La luna de Gonzalo Arango

Llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969 (Foto NASA)

Hola Galileanos!!

En la exploración de miradas diversas con respecto a lo que muchos de nosotros hemos visto, leído y escuchado con respecto a los cuerpos celestes, y con relación a la astronomía en general, hallamos cosas curiosas, llamativas, útiles y oportunas, como también, de vez en cuando, encontramos asuntos completamente fuera de lo que podríamos llamar “común”.

Gonzalo Arango”Fotografía cortesía de Juan Carlos Vélez Escobar, quien la utilizó en la portada de su libro Gonzalo Arango – Pensamiento Vivo.” Texto y foto tomados de la página oficial de Gonzalo Arango.

Gonzalo Arango (1931-1976) fue uno de esos personajes que, sin duda, pensó en la luna como un objeto tan disímil como tantos otros que pasaron por su mente. En tiempos del cuarto creciente, y de variaciones importantes en el comportamiento del clima local, el interés que tenemos por seguir de cerca los movimientos de la luna y cada una de sus fases jamás pasa desapercibido. Para “El Profeta”, todas estas cosas tampoco pasaban de largo, y se quedaban presentes en su memoria, dejándolas por escrito en algunos de sus textos.

Así, por ejemplo, su “Poema Tristísimo” menciona a la luna al final del texto, tal vez como un olvido, tal vez como un recuerdo:

Poema tristísimo

Si muero
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo

Sufriremos felices
y juntos seremos
carne de luz
en la memoria de Dios

Y si no hay Dios
lo mismo da

Recordaremos el sol
que tanto nos gustaba
allá en Cali Colombia
Nuevo Mundo ¿Recuerdas?

¿O era en la luna?
¡Lo olvidé!

Fuente: Obra negra. Santa Fe de Bogotá, Plaza & Janés, primera edición en Colombia, abril de 1993

El alunizaje
Aunque soy fiel amante y seguidor de la literatura nadaísta desde el octavo grado del colegio (gracias al profe Dario Cano, que cumplía labores docentes en el área de lengua castellana, tanto en mi Colegio, el Instituto San Carlos, como en el Colegio Salesiano El Sufragio, en el barrio Boston), y de que cada tanto tiempo me sorprende algún nuevo texto de toda clase de temas con alusiones directas al mismo satélite natural, siento que la visión de Gonzalo Arango refleja muchas de las emociones de momentos tan críticos como el primer alunizaje humano en el cuerpo Selenita, el 20 de julio de 1969.

Y digo lo de las emociones encontradas porque, para la ciencia y los científicos, es innegable que se trataba de uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. La llegada del hombre a la luna marcaba un antes y un después en decenas de situaciones y escenarios, pasando por los militares, los políticos, los puramente científicos y, naturalmente, también causó sus efectos en los asuntos literarios.

Y es que, sin duda, la luna es y será una fuente nativa de inspiración, por lo que algunos poetas de la época escribieron infinidad de líneas con toda clase de alusiones a la hazaña de la NASA en aquella fecha memorable. Algunos de aquellos escritos lamentaban que un ser humano, tan impoluto y poco digno de Selene, la luz de los sueños, hubiese sido pisoteada por un humano indolente que dejó sin gracia la prosa y el verso, por el simple hecho de pisar suelo lunar, caminar sobre el y tomar muestras de uno de los tesoros literarios más adorados de la historia.

En este sentido, recuerdo haber leído un texto en un periódico de circulación nacional (en mis tiempos escolares), del que lamento no recordar el nombre. Se que recorté la página porque, al leer con detalle, encontré un texto de Gonzalo Arango (que jamás he logrado volver a ver, aún ni con la ayuda de Google), en el que El Profeta se quejaba del exabrupto lamentable cometido por la NASA (en su Apolo 11)  y por Armstrong al haber dañado la pureza de la luna, reduciéndola a un simple objeto científico en el que una nave espacial había posado sus cohetes.

