Los enredos de las fotomultas

No dejo de escuchar quejas sobre las fotomultas. Que son un negocio, que se meten con la intimidad de la gente, que le quitan el trabajo a los azules, que son tramposas. Y yo no las veo tan malas. Una amiga muy viajera, que conoce un montón de ciudades, me contó que en todas partes hay cámaras que detectan las infracciones y que a la gente no le importa. Total, la idea es respetar las normas, que no existen para multar a la gente por bobadas, sino para proteger la vida de todos, de conductores y de peatones.

Lo que sí me pone los pelos de punta es que las cosas no estén claras. A uno de mis nuevos amigos le pasó algo que no me gustó ni poquito. Le llegaron tres fotomultas al mismo tiempo y dos ya estaban vencidas.

Él me escribía:

“Malala, pero si las tres multas fueron en el mismo sitio (Barrio Colombia), ¿por qué no me llegaron a tiempo? Así hubiera podido pagar y prevenir más mis infracciones”.

O sea que aceptaba que había cometido un error al conducir su vehículo, además quería pagar, pero como no sabía que lo habían multado, no pudo acogerse a los beneficios.

Yo me solidaricé con Fabio León y me fui a preguntar al Tránsito por qué pasan estas cosas en la ciudad.

¡Jum! Qué dirán de mí por allá, que los busco casi todos los días, pero a mí no me da pena preguntar. Yo creo que allá ya me deben estar cogiendo hasta cariño.
En fin que el subsecretario de Control, Carlos Gil, me explicó que una fotomulta puede detectarse hoy y el cobro llegar a los 20 días, pero que el plazo empieza a correr a partir del momento en que se recibe el documento.

Además, me dijo el señor Gil, el infractor puede apelar si no está de acuerdo con la sanción. Yo sé que todos esos trámites son engorrosos, pero se me ocurre una solución: que los ciudadanos respeten las normas cuando van en sus vehículos y así se evitan recibir las fotomultas y que el Tránsito mejore sus procedimientos para que se pueda pagar fácil y a tiempo.

Taxis y buses se parquean en plena 43A

Huácala. No sé ustedes qué pensarán, pero por lo menos a mí me molesta que cada vez que paso por la carrera 43A, en plena avenida El Poblado, encuentro un montón de taxis y de buses parqueados que obstaculizan la vía, la mayoría recogiendo pasajeros.

Aunque en toda esa avenida hay señales que prohiben parquear, los conductores como que se hacen los bobos y se quedan ahí formando el taco. Cuando he pasado por el sitio con mi tío David en la moto, nunca veo guardas poniéndoles el tatequieto a los imprudentes. Me molestó tanto ese tema que no me aguanté y me fui a ponerles la queja a los del Tránsito.

El subsecretario de Control, Carlos Marín, me dijo que en ese sitio realizan controles de manera permanente y que sancionan a los conductores que infringen la norma. Además, que los agentes hacen un estricto control al acopio de taxis que les prestan servicio a los visitantes de un centro comercial ubicado en el sector para que fluya la movilidad.

El subsecretario Técnico, Juan Fernando Franco, me explicó también que el semáforo que hay en ese punto de la calle 7 sur y que a veces genera los tacos, se puso porque por ahí pasan muchos peatones. Me dijo que tiene un pulsador de un ciclo total de 60 segundos, de los cuales 44 segundos son para los vehículos y 16 para los peatones. La verdad, yo estoy de acuerdo con lo del semáforo, pero pienso que las autoridades deben ser más exigentes con los conductores imprudentes.

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Aprovecho para agradecerle a uno de mis nuevos amiguitos, Carlos Jaramillo, quien también me había escrito mencionándome este problema. El específicamente me había contado del problema que hay a la altura del Centro Comercial Santa Fe. Esto fue lo que me escribió hace algunos días.

Me gustaría que verificaran el continuo incumplimiento de la prohibición de parqueo que existe sobre la Avenida El poblado a la altura del centro comercial Santa Fe, en donde todos los días un grupo de irresponsables taxistas generan un trancón monumental sobre la calzada Sur – Norte.

