1997, más o menos, son actividades de recreación para turistas.

 

En 2011 se creó la Red de Turismo de Aventura de Colombia. Y en ese momento la Fedec emitió un comunicado, firmado por Javier, que explica claramente la diferencia: “La conformación de la red implicó adecuar el concepto de deportes de aventura y deportes extremos al de actividades de aventura en la naturaleza, donde si bien es importante la actividad técnica propiamente dicha (remar, escalar, etc.) es importante también el recurso natural y su sostenibilidad, desarrollar guiones ambientales para contar a los turistas durante el desarrollo de la actividad, contribuyendo a mejorar la experiencia del turista de aventura”.

 

Algunas de las actividades más conocidas, para que revise cuántas le faltan por practicar, son las siguientes:

 

* Actividades en el agua:

Rafting: Consiste en recorrer el cauce de un río impulsados por la corriente, en un bote inflable sin motor, solo con la ayuda de remos. La dificultad se mide de grado 1 a 6, dependiendo de la turbulencia del río.

Rafting 017

Kayak: Es una embarcación larga y estrecha para navegar en ríos o en el mar. Se impulsa con remos.

Kayak

Buceo: En algunos países se conoce como submarinismo. Consiste en descender en el agua a pulmón libre o con el equipo especializado para respirar con la ayuda de un tanque de oxígeno y poder permanecer por largos períodos bajo el agua.

Buceo

Snorkel o careteo: Es la inmersión en el agua sin tanque de oxígeno, solo con el snorkel que es dispositivo con un tubo que permite respirar aunque se tenga la cabeza mirando hacia el fondo del mar o algún cuerpo de agua.

Careteo

 

* Actividades en la montaña:

Rappel: Se trata del descenso en cuerda. Si se hace en medio de una cascada se denomina como torrentismo.

Torrentismo

Escalada: Es el ascenso por paredes o rocas, normalmente con fuertes pendientes.

Escalada

Espeleología: Es la exploración de cuevas o cavernas.

Espeleologia

Trekking: Caminadas largas, generalmente en montaña.

Trekking

Mountain bike: Recorridos en bicicleta por montaña y caminos agrestes.

Bike agua

 

* Actividades de aire:

Paracaidismo: Es la técnica de lanzamiento de personas desde grandes alturas, normalmente desde un helicóptero o avioneta, con un paracaídas.

Paracidismo (720x405)

Parapentismo: Se trata del vuelo en parapente, un equipo similar a un paracaídas que permite elevarse con las corrientes de aire. Se acostumbra hacer el lanzamiento desde una montaña a un cañón o espacio abierto.

Parapente

Puenting, puentismo o bungee jumping: La persona se lanza de una gran altura atada de una cuerda elástica, generalmente por los tobillos.

Puenting - Bungee jumping

Canopy o tirolina: Es el desplazamiento con una polea a través de un cable, entre dos bases o plataformas. La persona va impulsada por gravedad.

Canopi

 

Hace unos años le prometí a Javier Gómez que lo ayudaría para explicarle a la gente que las actividades de aventura están hechas para los turistas comunes y corrientes, con las condiciones de seguridad necesarias para que las personas puedan disfrutar de ellas tranquilamente. Y que no son deportes y muchos menos extremos. Aunque el término es usado y entendido por muchos. Espero con este post haber ayudado a hacer esa claridad.

Héctor Mora guarda una colección única de llaveros que se llevaba de los hoteles a donde iba

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Los que tenemos más de 35 años y vivimos en Colombia el último cuarto del siglo XX, sin ninguna duda, sabemos quién es Héctor Mora. Lo que yo no sabía, y creo que muchos desconocen, es que Héctor se llevaba los llaveros de los hoteles que visitaba y con ellas construyó una colección variopinta que hoy luce es su casa: 407 llaveros de hoteles traídas de los 5 continentes.

“La colección se acabó cuando cambiaron las llaves por las tarjetas magnéticas en los hoteles –me dice mientras me enseña su colección-. Al principio coleccioné tarjetas, que traían imágenes de los hoteles, pero luego empezaron a hacerlas con avisos de publicidad o blancas, y se perdió el encanto”.

