Quejas por “lunares” en Cerro Nutibara

Dos mensajes de dos personas diferentes me llegaron esta semana respecto al Pueblito Paisa en el Cerro Nutibara. Con mucho gusto les doy paso a estas observaciones para que la administración les ponga atención y, por supuesto, que me daré un vueltón por allí
Un primer mensaje fue del señor Mario Colorado quien me informó que estuvo en el Cerro el pasado domingo y, en su opinión, lo vio muy descuidado y que los techos de las carpas instaladas allí tienen un feo aspecto. Preguntó por las banderas de Colombia y de Antioquia que ya no están.

También me escribió el señor Iván Aguirre, quien me contó que hace mucho tiempo no iba al Cerro y que lo hizo el miércoles de la semana pasada. Invitó a unos amigos estadounidenses, de visita en la ciudad, a quienes les había hablado mucho de la réplica del Pueblo Paisa. En su opinión, cada día hay más ventas ambulantes y agregó que al llegar al lugar donde estaban la barbería y la escuela, ya existen dos negocios de artesanías.

Y agregó Iván Aguirre en su mensaje: “Por favor Malala, dile a tu papá que te lleve lo más pronto posible para que tú y El Colombiano, hagan una campaña para que organicen este lugar como antes, lo aseen y pongan guías, que conozcan la historia y la idiosincracia paisa”.

Claro que voy a ir esta semana y conversaré con los administradores del Cerro para ver qué pasa.

¡Los puentes necesitan intervención!

En estos días mi amiga Maleja me dijo: “Oíste Malala, a vos que te gustan tanto los temas de ciudad deberías ver cómo está el puente que queda cerquita a la Minorista”.

Yo ni corta ni perezosa le dije a mi papá que me acompañara, porque, según me dijo Maleja, la baranda está casi que en el piso
El puente queda sobre la avenida Regional y según me explicó mi papá ya lleva varios días así, pues al parecer un conductor perdió el control de su carro y ¡zas! contra el puente fue a dar.

Cuando hice la visita vi a más de una persona haciendo maromas para no tener que caminar por toda la avenida, pues la baranda caída no deja pasar.
Pero este no es el único puente que necesita intervención. Hace algunos días por mi cuenta de twitter @soymalala, me escribió uno de mis amigos para contarme que el de La Aguacatala necesita ornato.

Así que llamé a la Secretaría de Infraestructura para preguntar qué van a hacer para arreglar los puentes de la ciudad.
En esa oficina me contaron que están adelantando dos procesos de contratación para atender los puentes que más lo necesiten, incluyendo construcción e instalación de barandas y pasamanos por 490 millones de pesos, además de lavada, pintura y tratamiento antiafiches. Ojalá los puedan arreglar pronto porque ¡Guácala!

Respetemos el espacio público en el Centro

“¡Malala! Hoy nos vamos de guías turísticos por Medellín, vamos a ver qué es lo que tanto conoces de la ciudad”: con esas me salió mi tío David el lunes, pues, Mark, un amigo suyo, vino de Canadá a conocer nuestra ciudad.

Desde entonces lo hemos llevado a conocer muchos lugares emblemáticos que lo tienen descrestado, como las escaleras eléctricas de la comuna 13, el Museo del Agua, El parque Explora y el edificio Verde de Ruta N.

Pero, había algo que faltaba mostrarle y por lo que realmente se sentía entusiasmado: las obras de Botero. Así que lo llevamos a la Plaza y por ahí derecho recorrimos el Centro.
De lo que vi no todo me gusto: una terrible invasión del espacio público, incluso había aceras que parecían diseñadas para exhibir productos y no para el peatón ¡Guácala!

Entonces cuando terminamos el recorrido pregunté en la Alcaldía por esa situación que además le da imagen de desorden a una ciudad a la que aún le dicen la Tacita de plata.
Ellos me contaron que entre Espacio Público y la Policía Metropolitana, por estos días están desarrollando operativos de prevención y control. Incluso, entre El Huevo y el Colombo Americano dicen que decomisaron 100 elementos que no tenían permiso de ocupación del espacio público.

Yo quiero que los operativos continúen y los vendedores ambulantes sean más conscientes de que podrían causar un accidente.
Espero que la intervención integral sirva para ubicar bien a los vendedores y que ellos no se vean perjudicados.

Banderas de la 70: ¿asunto de protocolo?

Hace poco les había hablado de las banderas que están en la 70, esas que pusieron para los Juegos Suramericanos y que ya parecen trapos viejos ¡Guácala!

Desde entonces he recibido varios correos respecto a lo que me contestó Espacio Público: que por protocolo las banderas no se podían retirar y que había que esperar hasta que se dañaran del todo.

Javier Álvarez, experto en protocolo me contó que según el decreto 1.967 de 1991, artículo décimo noveno, es de competencia de los alcaldes imponerle una multa de cinco a diez salarios mínimos legales vigentes a quienes “icen la Bandera Nacional en mal estado, desteñidos los colores o alterada la composición de ella en su forma original”.