Lo peor de todo es que el sitio donde habitualmente estacionan estos irresponsables, está debidamente señalizado y los señores agentes de transito de nuestra ciudad, NO hacen nada por evitarlo. ¿Quién es peor, aquel que comete la falta a la norma o aquel que dentro de su deber tiene velar por el cumplimiento de la misma y hace caso omiso a situaciones como estas?

Pues espero que mi breve pesquisa te hubiera respondido y no duces Carlitos de que estaré atenta a ayudarte cuando lo necesites.

Un abrazo.

 

 

 

Demoras en semáforos de glorietas de la 80

Como saben ya se me ha vuelto costumbre recorrer las calles de la ciudad con mi tío David en la moto. Imagínense que esta vez ibámos por la 80 cuando, preciso, nos cogió en rojo el semáforo de una de las glorietas que hay por esa vía.

Huácala, nos toco esperar un rato súper largo a que cambiara. No, no, no, ¡qué pereza eso! Yo he escuchado por ahí que esos semáforos los pusieron dizque para reducir la accidentalidad, pero es que el taco que se forma en las horas pico en esos sitios es impresionante. Y uno sin saber qué resultados han tenido se aburre de tanto esperar.

Cansada de no entender qué pasa con ese tema me fuí para el Tránsito a que me explicaran cuál es la cosita de estar poniendo tantos aparaticos de esos, que les molestan tanto a los que manejan.

En la Secretaría me explicaron que, en Medellín, el 83 por ciento de las personas se movilizan en transporte público, bicicletas o a pie y que solo el 17 por ciento lo hacen en vehículos particulares.

De ahí que los peatones sean una prioridad y deban ser protegidos y respetados. Ahhh, ¡ahora si entiendo! dije yo, pero les comenté que lo que me parecía raro era que hubiera tantas demoras. Me explicaron que eso pasaba porque había muchos carros circulando en las horas pico.

Y es que según me contaron, ya hay un 50 por ciento más de vehículos de los que había en 2005. En todo caso, lo que oí de que los semáforos ayudaban a bajar la accidentalidad resultó ser cierto. Imaginénse que en la glorieta de la calle 44 hubo una disminución de la accidentalidad del 18 por ciento, en la de la calle 35 del 6 por ciento y en la de la calle 33 un 28 por ciento. Solo en la Glorieta de la calle 30 aumentó la accidentalidad en un 19 por ciento.

La respuesta me convenció. Es que definitivamente proteger la vida de los peatones debe ser lo primero. Ahí sí vi bien a los del Tránsito. ¡Les doy un aplauso!

¿Los paneles de movilidad sí funcionan?

Qué nota esas pantallas que se ven en las calles, pero si funcionaran. Iba con mi tío David en la moto por la Autopista y le dije que parara un momentico para mirar qué mostraban. Y qué rato y nada, pero yo por intensa, porque él me dijo que casi nunca las había visto prendidas. Y dijo que son para mostrar cosas bonitas de Medellín. Eso me animó más a seguir mirando, pero a los tres minutos mi tío se desesperó y dijo que no iba a aguantar tanta demora y que mejor nos fuéramos.

Ni modo pero tocó, mi tío tan intenso y siempre de afán. Huácala. Pero yo, que no me guardo nada, busqué más información sobre cuál función cumplen las tales pantallas y sobre el por qué estaban apagadas.

En el Tránsito me dijeron ayer que esas a las que todo el mundo les dice pantallas, porque parecen de televisión gigante, en verdad se llaman paneles y que van a mostrar dónde hay tacos o problemas para que los conductores sepan por dónde seguir y que no los agarre el taco. Pero que si no hay problemas no van a mostrar nada. ¡Valiente! La gracia es que se vea algo, cosas de Medellín, como creía mi tío.

Dijeron que van a poner 22 y que hay 6 funcionando en las principales vías. Entre las bondades de los aparatos dijeron también que van a ayudar a reducir la accidentalidad y los tiempos de viaje.

De todos modos va a ser bueno para los conductores, pero a raticos no, mejor que siempre se vea algo: los parques, el Jardín Botánico o el Centro.

Un amigo en Twitter me envía esto: