Pronóstico muy conservador para la economía colombiana 2018.

1. Factores críticos de la economía colombiana:

  • El comportamiento de la economía global, la dependencia de exportaciones de commodities (hidrocarburos) y la desindustrialización histórica conllevan que la economía colombiana se mantenga en bajas tasas de crecimiento desde 2014.
  • El consumo de los hogares representa 3/5 partes del PIB. (Fuente: DANE)
  • La política monetaria del Banco de la República (gestionar la tasa de interés de intermediación) ha demostrado alta eficiencia en el control de la inflación (subir las tasas de interés) pero no muestra la misma evidencia en la recuperación económica (bajar las tasas de interés).
  • El desempleo estructural colombiano (alrededor del 10% de la PEA) es el doble del promedio de América Latina
  • En la última década, las exportaciones de hidrocarburos (petróleo, carbón) pasaron a representar 70% de la canasta de bienes (Fuente DANE).
  • Los bienes exportados manufacturados, con complejidad tecnológica media y alta apenas representan el 12%. (Fuente: Consejo Nacional de Competitividad).
  • La inversión Extranjera Directa –IED- llega fundamentalmente a la industria extractiva y a la banca y servicios. En menor medida a los sectores, agropecuario y manufacturero.
  • Dentro de las finanzas públicas, los ingresos derivados de la renta petrolera, representan 1/6 parte.

PIB y Demanda AgregadaFuente: diseño propio con datos del DANE.

2. Componentes relevantes del PIB colombiano.

Como se verá en el siguiente gráfico y datos complementarios, la economía colombiana es altamente concentrada, poco industrializada, y ha dejado de ser rural.

– el sector servicios representa más de la mitad del aparato productivo del país,

– dentro del sector servicios se destacan, el sector bancario y el sector de servicios personales y sociales,

– el sector manufacturero concentra en cinco industrias, más de la mitad de la producción del sector,

– en la minería, los hidrocarburos concentran el 90% de la industria,

– el sector agropecuario, de poco peso, ya no depende del café, el cual equivale apenas al 11% del sector.

PIB y serviciosFuente: diseño propio con datos del DANE

3. Dinámica de la Economía Global (Fuente: Congreso Nacional de Exportadores, memorias):

  • Fuerte desaceleración económica desde 2008, con estancamiento sostenido en la Unión Europea y Japón. Frágil recuperación de Estados Unidos y desaceleración permanente de China.
  • Caída en los precios mundiales de los commodities, especialmente hidrocarburos.
  • Participación pequeña de América Latina en el PIB global, mientras aumenta la participación del Este Asiático.
  • Crisis de los acuerdos comerciales en el mundo: Unión Europea (Brexit y Catalunya), NAFTA (Estados Unidos y México) y CAN (Colombia y Venezuela). Estancamiento de los Mega-tratados TPP y TTIP y de las negociaciones Multilaterales (OMC).

La economía global no presenta indicios de recuperación. Los pronósticos para 2018 señalan un crecimiento semejante al de 2017 (entre 3,3% y 3,8% según FMI); el cual es jalonado por los mercados emergentes y desacelerado por los países industrializados. Este crecimiento desacelerado no permite prever aumentos importantes de los precios del petróleo en 2018. El FMI pronostica que el precio del crudo se eleve sólo 2-4% en 2018 con respecto a 2017.

4. Escenarios socio-políticos para el año 2018 en Colombia:

La estabilidad política también marca el curso de la economía. En el caso colombiano, el proceso electoral será fundamental y, dentro de éste, las posiciones de los candidatos frente al proceso de paz. Para los empresarios, la clave de sus decisiones de inversión se halla relacionada con la certidumbre o incertidumbre que genere el ambiente político. Para ello, planteamos tres posibles escenarios y su relación con la incertidumbre del ambiente para los negocios:

  • Escenario 1: los candidatos favorables al SI en lo que respecta al proceso de paz obtienen la presidencia y las mayorías en el congreso. Se genera mayor certidumbre de corto plazo.
  • Escenario 2: los candidatos favorables al NO en lo que respecta al proceso de paz obtienen la presidencia y las mayorías en el congreso. Se genera mayor certidumbre de corto plazo.
  • Escenario 3: quien gana las presidenciales no logra mayorías en el congreso. Se incrementa la incertidumbre política.