No está de acuerdo con lo que dijo Espacio Público acerca del protocolo. Según él, iría en contra del decreto.
Claro que otros como María Teresa Restrepo me dijeron que en todo el mundo, después de cualquier competencia deportiva, las banderas no se deben bajar, sino que hay que esperar hasta que se caigan a jirones por sí solas

¿Quién tiene la razón? Yo de verdad no entiendo.

No tolero la invasión del espacio público

No es justo que uno se tenga que exponer a que lo lastime un carro porque la acera que, se supone, es para uso del peatón, está invadida ¡Uich!
En Santa Lucía, por ejemplo, salir a caminar está difícil pues la invasión al espacio público es toda una locura.

Los locales comerciales abusan de las aceras y las usan como punto de exhibición de sus productos, entonces tenemos que saltar a la calle para poder pasar, y ahí es donde ¡zas! pasan los accidentes.
Además hay carros mal parqueados por todas partes y los camiones hacen sus descargas impidiendo también la movilidad de nosotros los peatones.

La carrera 87 con calle 47 D, paralela a la estación Santa Lucía del metro es el sitio que más sufre por esto ¡Guácala!
Yo sé, como diría mi mamá, que “el que no muestra no vende”, pero en lo que no estoy de acuerdo es en que uno deba caminar entre los carros teniendo un andén y más en un sector donde circulan varias rutas de buses, que incluso lo hacen muy, pero muy rápido y en cualquier momento pueden lastimar al que esté caminando en plena vía.

Entonces llamé a Espacio Público, pues ya varios de mis amigos del sector me han escrito muy preocupados porque el caso no es nuevo. También mi tío Salomón me contó algo parecido que ocurrió hace como dos semanas.

Los de Espacio Público me dijeron que para ellos es muy importante poder trabajar de la mano con todos aquellos que quieran aportar por mejorar la cultura y el respeto por esas zonas comunes.

Por eso dijeron que van a realizar una visita al sector para así revisar las condiciones del lugar y evaluar qué tipo de intervención se debe hacer. Además para adelantar con la comunidad un trabajo de sensibilización.
Yo estaré con la lupa bien puesta, esperando que el problema sí se solucione, pues la semana pasada una moto casi me lleva por delante, pues yo estaba caminando por donde no debía, gracias a que el andén estaba ocupado con una venta de frutas.

Lo más importante es que todos seamos muy conscientes y responsables. A quienes usan el espacio público para desarrollar sus actividades les pido que sean moderados y que piensen que todos somos usuarios.

¡Qué pesar con las aceras de Altavista!

Hoy me siento muy contenta porque he logrado que las entidades me presten atención y resuelvan, o bueno, al menos escuchen, los problemas de la comunidad, y ayer no fue la excepción ¡Qué chévere! Es que a mí me entra un desespero cuando veo, por ejemplo, calles descuidadas y problemas de inseguridad, que ustedes ni se imaginan.

La semana pasada estuve en el barrio Altavista, acompañando a mi mamá a comprar un dulce de coco delicioso que hace una señora que vive por allá. Y no me gustó lo que vi.
Justo en la acera de la urbanización Tierralta 1, calle 21 con carreras 81 y 82A, hay varios arbolitos que tienen sus ramas largas y frondosas, y que tapan la iluminación. Por eso en las noches aumenta la inseguridad.

Además, noté que las aceras están en mal estado, y según me contó un señor que vive en esa urbanización, en invierno se hacen unos charcos del tamaño de la luna, y según me dijo él “no sabemos volar por el aire para pasarlos”.

Entonces me vine muy preocupada con la situación y llamé a los de Obras Públicas para ver qué se puede hacer.
De inmediato mandaron un equipo técnico para que hiciera revisiones.

Por ahora estableció que los árboles necesitan intervención y muy pronto serán podados. En cuanto a las aceras van a discutir qué tipo de intervención les van a hacer para evitar que alguien se descalabre, o se moje en invierno.

Por ahora, le seguiré los pasos a este caso, para que los habitantes de Belén Altavista puedan estar tranquilos y yo pueda volver por más postre de coco.

Banderas de los Juegos: qué desteñidas

Yo soy admiradora de las obras que le regalaron a nuestra ciudad los Juegos Suramericanos de 2010 y que se convirtieron en puntos bonitos para mostrar alrededor de los escenarios deportivos. Pero tengo que darle la razón a un amigo que me señaló, después de pasar por la carrera 70, el deterioro que ya tienen las banderas de los 15 países que participaron en las competencias.

Es para ¡guácala! Están tan feas que parecen trapos viejos colgados en la punta de las astas. Da tristeza verlas así, todas descoloridas, en un espacio que reúne la vitalidad de todas las actividades de la Unidad Deportiva.