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Foto: Así se veía Héctor Mora, en 1981, durante su viaje a Isla de Pascua. Su rostro fue uno de los más populares de la televisión colombiana

 

Héctor Mora es un personaje, como pocos, en la historia de la televisión colombiana. Es abogado pero su vida la hizo entre cámaras de televisión. Viajero por vocación recorrió el mundo a su antojo y logró que le pagaran por ello. Acaba de cumplir 73 años y luce más joven que cuando presentaba sus programas Cámara Viajera, Pasaporte al Mundo y El Mundo al Vuelo. Su voz sigue siendo la misma que se nos quedó grabada en la memoria desde los años en que nos enseñaba cada semana una ciudad remota que no alcanzábamos a imaginar, en aquella época en los que vivíamos sin internet y sin televisión por cable.

A medida que me muestra los llaveros me narra historias, muchas con anécdotas divertidas. Dice sin sonrojarse, creo que con orgullo, que todas las llaves logró llevárselas sin permiso de los hoteles. Muchas artimañas utilizó para conseguirlos. La más común era no entregar la llave en recepción al salir en la mañana y reclamar en la tarde la de otra habitación, para quedar con dos y solo devolver una en el momento del check out.

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Foto: Héctor Mora con la llave del Hotel Rossia, donde estuvo alojado en Moscú

Uno de los llaveros que más recuerda es el de un hotel ruso, el Hotel Rossia de Moscú. En Caracol Radio contó un día que había sido difícil robarla por los múltiples controles de seguridad que tenían en ese país. Y con su exquisito sentido del humor, que mantiene intacto, dijo durante la entrevista que “seguramente en estos momentos un recepcionista de ese hotel debe estar en Siberia como castigo por haber dejado perder una llave”. Días después fue contactado por una funcionaria de la diplomacia rusa, que lo había ubicado gracias a un periodista colombiano que vivía en Moscú. La funcionaria, muy seria, le explicó que lo llamaba porque quería informarle, para su tranquilidad, que habían revisado todos los reportes de los organismos de inteligencia y ningún recepcionista había sido enviado a Siberia.

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Foto: Los llaveros de los hoteles hacen parte de una gran colección de objetos traídos de sus muchos viajes, que hacen que su casa parazca un museo de diversas culturas

 

Con Héctor Mora las historias son interminables. Su memoria es prodigiosa, recuerda cada sitio con rigurosa precisión y a cada persona que conoció por su nombre y sus más triviales detalles. Me cuenta que durante los 25 años que dedicó a viajar por todo el mundo realizó un total de 1240 capítulos en 107 países.

Me despido de Héctor. Y me aseguro de tener mi llavero en el bolsillo, aunque no me ha dicho que haya empezado a coleccionar llaveros de las casas de los amigos.

¿ Es usted un viajero fastidioso ?

Pasajero fastidioso imagen

Viajar en avión tiene una especie de código de protocolo que algunos no respetan. Tal vez usted hace cosas que a los demás les fastidian y no se da cuenta.

 

Así que yo le voy a decir cuáles son los viajeros que a la mayoría nos incomodan:

 

El “clavarodillas”: Por favor viajeros, compañeros de vuelo, entiendan que cuando hacen presión sobre la silla de adelante lo están haciendo sobre la espalda de la persona que va sentada allí. Asumir posiciones de contorsionista, apoyando la rodilla o los pies sobre la silla de adelante es lo más fastidioso que puede hacer un viajero. Y cuando se levante por favor no lo haga agarrando la parte superior de la silla que tiene al frente pues ese halón es muy incómodo para quien va adelante.

 

El del “very-very”: Mi papá lo llama “very-very”. Mi mamá, muy paisa, le dice “Mal de Zambito”. No se cómo lo llaman en otras partes pero es esa costumbre de algunos que mueven la rodilla de manera rápida y constante, generando una especie de “bailecito” que se siente en el piso o en la silla.

