Mao Molina sueña con terminar en el Medellín

Mao Molina es uno de los hinchas fieles del Medellín, donde ha jugado en dos etapas.

Mao Molina es uno de los hinchas fieles del Medellín, donde ha jugado en dos etapas.

Entre los 70 campeones de la era moderna del Independiente Medellín hay uno que sobresale. Se llama Mauricio Molina, terminó ovacionado el miércoles en el Atanasio Girardot por la hinchada y fue el cerebro de la tercera estrella, ese que consiguió el equipo en 2002-2 luego de 45 años de búsqueda.

Mao ve la final de la Liga Postobón abierta, pareja y le recomienda a sus colegas del DIM “fortalecerse mentalmente para aprovechar el buen potencial que tienen apoyados en la técnica y el gran poder ofensivo que han mostrado en la temporada”.

Molina, quien aún tiene un año de contrato en el fútbol coreano con el Seúl Fútbol Club, sueña con terminar su carrera en el conjunto escarlata. Sin embargo, aclara que esa decisión no está en sus manos, porque aspira a salir por la puerta de adelante en el equipo asiático.

¿Cómo lograron el sufrido título de 2002?

Luego de estar en el puesto 17 con el profe Reinaldo Rueda, nos unimos y creímos en nosotros mismos para hacernos fuertes mentalmente y pensar sólo en la final”.

¿Y de los obstáculos qué?

El principal fue la furia de la hinchada y su presión, porque nos agredía verbalmente por estar en la cola, con decir que un día salimos en tanqueta. Por fortuna nos unimos y aprovechamos el talento de los muchachos, entre ellos Amaranto Perea, Andrés Orozco, Ricardo Calle, Roberto Carlos Cortés, JohnJavier Restrepo, Tressor Moreno y David Montoya. Todos teníamos nuestra especialidad y nos complementábamos bien”.

¿Cuándo se sintieron campeones hace 12 años?

Ni con el 2-0 en el Atanasio en el primer partido con Pasto, porque aún faltaba en el sur, donde la altura golpea, perdimos un penalti y terminamos con dos jugadores menos. Cuando el árbitro determinó el 1-1 final en el estadio Libertad, ahí sí no la creímos, porque fue una estrella bien sufrida, anhelada y necesitada por la afición roja en el torneo de la Dimayor”.

¿En qué influyó el técnico?

Víctor Luna fue determinante al creer en los jugadores. Nos convenció de que éramos los mejores y podíamos acabar con el peso de 45 años sin títulos para el Medellín. Fuera de eso, contamos con u motivador como el siquiatra Carlos Palacio, quien nos trabajó mentalmente para terminar con esa historia negativa”.

¿Cómo fue la fiesta?

En el estadio y en un cuarto del hotel de Pasto cantamos y gritamos llenos de pasión. Luego nos recibieron en carro de bomberos, recorrimos a Medellín y dimos la vuelta olímpica en el Atanasio. Fue una fiesta difícil de olvidar por la felicidad colectiva”.

¿Cómo analiza al DIM?

El miércoles vi a un Medellín de calidad, técnica y vocación ofensiva. También aprecié a un equipo que sufre mucho cuando recibe goles”.

¿Ve al Medellín con opción?

La final está abierta, más cuando Santa Fe es un equipo amarrado y defensivo que vino a especular a Medellín para llevarse el resultado con contragolpes. Si el Medellín se fortalece anímicamente, no comete los errores del primer partido y sigue siendo un buen visitante puede aspirar, porque el título aún no está definido pese al triunfo del Santa Fe”.

¿Está para volver al rojo?

Sería hacer realidad otro de mis sueños, pero vuelvo y digo que esa decisión no está en mi poder. Llevo casi 10 años por fuera y la idea es rematar mi carrera en la casa, pero aún tengo contrato con Seúl Fútbol Club hasta diciembre del 2015. Este año tuve muchas lesiones que no me permitieron jugar mucho, sin embargo, hice 6 goles y vine a mi tierra a recargar baterías para culminar mi último año en Corea del Sur”.

Antioquia hará mayoría con Colombia en el Mundial

Esta fue la Selección que jugó el año pasado en Europa.

Esta fue la Selección que jugó el año pasado en Europa.

Pese a la lesión de Luis Amaranto Perea, Antioquia será la región, de las 10 que aportan, que más jugadores le pone a la Selección de Colombiapara el Mundial de Brasil.

Entre los 23 que confirmó el entrenador José Pekerman, con la ilusión de “mostrar variantes y hacer una Copa Mundo inolvidable para responder a las expectativas”, aparecen los paisas David Ospina, Santiago Arias, Camilo Zúñiga, Juan Guillermo Cuadrado y Juan Fernando Quintero.

Esto da para cinco deportistas de la zona maicera, que en Francia-98 contribuyó con seis futbolistas. Después aparecen  Valle con 4, Bogotá con 3, Atlántico 3, Cauca 2, Chocó 2 y Norte, Magdalena, Nariño y Boyacá, departamentos que ponen un jugador cada uno.