El ambiente político, a medio año de las elecciones, indica que estamos más cerca del tercer escenario, esto es, el de mayor incertidumbre.

Conclusiones generales de corto plazo -2018-:

  • El año 2018 comienza con fuerte incertidumbre en lo interno y con un ambiente externo poco favorable al crecimiento económico. En consecuencia, ni el PIB, ni el empleo deben mostrar variaciones positivas relevantes. De hecho, debe ser un año de bajas inversiones, crecimiento desacelerado y estancamiento de la tasa de empleo.
  • El año 2018 no presenta factores favorables para la recuperación económica: los mercados de crudo no crecen, el precio del mismo permanece cerca a sus niveles actuales, Venezuela y Ecuador siguen siendo mercados poco atractivos y otras exportaciones que sustituyan al petróleo sólo crecerán lenta y gradualmente.
  • El mercado doméstico no crecerá en 2018, el ambiente no permite pronosticar crecimiento del empleo.
  • La ley de garantías electorales se suma al déficit fiscal como un fenómeno que mantendrá comprimido el gasto público.
  • La incertidumbre electoral, además de los bajos precios del petróleo, mantendrán bajos los niveles de inversión, al menos durante el primer semestre de 2018.

 

 

 

 

 

 

El galimatías de la inflación.

Junio 20 de 2017.

Seamos sinceros, los periodistas todos los días nos atiborran de datos económicos y, la verdad sea dicha, no siempre sabemos exactamente de qué nos están hablando. ¡Qué la inflación subió por culpa del dólar! ¿y cuál es la relación?; ¡qué el Banco de la República subió las tasas de interés para controlar la inflación! ¿Y cuál es la relación?; !Qué el precio del petróleo cayó y por eso sube el precio del dólar! ¿Y cuál es la relación?…

Así que vamos a jugar un poco a ser profesores y a explicar algunas de las categorías más comunes del lenguaje económico.

¡Comencemos con la inflación!

Ultimamente vemos que los periódicos relacionan la inflación con hechos como el Gasto Público (o sea el excesivo gasto del gobierno); el fenómeno del Niño, el excesivo gasto de las familias, el precio del dólar, etc.

En términos sencillos se puede decir que la inflación aumenta por dos posibles tipos de razones: el crecimiento de la demanda o la disminución de la oferta. Si el Estado incrementa su gasto, si los bancos bajan las tasas de interés, o si al país entran más dólares, entonces, se incrementa la demanda agregada y los precios se mueven al alza. Pero, de otro lado, si el precio del dólar sube, si hay exceso de lluvias o sequía, entonces, se reduce la oferta de bienes, lo que, nuevamente, hace que se suban los precios.

dolares-300

¿Por qué la devaluación -incremento en el precio del dólar- produce inflación?

Porque los productos importados se encarecen y porque los colombianos tendrán más dinero (fruto de exportaciones más rentables) lo que les aumentará su capacidad de compra.

Por lo tanto, lo contrario, la revaluación, tiende a ser antiinflacionaria, ya que abarata los bienes importados y reduce la oferta de masa monetaria en el mercado doméstico.

¿Por qué el gasto del gobierno -Gasto Público- incide sobre la inflación?

Porque con un  mayor o menor gasto, el Estado incide sobre la capacidad de compra de las familias y las empresas (el Estado contrata trabajadores, da subsidios, compra bienes y servicios); así estimula la demanda. Por lo tanto, una decisión de incrementar o bajar el Gasto Público tiene una incidencia directa sobre la tasa de inflación.

¿ Es mala la inflación?

