La invención de lo cotidiano. Las prácticas artísticas en medio cerámico. Por: Lucrecia Piedrahita. Museóloga

Se inauguró en la Biblioteca Pública Piloto la exposición -Medio Cerámico- de los artistas Paula Usuga, Maria Victoria Girón, Estella Agudelo, Gilberto Arango y José Ignacio Vélez. Les comparto el texto que escribí para la muestra.

La invención de lo cotidiano
Las prácticas artísticas en medio cerámico
Lucrecia Piedrahita. Museóloga
Detenerse en el ensamblaje plástico y estético de la arcilla permite acercarnos a una interpretación del mundo desde los procesos prehistóricos hasta la evolución de la ciudad. El barro ha sido el texto transferible de experiencias culturales e identitarias, de aquellas que pertenecen al oikos y sus quehaceres cotidianos y a la polis.

Las primeras trazas que se tienen de la aparición de la cerámica se ubican en el período neolítico alrededor del año 6.400 antes de nuestra era y se han consolidado en el tiempo mediante una concisa compilación de tradición y tecnología. El resultado ha sido una excepcional resolución y convicción en la materia cerámica como un territorio expandido que se desplaza del espacio objetual al arquitectónico y como palimpsesto de múltiples escrituras.

Las amplias formaciones visuales y la agudeza expresiva de la materia cerámica permite la reproducción de un diálogo intercultural que articula la interpretación arqueológica, la producción e intercambio de procesos, la funcionalidad, las texturas y las geometrías, la memoria, la forma y su propia metamorfosis para instalarse en el campo de las prácticas artísticas contemporáneas como lugar de innovación, experimentación y ampliación de sus propios lenguajes. 

Es en la exposición -El medio cerámico- en donde la materia se convierte en mediación comunicativa del proceso creativo permitiendo a la cerámica ser un vehículo de referencias iconológicas, de la fragmentación del espacio y las tensiones geométricas, de la descomposición de la continuidad, de los lenguajes de la diferenciación y la individualidad, de la materia como pintura para reconfigurar, todas ellas, nuevas lecturas de aquello que Michel de Certeau ha denominado La invención de lo cotidiano  y que busca revalorar, recrear y potenciar las lecturas, imágenes y perspectivas de las prácticas artísticas en la vida cotidiana. Las obras expuestas en la Biblioteca Pública Piloto reflexionan sobre las reelaboraciones, fricciones y continuidades que produce el arte en las prácticas ordinarias, regulares y dialógicas sobre la cultura.

Es Michel de Certeau quien contribuye a construir una teoría del consumo y una teoría de la vida cotidiana subrayadas en la muestra bajo la evidencia de las dimensiones de la cotidianidad: la dimensión pública, la dimensión doméstica, la dimensión familiar y la dimensión tecnológica… “todas ellas atravesadas por procesos de rutinización y de memoria sin los cuales la cotidianidad no tendría existencia”.

La obra de los artistas Paula Usuga, Maria Victoria Girón, Estella Agudelo, Gilberto Arango y José Ignacio Vélez permite a su vez referenciar a Hal Foster quien define al artista como un etnógrafo, al afirmar que el nuevo artista etnógrafo es una especie de cartógrafo que traslada sobre el papel el espacio/cultura del “otro” según las coordenadas de la nueva teoría social, convirtiéndose la galería o sala de exposiciones en una verdadera sala de mapas en donde se despliega la epidermis cultural de aquel “otro” ante la mirada, entre curiosa y culpable del espectador.

Y esto nos lleva a concluir que esa diferencia del artista como etnógrafo tiene validez mientras que el artista adopte la actitud del viajero etnógrafo, móvil y capaz de llevarse consigo las imágenes de su viaje. Estamos ante un grupo de artistas cuyas prácticas artísticas se ubican y coinciden con las poéticas propias de un etnógrafo que valora -La invención de lo cotidiano-.

 

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