“Es orgullo hacer parte de la delegación y ahora nos queda responder para generarle nuevas alegrías a los colombianos que siempre nos han apoyado y requieren de otras cosas favorables”, resaltó David Ospina.

Las bajas finalmente fueron Falcao García, Luis Amaranto Perea, Edwin Valencia (los tres por lesiones), Elkin Soto, Macnelly Torres, Aquivaldo Mosquera y Luis Fernando Muriel.

Como novedades aparecieron el defensor Éder Álvarez Balanta, el volante Víctor Ibarbo y el delantero Adrián Ramos, quienes no hicieron parte de la Eliminatoria, pero sí de los microciclos.

 

Los 23 con su edad y partidos internacionales con la Selección

Porteros

– David Ospina – Nice (Francia)

Edad: 26 años

Partidos con Colombia: 43

- Faryd Mondragón – Deportivo Cali (Colombia) 

Edad: 42

Partidos con Colombia: 50

– Camilo Vargas – Santa Fe (Colombia)

Edad: 24

Partidos con Colombia: 0

 

Defensas

– Eder Álvarez Balanta – River Plate (Argentina)

Edad: 21

Partidos con Colombia: 4

– Santiago Arias – PSV Eindhoven (Holanda)

Edad: 22

Partidos con Colombia: 5

– Pablo Armero – West Ham United (Inglaterra)

Edad: 28

Partidos con Colombia: 52

– Mario Alberto Yepes  – Atalanta (Italia)

Edad: 38

Partidos con Colombia: 96

– Cristian Zapata – Milan (Italia)

Edad: 27

Partidos con Colombia: 23

– Camilo Zúñiga – Nápoli (Italia)

Edad: 28

Partidos con Colombia: 49

– Carlos Valdés – San Lorenzo (Argentina)

Edad: 29

Partidos con Colombia: 13

Mediocampistas

– Abel Aguilar – Toulouse (Francia)

Edad: 28

Partidos con Colombia: 48

– Juan Guillermo Cuadrado – Fiorentina (Italia)

Edad: 26

Partidos con Colombia: 27

– Fredy Guarín – Inter (ITA)

Edad: 27

Partidos con Colombia: 48

– Víctor Ibarbo – Cagliari (ITA)

Edad: 24

Partidos con Colombia: 7

– Alexánder Mejía – Atlético Nacional (Ccolombia)

Edad: 25

Partidos con Colombia: 8

– Juan Fernando Quintero – Porto (Portugal)

Edad: 21

Partidos con Colombia:  4

– Aldo Leao Ramírez – Morelia (México)

Edad: 33

Partidos con Colombia: 29

– James Rodríguez – Mónaco (Francia)

Edad: 22

Partidos con Colombia: 21

– Carlos Sánchez – Elche (España)

Edad:  28

Partidos con Colombia: 43

Delanteros

– Adrián Ramos – Hertha Berlín (Alemania)

Edad: 28

Partidos con Colombia: 25

– Jackson Martínez – Porto (Portugal)

Edad: 27

Partidos con Colombia: 27

– Carlos Bacca – Sevilla (España)

Edad: 27

Partidos con Colombia: 10

– Teófilo Gutiérrez – River Plate (Argentina)

Edad: 29

Partidos con Colombia: 29

Amaranto Perea fue un iluminado

Amaranto Perea es el ejemplo de superación en Currulao.

Amaranto Perea es el ejemplo de superación en Currulao.

De niño a Luis Amaranto Perea se rebuscaba la vida de garitero en Currulao ingresando a la “jungla” bananera cargado de almuerzos para los trabajadores y de joven tuvo que vender helados en Medellín para ganarse el sustento cuando vivió en La Iguaná.

A esa capacidad de superación se le sumó, lo que llama Leonardo Usuga, uno de sus primeros formadores en Urabá, una lluvia de “bendiciones celestiales que lo llevaron al éxito”.

Recuerda que Amaranto se defendía como lateral derecho en la cancha municipal de Currulao, pero no olvida que el que pintaba mejor e iba a llegar primero al profesionalismo era su hermano mayor Rodolfo Perea, quien murió en un accidente de tránsito cuando “era uno de los mejores delanteros de la región”.

Leos, como se hace llamar este descubridor de talentos hace dos décadas, está convencido de que “el difunto Rodolfo le pasó parte de su talento a su hermano desde el cielo, ya que a partir de ese suceso trágico las cosas empezaron a cambiarle para bien a Lucho”.

En esa época Amaranto tenía 14 años de edad, recogía elogios en los semilleros Cristal Caldas e Italia de Turbo y había hecho parte del Ponyfútbol con la selección de Urabá que montó Milton Cano en 1991.

Al verlo progresar de manera acelerada y sorprender con su saltabilidad y “capacidad de superación, que ha sido innata en él desde que le tocó ayudarle a su papá ayudarle a sostener la familia”, Leos le propuso a Amaranto jugar de zaguero por derecha.