Mi papá me dijo que lo mismo pasó después de los Centroamericanos y del Caribe, de 1978, pero eso fue hace mucho y no creo que deba ser siempre así. Como no me gustó esa respuesta, pregunté en la Alcaldía, quién es el encargado y si se puede hacer algo.

Casi no consigo una respuesta, hasta que funcionarios de Espacio Público me dijeron que por protocolo las banderas no se pueden retirar. Hay que esperar hasta que estén dañadas del todo. Además, no hay un responsable específico, las izaron allí solo para los Juegos.
Eso sí, se comprometieron a evaluar si ya es momento de desmontarlas y a pasar el reporte, para ver quién se puede encargar de cambiarlas.

Bulevar de la 70 necesita intervención

Soy una caminante de esas que se la pasan recorriendo la ciudad no solo en busca de cosas malas, también de historias para destacar, pero ¿cómo hace uno para no llamar la atención sobre problemas como el del Bulevar de la 70?

Hace algunos días uno de mis amigos que vive cerca a este sector me escribió porque le preocupa el abandono del bulevar que con un poco más de dos años ya muestra deterioro.
Muchas de las bonitas plantas se secaron, ¡qué pesar!, y la maleza va a terminar por comerse el lugar.

A mi amigo también le preocupa mucho que lo poco que queda de jardineras están siendo utilizadas como vitrinas de exhibición y sillas y mesas ocupan gran parte del lugar, ¿por dónde caminamos los usuarios ?

Entonces quedé cabezona con la situación y busqué ayuda, porque cuando de defender espacios de ciudad se trata, claro, ahí estoy yo.

En Espacio Público, por ejemplo, me dijeron que ellos constantemente realizan operativos de control y sensibilización en este sector y a los comerciantes ya se les ha dicho que no pueden ocupar más del espacio permitido.

Sin embargo, ellos me prometieron que en los próximos días volverán para trabajar de la mano con los comerciantes y tener todo bajo control. Pero como el problema también es del decaimiento del Bulevar consulté con Obras Públicas para saber qué pueden hacer ellos.
Por ahora ya tienen la información de lo que nos preocupa, tanto a mí como a quienes visitan el lugar y lo acogieron como parte de u comunidad.

Espero que la próxima semana me cuenten si es o no de su competencia el problema del bulevar de la 70 a así sabremos cuáles medidas se tomarán. El caso está abierto y yo lo seguiré con la lupa bien puesta.
Ojalá fuéramos más conscientes y menos contaminadores.

Los peatones necesitamos semáforos

Cuando alguien pregunta quién quiere ir a montar en bicicleta o en patines, yo soy la primera en levantar la mano, y más ahora que estoy en vacaciones y el clima está bien caluroso.

Por eso me parece muy importante que existan condiciones para los deportistas o para quienes salen a caminar de vez en cuando y que como yo lo hago también, llevan a sus mascotas a dar una vuelta.

Andrés, uno de los amigos que visita mi blog, me escribió hace poquito sobre un tema que me dejó cabezona: falta de semáforos para los peatones.

En Laureles, Conquistadores, Belén Malibú y Estadio, no hay semáforos para nosotros los que no vamos en carro y que le apostamos a disfrutar del deporte y de las buenas caminatas al aire libre.

Andrés teme que mientras se goza las vacaciones, al intentar cruzar una vía, un carro arranque en cualquier momento, cosa que no es muy difícil con tanto imprudente que anda por ahí, ¡guácala!

Por eso me fui para el Tránsito y Flor Alicia Peláez, la subsecretaria Técnica, me dijo que estudiará la posibilidad de incluir en las zonas de Laureles, Conquistadores y Belén-Malibú semáforos adicionales.

Me pidió además recomendaciones de los habitantes de estos lugares para poner los semáforos. Lo primero es la tranquilidad en las vías.

No más ruido en Ciudad del Río

¿A quién le gusta la bulla? Yo creo que a veces es buena, pero en exceso y cuando uno está descansando, ¡guácala!

Por eso le presté mucha atención a un habitante de Ciudad del Río, un sector al que ya le llaman “Ciudad del Ruido”, lo que los tiene más que incómodos.
Los motores de las fábricas aledañas hasta altas horas de la noche, trompetas y huelgas de los empleados, pícnics los fines de semana y, para colmo, las rumbas de Barrio Colombia los tienen indignados.

Por eso llamé al Área Metropolitana, para saber si se podía hacer algo por los que viven en Ciudad del Río, pues hay que entender también que ese sector no es solo residencial sino de esparcimiento.

El Área, como autoridad ambiental, me contestó que, con el Plan de intervención parcial, está trabajando en la zona.
Entre los resultados de las acciones adelantadas me contó que varias empresas ruidosas ya salieron del entorno.

De todas formas, les pidió a quienes se sientan afectados que le comuniquen sus quejas al teléfono 385 60 00, extensión 127 o, por escrito, al correo atencionausuario@metropol.gov.co.

Con esto, la entidad radicará las denuncias y les hará control y seguimiento con más facilidad.