 

El niño “pataletoso”: Es muy aburridor un bebé que llora todo el vuelo o un niño que grita y le paga a la silla. Señor padre de familia. Enséñele a su hijo a guardar compostura desde pequeño. Si sabe que su bebé se calma con un biberón o con un juguete, llévelo a mano. Y a los niños más grandecitos explíquele que los demás pasajeros merecen respeto.

 

El que entra y sale: Hay personas inquietas, que tal vez por sus nervios o por algún problema fisiológico se levantan al baño dos o tres veces durante el vuelo. En ese caso elija siempre una silla en el pasillo, es muy molesto que se siente en la ventanilla y constantemente pase “por encima” de los otros viajeros. Y si necesita un libro, una almohadilla, unos audífonos o cualquier otra cosa que lleva en su morral; prepárelos con tiempo. No se levante cada 5 minutos a buscar algo del compartimiento de equipaje de mano. Por favor.

 

Los amigos a distancia: Son esos que se sientan separados pero hablan a gritos y se pasan cosas. Hay quienes se encuentran con un viejo amigo que va en el mismo vuelo y está ubicado a una o dos sillas más adelante. Incluso hay quienes van juntos pero no hacen el check in al mismo tiempo, así que quedan separados. Y todo el vuelo conversan a los gritos por encima de los demás pasajeros, se pasan cosas y comparten comida, todo esto incomodando a las personas que están en el medio.

 

El “empujador”: Es un personaje ansioso que tanto en la fila para ingresar al avión, como para salir, parece creer que puede ganar unos centímetros a pesar de que la fila está detenida. Así que reduce al mínimo la distancia con el viajero de adelante, con su maletín le golpea sin querer las piernas o con su maleta de ruedas empuja las pantorrillas de la persona que va en frente. Todo tiene su ritmo y el avión no va a despegar antes ni van a abrir la puerta más rápido al llegar porque un pasajero esté empujando a los demás.

 

Sea un viajero chévere. Disfrute su vuelo sin perturbar la tranquilidad de los demás. Se lo agradeceremos.

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Mitos y mentiras sobre las agencias de viajes

Mapa

En conversaciones con amigos he visto que están haciendo carrera algunas frases o ideas que no son ciertas con respecto a la compra de servicios turísticos en las agencias de viajes. Algunos creen que es mejor “saltarse” a la agencia y puede ser un error.

Agencia de viajes

Foto: Los asesores de las agencias de viajes están para ayudarle a definir los detalles de su viaje y conseguir la mejor opción. Imagen cortesía Pinto Tours, agencia de viajes de Cúcuta.

Vamos a revisar  una a una esas creencias sobre los viajes. Creo que se trata de mitos que de tanto repetirse, alguien puede pensar que son verdad. Tal vez usted también haya escuchado frases como estas:

 

Mito: “Los tiquetes aéreos son más baratos en la página de la aerolínea”

Realidad: En Colombia, gracias a la Resolución 890 de 2010 de la Aerocivil, las aerolíneas están obligadas a ofrecer a través de las agencias de viajes las mismas tarifas que ofrecen en su página web o en sus oficinas. Las aerolíneas definen las tarifas y las entregan a los GDS, que son los sistemas de distribución (Amadeus, Sabre o Travelport). Y de allí las toman todas las agencias. La única diferencia, y es mínima, se puede presentar si la compra se hace por internet, sin importar si es en la página web de la aerolínea o en la página web de la agencia de viajes.

 

Mito: Los servicios turísticos son más caros en las agencias porque éstas actúan como intermediarios

Realidad: Esta lógica no aplica. Además de las aerolíneas, que ya expliqué arriba, los otros proveedores turísticos tampoco suelen cobrar menos cuando venden directamente. Lo normal es que sobre los precios de venta al público las agencias mayoristas reciben un 20% de comisión y las minoristas entre el 10% y el 13%. Pero el precio al público casi siempre es el mismo. Ocurre igual que si compras la camiseta de la Selección Colombia en la tienda de Adidas o en un almacén como Falabella. Vale los mismos 169.000 pesos, solo que en el segundo caso Adidas le pagará una comisión a Falabella. Pero ojo, el precio al consumidor es igual.

 

Mito: Es más barato comprar cada cosa por aparte y no en un paquete de una agencia de viajes

Realidad: Cuando las agencias empaquetan normalmente logran un precio final más barato para el cliente por varias razones. Por una parte las agencias mayoristas tienen acceso a tiquetes aéreos con “tarifas de mayoreo”, que son precios que las aerolíneas no hacen públicos y que solo pueden usar las agencias que venden grandes volúmenes y siempre que vayan dentro de un paquete, nunca se venden sueltos. También tienen las agencias mayoristas negociaciones similares con hoteles y otros prestadores turísticos. Finalmente, en muchas ocasiones las agencias mayoristas precompran sillas aéreas, noches hoteleras o cabinas de cruceros. Esto quiere decir, que pagan anticipadamente un gran volumen, a cambio de tener precios muy por debajo de los que puede conseguir una persona directamente. Así que cuando un usuario entra a internet a buscar una silla de avión y una habitación de hotel encontrará las tarifas plenas, mientras que el mayorista por su volumen y tal vez por haber hecho precompra, tendrá tarifas de un 20%, 30% ó 40% más económicas.

 

Mito: Es mejor comprar en sitios como Despegar que en una agencia de viajes

Realidad: Hay que empezar por decir que Despegar.com es una agencia de viajes. Como los son Atrapalo.com, vuélese.com, lostiquetesmasbaratos.com, etc. Se conocen como OTA (online travel agencies, es decir, agencias de viajes en línea). Tienen la ventaja de trabajar 24/7 y te puedes ahorrar el desplazamiento hasta una oficina. Pero el modelo de negocio es igual. Estas empresas hacen convenios con aerolíneas, hoteles y otros prestadores de servicios y actúan como intermediarios como cualquier agencia tradicional, lo único que cambia es la plataforma tecnológica que usan para establecer el contacto contigo.

 

Mito: Tengo que elegir entre ir a una agencia de viajes o sentarme a organizar la ruta yo mismo

Realidad: En las agencias pueden ayudarte a organizar el viaje como lo quieras. Es decir, te pueden vender un paquete ya hecho o te pueden armar uno a tu medida, que es lo que llamamos “empaquetamiento dinámico”. Si tienes una ruta armada te la venden como la tienes planeada y si quieres incluir alguna actividad en particular la agencia te ayuda a que vaya dentro del paquete, muchas veces a menor costo que si lo compras directamente en el destino. Por ejemplo, boletas para un partido de fútbol si vas a Madrid, el ingreso al Museo del Louvre en París, o la visita a Johnny Cay en San Andrés.

Así que para su próximo viaje decida si busca a la agencia de viajes o arma su propia ruta. Pero no lo decida partiendo de mitos falsos. Si quiere viajar “por libre”, hágalo, es una opción muy válida de la que hablaremos en un próximo post. Y si quiere llevar una ruta, con sus reservas garantizadas, no lo dude, llame a la agencia de viajes.

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Destinos que eran… y ya no son

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El Top 3 de los destinos a los que todos queríamos ir y a donde ya nadie va.

 

Hay muchos lugares que se van poniendo de moda, ciudades o pueblos que se convierten en destinos muy llamativos… y se llenan de turistas. Pero hoy les voy a hablar de los que van pasando a segundo plano, esos con los que soñábamos hace años y hoy no tenemos en la lista de las opciones para nuestras próximas vacaciones.

 

Es subjetivo, claro, y no quiero ofender a los habitantes de estos lugares ni a los empresarios que siguen trabajando por darle impulso a estos destinos. Lo que digo es que hubo una generación que soñó con un paseo a estos sitios y ahora ni los recuerda. Y esa generación fue la mía. El Top 3 es este:

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Foto: Playas ecuatorianas, tomada de la página de Facebook del Ministerio de Turismo de Ecuador

  1. Viaje en carro a las playas de Ecuador

A finales de los 70 este era el viaje con el que muchos jóvenes soñaban. El atractivo principal eran las playas de Esmeraldas, ciudad ubicada al norte de ese país. Incluso algunos llegaban hasta Manta, tras un viaje de 24 horas desde Medellín. Las carreteras no eran muy buenas, pero se viajaba sin miedo. A mediados de la década de 1980 esa larga travesía dejó de ser una buena alternativa y hoy nadie parece sentirse atraído por ese viaje.

Por si quiere ir: La ruta es Medellín-Cali-Pasto-Ipiales-Tulcán-Esmeraldas. En total de 1407 kilómetros. En gasolina se va a gastar unos 600.000 pesos ida y vuelta (230 dólares). Y en peajes otros 250.000 pesos. Sume los gastos del hotel, alimentación y otras cosas. Si viajan dos personas, durante una semana, calcule unos 5 millones de pesos (1.900 dólares).

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Foto: Ubicada en el archipiélago de Las Perlas, esta isla recibe hoy pocos colombianos. Imagen tomada de la web  de AirPanama

  1. La isla de Contadora

Está ubicada a 40 kilómetros de la ciudad de Panamá. A finales de los 70 y principios de los 80 era un destino muy apetecido por los colombianos, muchos recuerdan que llegó a ser el más deseado para lunas de miel. Se viajaba a Panamá vía Copa y luego en avionetas de no más de 20 pasajeros hasta Contadora. Panamá se fortaleció como destino para los colombianos, pero Contadora en cambio, dejó de ser un referente para los viajeros. Hoy casi nadie la ofrece y son muy pocos los turistas que la incluyen es su plan de viaje.

Por si quiere ir: Un plan a Panamá puede conseguirse desde 800 dólares, aproximadamente, unos dos millones de pesos. Adicionalmente, un paquete saliendo desde Panamá, para pasar 2 días en Contadora con viaje en ferry y un hotel de categoría media, vale alrededor de unos 530.000 pesos (200 dólares). También es posible viajar en avioneta. El tiquete aéreo tiene un costo cercano a los 290 mil pesos (110 dólares).

El Chavo en Acapulco

Foto: Los inolvidables capítulos de El Chavo en Acapulco le dieron un carácter aspiracional a este destino mexicano. Foto tomada de la imagen del televisor

  1. Acapulco

El Top lo encabeza este destino de playa, que hace 30 ó 40 años era el sueño de muchas familias colombianas. Además del trabajo de los agentes de viajes, uno de los motivos que puso de moda a Acapulco fue la emisión de 3 capítulos del Chavo del 8 en el que los habitantes de La Vecindad viajan a ese destino. Los programas se emitieron por primera vez en México en 1977. Muchos soñábamos con la piscina del Hotel Acapulco Continental, hoy llamado Hotel Emporio. Pero con el pasar de los años ir Acapulco dejó de ser el viaje aspiracional para los colombianos y hoy en día Cancún es, con mucha ventaja, el destino de playa número 1 de México.

Por si quiere ir: Un plan de 4 noches 5 días en el Hotel Emporio en acomodación doble puede costar unos 5 millones de pesos por persona (unos 1.900 dólares). Viajando por cuenta propia el tiquete aéreo vale más o menos un millón y medio de pesos (560 dólares), y se pueden conseguir buenos hoteles desde 200 mil pesos por noche (75 dólares).

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San Juan Chamula, el pueblo indígena que cree que la Coca Cola saca las malas energías

Capilla de San Juan

¿Por qué un pueblo indígena podría incluir Coca Cola en sus rituales religiosos? Fui a averiguarlo.

La población de San Juan Chamula está ubicada en México, en el Estado de Chiapas. Alguien me dijo hace unos años que sus habitantes consideran que la Coca Cola era casi que una bebida sagrada. Y prometí ir a verificar si eso esa verdad, pues no había conocido una idea tan contradictoria: indígenas que le rinden culto a la gaseosa que es símbolo del “imperialismo yanqui”.

 

Ruinas San Sebastian

Foto: Ruinas de la Capilla de San Sebastián, en San Juan Chamula. Las campanas fueron “castigadas” y retiradas de la parte alta porque “no fueron capacesde proteger el templo” ante un incendio. Al lado el cementerio del pueblo.

La semana pasada fui a San Juan Chamula. Es un pequeño poblado de unos 60 mil habitantes, en el sur de México, cerca de la frontera con Guatemala. Los chamulas vienen de la etnia Tzotzil, y son herederos de los mayas. Llegué a la plaza principal y allí encontré el templo de San Juan Bautista.