Así las cosas, y sin hallar aún el texto que recuerdo en mi memoria, les anexo otro más, un tanto distinto, en el que Arango pone su particular forma de pensar y expresarse al aludir a lo sucedido aquel 20 de julio de 1969.Con respecto al título del poema, he hallado varias versiones del mismo, y este parece ser el más aceptado). Ustedes dirán:

Para eterna memoria

Según estaba previsto por
los computadores de la Nasa,
Siendo exactamente las 20:19
(Greenwich MeanTime)
en el Centro Espacial de Houston,
el selenauta Neil Armstrong
abrió la escotilla del “Lunar Module”,
descendió uno a uno, lentamente…
los nueve peldaños de la escalerilla
y puso pie en la Luna
a 330.000 kilómetros de su casa.
Era un momento eterno, ¡aterrador!
En una mano empuñaba la bandera
de su Patria. ¡El Colón de la Luna!
Lo embargaba una emoción tan tremenda
que no pudo evitarlo y soltó un pedo.
En la majestad del silencio selenita
delató la presencia del hombre en la Luna.
Aunque el incidente no estaba previsto
en el riguroso programa espacial,
pasará a la historia.
Fue un pedo sublime.
¡Nadie lo niega!

Gonzalo Arango

* Hallado en este blog (click)

Algunos enlaces:

 

La luna de Wilfrido

Cntra carátula del LP “La Medicina”, de Wilfrido Vargas (1986). Imagen publicada por el Portal Altervista

Sin duda, una de las lunas más célebres y famosas de los años 80 fue la canción de Wilfrido Vargas, “El loco y la luna”. Y es que por muchos meses, e incluso años, esa pieza del repertorio musical dominicano, en clave de merengue para fiesta de garaje, fue para muchos la primera oportunidad de acercarse a la luna llena en medio de una noche de celebraciones.

Y no era para menos. La luna llena, la misma que todos hemos usado para sentirnos más enamorados, llenos de dicha y esperanza, sigue acaparando la atención irrestricta de los románticos, aún de los más ilusos, pues nunca han faltado los poetas que quieren dejar sus versos adheridos al satélite natural de la Tierra, en un ciclo interminable del que jamás hemos detectado el principio, y muy seguramente jamás hallaremos el fin.

“Dime tú si ella me quiere”
Yo recuerdo expresamente la época de los años 1985 a 1986. En mi caso particular, estaba en el paso de la primaria a la secundaria escolar, y fue ese año, el 86, en el que sentí que me enamoraba por primera vez. Ella, claro, no tenía la menor idea de lo que pasaba por mi explosión emocional pre adolescente, pero sin duda fue la canción de Wilfrido la que me animó a decirle en uno de los ya mencionados bailes de garaje: “¿bailamos esta?”

Y claro, queridos lectores. Recordarán ustedes (los de mi generación, claro), que esas canciones eran la dicha, porque no había que ser experto en baile y danza, y mucho menos haber practicado grandes pasos en academias o escuelas especializadas. Las vueltas eran lo único necesario, junto con el pasito de levante y caiga de un lado para el otro, que por fortuna aún hoy en día sigue vigente.

¿Y la carátula del disco?
No, Galileanos, no la busquen mucho. La que yo conozco le pertenece a un LP de Wilfrido llamado “La Medicina”, y que llegó a mis manos gracias a la generosidad de mi papá, en épocas navideñas. Debo decir que aún conservo ese LP, así lleve muchos años guardado y sin uso. Es que, en realidad, esa época tuvo grandes herencias en mi amor por la astronomía, pues justo un año antes, y durante la primera parte del 86 ya mencionado, estuvo de visita el cometa Halley, del que otras veces he comentado. Aquí, como ven, les adjunto un par de fotos del disco, para que las conozcan los amigos de las nuevas generaciones y las recuerden quienes, como yo, también se conectaron con la delicia de la observación del cielo estrellado y de la luna llena con canciones e historias como esta.

Hay que decir, finalmente, que la niña de la que me enamoré en aquellos tiempos algo supo de mis sentimientos, muucho tiempo después, y que con el paso de los años jamás volví a saber absolutamente nada de ella. Pueda ser que le siga gustando el merengue ochentero, o que la luna que alguna vez, seguramente le regalaron, ilumine sus días y le regale grandes alegrías.

Imposible no hablar de esta canción sin anexarla. Ahí la tienen, vía Youtube.

Por un ideario Galileano

La Noche Estrellada, de Vincent Van Gogh. Óleo sobre lienzo, 1889 (Wikipedia)

Hola Galileanos!!

En días de fiesta y reflexión, de trabajo o de afanes presurosos, siempre resulta necesario y reconfortante devolver el tiempo al origen de lo que somos, de lo que nos define como personas y como amantes de alguna de las actividades que disfrutamos.

En mi caso, que es el mismo de este Blog, la pasión por el cielo estrellado tiene decenas de años a cuestas. No puedo decir que nació conmigo, pues no tengo tanta ni tan buena memoria; pero sí es un hecho que la fecha originaria del gusto por el cielo se quedó anclada en algún día de 1984, cuando el Cometa Halley pasó por este vecindario y animó decenas de publicaciones y entusiastas.

Como he dicho en otras ocasiones, jamás pude ver el Cometa. Observé el cielo decenas de noches, con menos de 12 años de edad, intentando captar la famosa cola dejada por el objeto extraterrestre, sin atinar a las coordenadas, a la altura o a la localización específica, pues el balcón de mi casa era bastante pequeño para mis intereses. Aún así, la semilla de la curiosidad por los misterios de la noche oscura quedó muy bien sembrada, dando frutos que apenas ahora comienzo a entender.

El Ideario Galileano
Aunque suene a un asunto de filosofía política, pienso que vale la pena remover los cimientos y asentar nuevamente las bases de lo que significan este Blog y sus publicaciones. Al fin y al cabo, una cosa era el 2009, cuando comenzamos y otra ocurre hoy, cuando abundan -por fortuna- los divulgadores de la ciencia, y se llevan a cabo decenas de actividades de promoción en diversos espacios de Ciudad y de Región.

  1. Observación libre y desinteresada del cielo: miramos, observamos, nos tendemos en el suelo y alzamos la mirada al firmamento, de día o de noche, con el fin de atraer a nuestros ojos los objetos, las historias y las preguntas que puedan llegar desde cualquier parte.
  2. Observamos con lo que haya: a simple vista, con binoculares o telescopios; con ayuda de aplicaciones especializadas o con la referencia de alguien que llegó a donde estamos. Nuestro propósito sigue firme en la observación recreativa, en la que aprendemos a responder preguntas con la ayuda de la tecnología y las conexiones a Internet. No nos las sabemos todas y no pretendemos saber más de lo necesario.
  3. No somos científicos: Somos observadores aficionados al cielo y a la astronomía, mas no actuamos como científicos, pues no lo somos. Carecemos de estudios avanzados en astrofísica, mecánica cuántica, física de partículas o exobiología. Disfrutamos esos temas y nos gustan muchísimo, y por eso preferimos escucharlos de los expertos en cada una de esas materias.
  4. Humanistas declarados: Optamos por las humanidades que también rodean la observación del cielo. Así, nos unimos con amor y fidelidad a la literarura, el arte, la filosofía, la historia o la antropología, por citar sólo algunas de las profesiones y áreas del conocimiento con las que nos sentimos más afines. Incluso, consideramos, como en el siglo XIX, que la arquitectura forma parte de las humanidades en las que nos interesamos. En el camino sabrán porqué.
  5. Encuentros, tertulias y cercanías: Disfrutamos de la integración de saberes, personas, costumbres y hasta de instituciones, pues creemos firmemente que la astronomía puede -y debe- seguir integrando a quienes esperan conectarse con ella, de cualquiera de las formas en que esto se hace posible. Poco a poco nos iremos conectando, conociendo, y disfrutaremos del cielo, sus estrellas e historias de la manera más descomplicada y sencilla posible.

