La provocadora carrera de Steve McQueen: del arte visual al cine de festivales. Por Rodrigo González M.

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Desde los tiempos en que estudiaba arte en el Chelsea College of Art and Design de Londres, siempre tuvo debilidad por todo lo que se moviera. La plástica, la escultura o los retratos no eran su fuerte. O hablando en términos ingleses, no eran “su taza de té”. Por eso, cuando Steve McQueen logró viajar a Irak junto a las tropas británicas, buscaba algo de acción. Con lo que viera en los campos de guerra construiría una obra visual que sería casi como una película.

Para su desilusión, las órdenes militares le permitieron moverse con escaso radio de autonomía. “Era como estar en cama. Una contradicción estando en guerra. Nos llevaron a algunas escuelas y nada más. Al sexto y último día no tenía idea de qué cosa haría”, comentaba McQueen al periódico The Guardian, en el año 2007. De aquel aparente terreno baldío creativo nació entonces la idea de crear una gran obra dividida en paneles con imágenes de soldados muertos. Cada foto tendría el tamaño de una estampilla y se multiplicaría por 60.

La pieza se llamó Queen and country y desde su creación, en el 2006, llamó a la controversia y a la polémica: se trataba de un trabajo que criticaba el conflicto al que el propio McQueen había sido invitado por el gobierno, con la intención de traer una imagen medianamente positiva. Hasta le inventaron un nombre militar al viaje de McQueen: artista invitado a la guerra. “¿Por qué no pintar un paisaje?”, lo inquirió en su momento el ministro de Defensa. McQueen respondería: “¿Un paisaje? ¿Tiene usted vergüenza de mostrar a su propia gente?”.

Aquella controversia solo sería una de tantas para un artista provocador por naturaleza. Cinco años después, en el 2011, su película Shame fue exhibida en el Festival de Venecia con éxito de críticas y una gran interrogante sobre cómo sería recibida por las multisalas. El tópico central del largometraje es la adicción sexual de su protagonista, y la cadena estadounidense Cinemark, la segunda más grande del mundo, decidió no darla por la naturaleza de su temática.

Ganadora de la Copa Volpi de Venecia para el actor Michael Fassbender en el 2011, Shame se estrena hoy en el país precedida de críticas bastante positivas. Algunos datos de la causa es que su actor se mueve desnudo por su habitación en un par de oportunidades, que en otro momento tiene relaciones homosexuales y que, además, se masturba seguido frente a la computadora.

Más allá de sus pasajes de alto erotismo, Shame es un trabajo que habla de la soledad y de la alienación en las grandes urbes. El guión lo coescribió con su compatriota Abi Morgan. “Nos encontramos en un restaurante y tras una conversación ya habíamos escrito los 20 primeros minutos del guión. Shame es lo opuesto a Hambre, mi anterior película. Acá el protagonista es un tipo apuesto y que tiene un trabajo bien pagado. En Hambre está encarcelado y en huelga de hambre”, dijo McQueen a The Telegraph.

Hambre se estrenó el 2007 en Cannes y ya antes de exhibirse hacía ruido. La cinta que se llevó la Cámara de Oro a la mejor ópera prima trataba sobre Bobby Sands (Michael Fassbender), militante del IRA que en 1981 falleció tras 66 días de huelga de hambre.

Hijo de inmigrantes caribeños, McQueen (43 años) quiso ser primero futbolista y jugó en el club amateur St. Georges Colts. A principios de los 90 estudió Arte en la Universidad de Nueva York y guarda un especial afecto por la ciudad (en la que se ambienta Shame). La mayoría de sus trabajos como artista visual fueron instalaciones y a los 31 años ganó el premio Turner, el más importante del arte contemporáneo británico, por Drumroll. La obra, que derrotó a la polémica Tracey Emin, consistía en tres pantallas gigantes con imágenes de Nueva York.

Desde sus inicios, sus obras fueron un tributo a Buster Keaton y Andy Warhol. Estaba claro que le faltaría poco para dedicarse al cine.

FUENTE:

http://diario.latercera.com/2012/05/03/01/contenido/cultura-entretencion/30-107485-9-la-provocadora-carrera-de-steve-mcqueen-del-arte-visual-al-cine-de-festivales.shtml