Un error recurrente es ver a la inflación como una variable de efectos negativos para la economía. La inflación no es negativa per se para la economía. La inflación o su antagónica, la deflación, evidencia una brecha entre la oferta y la demanda. En términos simples se podría decir que una inflación baja, moderada, ubicada en los límites que establezcan las autoridades económicas, sería una señal de que hay una demanda insatisfecha y que por ende hay espacio para más inversiones,empleo y crecimiento económico. O sea, si el Banco de La República calcula que su meta de inflación está en un rango entre 2% y 4%, mientras ésta se logre tendremos un ambiente favorable para invertir, ya que hay una demanda insatisfecha en un ambiente de certidumbre.

Por el contrario, la ausencia de inflación (la caída generalizada del nivel de precios) se podría entender con un desestímulo a la inversión y al empleo. ¿Quién querría aumentar la producción si los precios tuvieran una sostenida tendencia a la baja?

En síntesis, el problema no es la inflación sino su tendencia descontrolada (creciente, acelerada, desbordada, por fuera de las metas macroeconómicas de las autoridades económicas de un país), lo que genera incertidumbre.

Pregunta curiosa: ¿Es la ciudad con mayor inflación la más costosa del país?

A veces leemos, por ejemplo, que una ciudad, digamos Pasto, fue la de mayor inflación de marzo y, consecuentemente, se asume que es la ciudad más cara. Pero no es así. La inflación es un indicador que se mide con respecto al comportamiento histórico de los precios del mismo lugar, o sea, lo que evidencia la tasa de inflación es cuánto subieron los precios de un lugar, con respecto a sus propios datos históricos, no en relación a los precios de otras ciudades.

Un dilema de bases ideológicas: ¿cuánto subir los salarios sin afectar la inflación?

trabajadores

Todos los años asistimos al “show mediático” de una negociación del salario mínimo. Este no es un tema menor. En principio, los empresarios buscan controlar el aumento salarial con el argumento de controlar sus costos de producción; de otro lado, el gobierno también tiende a ubicarse en una postura “bajista” ya que teme que el aumento del salario provoque más inflación vía demanda: más salarios, más ingresos, más gastos. En la otra orilla, las centrales obreras reclaman que la inflación no se controle exclusivamente de cuenta de los ingresos de los trabajadores.

Si bien, hay un elemento técnico en la discusión, el cual consiste en calcular la pérdida de poder adquisitivo y el incremento en la productividad del trabajo para determinar el salario mínimo “ideal”  del año siguiente, es evidente que sí existe una discusión ideológica en la forma cómo se determina la distribución de la riqueza entre trabajadores y empresarios…

…y la inflación se utiliza como “excusa” para tomar la decisión final.

¿Es justo el salario mínimo de los trabajadores colombianos?

El salario mínimo es devengado por un porcentaje importante de la población trabajadora colombiana (aproximadamente, 50%), de ahí que el incremento del mismo sea de verdadero interés nacional.

No hay que hacer una encuesta para saber que gran parte de la población considera que el salario mínimo es injusto e insuficiente. Sin embargo, nos proponemos en el artículo de hoy explicar algunas píldoras para entender la dimensión y complejidad del tema.

Primera referencia. La teoría económica.

En teoría económica hay dos grandes paradigmas para entender la relación entre el trabajo y la remuneración del mismo. Si nos apoyáramos en la teoría objetiva del valor (Smith, Ricardo, Marx), entonces, quedaría muy claro que el salario es una remuneración injusta, puesto que es el trabajo el que genera los valores, o sea, los bienes se miden por la cantidad de trabajo que se necesita para producirlos.

Ahora, si buscamos la teoría subjetiva (Marshall, Senior y otros neoclásicos), la remuneración debe ser proporcional al sacrificio. Así, el empresario arriesga su capital al invertirlo y por ello debe recibir una remuneración (ganancias), pero el trabajador sacrifica su tiempo de ocio y por ello espera obtener una compensación.

