Más respeto a las normas viales pide Bello

Si hay algo que me pone los pelos de punta son los conductores imprudentes, y es que yo no me imagino atravesando una calle y ¡zaz!, venga alguno en contravía y me lastime.

La semana pasada uno de mis amigos en Bello me escribió preocupado porque esta situación es habitual en ese municipio, donde los motociclistas andan como Pedro por su casa sin casco, pasándose semáforos en rojo y andando en contravía.

Eso me da rabia, porque si algo me ha enseñado mi tío David es que al conducir hay que cuidar la vida de todos los usuarios de la vía.
Así que me fui para Bello y me encontré con una situación más: carros invadiendo carriles y sin ninguna vergüenza estacionados en las aceras.

¿Y dónde está el Tránsito de Bello?. Busqué al secretario de esa entidad, Édgar Callejas, quien me explicó que ya han adelantado varios operativos y que en solo 12 días inmovilizaron casi 1.000 motos y aplicaron 2.250 comparendos. Sin embargo, esto no ha sido suficiente. Los 43 agentes que hay no logran cubrir todo el municipio y lo ideal, dicen, sería contar con cerca de 80 para parar a tanto imprudente. El señor Callejas me dijo que se espera que en un año se logre ese objetivo y me contó además que la actual administración está muy comprometida con los controles.

Un muro amenaza a los peatones en Bello

Desde Bello, Alejandro me escribió muy preocupado porque en el barrio Niquía Camacol, en la avenida 47 A con diagonal 63, un muro está a punto de colapsar.

La pared, que hace parte de una casa, linda con un sendero peatonal en el que podría ocasionar un accidente.

En este momento estoy investigando sobre el tema porque a Alejandro le dijeron que eso era responsabilidad del propietario y él está muy inquieto porque hasta ahora nadie se quiere hacer responsable de este problema.

Estoy tratando de comunicarme con la alcaldesa encargada de ese municipio para que nos explique qué se debe hacer en esos casos.

Pero no se preocupen, ustedes serán los primeros en conocer su respuesta para que esta zona peatonal vuelva a ser tan segura como antes para todos los que la transitan.

Cuatro preguntas sobre la Bello-Hatillo

El lector Alejandro Isaza me escribió para plantear cuatro preguntas sobre la doble calzada Bello Hatillo, así:

“1. ¿Quién controla y autoriza el alza del peajito “social”?, el cual para este año tuvo un incremento de más del 17 por ciento pasando de 1.700 a 2.000 pesos.

2. ¿Quién se responsabiliza y cuándo van a intervenir el problema del hundimiento de la vía a 100 metros de la entrada de Comfama Norte, en el sentido sur a norte? Pasan los días y no se ve ningún tipo de intervención.

3. De regreso, en sentido norte a sur, hay tramos inconclusos de la ciclovía habilitada para que las personas hagan deporte.

4. La entrada al municipio de Girardota está vuelta nada desde ya hace varios años atrás y ninguna administración da solución eficaz, pues allí se siguen acumulando las aguas residuales.

Estas inquietudes del lector  las respondió Sebastián Álvarez, gerente de Concesiones de la Gobernación, quien expuso que el valor del peajito “social” fue un asunto que ya encontraron definido por parte de la anterior administración.

Sobre el problema del hundimiento, explicó que tienen los diseños para la reparación y que la obra vale unos 16 mil millones de pesos. “Se hacen las gestiones con los socios del proyecto para conseguir los recursos”, dijo.

En cuanto a las ciclovías, indicó que hay un asunto para definir con las redes de EPM, pero sí señaló que lastimosamente las ciclorrutas no han tenido el uso que se esperaba, pese a la gran inversión que se hizo para adecuarlas.

Y sobre la entrada a Girardota dijo que es algo para revisar con el mismo municipio porque es un problema que no está asociado al proyecto.

Comerciantes ocupan las aceras en Bello

Qué tal si nos damos una pasadita por las calles peatonales y las aceras de Bello, saturadas de negocios. No hay por dónde caminar, se nota una permisividad de las autoridades, que parece que no existieran. De igual manera no hay autoridad que haga respetar las normas de urbanismo: los constructores se toman las aceras, los hilos de un proyecto peatonal en la calle 50 se apropian hasta de dos metros”.

Gracias a este lector de Bello, municipio desde el cual anteriormente ya me habían hablado de otros temas.

El secretario de Gobierno de la ciudad, Alexánder Osorio, expuso que Bello no se sustrae de una compleja realidad nacional en la que las personas de menores recursos buscan su sustento por medio de las ventas informales.

También me contó que los controles son permanentes tanto de los vendedores ambulantes como de los estacionarios, porque no están permitidos en la localidad.

El parque, la calle 50 y la estación Bello son las zonas donde los comerciantes prefieren ubicarse. Explicó el señor Osorio que sólo hay una zona permitida y es un callejón cercano al parque, debido a un derecho adquirido por los vendedores, que están censados. Dijo que en próximos meses se buscará su reubicación en la antigua sede del teatro Rosalía.

Este tema de ocupación del espacio público ya lo he tocado en Medellín y en Envigado. Desde Itagüí también me llegaron quejas.

Queja por las ventas ambulantes

“Querida Malala, ¿en dónde se encontrarán los funcionarios de Espacio Público de Envigado? Creo que es más fácil sacar licencia para vender todo tipo de productos en los andenes (ya colocan barra en las aceras de la calle 39 B sur) que en locales. Hasta los restaurantes cierran el espacio para su propio uso. Gracias”.

Este mensaje se lo hice conocer al alcalde, Héctor Londoño, y también a la Inspección de Espacio Público.

En su respuesta, el Alcalde señaló: “Con las ventas ambulantes se están haciendo los controles respectivos. En la actualidad los permisos están congelados”. Agregó: “El objetivo es reducirlas al máximo, dándoles otras alternativas de empleo a estos envigadeños”.

Con mi tío David hemos circulado por el municipio de Envigado varias veces y aunque encontramos orden en algunos sectores, sí ocurre que algunos dueños de establecimientos se aprovechen muchas veces de la noche para ocupar el espacio público, cuando, por el horario, no hay mucho control.

Hablando con comerciantes, ellos dicen que tienen derecho a trabajar y a atender a la gran cantidad de clientes que los visita. Lo que les dije es que así como hay derechos, también hay obligaciones, una de ellas el respeto al espacio de todos.

Gracias a los lectores por compartirme sus inquietudes y gracias a la Administración de Envigado por su respuesta.

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