 

Aunque por fuera parece una típica capilla del estilo que trajeron los evangelizadores católicos, en su interior se nota una deliciosa mezcla de lo ancestral indígena con el modelo español. No se permite tomar fotografías en el interior. En internet ví algunas, pero prefiero no compartirlas sin autorización del fotógrafo y sobre todo, sin autorización de los chamulas. Los indígenas tampoco se dejan fotografiar sus caras pues creen, como en muchas otras culturas, que las fotos “les roban el alma”.

Juan en San Juan Chamula

Foto: Este soy yo, con la Capilla de San Juan Bautista a mis espaldas.

Adentro, todo llama la atención. Para empezar, no hay bancas para sentarse mirando al altar, como en cualquier capilla. La gente reza en el piso, que está cubierto de ramas de pino. Por todos lados hay velas. Se siente olor a incienso. Hay pequeños grupos familiares, repartidos por el templo, orando de rodillas y bebiendo de diferentes botellas. El líder de la familia toma “posh”, una bebida ancestral fermentada hecha de destilados de caña y fécula de maíz, a la que le atribuyen el poder de crear un puente entre el mundo material y el espiritual.

 

La capilla está llena de figuras de santos. Muchos. Muchísimos. Aparecen, incluso, el “Sagrado Corazón Mayor” y el “Sagrado Corazón Menor”. (???). Solo falta la imagen del Divino Niño del 20 de julio. Todos los santos tienen, además, un espejo colgado en el cuello. Algunos guías dicen que los indígenas los ponen para que aquellos que se atrevan a fotografiarlos pierdan el alma “por reflejo”. Finalmente llama la atención que en el altar mayor, donde se tienen tres figuras, Jesús se encuentra en uno de los costados, mientras en el centro, elevado por encima de todos, está la imagen de San Juan Bautista, a quien reconocen como el máximo patrono.

 

Nos explican que adentro de la capilla se vive la simbología de los 4 elementos: la tierra, representada por las ramas de pino; el aire, por el incienso; el fuego, por las velas; y el agua, por el posh.

Coca Cola San Juan Chamula

Foto: Esta es la imagen que se ve en las afueras de la capilla… no hay ventas de veladoras ni estampitas de los santos, solo hay vendedores de Coca Cola para los feligreses que van a ingresar a elevar sus oraciones.

 

Finalmente, pude comprobar la incógnita que me llevó hasta aquel lugar. Todas las personas que rezaban, se iban pasando de mano en mano una botella de Coca Cola. La razón es simple. Los indígenas desde hace cientos de años creen que eructar sirve para eliminar las malas energías. Esos sonidos provenientes del estómago son asociados con fuerzas negativas que llevan en su interior y eliminarlos es como liberarse, como limpiarse. Por eso, cuando conocieron la Coca Cola, encontraron una forma de sanar el espíritu. Los publicistas de la multinacional estadounidense seguro nunca lo imaginaron, pero en este pueblo, lejos de los grandes medios de comunicación, la Cola Cola se convirtió, verdaderamente, en la chispa de la vida.

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Los 7 viajes que debes hacer por lo menos una vez en tu vida

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Hay muchos tipos de viajes, y estos son para mí los 7 que nadie debería dejar de hacer. ¿Cuántos te faltan?

Cada vez viajamos más. No hay duda. Viajar define nuestra personalidad y algunos viajes nos marcan la vida. Y viajamos de muchas formas, con distintas compañías y por diversos motivos. Pero hay 7 viajes que nadie debería dejar de hacer. Revisa cuántos te faltan.

1. Con un grupo de familiares, cuando eres niño
Comúnmente, entre los mejores recuerdos de la infancia, todos tenemos en la memoria un viaje que hicimos con nuestros papás, los hermanos, los tíos, los primos, los abuelos… para la mayoría ese recuerdo está asociado a un viaje a “la costa”, a la playa, al mar… pero para muchos puede ser a una finca o a un pueblo. Da igual. En este, que suele ser el primero de nuestros viajes inolvidables, lo que importa es la compañía.