Si tenemos en cuenta que la canasta familiar cuesta aproximadamente dos salarios mínimos, entonces, se puede cuestionar la justicia del salario mínimo. O sea, el sacrificio que el trabajador hace, renunciar a su tiempo de ocio, no se compensa con los bienes y servicios mínimos necesarios para su subsistencia (en otras palabras, para la reproducción de su capacidad de trabajar)

Por último, hay que reconocer el peso del salario en el comportamiento de la demanda agregada, por ende, en la inflación.  La demanda agregada se compone del consumo de las familias, de la inversión de las empresas, del gasto del gobierno y de la acumulación de divisas. El mayor componente de la demanda agregada es el consumo de los hogares, por ende, incrementar los salarios indiscriminadamente puede disparar la inflación, afectando el conjunto de la economía y robándose parte del poder adquisitivo que se gana con el aumento de los salarios. En otras palabras, la situación actual de salario mínimo (muy bajo para las necesidades básicas de un trabajador) no se puede resolver de un plumazo, sino que requiere de cambios más estructurales en nuestro modelo de desarrollo económico.

Con este último párrafo queriamos señalar que aunque el salario mínimo de Colombia es injusto, su incremento en términos reales depende de varios factores:

1. El incremento de la productividad del trabajo, para que el aumento del ingreso se compense con una reducción en los costos de producción via mayores eficiencias; ello controla la inflación que se come el poder adquisitivo.

El incremento de la productividad en el trabajo está asociado a las innovaciones tecnológicas, a la cualificación de los trabajadores, a las mejores prácticas de gestión y de producción, a la buena salud y alimentación de los trabajadores; lo mismo que a la eficiencia del transporte y a la seguridad en las ciudades, ya que estos últimos les afectan fisica y emocionalmente.

2. Una relación más justa entre el capital y el trabajo. Colombia tiene antecedentes de una distribución muy inequitativa del ingreso, mientras esto siga así, nunca habrá salarios nominalmente más altos, ni una redistribución más justa del ingreso que pueda elevar el poder adquisitivo del salario: escuelas públicas de calidad, hospitales públicos eficientes, recreación gratuita, etc.

En síntesis, sólo una mayor productividad del trabajo, en una sociedad que redistribuya mejor el ingreso, puede hacer que, efectivamente, en el largo plazo, los trabajadores mejoren su calidad de vida a través de remuneraciones justas.

Segunda Referencia ¿Dónde está el salario mínimo más alto de América Latina?

Analizar el salario mínimo nominal, medido en una moneda de referencia, el USD en este caso, sirve para conocer el costo comparativo del trabajo en los diferentes países, pero no permite diferenciar el poder adquisitivo, ya que no se conocen las tasas de inflación de cada país, especialmente las referentes a los bienes no tranzables (no comercializables como la vivienda o los servicios personales), ni los subsidios que recibe la población.

Un ejemplo de la complejidad de esta medición, es la volatilidad de las tasas de cambio. Recordemos que en el último semestre de 2014, el dólar fluctuó de COP 1800 a COP 2300, lo que significa una devaluación nominal de más del 25%. En consecuencia, el salario mínimo en Colombia habría pasado de USD350 a menos de USD 300, sólo consecuencia de la devaluación nominal.

El salario mínimo más alto de la región es el de Argentina, rondando los USD 700, mientras que el más bajo es el de Bolivia, el cual, aunque se incrementó 280% en los últimos 10 años, apenas alcanza los USD207.

Por último, las negociaciones del salario mínimo son un tema de gran importancia, no sólo porque cobijan a un porcentaje elevado de la población, sino porque éste termina sirviendo de referencia para muchas decisiones comerciales (precios, tarifas, incrementos de otros salarios, etc.). Sin embargo, hay que reconocer que el tema es complejo, un incremento irresponsable puede traer una escalada alcista de precios que afecte al conjunto de la economía, incluido el poder adquisitivo del salario. Pero, la evidente inequidad reflejada en el salario mínimo, es un argumento sólido para mantener un debate abierto sobre la remuneración justa de los trabajadores y la redistribución de la riqueza a través de los impuestos y el gasto público.