Más atención para los habitantes de calle

Francisco Javier Montoya Spielman me escribió para proponerme que llame la atención sobre la alta cantidad de población de habitantes de calle que se acomoda a lo largo del Paseo del río Medellín. Lo pude ver con mis propios ojos en estos días con mis papás cuando íbamos en ruta hacia la autopista Medellín-Bogotá.
Ya mi tío David, me venía insistiendo desde el año pasado que escribiera sobre esta problemática de ciudad.
Don Francisco me dice en su mensaje: “Buen día, muy preocupado con la situación de las personas indigentes que deambulan por la orilla del río Medellín. ¿Será que el alcalde o los gobernantes de turno no les preocupa esta situación? Por Dios que hagan algo por esta ciudad y por esas personas”.
Bueno, a propósito de este tema, estuve averiguando y me encontré que la mayoría de estas personas, el 60 por ciento, no es de Medellín. Me dijeron en la Alcaldía que tienen diferentes programas de atención tanto en lo que llaman como Centro Día, cerca a la plaza La Minorista, como programas de resocialización. Hay tres vicealcaldías comprometidas en la atención de los habitantes de calle, aunque admiten los funcionarios que la lucha contra las ollas de vicio en el centro incrementó la presencia de estas personas en la calle. Le oí decir al Alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, que muchas de ella agonizaban en vida ocultas en esas ollas, que el problema es crítico, pero que la Administración seguirá buscando soluciones.

Mucho ruido alrededor de la minorista

Una de las quejas más frecuentes que me plantean los ciudadanos de Medellín es el ruido en la noche por algunas rumbas en sectores no autorizados o por los vecinos que ponen a todo volumen la música en sus apartamentos.

De verdad, poco consideran a quienes quieren dormir, bien sea porque necesitan madrugar a trabajar o a estudiar o porque, simplemente, están en sus casas y quieren descansar.

¡Huácala! con tanto ruido. Está bien celebrar, pero no traspasar el límite y afectar a las otras personas. Hasta ayer, por ejemplo, cinco personas habían votado en mi blog contra lo que llaman rumbas ruidosas en el sector de la Plaza Minorista.

Adicionalmente, enviaron comentarios en el sentido de que el volumen de los equipos de sonido de los establecimientos públicos pasan todos los niveles tolerados.

Le trasladé la inquietud a la Secretaría de Gobierno, pero en esa dependencia me informaron que no hay una denuncia oficial al respecto.

El consejo de la Secretaría a los ciudadanos es que visiten a la inspección más cercana y formulen la respectiva queja.

Con esa información, la Secretaría de Gobierno puede empezar un proceso formal de verificación para tomar los correctivos si son del caso.

A colaborar pues con la autoridad, pero no sobra hacer un llamado a la moderación a quienes originan la bulla en los alrededores de la Plaza Minorista y, por qué no, en toda la ciudad.