Barcelona saca garras por sus mascotas

Malala perros

Lo que al principio creí que iba a ser uno, ya se ha convertido en tres meses de aprendizajes en Barcelona, con celebración de cumpleaños incluida. Logré extender la pasantía y he aprovechado cada minuto en esta ciudad, aunque no dejo de leer las noticias de Colombia y especialmente las de Antioquia.

Hace dos meses me enteré de una noticia a través de Twitter que me partió el corazón: cinco perros habían sido envenenados en Itagüí.

Debo confesarles que la idea de regresar a Colombia se me hizo amarga por instantes, pero luego de sentir impotencia y rabia me acordé de algo que me oxigenó el ánimo. Desde acá también me enteré de que el pasado 6 de enero el presidente Santos sancionó la Ley 1774 que reconoce a los animales como “seres sintientes” y así los que incurran en maltrato serán procesados penalmente y no solo recibirán sanciones por contravención o daño en bien ajeno, como ocurría antes. Este tema me puso a pensar y me di a la tarea de investigar un poco cómo manejan ese aspecto acá en España.

Lo curioso es que en este país la ley cambia según cada ciudad. Por ejemplo, ¿podés creer que desde hace 13 años en Barcelona está prohibido sacrificar animales abandonados o callejeros, mientras que en Madrid (que es la capital del país) apenas en octubre del año pasado se logró aprobar una normativa que penaliza el exterminio de animales a través de la llamada ley Sacrificio Cero?

Madrid puede que luzca sin perros callejeros, pero el trasfondo esconde una cruel práctica por salubridad: animalitos abandonados que no sean reclamados en un tiempo determinado o perros callejeros que caían en perreras o en “centros de acogida” son sacrificados. A mí, esa me parece una medida facilista e insensible.

Nosotros en Medellín desde hace 8 años podemos “chicanear” con el Centro de Bienestar Animal La Perla, pero a este Centro cada vez se le hace más difícil sostenerse; a la gente le da pereza ir, sacan como excusa que queda lejos, o peor aún, hay personas que les da pena andar con un criollito. Me aterra que dejemos confinado al olvido y a la deriva una iniciativa tan bacana. Qué chévere sería ver una Perla en cada municipio del Valle de Aburrá, ¿te lo imaginás? Así como pasa en Barcelona, acá encontrás muchas perreras o casas de acogida que se mantienen bien sea por dineros públicos del ayuntamiento o por organizaciones civiles que reciben donativos. Estas entidades hacen campaña en sus redes sociales para promover la adopción o apadrinamiento. De hecho, yo me animé a ser la madrina de un perrito llamado ‘Bolo’.

Amor y control

¿Por qué Barcelona, o mejor dicho Cataluña toda, es una sociedad ‘petfriendly’, (amigable con las mascotas)? Porque hay muchas reglas para evitar agresiones: no permiten que le cortés el rabo o las orejas a los perros (hay gente que lo hace por supuesta estética racial), una acción de este tipo es tildada de mutilación y por eso te podés ganar una multa, como también si los tratás como mercancía para ser vendidos.

La multa más cara por maltrato animal en Cataluña puede llegar a 20.000 euros, ¿caro? De las 17 comunidades autonómas que tiene España, Cataluña quedaría dentro del ranquin en el puesto 11 en ese sentido, la localidad que sanciona más duro es Aragón, cuya cifra puede elevarse hasta los 150.253 euros y la multa más barata se da en Navarra con 3.000 euros, según datos de la protectora de animales El Refugio, organización que opera en ese país desde 1996.

Además, acá todo es tan ordenado, que todas las mascotas al cumplir mes y medio deben estar “chipadas”, es decir, deben portar una placa con microchip que almacena un código de números único (como si fuera el de la cédula) que acompañará de por vida al animal, allí va cifrada información como el nombre del dueño, su dirección y uno o dos teléfonos de contacto. Esta información es registrada en la base de datos del censo que tiene cada Comunidad Autónoma de España y si perdés la mascota, basta con que la persona lleve al animalito a cualquier veterinario para acceder a los datos. De esta forma, si es abandonado o maltratado, el dueño puede ser localizado y penalizado.

Con el microchip estás en regla dentro de tu ciudad, si querés viajar con tu gato o perro, no podés hacerlo sin el Pasaporte Europeo para Animales de Compañía, un certificado sanitario válido en todo el territorio comunitario que certifica que la mascota goza de la salud.

En Medellín, desde 2011, la Alcaldía a través de La Perla hace cada cierto tiempo jornadas de implantación gratuita del microchip con la idea de que todos los animales paisas queden registrados para evitar robos o pérdidas. La diferencia con España, es que es una opción voluntaria y la iniciativa es solo local.

En Medellín nos falta camino, pero ya llevamos algo recorrido. En agosto pasado la ciudad recibió la Unidad Móvil de Esterilización Metropolitana, la cual ha esterilizado a un total de 4.400 perros y gatos hasta ahora. Lo importante es unirnos y ser parte de esta nueva cultura ciudadana, saquemos las garras por ello

¡Nos veremos pronto!

 

Malala

 

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