Cumplido su ciclo en la cancha parroquial de Currulao-Sintrainagro, de donde también salieron Geiller Mosquera y Javier López (juegan en Itagüí Ditaires) y en el que hoy patrocina a los 120 niños, Amaranto se dio cuenta de que había cumplido su ciclo y emigró a la capital paisa, donde se probó en el Palacio de las Novias, conjunto en el que lo apreció Fernando Jiménez, responsable de su debut en Independiente Medellín en 2000.

Leos cree que Amaranto “traspasó las barreras de la superación”, porque “fue diferente desde que me dijo que quería ser profesional”. No duda que sus condiciones físicas, la fuerza, la velocidad y la potencia que lo caracteriza fueron claves para triunfar en el DIM, Boca Juniors de Argentina, Atlético de Madrid español y Cruz Azul de México.

Sin olvidar que “siempre ha tenido la bendición de Dios, porque Rodolfo le transmitió toda su calidad”, Leonardo Usuga también considera que la década que lleva en el exterior le ha servido a su pupilo para consolidarse en la Selección de Colombia y ser uno de los firmes aspirantes a la titular durante el Mundial de Brasil-2014.

Recordándole que “soy de los que no le gusta bajar los brazos, porque en el fútbol hay que reafirmar a diario el nivel”, Amaranto le contó a Leos que la consigna en la Copa Mundo será “partir de la seguridad, la motivación y el compromiso que nos clasificó”.

Leos no olvida que Luis (esta semana sufrió una contractura con el Cruz Azul) de niño siempre fue disciplinado y se puso metas así en Medellín le haya tocado rebuscarse la vida vendiendo helados.

Hoy que está a punto de jugar su primer Mundial también le echa flores, porque es testigo que no ha perdido la humildad, sigue pendiente de su familia y ayuda a construir sueños en la tierra que nació hace 35 años al llevarle cada años uniformes y guayos a 120 niños que en el semillero Currulao-Sintrainago quieren superarse y llegar lejos como él.

Amaranto Perea todavía se siente del DIM

Luis Amaranto Perea jugó con Jorge Horacio Serna en el DIM.

Luis Amaranto Perea jugó con Jorge Horacio Serna en el DIM.

Luis Amaranto Perea es un ejemplo único de superación, de esos que se dan hoy de vez en cuando en la vida y que generan envidia de la buena, porque pocos pueden contar tranquilamente que pasó de vender helados por las principales calles de la capital antioqueña a ser campeón con Independiente Medellín, monarca intercontinental con Boca Juniors, leyenda del Atlético de Madrid, subcampeón con Cruz Azul de México y referente de la defensa de la Selección de Colombia durante una década.

Con su buen estado físico, comportamiento de señor, capacidad deportiva y mente soñadora, Perea llegó tan lejos que fue uno de los pocos jugadores hechos en Independiente Medellín que figuraron en Europa y se sostienen en el exterior por sus condiciones (entre los otros aparecen César Quintero y Jackson Martínez). Su velocidad le dio un lugar especial en el Atlético, donde entre 2004 y 2012 se codeó contra los oncenos de mayor alcurnia del Viejo Continente como Milán, Barcelona y Real Madrid, y midió sus fuerzas ante los principales jugadores del planeta, caso del argentino Lionel Messi, el portugués Cristiano Ronaldo y el ibérico Andrés Iniesta por citar sólo a los que ocuparon los tres primeros lugares en las últimas elecciones del Mejor Jugador del Mundo.

Este zaguero central, que hizo sus pinitos en los elencos Cristal Caldas e Italia de Turbo y que se mostró oficialmente en el Palacio de las Novias, no se cansa de agradecerle a Dios “por todas las bendiciones que me ha brindado; con su ayuda y mi capacidad he conseguido cosas muy importantes como jugar una gran Copa Libertadores con el DIM, ser campeón con Boca Juniors, estar en la Copa América y la Eliminatoria con Colombia, sostenerme en España ganando una Intertoto, dos veces la Europa League y una Supercopa de Europa”.

A sus 34 años de edad conserva la humildad que se le conoció en 1998 cuando vendía helados en la capital paisa y se paseaba por las canchas Marte tratando de impresionar con su estado atlético y condiciones a los estrategas. Y lo consiguió porque entre 2000 y 2003 fue irremplazable en el Poderoso.

Así los dirigentes de la escuadra colchonera valorizaran sus derechos derechos deportivos en más de 30 millones de euros en 2008, su familia (su esposa es la atleta Digna Luz Murillo y tiene dos hijos varones con la misma figura del papá) y él hayan recibido la nacionalidad española, Amaranto no cambió y conservó esa personalidad firme que lo mantiene como uno de los hombres de confianza del entrenador José Pekerman para el sueño mundialista de Brasil-2014.

El señorío adquirido lo llevó a ser campeón con el Poderoso en 2002, le sirvió para ser una de las figuras de la Copa Libertadores de 2003 y le significó el voto de  confianza del reconocido técnico argentino Carlos Bianchi, quien apenas fue testigo de sus condiciones en el Poderoso de hace 10 años, le hizo señas a los directivos del Boca Juniors para que adquirieran sus derechos deportivos.

