Trump desata guerras comerciales: ¡crisis del Neoliberalismo Global!

Giovanny Cardona Montoya

Julio 8 de 2018.

Desde finales de la década de 1980, el liberalismo comercial se abrió camino como modelo de desarrollo económico. Después de décadas de proteccionismo keynesiano, las aperturas comerciales y las negociaciones de Tratados de Libre Comercio -TLC- se masificaron por todo el planeta. La consecuencia de esta nueva dinámica es la relajación de barreras no arancelarias y la reducción de aranceles, particularmente en el tráfico mundial de mercancías manufacturadas. Los colombianos podemos recordar cómo antes de 1991, la importación de vehículos estaba gravada con aranceles del 300% y unos años después la tasa de aduanera bajó al 35%.

Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el espíritu del libre comercio mundial queda en entredicho. Los primeros afectados con la medida fueron los Megatratados Comerciales, diseñados para liberalizar el comercio entre la Unión Europea, Norteamérica y el Este Asiático. Estados unidos renunció a pertenecer al TPP, tratado que involucra naciones del Pacífico Asiático, de Oceanía y América; luego vino la renegociación del NAFTA -Tratado de Librecomercio de Norteamérica-, provocando incertidumbre entre los inversionistas con respecto al mercado mexicano.

Como un paréntesis a este artículo es menester señalar que el nuevo gobierno norteamericano evidencia un claro desdén no sólo por el libre comercio, sino, más allá, por el Sistema Multilateral de Cooperación: la potencia norteamericana anuncia su retiro del  Acuerdo Climático de París, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y de la UNESCO.

TLC de Estados Unidos

Trump contra el Multilateralismo Comercial del Sistema GATT – OMC.

La crisis del libre comercio también toma visos multilaterales. Si bien Estados Unidos primero denunció los TLC con sus vecinos de Norteamérica y el TPP, en este 2018 ha desatado guerras comerciales que involucran a la Unión Europea y a China. ¿Por qué estas guerras comerciales tienen una dimensión multilateral? Para ello vamos a dar algunas explicaciones básicas:

El Sistema GATT surgió en 1947 y dos de sus propósitos fundamentales fueron, evitar las guerras comerciales entre países -imperios para la época- y que el comercio mundial se mantuviera dividido en bloques separados entre sí. Para ello se establecieron unos principios al Comercio Multilateral, los cuales fueron heredados por la OMC desde 1994:

1. El primer principio del GATT es el de Comercio Sin Discriminación, basado en la cláusula de la Nación Más Favorecida -NMF-; la cual significa que si un país miembro de la OMC ofrece una ventaja comercial a otro país, todos los demás países se benefician de la misma. O sea, que todos los estados signatarios son tratados con las mismas barreras.

4. El segundo principio del sistema GATT-OMC es el de la Transparencia y Previsibilidad, el cual consiste en que los países reportan a la OMC sus aranceles consolidados, esto es, sus “techos”. Por lo tanto, cualquier empresario de los países miembros del Sistema Multilateral no sólo conoce los aranceles presentes sino que puede prever el peor escenario en caso de que una nación en particular decidiera incrementar sus barreras al comercio.

Lo que hace el gobierno de Estados Unidos en la actualidad es renunciar a todos los escenarios de negociación, particularmente al de la OMC, y actuar de manera unilateral contra aquellos países que, en su concepto, son los responsables de su crónico déficit comercial: México, las naciones de la Unión Europea -especialmente Alemania-, y China.

Las guerras comerciales han iniciado. Primero, Estados Unidos elevó las barreras a productos de alta tecnología China y siguió con el alza en los aranceles de acero y aluminio, lo que afecta directamente a Canadá, México y la Unión Europea. Los europeos responden con barreras al whisky americano (bourbon), a las motos harley davidson y a los jeans (directo en el corazón de la cultura norteamericana).

Como consecuencia, China y la Unión Europea demandan a Estados Unidos ante la OMC por violación a los principios del Acuerdo Multilateral.

El déficit de Estados Unidos con respecto a la potencia asiática supera los USD 300 mil millones (datos de 2017), el superávit mexicano supera los USD 70 mil millones (datos de 2017). Con Alemania también existe un déficit abultado y la potencia europea se ha convertido en la nación con el mayor superávit comercial del planeta (datos de 2017).

balanza comercial de Estados Unidos¿Qué hay detrás de estas guerras comerciales desatadas?.

