Qué fiesta la del Clásico El Colombiano

Si alguien es gomoso del pedal es mi tío David, por eso convoqué a toda la familia para que este fin de semana nos fuéramos a hacerle barra en su recorrido por el Oriente.

Sí señor a disfrutar del Clásico El Colombiano nos vamos durante este puente festivo. Y es que además de acompañar a mi tío David es muy chévere apoyar las buenas causas.

Esta vez, durante esta súper fiesta del pedal se beneficiarán cerca de 13 fundaciones y tendremos la oportunidad de conocer estrellas de la cicla como Mariana Pajón y Rigoberto Urán ¡qué rico!

Mi papá me contó que este año El Clásico llega a su versión número 39 y que siempre se ha preocupado por apoyar la salud y el deporte y, que además, ha servido de plataforma para los semilleros de ciclismo.

Esta fiesta se realizará en 11 municipios del oriente antioqueño como El Retiro, Llano Grande y La Ceja.

Yo espero poder aprender sobre Cross Country, Downhill, Ruta Mayores y Júnior, Trial y Bicicrós y que mi tío David llegue en los primeros lugares.

Ojalá el clima nos favorezca a todos para que la fiesta sea del todo feliz. Yo llevaré mi cámara porque voy a aprovechar para conocer algunos municipios que no están chuleados en mi lista de visitas

A cuidar los niños durante Halloween

“Malala, no te comás todos los dulces que recogiste, te vas a enfermar”: así me decía mi mamá cada 31 de octubre. Y es que a mi prima Tina, le pasó que más de una vez se fue de clinicazo por exceso de dulce.

En mi familia siempre ha sido una tradición recorrer las calles de la ciudad y los centros comerciales por estas fechas. Por eso me quedaron grabadas todas las recomendaciones de mis papás.

A mí, por ejemplo, nunca me dejaron usar máscaras que me impidieran respirar ni tampoco me dejaban recibir dulces de cualquier persona.
Cuando estábamos en la calle, mi mamá siempre nos acompañaba y no nos descuidada ni un minuto.

Eso me parece muy bien porque los niños siempre están expuestos a muchos peligros.

Mi papá se aseguraba de que no lleváramos objetos de valor que pudieran atraer a los ladrones y nos tenía dicho que si se presentaba algún inconveniente debíamos llamar a la línea de emergencia 123.

Pero sin lugar a dudas, de lo que más hay que cuidar a los niños, y hasta los adultos, es de prender chispitas que los puedan quemar. Así que mi invitación es que se tomen la ciudad para pedir muchos dulces. Eso sí, con mucha responsabilidad

Esperanza Viva necesita instrumentos

Siempre he pensado que uno nace con su talento, por eso, aunque mi papá me enseñó a tocar guitarra, y lo logré, la destreza no se me dio para otros instrumentos.

Así, cada vez que escucho los grupos musicales de niños y de jóvenes admiro mucho esa afinidad que logran con diferentes instrumentos. Para mí son unos tesos.

Hace algunos días tuve la oportunidad de conocer a otros tesos: al grupo Esperanza Viva, conformado por jóvenes con discapacidad cognitiva y física del Comité de Rehabilitación. Apenas escuché lo que hacían quedé boquiabierta.

Al hablar con la directora del Comité, Sonia Gallardo, me enteré de que ellos se presentan en eventos y aunque tienen varios instrumentos, les hacen falta un bajo, una guitarra eléctrica y una organeta.

Así que me pregunté a mí misma: mi misma, ¿por qué no apoyarlos si estos chicos pueden encontrar otra forma de crecer y de divertirse a través de la música?

Y más cuando estamos a vísperas de la celebración de los 40 años del Comité de Rehabilitación, evento en el que Esperanza Viva quiere hacer su presentación.

Por eso para quienes puedan colaborarles con donaciones a estos chicos pueden comunicarse al 211 05 05 extensiones 119 y 123 o pueden escribir al correo electrónico: direccion@elcomite.org.co.

Yo me siento muy orgullosa no solo de los integrantes de Esperanza Viva y de todos los niños, jóvenes y adultos que desarrollan diferentes actividades en el Comité, sino también de todas las personas que les brindan herramientas a los discapacitados.

Fiesta del Toldo y de las Flores, ¡allá voy!

¿Qué mejor para un puente festivo que irse a puebliar en familia? Y más, en el fin de semana de la raza, donde muchos municipios se preparan para recibir gente de todas partes ¡Qué chévere!