Y listo, así arrancamos esta nueva etapa. Felices cielos y mejores historias!

El espíritu Galileano

Salida de la Luna Llena en el mes de Septiembre. La foto es de nuestro amigo Pedro Zuluaga, quien no se pierde la fiesta. El telescopio utilizado fue un Orión de 8 pulgadas, newtoniado, de nuestro amigo Jesús David Llano. Todos ponemos para esta fiesta del disfrute.

Salida de la Luna Llena en el mes de Septiembre. La foto es de nuestro amigo Pedro Zuluaga, quien no se pierde la fiesta. El telescopio utilizado fue un Orión de 8 pulgadas, newtoniado, de nuestro amigo Jesús David Llano. Todos ponemos para esta fiesta del disfrute.

Observar el cielo ha sido mi pasión. El universo entero, tan grande y profundo, sigue sorprendiendo a quienes dedican sus días y talentos a sondearlo con toda clase de objetos, técnicas, teorías y recursos. Aquellos, quienes hablan de ciencia, entienden el universo como un precioso e inagotable laboratorio de oportunidades únicas, capaces de preservar el necesario efecto de la sorpresa que tanto necesitamos hoy en día, en tiempos en que parece que ya lo hemos visto todo y casi nada logra conmovernos.

Los poetas, en tanto, creyeron por años que todo aquello que vemos, más lo que no identificamos, tendría un efecto especial en nuestras vidas, en las musas, o incluso en la cotidianidad. Ellos, inspirados o conmovidos, pasan horas eternas en medio de la noche y su penumbra ideando la unión de palabras, la construcción de frases dulces y atractivas, capaces de atrapar un beso o de trenzarse felizmente en medio de un abrazo alumbrado por la luz de la luna llena y decorado con alguna luz que pasa, a toda prisa, cuando la fuerza de la atmósfera pulveriza alguna pequeña piedra entrando a nuestro aire terrestre.

También están los divulgadores de ciencia: seres curiosos, capaces de leer y analizar decenas de notas de prensa emitidas a diario por universidades, agencias espaciales, medios especializados y muchos blogueros. Todos, sin duda, esperan tener entre sus manos la feliz noticia del último gran descubrimiento, del nuevo mayor hallazgo que sea capaz de abrir por completo la boca de toda la especie humana, pues nada sería más grato y poderoso que causar la más grande y fastuosa conmoción informativa. Ellos, también, observan el cielo, aunque sea de vez en cuando.

Así, entonces, el cielo y sus bellezas podrán observarse con muchos ojos: los del alma, los de ciencia, los que informan… todos, sin excepción, encuentran en la misma fuente una larga lista de inspiraciones. Aquí, en este Blog, seguimos creyendo en el encanto y la dicha de disfrutar el universo que nos rodea desde las cosas más simples, las más sencillas y aún desde las más complejas. No tenemos una preferencia en especial, y sólo reafirmamos el amor por lo que la misma naturaleza nos regala en cada momento de la existencia.

De día, al ver el sol, o de noche, cuando llegan las estrellas, permítase un minuto de simple imaginación y regálese un minuto de cielos claros. Seguro, sin duda alguna, verá que usted también querrá vivir más tiempo pegado de sus propios sueños, o de alguna de las estrellas que a veces podemos ver en el cielo sobre nuestras cabezas.

Conferencia: “Una especial órden ejecutiva de Barack Obama”

Hola Galileanos!!logo_SJG

Con la tradicional y generosa invitación de la Sociedad Julio Garavito para el Estudio de la Astronomía, me alegra contarles que este sábado 17 de febrero, de 1100 AM a 1:00 PM tendrá lugar un nuevo encuentro de los aficionados a las ciencias del espacio, en el Auditorio del Planetario Municipal “Jesús Emilio Ramírez”.

En esta ocasión el tema toma como base una especial órden ejecutiva del expresidente estadinense Barack Obama, relacionada con los posibles efectos de una gran tormenta solar, y de paso recordará algunos eventos parecidos, acaecidos en años anteriores.

La entrada es libre y gratuita y el orador, en esta ocasión, es el Profesor Asociado de la Universidad Nacional, Carlos Eduardo Sierra.

A continuación, un corto resumen de la presentación anunciada.

El espectáculo de la astronomía y su divulgación

Hola Galileanos!!

Al nacer el nuevo año nacen también muchas ideas, iniciativas, deseos y anhelos de hacer las cosas que siempre quisimos y que no hemos puesto en marcha. Eso, claro, incluye a la astronomía, que cada vez parece ganar más adeptos, interesados o amigos aunque, en muchos otras condiciones y latitudes, parece acumular detractores, enemigos y contradictores.

Y es que justamente esa condición de balances, los mismos que podemos adosar a la condición humana, propician las preguntas del nuevo año y animan a dejar cerradas las posibles respuestas a lo que no logramos realizar en los pasados. En otras palabras, los observatorios astronómicos caseros, las observaciones celestes en fincas o lugares cuidadosamente buscados, incluso la compra del mejor telescopio posible llegan de nuevo al escenario, y es aquí cuando me abordan aquellas preguntas que pocas veces me atrevo a responder.

En este sentido, ¿qué tal si ustedes se animan a responder algunas de las preguntas que verán a continuación?

  • ¿Se puede vivir de la astronomía en nuestras latitudes?
  • ¿Qué objetivo tiene pasar horas enteras mirando en el cielo los mismos objetos de siempre?
  • ¿Porqué parece que quienes hacen observación astronómica son como de otro mundo?
  • ¿Tienen relación las religiones, la física, la astronomía y las creencias asociadas a la observación del cielo?
  • ¿Es cierto que para hacer astronomía debo tener equipos muy caros, grandes, pesados e importados?
  • ¿Porqué algunos observadores del cielo hablan más de política y religiones que de la ciencia que dicen promover?
  • ¿Tiene futuro la exploración espacial en los próximos años?
  • ¿Es verdad que Donald Trump quiere reducir o acabar con la NASA?

Como ven, hay un poco de todo, y más allá de la lista que acaban de leer, estoy atento a las nuevas y múltiples preguntas que ustedes puedan tener tras escarbar un poco más a fondo lo que a todos nos pasa por la cabeza. Ahora, y en línea con el título de esta entrada, quiero poner en referencia la perspectiva de la astronomía como espectáculo, es decir, la que se convierte en fiesta, en evento lúdico o en oportunidad para el encuentro, la conversación y el regocijo propiciado por la misma naturaleza.

Los divulgadores de la ciencia, entre quienes me incluyo, pasamos largas horas pensando y probando métodos, estrategias y actividades que permitan mejorar lo que decimos y hacemos, con el fin de que quienes nos escuchan, leen u observan puedan unirse a nuestra causa con pasión desbordante, ánimo intenso y alegría extrema. A veces es fácil ganar el objetivo, aunque en otros momentos la tarea se vuelve compleja, difícil y más retadora de lo calculado.

En este nuevo año los retos de la divulgación se incrementan y vuelven más complejos. Muchos canales de televisión, blogueros, youtubers y demás han diseñado estrategias poderosas para ganar audiencias, captar tu atención y llevarte paso a paso por sus caminos. Todos, sin duda, tienen grandes intenciones con respecto a la divulgación de la ciencia y de la astronomía en particular, y es aquí cuando lanzo mi reflexión: ¿Es mejor divulgador quien responde a todas las preguntas de la lista? ¿Se volvió la ciencia, su divulgación o su ejercicio, una exposición mediática y del espectáculo, más allá de la continua necesidad de apreciar, entender, responder y formular nuevas preguntas?

La cultura del espectáculo tiene grandes ventajas y momentos de verdad. Bien vale la pena identificar la línea de contenidos que más nos atraiga, impregne y colme de las mejores respuestas. En tanto sigan llegando nuevas preguntas, sabremos que vamos en la vía correcta.

