Economía Colaborativa: entre el Desarrollo Sostenible y la pauperización del salario.

Si necesitas un vehículo que te transporte sólo tienes que dar un clic en tu celular -incluso, si sólo quieres que te den un “aventón”-. Si quieres un hospedaje económico en otra ciudad o país, sólo tienes que dar un clic en tu celular. Si tienes hambre y quieres un domicilio, sólo tienes que hacer clic.

taxi o uber

Economía colaborativa: ¿fuente de desarrollo sostenible o de desaceleración económica?

La Economía Colaborativa es una categoría reciente de las relaciones socio-económicas, la cual se fortalece gracias al desarrollo de las TIC. Dicha economía permite que se optimice el uso de recursos como los vehículos o la propiedad raíz -habitaciones u oficinas-. Así, por ejemplo, si tienes una habitación disponible en tu casa, puedes rentarla; o sea, hacer uso de una capacidad ociosa generándote algún ingreso. Lo mismo sucede si tu trabajo cotidiano no te agota plenamente, entonces, puedes unirte a Uber y ofrecer el servicio de transporte urbano, obteniendo un ingreso extra.

La Economía Colaborativa se entiende como una realidad derivada del desarrollo tecnológico y de la necesidad de mejorar la sostenibilidad del planeta. Dos de las características más evidentes de la economía de mercado han sido, la búsqueda del crecimiento permanente y el derroche. Con los negocios que nacen en esta nueva economía se ponen en entredicho estos dos indicadores.

La Economía Colaborativa se apoya en el uso de recursos existentes subutilizados o desempleados: tu vehículo personal unas horas al día, tu tiempo libre, tu habitación desocupada, etc. Aquí es donde se argumenta que este nuevo paradigma de la economía va en la vía del desarrollo sostenible: optimizar las capacidades instaladas existentes, sin agotar los recursos del planeta.

casa rentable, ingresos

Sin embargo, aún no nos ocupamos de las consecuencias que esta nueva cultura de la prestación de servicios y de su consumo pueden producir sobre el segundo indicador en cuestión: el crecimiento económico. Será relevante pensar qué efectos producirá esta nueva ola sobre la industria hotelera que también cuenta con capacidades instaladas, sobre las empresas formales de transporte público (buses, taxis, trenes, etc.) o a la industria de la construcción, la cual se alimenta de la necesidad de generar nuevas capacidades. Si las habitaciones familiares se convierten en los nuevos hoteles y los carros particulares sustituyen a los taxis, entonces, las inversiones realizadas en estas industrias podrían desvalorizarse.

En síntesis, en el nivel microeconómico, la Economía Colaborativa es fuente alternativa de ingresos gracias a la optimización en el uso de activos que son propiedad de las personas naturales; pero ello puede ser antagónico a los intereses de ciertas industrias, lo que terminará traduciéndose en desinversiones y en una desaceleración del crecimiento del PIB.

Economía Colaborativa: ¿nueva fuente de ingresos?

Probablemente la naturaleza de la Economía Colaborativa venga de un espíritu contrario a la propiedad privada y al derroche. En principio no son empresarios los que prestan el servicio, son personas naturales que convierten un bien de consumo (su vehículo o una habitación) en un activo generador de valor; adicionalmente estas mismas personas pueden estar colocando parte de su capacidad productiva -su tiempo- al servicio de un consumidor, lo que le generaría un ingreso adicional a su salario o a su pensión de jubilado. No se trata de empresarios capitalistas.

Sin embargo, aunque la naturaleza de la Economía Colaborativa es “compartir a cambio de una compensación justa”, ésta no está libre de distorsiones, algunas en calidad de externalidades, otras a través del aprovechamiento intensionado de nuevos inversionistas.

Así, por ejemplo, el servicio de transporte de pasajeros, que facilitan las plataformas tecnológicas, se fundamenta en el uso óptimo del vehículo particular y la obtención de un ingreso adicional por parte de su propietario al dedicar parte de su tiempo personal a dicha actividad. Sin embargo, ya es evidente la creciente presencia de conductores con dedicación de tiempo completo.  Incluso, ya se habla de vehículos de un mismo propietario con conductores contratados de manera informal.

Otro caso  más evidente de que la llamada Economía Colaborativa se aleja de sus principios rectores es el de las plataformas tecnológicas que facilitan el servicio de domicilios y encomiendas urbanas; ya que, esta actividad tiende a ser asumida por desempleados que ven en ella una oportunidad para obtener ingresos -eso sí, ingresos de economía informal-, lo que con el tiempo irá sustituyendo a los trabajadores legalmente contratados en establecimientos que incluyen en su menú el servicio de domicilio.

Nuevos inversionistas vs. viejos empresarios.

En síntesis, más que Economía Colaborativa, lo que tenemos son plataformas tecnológicas, innovaciones que se convierten en grandes empresas que cotizan en bolsa – Airbnb, Uber, Rappi, entre otros-, cuyo valor bursátil depende de la popularidad de las mismas, incluso, al margen de que sean o no rentables en el corto plazo. Son empresas que se valorizan por las expectativas que generan al incrustarse certeramente en la globalización socio-económica, la sociedad del conocimiento y la preocupación por el Desarrollo Sostenible.

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Sin embargo, aunque este nuevo paradigma económico beneficia a los consumidores que sienten la satisfacción de una mayor oferta de servicios, económica, moderna y de fácil acceso, sus efectos sobre las empresas formales -construcción, hotelería, transporte público- aún están por medirse.

Adicionalmente, lo que sí se evidencia es que lo que se llama “la economía de las plataformas” o “economía colaborativa” está generando efectos de pauperización del ingreso laboral: los conductores de taxis, que ya de por sí son un segmento del mercado laboral mal remunerado y que labora en pésimas condiciones – alrededor de 60 horas semanales, 28 días al mes- y los mensajeros o domicilios de empresas constituidas, irán perdiendo sus empleos para ser sustituidos por operadores de plataformas tecnológicas que sólo reciben como remuneración un ingreso variable, sin ninguna compensación de seguridad social.

 

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