Aunque parezca que Donald Trump es un “desadaptado” del multilateralismo, la realidad, como frecuentemente sucede, es que existe una dinámica objetiva que arrastra al país norteamericano hacia una crisis de competitividad global, la cual se ha venido agudizando a lo largo de varias décadas. El déficit comercial de Estados Unidos es crónico desde la guerra de Vietnam.

La transnacionalización de las inversiones -por la naturaleza internacional del capital- ha llevado a grandes firmas norteamericanas a trasladar sus procesos productivos a otras naciones: en los años 60s a Japón, en los 70s a Corea y Taiwán y luego a China, México y otros mercados emergentes que ofrecen ciertas ventajas para las empresas extranjeras: bajos impuestos, mano de obra abundante y barata, recursos naturales, etc.

En consecuencia, se viene tipificando una contradicción entre los intereses de los Estados Unidos como nación y los de las empresas norteamericanas que invierten en otras regiones para elevar la competitividad de sus productos y servicios. El déficit comercial que Estados Unidos viene acumulando se explica en gran medida porque las marcas más prestigiosas de ese país han trasladado eslabones importantes de sus cadenas de producción a otros países, desde donde, posteriormente, se importan a E-U.

cadena global de valor, avion

En consecuencia, la debilitada participación del territorio estadounidense en las denominadas Cadenas Globales de Valor puede tener dos explicaciones (complementarias). De un lado está el hecho que países como China o Alemania no aplican políticas expansionistas que estimulen la demanda desde sus mercados internos (incremento del gasto público, de salarios y/o revaluación cambiaria); del otro, el aparato productivo norteamericano ha debilitado su capacidad productiva: sistema educativo, investigación científica y tecnológica. O sea, producir en Estados Unidos es “relativamente más costoso o menos eficiente” por voluntad de los países competidores y del mismo gobierno nacional.

En otras palabras, las guerras comerciales puede que logren una renegociación entre potencias, obligando a que la Unión Europea, China y México hagan algunos ajustes para cambiar los números del comercio bilateral en favor de Estados Unidos. Sin embargo, el problema de fondo no estará resuelto: la competitividad del territorio norteamericano requiere de decisiones estructurales de largo plazo, relacionadas con talento humano, infraestructura y políticas fiscales, principalmente.

Adicionalmente, la política exterior de Estados Unidos (particularmente este unilateralismo en lo comercial) se convierte en un obstáculo mayor para el desarrollo de la Organización Mundial de Comercio. La OMC ya se encontraba en crisis y estas guerras comerciales agudizan su situación. El organismo multilateral ha perdido su capacidad de operar como “Escenario de Negociaciones Mundiales de Comercio“. La firma masiva de TLC y estas guerras comerciales dejan a la OMC en una situación crítica: ¿para qué sirve?

Integrantes OMC

En lugar de conclusiones:

Colombia no tiene una política de comercio exterior clara: participa en la OMC, tiene acuerdos comerciales con los vecinos de la región ( CAN, Mercosur y G2) y ha firmado TLC con otras regiones (Estados Unidos, Unión Europea, Corea, entre otros). Sin embargo, el comercio exterior de este país tiene cada vez menos agregación de valor, se depende cada vez más de las exportaciones minero-energéticas y se debilita al agro y a la industria manufacturera.

¿Por qué no adoptar una política comercial asociada a otra de competitividad sectorial? ¿Por qué no elegir ciertas industrias estratégicas y aplicar políticas de fomento y comerciales para estimular su desarrollo a través de un proteccionismo selectivo y de decisiones concretas para elevar la productividad, la innovación y su participación en los mercados?

La discutible posición de Estados Unidos con respecto a sus socios comerciales debería ser estudiada con más cuidado. No se trata de defender el libre comercio a ultranza. Se trata de desarrollar una política comercial coherente con las políticas de desarrollo.

Colombia tiene un gran potencial para ser un jugador en mercados mundiales de ciertos bienes y servicios -turismo, confecciones, servicios de salud, agroindustria, industrias derivadas de la biodiversidad, entre otros-. Para desarrollar estos sectores hay que pensar en políticas comerciales de largo plazo, aunadas a decisiones en materia fiscal, de I+D+i, educación, infraestructura y desarrollo del mercado laboral.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>