Felices cielos para todos!!

“El placer de descubrir y la reificación inherente a los premios”

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En medio de la tremenda locura nacional con tantos temas de actualidad, la Sociedad Julio Garavito para el Estudio de la Astronomía nos invita a su próxima conferencia, a cargo de Carlos Eduardo Sierra, Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia, con un tema que reviste gran interés por estas fechas, en las que los premios Nobel han despertado críticas, alabanzas, reconocimientos o sorpresas, según sea la orilla desde la que se les mire.

No obstante, hay que aclarar que la conferencia no se concentra en el tema del Nobel, y abordará experiencias e historias que para muchos pasan desapercibidas, como las palabras o reacciones de un personaje tan peculiar como Richard Feynman.

La conferencia tendrá lugar este sábado 22 de octubre, a las 11:00 AM en el Auditorio del Planetario Municipal “Jesús Emilio Ramírez”. La invitación es abierta y con entrada libre.

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El concepto de Reificación, según Wikipedia

Abstract de la Conferencia

Gracias, Rosetta

Hola Galileanos!!

Llegó a su final una de las más renombradas y sorprendentes misiones espaciales de la historia. Al final de sus días, la sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA) bajó lentamente sobre la superficie del Cometa que analizó por semanas, el  67P/Churymov-Gerasimenko. Al cierre de sus transmisiones finales, llenas de datos e imágenes de altísimo valor para los científicos, la sonda Rosetta llegó a la superficie del Cometa donde finalmente apagó todos sus sistemas y “dejó de existir”, como diríamos en términos terrenales.

Aquí, un video de la misma ESA en el que se le da la despedida a esta magnífica creación tecnológica de la humanidad.

Este 20 de agosto, “Fraudes cartográficos longevos: una muestra sobresaliente de la mentira en el seno de la ciencia”

Hola Galileanos!!

Luego de varios intentos fallidos por observar las esquivas Perséidas sobre nuestro cielo urbano, regresamos a las actividades académicas de la Sociedad Julio Garavito Armero para el Estudio de la Ciencia y la Astronomía, con la conferencia citada en el titulo de esta entrada. Al respecto hay que decir que las mentiras en la ciencia no sólo son un asunto del pasado, sino una realidad que sigue apareciendo cada tanto, según nos llegan los titulares de la prensa extranjera.

El 20 de agosto, desde las 11 AM, el profesor Carlos Augusto Sierra presentará su disertación con respecto a este, uno de los temas más apasionantes (por inverosímiles) de la ciencia en todas sus etapas.

Les dejo el abstract de la presentación y la invitación abierta a participar. El encuentro tiene entrada libre y tiene lugar en el auditorio del Planetario Municipal “Jesús Emilio Ramírez”.

Resultados: EL tránsito de Mercurio frente al sol. Conferencia en el Planetario

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La Sociedad Julio Garavito Armero para el Estudio de la Astronomía nos envía su invitación a la conferencia del sábado 9 de julio, desde las 11:00 AM en el Auditorio del Planetario Municipal “Jesús Emilio Ramírez”, con la moderación de Luis Fernando Ocampo, Asesor en Instrumentación Astronómica del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM).

mercurio_ITMEn esta oportunidad, la conversación se enfocará en la presentación de los resultados obtenidos tras el análisis de los datos, las fotografías y los registros en video captados mediante la utilización de los recursos técnicos disponibles en el Observatorio del ITM el 9 de mayo pasado, cuando tuvo lugar el llamado tránsito de Mercurio delante del disco solar, un fenómeno astronómico poco común y de gran interés para los aficionados a las ciencias del espacio.

La conferencia no tiene costo alguno y tiene acceso libre a quienes quieran y puedan asistir. Recuerden que el Planetario Municipal está justo al lado de la Estación Universidad del Metro de Medellín.

Muchas gracias a Campo Elías Roldán, Director de la Sociedad Julio Garavito para el Estudio de la Astronomía, a quien le pueden escribir al correo campoelias.roldan@gmail.com.