La velocidad, propia de atletas mundialistas, sus 1.81 metros de estatura, seguridad en la marca, capacidad para jugar de central o lateral y la responsabilidad que muestra en cada compromiso fueron los argumentos que exhibió Perea en el cuadro xeneize y los que lo convirtieron en estandarde del elenco colchonero que apenas en 2012 le culminó el contrato para que se quedara con sus derechos deportivos y terminara en el mexicano Cruz Azul, club con el que hizo sus primeros dos goles como profesional apenas en 2013 y en el que a los tres meses consiguió el título de la Copa de México.

Su consigna siempre ha sido “Mi responsabilidad es sostenerme en el fútbol internacional, porque si hago las cosas bien podrán llegar más colombianos. Con esfuerzo, convencimiento en mis condiciones y manteniendo siempre la calma en los momentos difíciles, que han sido muchos, cumplí muchas metas trazadas. Ser campeón con el DIM después de 45 años de tristezas del cuadro escarlata, triunfar con Boca Juniors, ser un referente del Atlético, tener el privilegio de jugar en uno de los grandes de México como Cruz Azul y mantenerme en la Selección es algo que genera orgullo y lo compromete a uno como profesional y persona, ya que los más jóvenes quieren aprender de uno”.

A diferencia de otros deportistas en el país, esos logros y tantos elogios no han “mareado” a Luis. Al contrario, lo han revitalizado. Él sabe de lo que significa para sus cuatro hermanos, su papá Amaranto, su madre Feliciana, sus dos hijos Juan David y Daniel, y su esposa Digna Luz Murillo, quien representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004.

Lo positivo de Amaranto es que no se ha conformado con triunfar. Sus logros y ganancias las ha compartido con los menos favorecidos, especialmente en Urabá, donde es tildado de héroe. La demostración de ese cariño ganado a pulso fue cuando en 2003 quedó campeón argentino e intercontinental con Boca Juniors: lo recibieron en caravana desde el aeropuerto de Carepa y generó una locura colectiva por las calles.

Los niños de la escuela de fútbol de Currulao, corregimiento de Turbo, reciben la colaboración económica en implementación e indumentaria para que participen en los torneos regionales y construyan ese castillo de sueños que nunca se le derrumbó a Amaranto.

Su padre Amaranto Perea Pestaña maneja los cerca de 200 pequeños de la escuelita municipal. “Cada fin de año Lucho viene y le colabora a los niños con muchas donaciones y no solo su gratitud y generosidad me mantienen orgulloso, es su personalidad y caballerosidad; mi hijo sigue siendo humilde y el mismo que un día se fue a buscar otros rumbos a Medellín y tuvo que vender helados para empezar a sobresalir”.

Uno de los sueños de Luis Amaranto Perea era jugar en Europa y es de los pocos que se mantuvo en la Liga ibérica casi una década, en la que compartió el éxito con Falcao García (jugaron en el mismo Atlético) y Aquivaldo Mosquera, y por donde también pasaron sus compatriotas Carlos el Pibe Valderrama, René Higuita, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, Edwin Congo y Harold Lozano.

Amaranto era un ser más que normal antes de surgir en ese DIM de 2002, que dio la vuelta olímpica en Pasto y que enloqueció a la sufrida afición escarlata con la tercera estrella que estaba en espera desde 1957 cuando se alcanzó la segunda. Once años después de esa gesta admite que “el Medellín siempre estará en mi corazón, porque fue en el que me dí a conocer internacionalmente; todos los recuerdos rojos son inolvidables al igual que sus grandes dirigentes como Fernando Jiménez y Javier Velásquez, ojalá este centenario le sirva al equipo para ganar más grandeza y consolidarse como la gran institución que ha sido”.

En las páginas del DIM tiene su espacio ganado como uno de los grandes, por su temple y seguridad entre 2000 y 2003, pero a Amaranto le falta algo para que su consagración sea total: un Mundial. Esa posibilidad la buscaba desde la eliminatoria de Alemania-2006 con los técnicos Pacho Maturana, Reinaldo Rueda, Jorge Luis Pinto, Leonel Álvarez. La alcanzó en octubre con José Pekerman.

En el fútbol es de reafirmar a diario el buen momento. Esto es lo que intento con Cruz Azul y en el combinado patrio preparándome a tope para actuar, porque soy de los que no gusta bajar los brazos y siempre desea venir de atrás hacia delante, como ha sido mi vida. En esta Eliminatoria partimos de la seguridad, la motivación y el compromiso en todas las líneas y de no repetir los mismos errores anteriores para alcanzar la clasificación que nos permita devolverle la alegría al país con la vuelta a los mundiales”.