Mi tío Salomón me contó que municipios como Jericó, Nariño, Santa Fe de Antioquia, Donmatías, Valparaíso y La Ceja estarán de celebración. Entonces me dije: mi misma ¿por qué no programar un viaje para descansar un poco de la congestión de la ciudad? Así que le propuse la idea a mi familia y les gustó tanto que no pudieron decidir a qué municipio visitar.

Entonces mi mamá escribió el nombre de los pueblos que estarán de fiesta, los metió a una bolsa y le pidió a mi abuelita que sacara un papelito y, el que saliera, a ese nos iríamos de puente festivo.

“Hija saqué La Ceja”, dijo mi abuelita y de ahí en adelante solo vi como todos corrieron a empacar. Sí señor, de las fiestas del todo y de las flores vamos a disfrutar.
Este año la Ceja cumple 35 años de celebrar sus fiestas y hay de todo tipo de actividades. Salimos desde el sábado para alcanzar la celebración del día de la familia cejeña. Pero lo mejor fue la carrera de observación que se llama recorriendo La Ceja.

Para hoy, mi tío Salomón piensa participar en el torneo abierto de ajedrez. Él es un teso en este deporte.

Los demás disfrutaremos del desfile de silleteros y comparsas y, esperamos, que mi tío David se anime a inscribirse en el concurso de bicicletas en flor.
Lo cierto es que este puente pinta muy bueno en Antioquia y, aquí en La Ceja, todo será música y celebración.

¡Qué gran fiesta la del Libro y la Cultura!

Yo no me pierdo nada, lo reconozco, y más cuando de eventos de ciudad se trata. Esta vez, no me quedé con las ganas de ir a la Fiesta del Libro y la Cultura ¡Qué emoción!

Entonces le dije a mi amiga Maleja que fuéramos un rato al Jardín Botánico donde la aventura de esta semana se vive a través de las Mil y una Noches, que es la temática de este año en la fiesta.

No se imaginan lo que sentí cuando entré al jardín de la lectura Viva, me sentí cual periodista en potencia. No solo leí libros muy interesantes sino que escribí algunas noticias de ciudad de esas que me gusta tanto compartir.

Además, en el stand de EPM aprendí lo suficiente como para mostrarles a los ciudadanos imprudentes que no cuidar los recursos naturales trae sus consecuencias, y muy graves ¡Guácala!

Allí Maleja y yo aprendimos a reciclar, pues es una actividad esencial para la preservación del medio ambiente que tanto los niños como los grandes debemos saber.
Pero lo que más me gustó fue el Bibliocirco, un espacio lleno de colores, justo para mi gusto, donde se puede leer, bailar y hasta cantar.
Y también quedé impresionada con los libros más pequeñitos del mundo ¿Pueden creer que eran del tamaño de mi dedo meñique?

Al final del día, en las cabinas fotográficas de la Fundación Ratón de Biblioteca, me tomé unas fotos superdivertidas con Maleja y obvio no dejamos pasar la delicia de ver los libros de ilustraciones. La pasamos de maravilla.

Sin embargo, siento que una tarde no fue suficiente para disfrutarme la Fiesta del Libro y la Cultura, por lo que pienso volver de aquí al domingo y quisiera que todo el mundo pudiera disfrutar de este superevento.

El planetario, para alejarse de la Tierra

Cuando estoy en sitios muy calmados, en medio de las montañas y lejos de la contaminación de la ciudad, espero que sea de noche y me tiro en la manga a mirar el cielo. A veces corro con suerte y me encuentro con una estrella fugaz.

Por eso cuando mi amiga Maleja me invitó al Planetario no lo dudé ni un momento, pues no tendría que esperar hasta el próximo viaje al campo para contemplar lo que más me gusta: las estrellas.

Entonces cogí mi morral, me colgué la cámara, por si acaso la utilizaba, y me fui con Maleja a estar un poquito más cerca del cielo ¡Qué superparche!
Y es que además de todo este lugar reabrió sus puertas en julio, después de un esfuerzo gigante que hicieron la Alcaldía de Medellín, el Parque Explora, la Fundación Amigos del Parque Explora y Bancolombia, para renovarle su cara y hacerlo mucho más divertido.

Pues les cuento que lo lograron porque según nos contó una guía que trabaja allá, puede estar a la altura de los mejores del mundo.
Yo la verdad es que quedé descrestada con las cosas tan interesantes que me encontré. Sentí como si tuviera el universo a un paso de distancia. Claro que no es para menos, pues en él invirtieron 7.500millones de pesos.

