¿Cámara en la 80? El Tránsito dijo que no

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¿Recuerdan que el primero de julio publiqué en esta columna que la comunidad de Santa Gema le pidió a la Secretaría de Movilidad ubicar una cámara de fotomultas en la carrera 80 con la calle 33?

La petición, como les comenté, se debe a que durante todo el día los ciudadanos corren peligro porque hay conductores de moto que se pasan el semáforo en rojo, sin importar el riesgo al que someten a los peatones.

La Secretaría dio respuesta a la solicitud de la ciudadanía e informó que, “por el momento, no se tienen programadas instalaciones de nuevos dispositivos de este tipo. No obstante, con el propósito de garantizar una movilidad segura para los peatones, la subsecretaría de Seguridad Vial y Control enviará agentes de Tránsito a la zona, con el fin de verificar la situación y aportar a una movilidad más segura”.

A mí me alegra que hagan controles y sancionen a los infractores irresponsables.

Los enredos de las fotomultas

No dejo de escuchar quejas sobre las fotomultas. Que son un negocio, que se meten con la intimidad de la gente, que le quitan el trabajo a los azules, que son tramposas. Y yo no las veo tan malas. Una amiga muy viajera, que conoce un montón de ciudades, me contó que en todas partes hay cámaras que detectan las infracciones y que a la gente no le importa. Total, la idea es respetar las normas, que no existen para multar a la gente por bobadas, sino para proteger la vida de todos, de conductores y de peatones.

Lo que sí me pone los pelos de punta es que las cosas no estén claras. A uno de mis nuevos amigos le pasó algo que no me gustó ni poquito. Le llegaron tres fotomultas al mismo tiempo y dos ya estaban vencidas.

Él me escribía:

“Malala, pero si las tres multas fueron en el mismo sitio (Barrio Colombia), ¿por qué no me llegaron a tiempo? Así hubiera podido pagar y prevenir más mis infracciones”.

O sea que aceptaba que había cometido un error al conducir su vehículo, además quería pagar, pero como no sabía que lo habían multado, no pudo acogerse a los beneficios.

Yo me solidaricé con Fabio León y me fui a preguntar al Tránsito por qué pasan estas cosas en la ciudad.

¡Jum! Qué dirán de mí por allá, que los busco casi todos los días, pero a mí no me da pena preguntar. Yo creo que allá ya me deben estar cogiendo hasta cariño.
En fin que el subsecretario de Control, Carlos Gil, me explicó que una fotomulta puede detectarse hoy y el cobro llegar a los 20 días, pero que el plazo empieza a correr a partir del momento en que se recibe el documento.

Además, me dijo el señor Gil, el infractor puede apelar si no está de acuerdo con la sanción. Yo sé que todos esos trámites son engorrosos, pero se me ocurre una solución: que los ciudadanos respeten las normas cuando van en sus vehículos y así se evitan recibir las fotomultas y que el Tránsito mejore sus procedimientos para que se pueda pagar fácil y a tiempo.