Esa seguridad que se le nota a Amaranto en la conversación es la misma que se tiene en su función de padre. Le  gustaría que sus hijos siguieran el mundo del deporte que los ha acompañado en familia; sin embargo, está preparado para apoyarlos en caso de que tomen otro camino y decidan emprender aventuras como las que tuvo que protagonizar él desde Currulao para sobresalir y convertirse en uno de los jugadores insignias en los 100 años del Independiente Medellín.

Este centenario nos pone orgullosos a todos los que pasamos por el rojo y a los que lo seguimos a la distancia; hay que disfrutarlo y aprovecharlo para que el Poderoso alcance otra dimensión y continué siendo el motivo de satisfacción y la principal alegría de esa gran hinchada que acude a cada uno de sus compromisos a alentarlo para que siga siendo una fábrica de alegrías y uno de los más importantes en el fútbol colombiano. Ojalá la pasen bien y espero estar en la celebración, porque el Medellín siempre será mi casa”.

Campero Álvarez se siente partícipe del centenario del Medellín

Pedro Alvarez le ve futuro al DIM moderno luego de verlo hace 15 días cuando estuvo de visita en la capital antioqueña.

Pedro Alvarez le ve futuro al DIM moderno luego de verlo hace 15 días cuando estuvo de visita en la capital antioqueña.

Ver a Pedro Campero Álvarez con el DIM era apreciar en escena a esos volantes recuperadores recios, temperamentales y seguros en el quite. Era de la corte de los Chicho Pérez, Barrabás Gómez, Eduardo Pimentel y Choronta Restrepo.Por dichas cualidades fue que el dirigente Fredy Pineda aprovechó su ascendencia para acercarlo de Arco Zaragoza al Independiente Medellín en 1988. Lo recibió el formador Arturo Villegas y en dos años, con la ventaja de su participación en las selecciones de Antioquia, ya lo tenía listo para que Óscar Aristizábal le corrigiera los últimos detalles antes de que Jaime Rodríguez diera el visto bueno para su debut con el conjunto escarlata en la Copa Mustang hoy Liga Postobón.

Eso fue en 1991 cuando apenas tenía 21 años y la primera condición para aspirar al profesionalismo era pasar por una Selección de Antioquia. Por fortuna estuve con Jairo Ríos en la Juvenil y después fui campeón con la Sub23; era una época linda en la que la camiseta del departamento representaba un momento sublime”.

Tuvo varias palomitas hasta que llegó el Día de la Madre y en esa ocasión Campero le dedicó el partido a su progenitora Carmen Vargas, quien con su padre Hernando, un hincha enfermo del DIM, lo mantienen al tanto del acontecer del club y fueron claves en la consolidación como futbolista en una década fructífera que incluyó cinco años con el Medellín, cuatro en Nacional y el paso por Junior, Once Caldas y la MLS de Estados Unidos.

Cuando el Campero llegó al Medallo se encontró con jugadores que venían de los procesos formativos del departamento y tuvieron peso. Óscar Pareja, Pelusa Pérez, Carlos Jiménez, Diego Osorio, Óscar Restrepo, Danobis Muñoz y Carlos Castro fueron algunos de los encargados de respaldar al volante que hoy considera que la falta de experiencia fue uno de los elementos que incidió en que no fueran campeones, ya que el talento les sobraba.

Los técnicos nos inculcaban el juego frontal, poco por los costados y mucha velocidad. No fuimos campeones por no manejar los ritmos del campeonato, ya que hacíamos un gran desgaste en la primera etapa del año y al final se nos acababa la gasolina; venían las lesiones, carecíamos de una nómina extensa y los de mayor fondo dosificaban sus fuerzas y nos marcaban diferencia en el remate del año”.

Durante los cinco años que estuvo en el conjunto rojo de Antioquia su familia no dejó de acompañarlo. Sin embargo, asegura que su papá prendió empujado, porque “cuando escuchó en la radio que un muchacho iba a debutar me dijo: ‘usted es el Álvarez del que están hablando esos periodistas’. Le respondí que sí y a partir de ahí siempre estuvo pendiente de mi carrera”.

Jamás olvidará a sus técnicos rojos, por ello cree que Óscar Aristizábal, Jaime Rodríguez, Hugo Gallego, Nelson Gallego y Luis Agusto García también tienen que ver con el éxito del Medellín. Según él, están al mismo nivel de Juan José Peláez, Víctor Luna, Pedro Sarmiento y Leonel Álvarez, a los que considera los más exitosos de la institución. “Todos ellos tienen dos cualidades que los hace más especiales: saben formar jugadores y le dieron grandeza al DIM”.

Pedro Álvarez todavía se lamenta de “no haber conseguido la estrella en 1993, cuando nos bañábamos de gloria dando la vuelta olímpica en el Atanasio; esa fue una anécdota dolorosa que jamás se olvidará por lo extraño que fue el juego en Barranquilla”.

Aún piensa que fueron más las vivencias positivas que las negativas, ya que “así muchas veces nos haya faltado cinco para el peso”, el Medellín de su tiempo puso en aprietos al América, Millonarios, Santa Fe, Cali y a muchos elencos que hacían más inversiones.