2. El viaje solo
A muchos no nos gusta viajar solos, pero hay que hacerlo por lo menos una vez en la vida. Otras personas lo hacen bastante y a menudo. Viajar solo permite tener espacios de silencio que a veces la compañía nos limita. Viajar solo es asumir la propia vida, entender el mundo a nuestro estilo, generar relaciones sin presiones y confrontarse uno mismo, lejos de todo lo que nos distrae. El destino no importa. Tampoco la edad en que se haga este viaje. Lo que vale es el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos.

3. Con un grupo grande de amigos, a la playa
La mayoría de las personas vive esta experiencia entre los 15 y los 25 años. Es un viaje que se debe hacer en la juventud, aunque no hay problema en repetirlo hasta la vejez. Pero es un viaje de juventud porque la playa y el andar en grupo son condiciones que asociamos a la diversión, a la fiesta, a las nuevas amistades… para muchos este viaje se hace en la excursión de último año del colegio, en las vacaciones con compañeros de la universidad o “amigos de por la casa”. Aquí lo que importa es el ambiente de rumba y desconexión que difícilmente en otro momento de la vida se puede lograr.

4. Con tu novia antes de casarte
A la gente se le conoce viajando. Nada más cierto. Y por eso la mejor prueba de convivencia es un viaje en pareja de por lo menos 6 ó 7 días. Cuando pensamos en casarnos resulta muy buena la idea de hacer un viaje. Conocer al otro en circunstancias reales, cuáles son sus gustos y sus caprichos. Compartir la vida con alguien es una decisión muy importante. Se trata de elegir un compañero de viaje para la vida. Por eso viajar, siendo novios, resulta siempre una experiencia enriquecedora. Aquí lo importante es la convivencia.

5. Un viaje largo en carro, sin destino fijo
Salir en carro tiene su encanto. Y es bueno hacer un viaje largo, por carreteras desconocidas, sin un itinerario definido. El mundo nos ha llevado a vivir con base en cronogramas preparados, itinerarios rígidos y calculados. Por eso, al menos una vez en la vida, es gratificante “caminar sin rumbo alguno”, como dice la canción del Conjunto Clásico. Es la oportunidad de ir de pueblo en pueblo, disfrutando de las cosas simples que se van encontrando en la ruta, dejándose sorprender por las personas y las culturas. Durmiendo donde nos encuentra la noche, pasando mucho tiempo en unos lugares y saltando rápido otros. No importa la compañía, puede hacerse con la pareja, con amigos o solos. Y no importa llegar a ningún destino. Lo importante es el camino.

6. Con tu hijo, cuando tiene 4 años
Quienes tenemos el gusto de ser papás, sabemos que pocas alegrías se comparan con la de ver a nuestros hijos disfrutar de un buen paseo. Y creo que la mejor edad para un viaje que reafirme la relación de un padre o una madre con su hijo es entre los 4 y 5 años. Más pequeñitos poco disfrutan. Algunos pueden preferir un viaje con los hijos un poco más grandecitos, cuando tienen más autonomía y son más conscientes. Puede ser. Pero por mi experiencia digo que cuando el niño tiene 4 años hay una conexión mágica que se potencia mucho con un viaje. No importa el destino. Importa la relación que se establece entre el padre o la madre con el niño.

7. Con tu papá o tus papás cuando están viejos
Todos pasamos por varios períodos: Cuando los papás nos llevan a pasear, cuando poco nos atrae la idea de viajar con ellos, cuando volvemos a salir juntos…y luego, hay que hacer, por lo menos, un viaje cuando nuestros padres están viejos. Puede ser a ese destino soñado por ellos que nunca pudieron visitar. O al destino que trae buenos recuerdos de viajes anteriores. O simplemente, a un destino que resulte cómodo pues para los viejos ya no es importante un hotel lujoso pero sí un sitio donde no haya que subir escaleras ni caminar mucho. Es un viaje lento, hay que tener paciencia. Este es el último de los 7 viajes que no se deben dejar de hacer. Y como resulta apenas lógico, aquí lo más importante es que éste es un viaje de gratitud.

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