Habitantes del Estadio, cansados con daños

Imagen SDIM disturbios final (33857827)


La reciente final del fútbol profesional colombiano este fin de semana, volvió a preocupar a los habitantes de los alrededores del Estadio por los problemas que se viven después de cada partido.

Uno de mis lectores, de la Corporación Cívica del Estadio, me contó que se volvió costumbre terminar de forma violenta los partidos, lo que afecta a ciudadanos y al comercio del sector.

Denuncia que pese a muchas reuniones realizadas no hay conclusiones concretas ni medidas que visualicen mejoras en la situación. Dice que falta coordinación entre las diferentes entidades estatales.

Además, agrega, la situación es tan compleja que la propiedad raíz del sector se está desvalorizando.

A ello se suma que algunos comerciantes deciden cerrar los domingos porque los vendedores ambulantes tienen más clientes que los negocios formalizados. Por todo ello, piensan interponer una acción popular y estudian vías jurídicas. Yo consulté en la Alcaldía y les contaré su respuesta.

Niños comparten con James Rodríguez

james

Recuerdan que hace unos días les conté sobre 25 niños, de Itagüí, que viajaron recientemente a España con el deseo de conocer a su ídolo James Rodríguez.

Pues resulta que el sueño se les hizo realidad y los menores que forman parte de las escuelas de fútbol Fundación Real Madrid, se encontraron con el goleador del pasado Mundial de Fútbol.

Me cuentan mis lectores, que la emoción, la risa y la incredulidad se apoderó de los niños que se tomaron fotos y compartieron con el número 10 de la selección Colombia, su esposa Daniela Ospina y su hija, Salomé.

Los niños escuchaban atentos para no perderse ningún detalle del jugador del Real Madrid.

James Rodríguez les habló en tono cordial y, con sencillez, sobre la importancia de luchar por los sueños.
Pues por muy sencilla que sea la meta, el trabajo duro incluye disciplina, constancia, sacrificio y responsabilidad.

¡Qué lío! Otra vez las casas pintadas

Mestadio

Habitantes del sector del Estadio que se comunicaron conmigo están molestos porque ya no aguantan más que en las fachadas de sus casas les pinten grafitis.

Dicen que son los hinchas de los equipos de la ciudad, los cuales el domingo pasado volvieron a hacer de las suyas y llenaron las paredes con sus mensajes. Es cierto que líderes de las diferentes barras vienen trabajando en los programas de convivencia con la Alcaldía y han pedido respetar y no invadir los muros con mensajes, pero la verdad es que no todos los miembros de las fanaticadas se comprometen con el respeto al otro.

No se trata solo del respeto al hincha del rival del patio sino también a las familias que viven en los alrededores del Atanasio Girardot.
Y no solo son los grafitis sino también el ruido y el consumo de estupefacientes. Es un problema grande y lo hago público para que se siga trabajando en el tema de la convivencia y el respeto.

Practican fútbol donde no es permitido

A mi me gusta mucho jugar y disfruto viendo a los niños practicando fútbol y otros deportes, pero en esta semana, en la unidad donde vivo hay unos jóvenes que se divierten con la pelota pero también provocan daños.

Resulta que los muchachos se reúnen a jugar pero no precisamente en la cancha de fútbol y mientras pasan rico afectan carros, rejas, ventanas y hasta paredes de la unidad residencial.

Yo quiero entender qué es lo que pasa y por eso consulté en Asurbe, una asociación que reúne las unidades residenciales.

Allí me explicaron que en las administraciones de los conjuntos se debe ir más allá de las normas y retomar la responsabilidad de los padres. Invitar a los papás para que orienten y disciplinen a sus hijos. Me contaron además, que no podemos olvidar el respeto por el otro y por los valores. Me recordaron que el manual de convivencia define ciertas medidas de buen comportamiento en las zonas comunes.

Mi domingo será muy deportivo

Ya les había dicho a mis papás, desde el comienzo de la semana, que hoy domingo me iría desde muy temprano para la ciclovía, porque durante todas las vacaciones descuidé mucho el deporte.
Hice un acuerdo con mi papá. Por la mañana saldré con él a montar en bici por toda la ciclovía de El Poblado. Es su afición preferida y a mí me encanta.
Ambos hemos participado varias veces en los ciclopaseos del Inder y esperamos este año repetir esa experiencia. Tampoco es que yo resista mucho montando, pero si lo suficiente para disfrutar un buen momento.
Bueno, les cuento que el otro compromiso que hice con mi papá es que íbamos juntos a la ciclovía y luego yo lo acompañaba por la tarde al Día del Fútbol Antioqueño, que este domingo llegará a la edición 27.
Ya en anteriores oportunidades hemos asistido y, en esta ocasión, me comenta mi papá que los recursos que se obtengan se destinarán a la Unidad de Neonatos del Hospital San Vicente de Paúl.
Supe que con lo que se recolecte, el Hospital adquirirá dos incubadoras más, que tienen un costo de 80 millones de pesos. Cada año 1.000 bebés tienen una oportunidad de salud en esa institución.
Está previsto que a las 2:00 p.m., en el estadio Atanasio Girardot, jueguen los niños, a las 3:00 p.m. se enfrentan Envigado e Itagüí y a las 5:00 p.m. es el último partido entre Deportivo Independiente Medellín y Atlético Nacional. Me contaron que los jugadores de los dos equipos se mezclarán.
Además, la Liga de Fútbol de Antioquia donó los uniformes de la Selección Antioquia. Así, Nacional jugará con el verde y blanco y el DIM con el gris y negro. Ese es un toque de antioqueñidad para el clásico.
Esta es una bonita causa y nosotros apoyaremos la jornada, invito a los niños y a los jóvenes que se animen y asistan al espectáculo con sus papás. Los niños menores de 12 años entran gratis con un adulto responsable.
Bueno, apoyemos pues esta causa.