En este centenario siento demasiado orgullo al ser recordado por la hinchada del equipo, por lo que viví, eso fue importante para mi vida. Gracias al fútbol me quedaron grandes amigos como Gustavo Gallo Jaramillo, quien me mantiene al tanto de la evolución del elenco y de la manera cariñosa como 20 años de mi experiencia en el DIM todavía hablan maravillas de lo que hicimos para que el club generara alegrías y reforzara su estructura para llegar como un grande de Colombia a sus 100 años de vida”.

Hace poco habló con su otro amigo, Édgar Pánzer Carvajal, asistente técnico del plantel hasta abril de 2013, y coincidieron en que con la hinchada “fiel, apasionada, masiva, incondicional y exigente” el Medellín tendrá razones para seguir buscando más estrellas que lo ratifiquen como uno de los históricos en Colombia. Para ello le sugiere a los nuevos directivos no “cometer los errores del pasado para que tengamos más participación internacional y jugadores de élite como Luis Amaranto Perea y Mauricio Molina”.

Campero se hizo hincha del Medallo escuchando por radio las proezas de Ponciano Castro, Jorge Olaechea y Eduardo Malásquez; tampoco olvida el “toque de balón que tenían Carlos Pibe Valderrama, Óscar Pareja y Julio César Uribe” y sí que menos los goles de Rubén Darío Hernández, la seguridad en el arco de Luis Barbat y la agresividad de Eduardo Pimentel y Chicho Pérez. La fogosidad, gambeta y velocidad de Carlos Castro Castro y Henry Zambrano también las mantiene al día.

Superar las adversidades no ha sido fácil para el DIM, pero la pujanza de los paisas fue fundamental para que se mantenga. Eso es lo que cree Pedro Álvarez, quien hoy desde Orlando (allá vive desde 2003) sueña con dirigir algún día al conjunto escarlata para que sus hijos Andrés, Felipe y Nicolás aprecien de cerca el “sentimiento y el corazón que mueven a esta institución hace 100 años”.              

“Este año el DIM conseguirá dos estrellas”: Sergio Fajardo

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le ve futuro al Independiente Medellín y cree que tendrá un gran año.

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le ve futuro al Independiente Medellín y cree que tendrá un gran año.

Sergio Fajardo Valderrama, gobernador de Antioquia, le ve futuro al conjunto rojo con la nueva administración, pero resalta que sólo comprará una acción del Independiente Medellín cuando sepa quiénes son los verdaderos dueños de la institución, que en noviembre de este año cumplirá su primer centenario de existencia.

Admite que cuando va a jugar el DIM siente cosquillas en el estómago, reconoce que cuando gana saca pecho y con hidalguía acepta que una derrota del club de sus amores significa comenzar mal la semana y ponerse de mal humor por la piedra que le da.

Por todos los inconvenientes administrativos decidió dejar de seguir al club en el 2012, sólo lo hacía por la televisión, aunque también se alcanzó a ilusionar con la sexta estrella y con la capacidad que mostró el técnico Hernán Darío Gómez.

Niega que haya invertido en la institución y que haga parte del Equipo del Pueblo S.A. (agrupación que compró el 62 por ciento de la institución). Sin embargo, es optimista con el cambio que llegó y lo tiene tan motivado la nómina que conformaron que se atrevió a pronosticar que “en sus 100 años Medallo terminará con siete estrellas en su escudo” en la Liga Postobón.

 

¿Por qué la pasión roja?

“La verdad no es ficción, desde que me conozco soy hincha del Medellín, es decir desde que tengo uso de razón. Mi papá y mis tíos eran seguidores rojos”. 

¿Cómo fue su primera vez viendo al Medellín en el estadio?

“Fui con mi padre a ver un juego de pretemporada ante Peñarol de Uruguay. Recuerdo que el tablero estaba en sur y yo escasamente tenía cinco años de edad”.

¿Cuáles jugadores lo impresionaron en sus comienzos?

“El que más recuerdo es a Osmar Orestes Corbatta. Por él escribí un cuento que se llama Niño Orestes. Lo ví jugar con los grandes de la época como José Vicente Grecco. Otro que no se me olvida es ese gran volante Mario Agudelo, elegante para jugar”.

¿Cómo seguía al DIM de chico?

“Mi pasión alcanzó para coleccionar en mi cuarto todos los equipos de Colombia, salían en la Revista Vea Deportes, especialmente al DIM. Al rojo también lo seguía por la radio, ya que mi padre lo prendía cuando se afeitaba en la mañana y ahí aprendí a sintonizar las emisoras que hablaban de fútbol y transmitían los partidos del DIM”. 

¿Cuándo fue de su cuenta al estadio?

“Como mi padre iba de vez en cuando, le pedía a mis tíos que me llevaran y luego fui con mis primos cuando éramos grandes”. 

¿Dónde se ubica en el Atanasio?

“Hoy tengo 56 años y aún me siento en el mismo lugar donde lo hice con mi padre de niño, es un sitio sagrado. Voy a preferencia baja y siempre lo hago de camiseta o camisa blanca. Ni de Alcalde ni ahora como Gobernador voy al palco especial, me gusta abajo con los demás hinchas”. 

¿Qué siente viendo al Medellín?

“La misma emoción de niño. Cada partido me parece la primera vez que veo al DIM, aunque nunca lo he dejado de seguir”. 

¿Cómo se prepara para un partido?

“Mi rutina ha sido seleccionar la ropa de la suerte liderada por un suéter, no necesariamente una camiseta del Medellín, me gusta más ir de blanco y un jean azul. Leo antes en la prensa y el internet las nóminas y novedades para no llegar desarmado al estadio. También tenía como cábala fumar, cuando se podía, dos cigarrillos en el primer tiempo y dos en el segundo.

Cuando viví en Bogotá cada que se presentó el rojo lo vi con mis hijos Alejandro y Mariana”. 

¿Sufrió mucho con la falta de títulos?

“Mi mejor amigo, ya muerto, era enfermo del Nacional. Me molestó hasta que empezamos a ganar; por fortuna los fieles del DIM somos muy recursivos, porque cuando se la montan a uno por 45 años desarrolla una personalidad especial para enfrentar el mundo”. 

¿Qué siente cuando pierde o gana el equipo?

“Siempre que pierde el DIM quedo aburrido y cuando gana paso una semana alegre. La derrota del club me genera cierta berraquera y me pone a hablar impotente en la casa; el malestar es bastante”. 

¿Va regularmente al estadio?

“Hace rato no lo hago, pero igual sigo el equipo por los medios de comunicación. Cuando estaba de Alcalde sólo iba a los clásicos y me iba con camisa blanca y me sentaba en el mismo lugar de niño al lado de los hinchas de Nacional y nunca recibí insulto alguno o una descortesía de un seguidor verdolaga”. 

¿Cómo se informa?

“Averiguo los resultados, programación y nóminas. Ahora es muy fácil, lo bravo fue cuando me tocó el doctorado en 1980 en Estados Unidos, me tocaba encerrarme a buscar en un radio el resultado. Me llegaba la prensa de El Colombiano los lunes una semana después y así era muy duro. Y una llamada salía muy costosa”. 

¿Una anécdota especial?

“Soñé muchas veces que era el arquero del Medellín y sacaba todas las pelotas que me lanzaban. Eso fue hasta los 40 años, la edad productiva de los porteros, después curiosamente no volví a soñar con el DIM. En los sueños cumplí mi vida útil de deportista como cancerbero del rojo”. 

¿El título del 2002 qué?

“Celebré con tranquilidad, elegancia y sin grosería, porque la calidad no se tiene que estar pregonando, ya que de una se nota”. 

¿Título del 2004 en el clásico?

“Estaba de Alcalde y mi secretario de gobierno era Alonso Salazar hincha de Nacional. Lastimosamente mi gran preocupación era la seguridad en la ciudad y no la nueva final del Medallo. Fue una semana interesante, logramos que los hinchas de ambos elencos se dieran la mano y sacamos adelante el juego, mientras que en el país esperaban que nos matáramos por un clásico más. Demostramos que somos gente decente, fui al clásico de camisa blanca y me tocó sancionar a los rexixtentex porque prendieron pólvora sin permiso en el primer juego, mientras los seguidores de Nacional me reprochaban por un supuesto permiso que nunca dí.                                                                     Los rojos dijeron que por culpa mía iba a perder el DIM, porque no los dejaba sacar los trapos y al final se dio la cuarta estrella, me fui para la casa tranquilo y feliz por el título y la calma de la ciudad”.

¿El año pasado lo afectó la derrota en la final?

“En el 2012 me hice a un lado y sólo seguí al equipo por televisión, pero sé que dio más de sus capacidades y el técnico Hernán logró dar demasiado con poco; en la final DIM mereció llevarse la estrella, me alcancé a ilusionar.                                                                                                                            A mis amigos primero les decía jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero en el 2012 les dije jugamos a nada y ganamos como nunca. Nos faltó ser campeones”. 

¿Qué espera del actual Medellín?

“Le doy una noticia para publicar: este año Medellín será campeón en el primer y segundo semestre para terminar el 2012 con siete estrellas. Ya las vi alumbrar”. 

¿Cuáles requisitos se necesitan para ser hincha del DIM?

“Tener sentimiento, personalidad, aguante, perseverancia, serenidad y paciencia. Hay que ser capaces de ver ganar a otros.                                                                                                                             Ser hincha del DIM es un sentimiento, eso no lo regalan, ni es pensado, se lleva por dentro, hay que tener algo por allá en el interior que lo convierte a uno cuando ve al rojo jugar. Yo veo al Medellín y digo este es el mio”.

¿El centenario qué significa para usted?

“Es algo bonito, único y maravilloso ser Gobernador y ver al DIM festejando su centenario. Sin embargo todo se arregla es en la cancha y el reto del Medellín es ganarse mínimo una estrella para celebrar los 100 años”.