El parche es apenas para ir con los amigos o la familia a pasar un día con los pies lo más alejados posible de la tierra. Pero eso sí, hay que tratar de no ir muy tarde porque el auditorio cuenta con 111 sillas y la idea es alcanzar puesto.

Además está dotado con una pantalla de 16 millones de pixeles ¿Se imaginan la resolución?
Así que si están buscando plan para este domingo, les recomiendo el Planetario.

Pase la tarde en el parque de Ciudad del Río

Ya estuve anteriormente en dos oportunidades en el parque lineal de Ciudad del Río y en este puente festivo cuadramos con algunos amigos volvernos a encontrar en este apacible lugar de la ciudad.

Está ahí mismo detrás del Museo de Arte Moderno. Es una amplia zona verde que, en la parte norte, tiene grandes árboles. Sin duda, es un lugar especial para pasar una tarde tranquila y en compañía de un grupo de amigos.

De verdad, es un lugar para todos. El grupo familiar también puede encontrar aquí un lugar para el esparcimiento y, además, se puede llevar la mascota.

Los jóvenes encuentran allí una pista para practicar el skate y hay un muro para escalar. El mural de la parte sur es otro atractivo digno de observar.

Si usted se anima a ir con un grupo de amigos o en familias tenga en cuenta llevar líquidos: agua, tes o jugos. Los adultos acostumbran llevar un buen vino. Yo prefiero cosas para comer como frutas, aceitunas, quesos variados en taquitos, sándwichs y postres.

No olvide llevar bolsas para recoger los desperdicios. La idea también es ser respetuosos con el medio ambiente y asegurarse de que el lugar queda limpio

Pasar la tarde en el parque lineal de Ciudad del Río es una grata experiencia, que se puede repetir una y otra vez.

Lo mejor es una tarde de conversación con los amigos. Apúntese, no se va a arrepentir porque pasará una buena tarde.

Mis aventuras en bicicleta

No me gusta madrugar: se me pegan las cobijas, no escucho el despertador, siempre pido cinco minuticos más. Aunque soy muy de buenas, y pocas veces llego tarde al colegio.

Ustedes dirán que soy una niña perezosa, pero nada de eso; es más, hay un día de la semana que pasa todo lo contrario: me le adelanto al despertador, las cobijas se me despegan ellas solitas y estoy en la calle antes de que mamá pueda gritar “¡Malala, Malala, está listo el desayuno!”. Son los domingos y es porque me encanta la ciclovía. Unos días voy en patines, otros voy en bici y cuando salimos en familia vamos con los perros, Teo y Katara, un labrador chocolate y una sagaz criollita. Algún día se los muestro.

Ayer salí en bici porque me encontré con unas amiguitas del cole y pasamos súper. Yo no sé por qué no sale todo el mundo a la ciclovía, se ven cosas muy bonitas y se conoce la ciudad de norte a sur.

Yo aprovecho el recorrido para mirar lo que me gusta y lo que no. Lindos los árboles, los puestos de frutas, el sol. No me gusta ver basuras ni la inseguridad. ¿Saben qué? A mí también me gustaría que me cuenten lo bueno de nuestra ciudad.

Mis aventuras en bicicleta

No me gusta madrugar: se me pegan las cobijas, no escucho el despertador, siempre pido cinco minuticos más. Aunque soy muy de buenas, y pocas veces llego tarde al colegio.

Ustedes dirán que soy una niña perezosa, pero nada de eso; es más, hay un día de la semana que pasa todo lo contrario: me le adelanto al despertador, las cobijas se me despegan ellas solitas y estoy en la calle antes de que mamá pueda gritar “¡Malala, Malala, está listo el desayuno!”. Son los domingos y es porque me encanta la ciclovía. Unos días voy en patines, otros voy en bici y cuando salimos en familia vamos con los perros, Teo y Katara, un labrador chocolate y una sagaz criollita. Algún día se los muestro.

Ayer salí en bici porque me encontré con unas amiguitas del cole y pasamos súper. Yo no sé por qué no sale todo el mundo a la ciclovía, se ven cosas muy bonitas y se conoce la ciudad de norte a sur.

Yo aprovecho el recorrido para mirar lo que me gusta y lo que no. Lindos los árboles, los puestos de frutas, el sol. No me gusta ver basuras ni la inseguridad. ¿Saben qué? A mí también me gustaría que me cuenten lo bueno de nuestra ciudad.

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