¿Cuáles jugadores lo marcaron en el DIM?

Corbatta, Mario Agudelo, Herman Cuca Aceros, Héctor Chichí Molina, Uriel Cadavid (quien tenía una gran pegada con la zurda), Canocho Echeverri, el arquero gordo Oswaldo Ayala, la Rata Gallego, Ponciano Castro, el mejor puntero izquierdo del rojo. Oscar Pareja, Pelusa Pérez, Eduardo Malásquez, Cholo Sotil, José Pekerman, un gran hincha del club; y Jackson Martínez, quien será un gran goleador en un equipo grande de Europa, y Amaranto Perea”.

¿Con qué más lo marcó Medallo?

“El DIM me hizo feliz cuando vivía en Bogotá y un periodista me llevó al camerino del equipo en un partido ante Millonarios y logré que el Pibe Valderrama, en 1992, ingresara con mi hijo hasta la mitad de la cancha en El Campín. De niño no pude entrar al camerino, pero mi hijo lo logró y ese recuerdo me pone a llorar porque era increíble ver a mi pequeño de la mano del Pibe haciendo lo que yo nunca pude, salir con todo el equipo a la mitad de la cancha. De verdad que se me salían las lágrimas”.

¿Un sueño personal con el rojo?

“Si yo hubiera tenido plata en la vida hubiera comprado al Medellín, ese es mi gran sueño. Espero que llegue el día en que pueda decir voy a comprar una acción del Medellín. Eso será cuando sepa a quién le estoy comprando, quién me la está vendiendo y quién es el dueño del Medellín, porque aún no he podido saber de quién es el equipo”.

¿Le ve futuro al DIM?

“Usted está hablando con un hincha del Medellín y le veo futuro en todos los sentidos; será un gran año”.

¿Una tristeza muy roja?

¿No me gusta ir a ver fútbol a la casa de los amigos; solamente una vez y me fue muy mal. Fue en 1993 cuando DIM quedó campeón por siete minutos. Gocé parejo y todo era felicidad hasta que llegó ese gol del Junior. Ese fue el dolor más grande que me ha producido el DIM; pues mis amigos verdes me molestaron durante mucho tiempo”. 

No creo que a Pekerman le guste sufrir

Gozar sufriendo no sabe a nada y en vez de subir el ánimo genera incertidumbre. Lo último es lo que viene creciendo como una bola de humo gigante capaz de generar turbulencia, porque Colombia aún no muestra a qué juega después de una victoria 2-0 en el amistoso ante México y del pírrico triunfo 1-0 el domingo frente a Perú.
Compromiso y actitud se volvieron palabras de cajón para los técnicos y en ello cayó José Pekerman al resaltar algo que debe ser innato en alguien que vive del fútbol como lo es el jugador profesional,el mismo que repite una y otra vez que “esto es lo mio y lo tengo que hacer bien”.
Lo que tiene que destacar el estratega argentino es que pese a las dos semanas de trabajo que tuvo antes de su estreno en la Eliminatoria, la Selección no evidencia progresos y terminó, como lo resaltan varios especialistas, entre ellos Iván Mejía y Edgar Perea, siendo aquel equipo angustiado que ha sido eliminado tres veces seguidas de los mundiales y que lució impotente el año pasado en Barranquilla ante Venezuela y Argentina.
Ganar siempre será bueno, pero la afición siempre cuestiona el cómo y es evidente que el grupo aún no muestra cosas diferentes ni evidencia una interpretación eficiente de la propuesta que maneja el entrenador en las prácticas y que viene precedida del buen juego que ahora brilla por su ausencia.
Aunque los tres puntos logrados en Lima “son magnificos desde el punto de vista resultado”, como lo consideró Amaranto Perea y “otra veces jugamos mejor y no ganamos”, cuestión que resalta James Rodríguez, no evitan las preocupaciones, ya que la Colombia de este nuevo proceso no muestra seguridad en la tenencia de la pelota, carece de salida por las bandas, es un elenco desequilibrado, no tiene un conductor claro, carece de ideas pese a jugar con un 10, genera muy pocas opciones de gol y se mete tanto atrás que pone a sufrir constantemente a su defensa.
En esos aspectos, que confundieron al plantel ante los incas y que generaron una semana de cuestionamientos en el país, debe enfatizar el timonel nacional si desea convencer con su estilo, alcanzar un buen resultado en Quito el domingo, consolidarse en la Eliminatoria y evitarle nuevos sufrimientos a este país, que está cansado de ver hace 124 años una selección angustiada por sus altibajos y la enemistad con el buen fútbol.
Mario Yepes confía en los “conocimientos de este cuerpo técnico” para solucionar el problema de tenencia de pelota y conseguir un ataque más constante. Eso debe llegar con urgencia, porque el domingo Colombia se enfrentará a un técnico como Reinaldo Rueda que conoce muy bien a cada uno de los jugadores del combinado patrio, porque a la mayoría él los lanzó desde la Sub20.